• No results found

labour market

5.2 Localizing the learning process

Las primeras obras se pueden ordenar cronológicamente, pero no así las últimas, pues el lapso en que fueron escritas fue tan breve, que pudieron componerse de forma simultánea. A continuación llevaremos a cabo una breve reseña de cada obra en el orden en que fueron escritas.

Nuestro Diálogo de doctrina cristiana fue su primera obra y ya hemos trazado un pequeño apunte de esta, “nuestra” obra, la que trataremos más ampliamente en el capítulo tres. Además tiene los privilegios de ser el único libro publicado en vida del autor y de ser el primer libro protestante español impreso en España. Marcel Bataillon descubrió un único ejemplar de la primera edición que se conserva en la Biblioteca Nacional de Lisboa. Fue publicado en edición facsímil en Coímbra en 1925, enriquecido con un magnífico prólogo y unas notas de texto de su descubridor. Debido a que el autor se esconde en el anonimato, ha surgido una gran polémica en torno a este. Algunos investigadores pensaban que el autor era Alfonso de Valdés, y recientemente se ha lanzado una nueva propuesta en el sentido de que el DDC es de la autoría del valenciano Juan Luis Vives210, asunto que analizaremos con detalle en el

capítulo tres del presente trabajo.

209 Poco se ha dicho sobre el Valdés político pues esta faceta de su vida se desarrolló principalmente en su tiempo en Italia. Ver Daniel A. Crews (1998) donde presenta este área en la vida de Juan de Valdés y sus implicaciones en la creación de sus dos obras principales allí escritas. En España estuvo siempre bajo la sombra y amparo de su hermano Alfonso.

210 Juan Luis Vives, 2007, Diálogo de Doctrina Cristiana, Introducción, edición y notas de Francisco Calero y Marco Antonio Coronel Ramos, Biblioteca de autores cristianos, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid.

121 El diálogo está organizado de forma sencilla: alrededor de una fuente en un caluroso día de verano. Tres son los personajes que participan: el Arzobispo (quien expone con gran autoridad argumentativa las Escrituras), un cura, Antronio, burdo e ignorante, pero dispuesto a escuchar y renovarse en cuanto le expliquen las cosas; y entre estos dos, como sirviendo de punto de conexión, la figura de Eusebio, proyección del autor, que va expresando las dudas que tiene para que el Arzobispo las explique y el cura las aprenda. En esta primera obra su propósito fue exponer la doctrina básica que él entendía debería conocer cualquier creyente.

El Diálogo de la lengua fue escrito a finales de 1535 en Nápoles. Habían pasado seis años desde su primera obra y es la segunda vez que utiliza el diálogo como género literario para comunicar sus ideas. Esta es la única obra no religiosa de Valdés y el primer trabajo filológico sobre el castellano. Está ambientada en una finca cerca de Nápoles. El autor es uno de los interlocutores y participa con su nombre, como era propio del género en Italia. Se nota más dinamismo y elaboración del contexto. El tema es la lengua, la otra gran pasión de Juan de Valdés. Los otros interlocutores son italianos: Coriolano, un curioso de la lengua, y Marcio, un novicio de la lengua. Estos dos, junto a Torres, un hablante natural del castellano, intentan hacer que Valdés, el cuarto en discordia, tome posición en cuanto a algunas cuestiones de la lengua. Todo esto va a ir siendo recopilado por un escribano, Aurelio, mudo y pasivo copista, que está oculto en un lugar secreto y va tomando atenta nota de la conversación.

El Alfabeto Cristiano, como su predecesor, nació en Nápoles en 1536. Se ha perdido el manuscrito en español. Marco Antonio Magno, gran amigo de Valdés, lo traduce al italiano y publica por primera vez en 1545, después de la muerte del autor. Es la tercera obra escrita en forma de diálogo. Los interlocutores son el propio Valdés y su discípula más aventajada, Julia Gonzaga, quienes conversan de manera animada reflexionando sobre un sermón de Bernardino Ochino, al cual acaban de escuchar. No hay debate ni confrontación, sino una puesta en común de lo escuchado para consolidar las ideas sobre la salvación. El escenario no está situado, como en las dos ocasiones anteriores, al aire libre, sino en el interior de una casa, al caer la noche.

Las Cartas inéditas cubren el período de 1535 a 1537 en Nápoles. Se encontraron en los archivos de Mantua y fueron publicadas con una introducción de Montesinos en

122

Madrid en 1931. Más adelante aparecieron otras tituladas Lettere inedite di Juan de

Valdés al segretario di Stato cobos (1539–1540) e il Testamento del Valdés.

De los Comentarios de los Salmos solo se encontró la primera parte del manuscrito, un comentario que hizo de los Salmos 1 a 41. También escribió El

Salterio, compuesto en Nápoles en 1537. Ambas obras son los primeros trabajos en el

campo de la traducción y comentarios bíblicos. Según Menéndez Pelayo, es la mejor traducción que tenemos en castellano, realizada de forma escrupulosa, dando especial cuidado sobre todo a la literalidad, y prefiriendo incluso, en algunos casos, violentar la lengua castellana, lengua a la cual traduce, antes que alterar el significado del original hebreo.

El Comentario a la carta a los Romanos y el Comentario a la Primera carta a los

Corintios escritos entre 1538 y 1539 en Nápoles. El Comentario a los Romanos fue

dedicado a Julia Gonzaga. La primera edición de estos comentarios paulinos lleva como prefacio una carta dedicada al que llegaría a ser el emperador Maximiliano II escrita por don Juan Pérez de Pineda, un protestante español que los editó posiblemente en Ginebra en 1557211.

Le Cento e dieci divine Considerazioni es una obra publicada en italiano por

primera vez en Basilea en 1550. Existe un manuscrito fechado en 1558 y una traducción francesa posiblemente conocida por Juan Calvino. También se ha encontrado una versión inglesa de 1638 que fue muy utilizada por algunos movimientos espirituales de la época en Gran Bretaña. Esta obra guarda gran afinidad con el Alfabeto Cristiano. Como se cree que las Consideraciones fueron una compilación de lo que Valdés leyó los domingos, algo parecido a una especie de sermones por un espacio de dos años, es difícil fechar con exactitud el momento en que fueron escritas. Algunas de las Consideraciones están estructuradas como pregunta y respuesta, pero la mayor parte fueron concebidas como meditaciones personales sobre los puntos más específicos de la doctrina valdesiana, sobre todo en lo

211 Para otras ediciones de estos comentarios vid. la tesis doctoral de María Cecilia Ropero Serrano, Los

comentarios de Juan de Valdés a las cartas paulinas a los Romanos y a los Corintios I, León, Universidad de León, 2013,

123 que se refiere al problema teológico de la justificación por la fe.

El Evangelio según San Mateo fue editado por primera vez en Madrid en 1880 por Boehmer a partir de un manuscrito español, aunque no del original, encontrado en la Biblioteca Nacional de Viena. Se cree fue escrito aproximadamente en 1539 y dedicado, como no podía ser de otra manera, a Julia Gonzaga.

Los Trattadelli, editados por primera vez en italiano en 1545, se publicaron en

traducción italiana junto con las Consideraciones. Están compuestos por cinco ensayos doctrinales. Debido a la persecución y a las acusaciones de herejía, estos libros desaparecieron. Sólo las Consideraciones, en sus traducciones italiana, francesa e inglesa, se salvaron. Muchas de las obras de Valdés, incluidos los comentarios al Nuevo Testamento, se perdieron como resultado de ser escondidos o destruidos cuando la persecución contra los valdesianos se hizo general.

Finalmente quedan por reseñar dos obras menores: Studio del propio libro, una carta en italiano que trata del conocimiento del hombre y del conocimiento de Dios (1545), y un catecismo para niños: Lac spirituale en italiano o Leche espiritual (Instrucción Cristiana) en castellano, que se tradujo a ocho idiomas y cuya primera edición aparece en 1545.

Después de su muerte, algunos de sus amigos y discípulos, principalmente Carnesecchi, intentaron publicar sus escritos, pero la idea no llegó a buen puerto, pues muchos tuvieron que huir y el propio Carnesecchi fue detenido por la Inquisición para ser decapitado antes de ser quemado en la hoguera.

Si exceptuamos la primera de sus obras, nos daremos cuenta que Juan de Valdés escribió las demás en un periodo inferior a seis años y solo vio publicada el DDC. La historia que ha vivido su producción literaria es breve. Después de muchos años de silencio, en el siglo XIX salieron a la luz algunas de las obras de Valdés gracias al trabajo de Benjamín Wiffen y Luis de Usoz y Río212 que las publicaron en una

colección213. Luis Usoz y Río no pudo terminar y continuó su trabajo el catedrático y

212 Quien hizo la reconversión al castellano del Alfabeto Cristiano. 213 Benjamín Wiffen y Luis Benjamín y Usos y Río, (1855-1863).

124

filólogo de lenguas románicas de la Universidad de Estrasburgo Eduard Boehmer, quien además descubrió y editó algunas obras de Valdés que encontró en la Biblioteca Nacional de Viena. En el siglo XX Marcel Bataillon descubrió en el Real Monasterio de San Vicente de Fora, en Portugal, el que se considera único ejemplar impreso salvado de su primera obra, el Diálogo de Doctrina Cristiana, que fue publicado en edición facsímil en 1925 y el cual será la edición sobre la que trabajaremos en el capítulo tres junto a otras ediciones recientes del DDC. En 1986 encontramos a Carlos López Lozano quien realiza una edición facsímil del Comentario a Mateo.

125

Related documents