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El análisis de la historia del derecho laboral tiene que abarcar dos etapas que son la época anterior a la formación del derecho del trabajo, y la época que abarca desde sus primeras manifestaciones en el siglo pasado, hasta contar con una configuración que en la actualidad se tiene.

“El derecho del trabajo nació de la necesidad de proteger al hombre frente al capital, o bien, nació de la necesidad de defender a la clase patronal. La razón de esta defensa radica en la distinta posición de las clases sociales, pues una de ellas, la clase trabajadora, se ve forzada a poner su fuerza de trabajo a disposición de la otra. En el fenómeno de la producción intervienen dos factores, el capital y el trabajo y éste se ve obligado a subordinarse a aquel, por eso que la relación de trabajo se refiere al trabajo subordinado”.16

Es notorio que en la primera etapa indicada no se puede hablar de un derecho laboral propiamente establecido, debido a que su desarrollo no toma en cuenta aspectos de tipo humanitario ni tutelar, por ende, durante la época en la que se puede identificar como prehistoria laboral no existe un derecho laboral propiamente establecido.

Pero, el estudio de estas etapas previas es de utilidad para contar con una interpretación de la forma en la cual fue regulado el hecho de la prestación de servicios en las distintas culturas que se han ido desarrollando mediante la historia de la humanidad. Se puede indicar que no existe una correlación o efecto de continuidad entre las distintas manifestaciones laborales de la antigüedad y el actual derecho del trabajo.

Los fenómenos laborales se han ido presentando dentro del esquema de cada cultura de manera aislada y ha sido bien poca su influencia intercultural, a excepción de las instituciones determinadas como la esclavitud, que de forma coincidente se repite en casi todas las civilizaciones antiguas, con algunas variantes en su regulación jurídica.

La esclavitud es dominante en el esquema del trabajo subordinado en la antigüedad, siendo claro que esa institución no encuadra el esquema del actual derecho laboral, debido a las constantes guerras en épocas antiguas que se sucedían entre los distintos pueblos.

Por su parte, el prisionero de guerra representaba una fuente económica de mano de obra, que por lo mismo pasó a ocupar la mayoría de los puestos de trabajo, sobre todos aquellos trabajos de baja categoría.

No es mucho lo que se puede hablar de la normativa de trabajo en la antigüedad; en primer lugar, debido a que no estaba configurado el trabajo como en la actualidad se interpreta, al no encontrarse inspirado en los principios tutelares vigentes en la actualidad; y en segundo lugar, porque son bien pocas las fuentes históricas que sobre la materia han sobrevivido al día de hoy. En todo caso, es persistente el riesgo de arribar a conclusiones parciales o bastante alejadas de su mismo contexto.

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Durante la Edad Media fue prevaleciente el sistema económico de clientela y el trabajo era ejecutado mediante los artesanos. Como resultado del sistema feudal existía una proliferación de pequeñas ciudades, las cuales era independientes entre sí, y eran todo un universo para sus habitantes. Cada ciudad contaba con sus artesanos y su clientela y se encontraban formadas por los jefes de talleres, y en cada taller existían tres o más categorías de trabajadores, siendo los mismos los siguientes: maestros, oficiales, compañeros y aprendices.

Las asociaciones contaban con un marcado espíritu monopolista y mutualista. En determinado sentido eran monopolios debido a que dominaban por imperio de la ley, no tomando en consideración el arte u oficio del cual se estuviera haciendo referencia, debido a que ningún artesano podía ejercer su oficio libremente por bueno que fuera, debiendo someterse al sistema gremial que estuviera vigente en su país, comenzando la escala jerárquica por el puesto de aprendiz.

El mismo, era a su vez un sistema mutualista en relación a la asistencia que mutuamente se brindaban los agremiados, sobre en todo en los casos de enfermedades o accidentes.

Cuando la economía feudal fue cediendo lugar a un sistema de mayor intercomunicación entre las ciudades, se incrementó la competencia comercial y laboral. Por su parte, los maestros, en plan defensivo, tomaron en cuenta la jerarquía del gremio que se oponía por completo a los obstáculos para los correspondientes ascensos tanto de aprendices como de compañeros. Los mismos, formaron sus propias asociaciones o fraternidades, que son los antecedentes mayormente cercanos de los actuales sindicatos o asociaciones profesionales de trabajadores.

El surgimiento del maquinismo, la expansión del comercio y los descubrimientos de nuevas regiones, fueron los que crearon nuevas condiciones económicas, que a su vez impulsaron las nuevas ideas o doctrinas de carácter económico, que fueron dando impulso a nuevas ideas, entre las que fue predominante las Escuela del Derecho Natural que promulgaba la libertad absoluta para las actividades del ser humano, entre las cuales se tenía que incluir las actividades tanto económicas como laborales, derivándose de ello, que cualquier

intromisión estatal no era más que una forma de interferencia en la libre actividad que llevaban a cabo las personas.

De la época inmediata anterior al surgimiento del derecho laboral se puede hacer mención del funcionamiento de los gremios. Los mismos, eran entidades que cambiaban de acuerdo a su localidad y al momento histórico, y tenían en común y el bienestar y la asistencia entre todos sus integrantes, constituyendo con ello una especie de seguro.

Además, cada gremio consistía en el único titular de su correspondiente actividad con exclusión legal de cualquier otro interesado. Cualquier persona que quisiera desarrollar un arte u oficio, tenía que pasar de forma necesaria por el sistema jerárquico gremial, y consecuentemente incorporarse al gremio iniciando como aprendiz, para sucesivamente acceder a los estadios superiores donde se encontraban los compañeros, oficiales y maestros.

No podía irrumpirse de manera directa con el mercado de bienes y servicios, debido a que los mismos se encontraban dominados de manera rígida por el sistema gremial. Por otro lado, se encargaban de la imposición directa de los precios, debido a que en alguno de los rubros eran, de hecho, los únicos proveedores.

En la época colonial prevaleció en la sociedad guatemalteca el sistema gremial y en la actualidad todavía existen resabios de la misma, y ello se refleja claramente con los maestros de obra propios de las construcciones. Por otro lado, los colegios profesionales de actualidad tienen coincidencia con los antiguos sistemas gremiales, siendo bien marcado el aspecto mutualista, así como también el dominio de la actividad o profesión.

Es notorio que un sistema de esa categoría haya sentado la pauta del trabajo. Si bien es cierto, se pueden anotar algunas razones bastante favorables, sobre todo si se hace mención del momento histórico en su conjunto, no pudiendo negarse que el sistema gremial no puede continuar por mucho tiempo, siendo ello una rígida sujeción del principio de libertad individual en lo que a la actividad laboral se hace referencia.

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Las etapas del desarrollo histórico del derecho del trabajo son las que a continuación se indican:

a) Etapa de la represión: En esta primera fase se proscribió todo intento de los trabajadores de presionar en el mercado, así como se calificó la sedición, conspiración y otras figuras delictivas, los intentos de huelga y de organización. Además, se buscó a los líderes obreros y regularizar estos movimientos. En plena vigencia de las ideas de plena libertad de comercio y trabajo, cualquier presión o interferencia eran mal vistas.

b) Etapa de la tolerancia: Obedeció a un cambio en la orientación del Estado. Con la misma, ya no se buscaba el movimiento obrero, pero tampoco se les resguardaba ni se creaban normas jurídicas que los regulasen. Simplemente, se les ignoraba, no se les tomaba en consideración, salvo cuando con sus actuaciones se lesionaba el orden público.

Además, se inició a aceptar el derecho de libre asociación también invocado por los trabajadores como por cualesquiera de los ciudadanos, imponiéndose el encuadramiento de sus actividades que perjudicaba el orden público establecido.

c) Etapa de la legalización: A comienzos del siglo XX, emergió el concepto de derechos sociales y comenzaron los gobiernos a reconocer el movimiento colectivo laboral.

La realidad de no poderse oponer al mismo, o el interés político de aprovechar este movimiento, o las mismas presiones sociales de finales del siglo, señalaron que aquellos movimientos antes perseguidos, marginados e ignorados, ahora serían reconocidos legalmente.

Ese movimiento legislativo señaló el reconocimiento a nivel ordinario en donde las leyes ordinarias reconocían los derechos de los trabajadores y una culminación que fue la llamada constitucionalización de los derechos laborales, ello es, que los derechos se reconocían a su más elevada expresión, o sea, a nivel constitucional.

2.8. Evolución histórica de las normas de trabajo en la sociedad