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Logging Conclusion

In document DevOps Technologies for Tomorrow (Page 84-86)

4.4 Virtualization and Provisioning

4.9.4 Logging Conclusion

El 29 de noviembre de 2013, durante la Cumbre de la UE que se celebró en Vilnius, estaba prevista la firma del Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la UE, lo que Rusia percibe como una nueva estrategia de contención de carácter económico que daña sus intereses por lo que Putin ofreció a Yanukovich una ayuda económica para Ucrania si no firmaba dicho acuerdo, que impediría entre otras cosas integrarse en la Unión Euroasiática que estaba próxima a constituirse bajo el liderazgo de Moscú. Yanukovich decidió aplazar la firma hasta el 1 de enero de 2016. Esto dio lugar a concentraciones de europeístas en la plaza de Maidan para protestar por la negativa a firmar el acuerdo.

Las revueltas se fueron incrementando hasta forzar la huida del Presidente Yanukovich a Rusia y el consecuente debilitamiento de las instituciones estatales. Esto fue aprovechado por los rebeldes prorusos de Crimea y por el propio Putin para alentar un movimiento secesionista de la península que culminó con la declaración de independencia, el 11 de marzo. Putin no dudó en introducir a soldados rusos sin insignias en Crimea, siempre embozados para asegurarse que tanto las 34 unidades militares ucranianas con base en Crimea como las fuerzas policiales se pusieran del lado de los rebeldes. En las primeras horas 23 unidades ucranianas se pusieron del lado de los rebeldes y el resto se fue pasando progresivamente o rindiéndose. El 16 de marzo celebraron un referéndum aprobando la integración de Crimea y Sebastopol en la Federación Rusa con un 96,77% de los votos emitidos. Dos días después se firmaba la integración en Moscú.

Aunque Putin negó durante mucho tiempo que hubiera desplegado soldados en Crimea, con el tiempo y una vez finalizado el proceso de integración en la Federación rusa no dudó en reconocer que lo había hecho, como una prueba de su firme voluntad de recuperar este territorio para Rusia. Su popularidad subió por encima del 80%, cuando

él había ganado las elecciones con un 62% de los votos. Los rusos veían recuperar su orgullo herido desde la caída de la URSS. Putin no dudó en quebrar el derecho internacional para alcanzar sus objetivos. Putin reforzaba así su liderazgo y planteaba una estrategia de confrontación de voluntades con los líderes europeos y con Ucrania.

Por otro lado, la mayoría de los líderes que han asumido puestos claves en el proceso de independencia de Crimea, Donetsk y Lugansk son rusos especialmente desplazados a estas regiones para liderar los procesos independentistas. Por ejemplo, Igor Strelkov también conocido como Igor Girkin fue el jefe de las fuerzas rebeldes de Crimea y posteriormente pasó a Donbas para hacerse cargo del mando de la milicia de Donestsk. Se trata de un coronel ruso retirado, especialista en inteligencia y operaciones especiales.

Alexander Borodai, moscovita que se autodefine como "consultor político para los conflictos étnicos“ fue el asesor del primer ministro de la Republica de Crimea durante el conflicto de Crimea y luego pasó a Donetsk, donde fue nombrado primer ministro el 16 de mayo de 2014 hasta su dimisión cuando el ejército de Kiev avanzaba hacia Donetsk. Explicó en las redes sociales que su dimisión estaba motivada porque las autoridades rusas le habían garantizado que intervendrían en el conflicto si era necesario y esa intervención no se había producido.

El primer ministro de Crimea es el ruso de origen moldavo, Sergei Aksyonov , que emigró a Crimea en 1989, donde inició su carrera política en 2008. Konstantin Malofeev, moscovita y fundador de la empresa Marshall Capitales un nacionalista ruso a quien los ucranianos acusan de financiar a las milicias independentistas

Cuando a finales de agosto el avance de las tropas ucranianas se acercaba a la ciudad de Donetsk, que es el centro de gravedad del despliegue rebelde, Rusia solicitó la creación de pasillos humanitarios, e introdujo más de 200 camiones con ayuda humanitaria pero sin garantías de supervisión de la carga. Paradójicamente a continuación las capacidades

de las fuerzas rebeldes mejoraron y eso les permitió tomar la iniciativa militar que habían pedido.

A la vez que la OTAN denunciaba la presencia de tropas rusas en territorio, una patrulla rusa era capturada por los ucranianos a 20 Km. de la frontera. Hasta ese momento Rusia había jugado con el apoyo a los rebeldes mediante despliegues al otro lado de la frontera, que variaban en número y capacidades según las necesidades del momento.

La mejora en las capacidades militares de los rebeldes por Rusia y las pruebas del apoyo ruso dejaba claro que Moscú nunca permitiría la derrota militar de los rebeldes prorusos. Esto llevó a finales de agosto, al presidente ucraniano Poroshenko al convencimiento de que la solución tenía que alcanzarla en la mesa de negociaciones con Putin, puesto que los países europeos le han dejado claro que quieren evitar la escalada del conflicto. Esa conclusión deja solo abierta la salida política a negociar entre Kiev, Rusia y los rebeldes. Las acciones militares sirven para fijar una mejor posición de partida en la negociación, teniendo en cuenta que en ellas no se negocia terreno sino las condiciones de alto el fuego. Los acuerdos de Minsk 1 del 5 de septiembre y los de Minsk 2, firmados el 12 de febrero de 2015, así lo indican. El Acuerdo de Minsk 2 tiene más posibilidades de ser aplicado ya que en él se han implicado Alemania y Francia. El problema de estos acuerdos, que siempre incluyen una zona de despeje de material pesado como en Transnistria, es que son acuerdos con poco compromiso. Y siempre existe la tentación de ganar más terreno clave como ha sido el nudo de comunicaciones de Debalsebe o Mariupol, puerto clave para el avance hacia el oeste por la región de Novorrosia. Está posibilidad de ganar más terreno está muy presente entre los rebeldes que con el apoyo de Rusia tienen poco que perder.

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