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n el desarrollo de la historiaagraria andina del Ecuador, las haciendas de Guachalá y Pesillo en Cayambe son quizá los ejemplos más representativos de un antiguo sistema cuya población tiene un proceso evoluti- vo que se resume en la constante defensa y lucha por el acceso a la tierra. Así, en tiempos prehispánicos los Kayambis defendieron su territorio contra el avan- ce de los Incas. Posteriormente, con la conquista española y la estructuración de grandes latifundios, la etnia kichwa kayambi quedó inserta en estos sistemas de control, coerción y represión. De ahí en adelante, la persistente lucha de la población indígena de Cayambe por mejorar sus condiciones paupérrimas de trabajo, poco a poco produjo cambios en el sistema hacendario, principal eje de producción económica en la colonia y la república.
A comienzos del siglo XX las hacien- das eclesiásticas fueron expropiadas por el Estado, abriendo la posibilidad de que
las poblaciones insertas en los latifundios se organicen de mejor manera para recu- perar sus respectivos derechos.
Varios sucesos, entre los cuales se destaca la inluencia de la Revolución Cubana en pleno siglo XX, fueron los que en Ecuador, por un lado provocaron la ejecución de una limitada Reforma Agraria en la década de 1960 y, por otro lado, inluenciaron la modernización de las haciendas privadas la liberación del campesinado y el paso a las nuevas acti- vidades agrarias en el país.
Para la historiografía y la antropo- logía, el trabajo de Becker y Tutillo es importante al esquematizar varios aspec- tos de la ruralidad andina en siete capí- tulos. El análisis comienza con una breve descripción de las poblaciones origina- rias de Cayambe y las consecuencias sufridas tras el avance de los Incas, de forma ligera estudian los cambios que la población indígena tuvo en diferentes épocas durante la colonia y la república. En los capítulos intermedios profundizan
la problemática del agro ecuatoriano, centrándose principalmente en la tenen- cia de la tierra (explotación laboral y acceso a recursos) y la organización de movimientos sindicales indígenas con sus respectivas demandas. Terminan con el estudio de la nueva ruralidad surgi- da desde la supresión del sistema de haciendas tradicionales del callejón inte- randino, todo esto lo enfoca en un con- texto global que lo denominan “Historia Agraria y Social de Cayambe”.
Como preámbulo realizan una des- cripción de los contrastes geográicos del callejón interandino del Ecuador, concentrándose en el nudo de Mojanda- Cajas. Desde el inicio, los autores, expo- nen que “la breve pero intensa ocupa- ción inca, borraron todo resquicio de las culturas anteriores”, (p. 14) dejan por sentado que, ni las costumbres, ni el lenguaje de la etnia a la que analizan son originarias de Cayambe. Posteriormente recalcan “el expansionismo inca y la conquista española sobrevinieron como un golpe rápido en dos tiempos que no sólo desplazó sus culturas y tradiciones sino que les despojó de su indepen- dencia política” (p. 25). En cuanto a la dominación inca en territorio caranqui, el programa de mitmaes, impulsado por los invasores es el sistema con el cual, explican el desplazamiento de los pobla- dos del sector.
Al abordar el período de la con- quista española y la colonia los autores del libro explican que el sometimiento de las masas de población indígena en Caranqui, se dio inicialmente por medio de estrategias políticas entre los españo- les y las altas jerarquías nativas. De esta manera, se dio paso al fácil control de los distintos territorios que derivó en los conocidos abusos coloniales. En contra-
posición a estas estrategias políticas de dominar y controlar los territorios, con el surgimiento del sistema de haciendas privadas y eclesiásticas, los abusos de autoridad del patrón, o a su vez del clero, Becker y Tutillo maniiestan que las revueltas surgidas a raíz de las arbi- trariedades fueron la forma de prevenir, contestar y defenderse de las inequidades e injusticias cotidianas que vivían las poblaciones indígenas.
Una vez insertos en la problemáti- ca surgida a raíz de los cambios en la tenencia y control de la tierra desde la conquista española, en lo que hoy es Ecuador, explican la estructura de repre- sión y coerción que se fue entramando con las encomiendas, los repartimientos (mitas), posteriormente la conformación de todo el sistema hacendario, que duró desde el siglo XVIII hasta el siglo XX. La “redistribución” injusta de las tierras, las más fértiles para las haciendas y los sue- los empobrecidos para los poblados indí- genas y añadida la injusta explotación causó las inconformidades que poco a poco fueron detonando la organización campesina.
Exponen a los sistemas hacendarios como microestructuras de administración integral, en especial los grandes latifun- dios, en el caso de Cayambe, habían haciendas con un tamaño de parroquias, de esta manera, contaban con las ins- tituciones necesarias para el desarrollo comunitario, tienda, iglesia y a veces escuela, las bodas, nacimientos, entierros y las grandes iestas se organizaban en el mismo lugar.
Los sistemas de trabajo bajo el cual los indígenas laboraron, son analiza- dos con detalle y dejan en claro que el peonaje por deudas y las rentas en trabajo, perennizaban la esclavitud del
Ecuador dEbatE / reseñas181
concierto y su respectiva descendencia. Particularizan la jerarquización de la estructura social de la hacienda en base a los conceptos de clase y raza con sus roles particulares. Los patrones blancos por lo general eran descendientes de la élite criolla, vivían en la ciudad y ahí ocupaban cargos político adminis- trativos, los otros rangos en el sistema hacendario iban desde administradores, mayordomos, huasicamas, hasta los con- ciertos, luego huasipungos, peones libres o yanapas, entre otros.
Los cambios que la Revolución Liberal introdujo en el sector agrario: la “Ley de Cultos de 1904”, la “Ley de Beneicencia de 1908” y la expropiación de las tierras al clero son el preámbulo con el cual dan paso al capítulo referente a los movimien- tos sindicales indígenas. En este caso, lo que el liberalismo logró en las zonas rurales con la coniscación de tierras a la iglesia, fue poner la producción del suelo y la fuerza de trabajo a órdenes de las instituciones del Estado. Lastimosamente, el campesinado continuó sometido bajo las mismas formas de trabajo, pues no tuvo su liberación, la diferencia radicó en que no hubo una autoridad directa que los controlara. Las haciendas coniscadas fueron entregadas a arrendatarios quienes a través de la Junta de Asistencia Pública mantenían compromiso con el Estado para entregar “mejoras”. Así, los campe- sinos fueron explotados trayendo conse- cuencias no solo sobre las condiciones laborales de los indígenas sino también sobre el uso de la tierra.
En cuanto a la organización de los movimientos sindicales indígenas, para los autores es importante resaltar la for- mación del partido Socialista Ecuatoriano en 1926 puesto que la presencia del líder cayambi Jesús Gualavisí introdujo la pro-
blemática indígena rural en la esfera política nacional además esta misma organización fue la que respaldaba la organización de los distintos sindica- tos en varias haciendas. Las principales demandas, “tenían que ver con las mejo- ras salariales, condiciones de trabajo, vivienda, el abuso de los terratenientes y el respeto a las organizaciones indíge- nas” (pp. 95/96).
Otro organismo fundamental que defendió los derechos indígenas en con- tra de los abusos que sufrieron fue la Federación Ecuatoriana de Indios FEI, (fundada en 1944), que también luchó por la educación bilingüe. Con este contexto las organizaciones indígenas a mediados del siglo XX exigían dos aspec- tos centrales: “tierra y salarios” (p. 157).
En otro capítulo estudian la hacienda Guachalá por separado para manifestar que no por ser un latifundio particular la población inserta en el sistema era mejor controlada por el patrón y los empleados de alta jerarquía. Para el caso expone lo sucedido en la revuelta de los trabaja- dores indígenas en 1954. También es el ejemplo de una gran hacienda que tuvo a García Moreno como arrendatario. Por otro lado, la familia Bonifaz como propietaria, que participó en el escenario político de la nación.
El análisis de la reforma agraria, es un estudio de las consecuencias de cada una de las movilizaciones organizadas por los sectores campesinos e indígenas en alianza con los movimientos políticos urbanos. Más allá de exponer las ventajas y desventajas que la reforma agraria dejó en el sector rural, los autores valoran el acontecimiento como un medio de liberación que tuvieron los campesinos indígenas. En el caso de las haciendas de la Asistencia Pública los huasipungueros
lograron acceder a las tierras que por tradición cultural siempre les debieron pertenecer y así organizar cooperativas agrícolas, comunas jurídicamente orga- nizadas y asociaciones de trabajadores agrícolas.
En el caso de las haciendas privadas, la Reforma Agraria, fue un pretexto para que los patrones entregaran, en algunos casos antes de su ejecución, las parcelas a los campesinos. También fue un hecho que fomentó la modernización de la hacienda, así, se mecanizaron las labores pecuarias y agrícolas, impulsaron empre- sas como el caso de las lorícolas. Este análisis concluye manifestando que a par- tir de la ejecución de la Reforma Agraria se dio paso a lo que académicamente se ha estudiado como la “nueva ruralidad”.
Cada capítulo diferente, los autores lo abren con una fotografía que hace referencia al posterior contenido. En pasajes del libro los autores ofrecen datos que explican la conformación geopolíti-
ca y administrativa de Cayambe, también descripciones y tablas estadísticas sobre la composición de los conglomerados indígenas, mestizos y blancos en las haciendas, así como, los índices de pro- ducción y estado de cada una de ellas.
Marc Becker y Silvia Tutillo usan- do una metodología interdisciplinaria, exponen en Historia Agraria y Social de Cayambe, la riqueza del material documental proveniente de varios archi- vos, y sobre todo exteriorizan la memo- ria colectiva de la comunidad ya que desde el inicio citan, tanto a personajes como Nasacota Puento, Jesús Gualavisí, Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña entre otros, así como levantamientos o revueltas indígenas.
Este libro contribuye a entender los procesos históricos de acceso a la tierra y los intensos cambios que han deparado las movilizaciones indígenas ocurridas en el marco del quiebre de las haciendas de la Asistencia Pública de Cayambe.