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numerosos

incidentes violentos

por las protestas de

algunos colectivos en

exigencia de mejoras

salariales y de

algunas regiones

para reivindicar

mayores inversiones

del Estado

carreteras del país. Por otra parte, el Gobierno intensi- ficó la lucha contrainsurgente contra Sendero Lumino- so después de que varios miembros de los cuerpos de

seguridad del Estado murieran en emboscadassupues-

tamente perpetradas por el antiguo grupo armado. El Gobierno especula que el grupo cuenta con algo más de 200 efectivos, que opera principalmente en la región de Ayacucho (epicentro del conflicto armado en los años ochenta y noventa) y que está crecientemente involucrado en actividades de narcotráfico.

Venezuela

Intensidad: 2

Evolución:

Tipología: Gobierno

Interno

Actores: Gobierno, oposición política y social

Síntesis:

Tras haber liderado un golpe de Estado fallido en 1992 y haber estado dos años en prisión, Hugo Chávez llegó al poder en 1998 con un amplio apoyo popular y en un contexto de gran desapego a la clase política tradicional por los altos índi- ces de corrupción y desigualdad. Tras reformar la Constitución y renovar su mandato presidencial en el año 2000, inició una serie de reformas políticas y económicas que contaron con la oposición de buena parte de la sociedad y provocaron movili- zaciones masivas, un intento de golpe de Estado fracasado en abril de 2002 y un referéndum revocatorio que finalmente ganó Chávez en 2004. Desde entonces, la polarización políti-

ca y social se incrementó a medida que el Presidente acelera- ba el llamado “Socialismo al Siglo XXI”. A pesar de ello, a finales de 2006 obtuvo su tercer mandato con una abultada victoria en unos comicios boicoteados por la oposición.

En Venezuela, volvió a registrarse una gran polarización entre los sectores que apoyan al Presidente, Hugo Chá- vez, y su llamado “Socialismo del Siglo XXI” y los sec- tores que denuncian una progresiva involución demo- crática del país y la acelerada implantación de un régimen crecientemente autoritario y personalista. En este contexto de tensión social, a finales de mayo miles de personas, con la destacada participación de estu- diantes universitarios, se manifestaron durante varias semanas a favor de la libertad de expresión y en contra de la decisión del Gobierno de no renovar la licencia de Radio Caracas Televisión, la más antigua del país. Durante las movilizaciones se produjeron varios episo- dios de violencia y un elevado número de personas resultó herido o fue detenido. Por otra parte, la tensión volvió a incrementarse durante el segundo semestre a raíz de la propuesta de reforma de la Constitución por parte del Presidente, que provocó la movilización perió- dica durante varios meses de partidarios y detractores de la reforma. Finalmente, en el referéndum celebrado el 2 de diciembre sin mayores incidentes y con una alta abstención, se impuso el no a la reforma por un escaso margen. Hugo Chávez reconoció los resultados, aunque también señaló que volverá a intentar la reforma de la Carta Magna durante lo que le resta de mandato.

Cuadro 2.2. ¿Hacia la refundación de los países andinos?

En las últimas dos décadas, los distintos países de la región andina, tal vez con la excepción de Colombia, han vivido diná- micas socio-políticas parecidas y que probablemente se han influido y reforzado mutuamente. Los años noventa estuvieron caracterizados por tres procesos paralelos. En primer lugar, el gran impacto social, especialmente entre los sectores más vul- nerables, de políticas económicas neoliberales ejecutadas al amparo del llamado “Consenso de Washington”, entre las que cabe destacar los Planes de Ajuste Estructural, la priorización de las exportaciones y del pago de la deuda externa o la priva- tización (venta o concesión a precios bajos) de sectores claves de la economía. En segundo lugar, las sucesivas crisis políti- cas e institucionales, caracterizadas por la inestabilidad de los gobiernos (en Ecuador ningún Presidente ha logrado finalizar su mandato desde 1996, mientras que Bolivia y Perú han vivido varias turbulencias políticas y vacíos de poder) o la destitu- ción y posterior exilio de varios presidentes (Abdulá Bucaram y Lucio Gutiérrez en Ecuador, Alberto Fujimori en Perú, Gonza- lo Sánchez de Lozada en Bolivia). En tercer lugar, la emergencia o mayor visibilización de nuevos actores sociales (como indí- genas o campesinos) y la creciente organización, activismo y voluntad de incidencia en la arena pública por parte de los movimientos sociales, lo que se ha traducido en nuevas formas de protesta social como ocupaciones de tierras, cortes de carreteras o levantamientos y marchas indígenas.

Con el cambio de siglo, en un contexto de creciente descontento con la deteriorada situación socioeconómica y de hartazgo de las élites políticas tradicionales, se enmarca el llamado “giro a la izquierda de América Latina”, así como la irrupción en la región andina de líderes que tratan de subvertir las dinámicas de los años noventa y que intentan refundar sus respectivos países. Claros ejemplos de este fenómeno son el gran apoyo que recibió Ollanta Humala en las elecciones peruanas del año 2006 o la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Lucio Gutiérrez y actualmente Rafael Correa en Ecuador. Especialmente los actuales líderes de Venezuela, Ecuador y Bolivia han iniciado procesos políticos que, salvan- do las evidentes peculiaridades de cada caso, persiguen objetivos parecidos, utilizan métodos similares y generan efectos sociales comparables.

En cuanto a los objetivos, cabe mencionar la visibilización y el empoderamiento de los sectores históricamente más exclui- dos; una comunicación más directa entre el Gobierno y la ciudadanía; el reforzamiento —con tendencia socializante o no— del papel del Estado en la economía, que se traduce en la nacionalización de recursos y sectores básicos o una mayor regu- lación del mercado; o la defensa de la soberanía nacional y el impulso de la integración y la independencia regional, que se concreta tanto en medidas pragmáticas —establecimiento de alianzas estratégicas o creación de nuevos foros como la Unión de Naciones Suramericanas, el ALBA o el Banco del Sur— como en una retórica y gestualidad contraria a la injerencia polí-

Asia

A lo largo del año, la situación se deterioró notablemen- te en varios países asiáticos. El asesinato de la ex Pri- mer Ministra paquistaní, Benazir Buttho,

fue la culminación de meses de violencia generalizada; en Nepal, las reivindicaciones armadas de grupos madhesi en la región de Terai hicieron temer el surgimiento de un conflicto de mayores proporciones; en Min- danao, Filipinas, los enfrentamientos entre el ejército y una facción del MNLF provoca- ron el desplazamiento forzoso de más de 40.000 personas en la isla de Jolo; en Myanmar, las protestas pacíficas contra el régimen militar fueron reprimidas duramen- te; y en Tailandia, se registraron movilizacio- nes masivas para exigir el retorno del ex Pri- mer Ministro Thaksin Shinawatra.

a) Asia Central Kirguistán Intensidad: 2 Evolución: = Tipología: Gobierno Interno

Actores: Gobierno, oposición política y social

Síntesis:

La deriva autoritaria que registró la república ex soviética de manera significativa a partir del año 2000 de la mano de su Presidente, Askar Akayev, sufrió un giro en 2005, a raíz de la llamada “revolución de los tulipanes”, cuando protestas con- tra el fraude de las elecciones culminaron en la caída de Aka- yev y dieron paso a una nueva etapa, con un nuevo Presiden- te, Kurmanbek Bakiyev. No obstante, pese a las esperanzas de democratización generadas entonces, muchos de los ejes de tensión se han mantenido abiertos: autoritarismo político, pugna por el reparto de poderes entre Presidente y Parlamen- to, luchas políticas internas por el poder, corrupción y cliente- lismo, marginación de minorías étnicas y tensiones fronteri- zas, entre otras. Estas tensiones han mantenido al país en una

situación de volatilidad continua, especialmente por las dis- putas entre oposición y Gobierno.

En Kirguistán, la crisis política se prolongó durante todo el año 2007. Las disputas entre el sec- tor pro-gubernamental y la oposición fueron especialmente tensas en abril, con manifes- taciones en la capital y otras ciudades duran- te varios días en demanda de elecciones anti- cipadas y reformas constitucionales, y que finalizaron de forma violenta. La inestabili- dad política se plasmó en la salida de dos primeros ministros, la anulación judicial de la Constitución entrada en vigor en enero de 2007 y de una versión anterior, y la consi- guiente aprobación en un polémico referén- dum de una nueva Carta Magna que, según la oposición, refuerza al Presidente y, según éste, aumenta el poder del Parlamento. Ade- más, los cambios introducidos en la legisla- ción electoral provocaron nuevas tensiones. Un segundo umbral electoral, que obligaba a los parti- dos a obtener al menos el 0,5% de los votos en cada provincia, dejó fuera del Parlamento a la práctica tota- lidad de la oposición política en las elecciones de diciembre. La anulación posterior de ese umbral por el Tribunal Supremo fue ignorada por las autoridades, que ratificaron un Parlamento prácticamente monoco- lor y favorable al Presidente. Los resultados electora- les generaron protestas en las calles y huelgas de ham- bre de diversos opositores políticos, que fueron respondidas con detenciones de manifestantes, acti- vistas de derechos humanos, miembros de ONG y algu- nos periodistas.

Uzbekistán

Intensidad: 2

Evolución:

Tipología: Sistema, Gobierno

Interno

Actores: Gobierno, oposición social y política, grupos

armados islamistas

tica y económica. En cuanto a los medios, destacan el intento de reforzar el poder ejecutivo y presidencial (a menudo en detrimento del legislativo) y el inicio de procesos constituyentes, como así lo atestiguan, durante el 2007, el referéndum de reforma de la Constitución en Venezuela, la aprobación del proyecto de nueva Constitución en Bolivia o el establecimiento de una Asamblea Constituyente en Ecuador. Estos procesos constituyentes, precisamente porque tratan de consagrar y blindar legalmente los objetivos políticos de las “revoluciones populares y democráticas” impulsadas por los Gobiernos, son los que en el último año han provocado los principales episodios de protesta y violencia.

Finalmente, en cuanto a los efectosque tales procesos políticos están provocando, cabe destacar una enorme polarización, tanto en términos sociales (Venezuela, entre chavistas y antichavistas), territoriales (Bolivia, entre los departamentos orien- tales y occidentales) como institucionales (Ecuador, entre el Presidente y el Congreso), lo que ha generado un incremento sustancial de la conflictividad y la movilización social en los últimos años. En este sentido, los detractores de los actuales mandatarios les acusan de dividir a la población, de percibir el ejercicio del poder público como un juego de suma cero —en el que lo que ganan unos lo pierden otros— y de fundamentar sus proyectos políticos en el populismo y la demagogia, el autoritarismo, la involución democrática, el sectarismo político, el menosprecio de la pluralidad ideológica o el poco respe- to por la legalidad y la institucionalidad vigente, así como por los medios de comunicación y los derechos civiles y políticos. Por otro lado, sin embargo, los sectores que tradicionalmente no se habían sentido representados ni habían tenido acceso a la esfera pública tienden a apoyar a sus respectivos Gobiernos, alegando que las tensiones que actualmente atraviesan tales países son intrínsecas a cualquier proceso de cambio estructural y que éstas son principalmente atribuibles a la negativa de las antiguas élites y clases acomodadas a ceder privilegios históricos y a reformar las reglas del juego y las estructuras de poder que durante tantas décadas han perpetuado la desigualdad y la injusticia.

En Kirguistán,

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