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15. Step 5 managing the funding contract

15.6 Managing performance issues – all grant types

La historia de las Casas de Monleón ha sido forjada por diversos grupos sociales que pasaron a vivir en estas tierras y han dejado sus huellas, tumbas, fragmentos de pizarras, lanzas neolíticas, puentes de lanchas, molino de piedras, plantaciones de viñedo y árboles de castaños. :

Las evocaciones populares hablan a veces de los antiguos pueblos y con frecuencia hacen referencia a los “moros”, musulmanes a los que atribuyen, dentro de su particular historia legendaria, la autoría de muchos de los restos de la antigüedad conservados. Los

habitantes de este pueblo desconocen gran parte de esta historia y formulan sus hipótesis para explicar su origen. A continuación, presentamos cuatro narrativas:

Primero, Thierry puntualiza lo siguiente:

Llegaron aquí los celtiberos y como muestra están las tumbas de granitos que se localiza al lado oeste de este pueblo cerca de la peña de cuervo. Porque los celtiberos son los que trabajaban las piedras y curtían los pieles. Yo he detectado un valle sagrado en donde hay 16 tumbas e igual número de mesas de sacrificios. También hay cuatro huellas de miradores, tendrían un vigilante para ver si viniera alguien a molestar a los muertos. Supongo que aquí se enterraban los jefes y militares de aquella época (NDC: 26 de agosto de 2005).

Como evidencia de los hechos narrados efectivamente están las tumbas que se localizan en la superficie de los montículos de piedras de granitos cerca del río Alagón. Las tumbas se clasifican en dos tipos: a) Las tumbas solitarias están ubicadas en montículos de piedras pequeñas; en cercanía de ellos, se encuentra una pila o mesa de sacrificio que, como asume Thierry era un lugar donde se embalsamaba el cadáver antes de la sepultura. Los antiguos habitantes llenaban de sustancias balsámicas las cavidades de los cadáveres para preservar de la putrefacción de los cuerpos muertos. b) Las tumbas pareadas está hechas demontículos de piedras más o menos grandes; allí se depositaban los cuerpos muertos de matrimonio. Dichas tumbas están hondeadas rectangularmente sobre la superficie de los montículos de piedras oscuras con manchas de líquenes muertas. Dentro de las tumbas escavadas hay hojas secas de robles adentro; alrededor de este lugar se ven tirados algunos gajos de pinos que se destacan sobre los pastos de color amarillento.

Imagen 8. Las tumbas llamadas “matrimoniales”. Estas tumbas están localizadas cerca del río Alagón. Parte

del cementerio está en el terreno de Ángel Velásquez del Rey. Cerca de las tumbas se han encontrado piedras de pizarra utilizadas para tapar la boquilla de las tumbas.

Las tumbas tienen la forma de trapecio alargado. Por ejemplo, la tumba que pertenece al complejo “matrimonial” tiene las siguientes medidas: 190 centímetros de largo, 50 centímetros de ancho (donde se encontraba la parte superior del cuerpo), 33 centímetros (donde se encontraba la parte inferior del cuerpo). La tumba tiene 34 centímetros de profundidad. También encontramos tumbas que miden 170 centímetros de largo, 50 centímetros en la parte superior, 35 centímetros en parte inferiores y 40 centímetros de profundidad. Cada una de las tumbas estaba tapadas de piedra de pizarra, que es una roca homogénea, de grano muy fino, comúnmente de color negro azulado, opaca, tenaz, y que se divide con facilidad en hojas planas y delgadas. Aún se observan pequeños canales esculpidos alrededor de las tapas de la sepultura para desviar el agua de la lluvia que podía penetrar los cuerpos de los muertos.

Las tapas de las tumbas son de pizarra y hoy en día, todavía podemos apreciar los pedazos de este material cerca de las tumbas disperso en los terrenos de algunos habitantes de Casas de Monleón en cuya posesión están situadas las tumbas. Estos pedazos de pizarras que aún existen en la zona, están usados por la gente como complemento del corral de piedra construido para cercar las fincas.

El cementerio de los celtíberos se encuentra en un valle; se extiende de Este al Oeste y está rodeado por tres cerros. Cuando empieza caer la tarde, el sol poniente ilumina todo el valle. Tierry piensa que el lugar era sagrado. Las tumbas podían ser vigiladas desde cuatro puntos observacionales llamados “castros” ubicados alrededor del cementerio. En el área ubicada al oeste del cementerio, a un lado del río Alagón, se descubrieron restos de las construcciones habitacionales: “hay restos de terrazas, castros y resto de paredes de casas redondas” (NDC: 31/08/2005).

Según otra hipótesis, los antiguos pobladores vivían en otro valle situado en otro lado del río Alagón. José Martín, el Pepe supone que las tumbas de granitos pertenecían al antiguo pueblo de Las Yegüerizas cuyos restos son las ruinas de una ermita. La ermita de Las Yeguerizas queda iluminada por el sol saliente; Pepe supone que alrededor de la ermita vivía la gente y enterraba a sus muertos en el cementerio situado al otro lado del río. José Martín afirma al respecto, “la gente vivía aquí cerca de la ermita mirando la salida del sol, en cambio el cementerio está ubicado al otro lado del río Alagón mirando donde se oculta el sol. La gente tomaba el agua de una fuente que se localiza a unos metros arriba de la ermita de Las Yegüerizas”. (NDC: 31/08/2005).

En un tablero puesto cerca de la entrada al camino que conduce hacia la ermita de La Yegüeriza, colocado por la Junta de Castilla y León se lee que Las Yegüerizas constituían un centro importante y un lugar de culto desde épocas prehistóricas. Lo atestiguan tales hechos como:

* Su posición estratégica dominando el valle y el paso del río Alagón.

* La existencia en las proximidades de vestigios de un santuario rupestre circular formado por bloques de piedras.

* Los indicios de un asentamiento posiblemente de la edad del hierro en los alrededores.

* La presencia de tumbas excavadas en granitos de época prerromana.

* El propio significado de Yegüerizas que podría provenir del latín “sequerizas” (lugar donde se reúnen los iguales)

Santiago aún recuerda lo que decía sus padres acerca de este lugar tan significativo para la historia del pueblo. “Se daban cita a la gente de negocio en la ermita de Yegüeriza una vez al año y hacían el canjeo de mercancías y de ganados todo alrededor de la ermita. En aquellas épocas era selva, la gente que se iba a ese centro sentía inseguros y tuvieron que abandonar el mercado”. (ED con Santiago Sánchez Muñoz: 02/17/2005)

La tercera narrativa viene de Ángel Manzano Mesón que sostiene lo siguiente: “yo siempre he pensado y sigo pensando que en aquella zona en los años primeros de nuestra época, existió un pueblo habitado por los romanos, pero las casas han desaparecido, quedando como huella el cementerio hecho de piedras de granitos”.(Sánchez Muñoz, 2001) La cuarta narrativa proviene de Angelín y José Vicente que suponen que los que dejaron las huellas en esta localidad fueron los moros. Por ejemplo, cerca de las tumbas de piedras de granito existe una roca grande situada a unos metros arriba del camino que conduce rumbo al río Alagón; encima de esa roca hay tres pequeñas pilas; se sospechan que la primera pila es allí donde depositaban las uvas y hacían las pisadas. En la pila contigua que se encuentra más hacia abajo, se juntaba el sumo de la uva. Estos hechos muestran que fueron los moros quienes vivían en este lugar, puesto que éstos últimos cultivaban la viña en las laderas del pueblo. José Vicente afirma lo siguiente: “cuando iba yo con las vacas y muchas veces lo vi matas de viña en las laderas, es de los moros y se enterraban allí cerca”.

Cabe mencionar que aunque cada una de las cuatro narrativas puede contener un grano de verdad, el último relato parece el más probable. En el año 711 la península ibérica quedó

ocupada en su mayor parte por grupos musulmanes procedentes del continente africano. Al parecer los moros y cristianos vivían en la misma zona aunque en aldeas aisladas. Los nuevos moradores musulmanes se asentaron sobre la mitad meridional de la península, dejando la submeseta septentrional, la Cuenca del Duero, como tierra fronteriza. Los castellanos, compuesta por hombres libres- ex-siervos y baja nobleza, por medio de la presura, el escalio, las cartas pueblas y los fueros municipales, crea, con privilegios otorgados por la Corona, una sociedad capaz de reconquistar el territorio en los siglos posteriores. Los castellanos empezaron a vivir en pequeñas comunidades fortificadas mediante el proceso de reconquista y repoblación de la submeseta hasta el siglo XV. (Palerm, 1997: 115) Por ejemplo las pilas de los sacrificios construidas por los moros pudieron haber sido reutilizadas posteriormente por la nueva población que practicaba las pisadas de las uvas. Se supone que Casas de Monleón se pobló en 1265, cuando cristianos inició la reconquista de su territorio y expulsó a los moros. Es probable que los pocos cristianos que vivían dispersos junto con los moros en esta zona se reunieran, construyeron sus casas a un lado de río de Santa María, el lugar llamado desde entonces a Casas o Casillas. Posteriormente el poblado fue controlado por el clero de Monleón lo que dió origen a un nuevo nombre: Casas de Monleón. Más tarde, el pueblo pasó a pertenecer al municipio de Endrinal y desde entonces se lo denominó Casilla. Este nombre proviene de las casillas levantadas a un lado de casas habitacionales; estos resguardos servían para proteger los ganados del frío y de los lobos.