11. Step 1 developing the project
12.2 Statement of Requirement (Appendix 3)
Cuando Laborde, regresa de Moscú, pronuncia un discurso en un mitin organizado por la Sociedad de Amigos de la URSS, para conmemorar un aniversario más de la Revolución de Octubre, celebrado en el Teatro Hidalgo, el 7 de noviembre de 1935, en donde se aprecia el giro total de la opinión del PCM, sobre el que en ese momento se perfilaba como el dirigente obrero más influyente de México; Vicente Lombardo Toledano. Laborde dice con entusiasmo: “Quiero saludar, sobre todo, en una forma cordial y ardiente al camarada Lombardo Toledano, a quien en otro tiempo comba- timos por causas que no es el caso discutir ahora, pero que hoy considero como uno de los campeones de la unidad proletaria”.394 Es interesante comparar estas palabras
con la caracterización del Partido sobre Lombardo cuatro años antes: “Por unani- midad designaron que hablara en nombre de todos a Lombardo Toledano, el teórico farsante de la CROM que con sus colegas laboristas fachistas integra el tradicional grupo de reclutadores, de esquiroles, el grupo que ha roto las huelgas de ferrocarri- les, de mineros y de trabajadores del petróleo”.395
Del mismo modo sucedió en España con el cambio de caracterización de Largo Ca- ballero por el PCE; en 1931 se publica en Mundo Obrero: “El Partido Socialista, con su política demagógica, aspira a ser el más potente valladar contra las ansias de emancipación del pueblo, contra el movimiento revolucionario popular. Tal es la mi- sión que la burguesía le tiene encomendada. Y Largo Caballero confía públicamente ser el principal instrumento de esta política contrarrevolucionaria de la burguesía nacional”.396
La pregunta es sobre la asombrosa metamorfosis que experimentaron ambos diri- gentes para que en un reducido periodo, Lombardo se haya transformado de “teórico farsante” en “campeón de la “unidad proletaria” y Largo Caballero de “instrumento de esta política contrarrevolucionaria de la burguesía nacional” al “Lenin español”. En el caso de Lombardo, que viajó a la URSS en 1935, la explicación de este cambio de percepción, es que el dirigente obrero, que se autodenominaba “marxista, pero no comunista”, había establecido relaciones cercanas con la dirección de la IC, y en opinión de ésta, reunía las condiciones óptimas para encabezar el proceso de unifi- cación obrera en marcha en torno al Gobierno de Cárdenas, en donde los comunistas
394 APCM- CEMOS, Discurso pronunciado por el C. Hernán Laborde en el mitin organizado por la Sociedad de Amigos de la URSS y que tuvo lugar en el Teatro Hidalgo, el 7 de noviembre de 1935.
395 El Machete, 20 de mayo de 1931. 396 Mundo Obrero, 13 de noviembre de 1931.
deberían de jugar el papel de sacrificados unificadores del Frente Popular antifascis- ta. En el Archivo Estatal Ruso de Historia Social y Política se encuentra una carta de Lombardo destinada a Alexei Losovsky, secretario general de la Internacional Sindical Roja, fechada el 15 de abril de 1937, en que el dirigente sindical mexicano se queja de los comunistas, unos días antes del IV Consejo Nacional de la CTM. Lom- bardo critica de manera tajante al PCM en la construcción del Frente Popular y en la unidad de acción dentro de la CTM, acusándolos de apoyar a candidatos en proce- sos electorales distintos a los postulados por la CTM y minimiza la influencia de los comunistas en la clase obrera: “Los elementos del Partido Comunista no represen- taban ninguna fuerza de importancia en el movimiento sindical. La CSUM tenía el papel […] de instrumento de penetración en los sindicatos, más que el de una central sindical, a lado de la CGOCM, la CSUM era prácticamente un cero.” Lombardo ter- mina su carta solicitando la intervención de Moscú para disciplinar a los comunistas mexicanos: “Ojalá que la intervención de usted, querido amigo, pueda servirle a la causa revolucionaria de mi país, en estos momentos difíciles para las libertades y para los intereses populares de toda la tierra”.397
Laborde en el mismo discurso, establece claramente la nueva posición del PCM fren- te al régimen de Cárdenas:
[…] yo declaro mi conformidad absoluta con la posición de mi partido dentro del fren- te antimperialista y ante el gobierno de Cárdenas, porque ese gobierno, obligado por la situación del momento, obedeciendo a razones económicas y sociales poderosas, a la oposición de intereses entre la industria nacional que él representa y el imperialis-él representa y el imperialis- representa y el imperialis- mo que amenaza absorber esa industria y hasta los últimos restos de independencia económica y la política del país, obligado por estas circunstancias, ese gobierno se esfuerza por limitar hasta cierto punto la explotación del país por el capitalismo ex- tranjero, e intenta apoyarse en las masas para defender en cierta medida los intereses nacionales y hacer concesiones de cierta importancia al proletariado, a los campesi- nos y al pueblo general, nosotros no hemos hablado ni hablaremos jamás, de apoyar incondicionalmente a Cárdenas, nosotros no hemos hablado nunca de colaboración incondicional con su partido, nosotros proponemos una acción conjunta, coordinado- ra, con los elementos más avanzados de la gente que está en el poder, y que dirigen al Partido Nacional Revolucionario […].398
397 Daniela Spenser, Unidad a toda costa, op. cit., pp. 261-279.
398 APCM-CEMOS, Discurso pronunciado por el C. Hernán Laborde en el mitin organizado por la Sociedad de Amigos de la URSS en el Teatro Hidalgo, el 7 de noviembre de 1935.
Como en el caso de España, los comunistas mexicanos justifican su alianza en tér-ér- minos de construir un frente común contra la intervención extranjera. Si bien las palabras de Laborde aciertan a valorar el carácter nacionalista y progresista del car- denismo, ponen el acento en la independencia del PCM, los acontecimientos que se desarrollarán en los próximos años, desmentirán esto último, en la medida en que la IC obligará a los comunistas mexicanos a seguir una política de unidad incondicional hacia el Gobierno y las organizaciones reformistas.
El 21 de noviembre de 1935, la dirección del PCM envía una carta al Comité Ejecutivo Nacional del PNR, invitándolo a formar un frente único. La muestra de la nueva po- lítica de amplias alianzas del PCM que evidencia nítidamente el desastre a que orilló la IC a los comunistas mexicanos, fue la fundación de la Confederación de Trabaja- dores de México en 1936. Ante el asesinato de Álvaro Obregón en 1928, días después de haber ganado la reelección presidencial con el 100% de los votos; se inicia en México la crisis de la CROM, al ser acusados sus líderes de participar en el atentado, lo que significó para la más importante central obrera del país su rápido desmem- bramiento. Ante esta situación, durante los años treinta, se desarrolla un proceso de unificación obrera, teniendo a Lombardo Toledano, como uno de los principa- les protagonistas, primero como dirigente de la CROM “depurada” y después de la Confederación General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM) fundada en 1933, convirtiéndose en la central obrera más influyente. Por cierto que se impidió la participación de los comunistas con el argumento de que obedecían a intereses extranjeros y su lucha era política, mientras que la nueva organización nacía bajo los signos del apoliticismo. Su afiliación era de 234,471 trabajadores, de acuerdo con datos de su primer Congreso, celebrado del 24 al 29 de diciembre de 1934.399
Una característica del movimiento obrero mexicano, fue su dependencia hacia el gobierno en turno. Este fue el caso de la Casa del Obrero Mundial, aliada primero a Obregón durante la lucha armada y después disuelta por Venustiano Carranza. En esta ocasión, la historia se repite una vez más y el proceso de unificación obrera tiene el apoyo decidido del Gobierno de Cárdenas, como un instrumento para poner en práctica su política de masas, que lo llevará a realizar importantes reformas sociales y nacionalizaciones. Cárdenas consideraba que solamente con un sistema corpora- tivo de control sobre las organizaciones de masas, donde el Estado se convirtiera en el árbitro de los conflictos sociales y en el calificador de la legalidad de las huelgas, podía garantizar el éxito de sus reformas, por esta razón llamaba a los trabajadores a
organizarse: “Deben ustedes organizarse para que estén en actitud de exigir a las au- toridades de todo el país, de exigirme a mí mismo, el cumplimiento del Plan Sexenal y de las promesas de la revolución a las clases proletarias”.400 Esta atribución de cali-
ficar los conflictos huelguísticos, que se instrumentó a través de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, creada en 1927, con sus respectivas juntas locales, recuerda a la política de los comunistas españoles antes del inicio del conflicto armado, cuan- do en un discurso pronunciado el 1 de junio de 1936 en la Plaza de toros de Zaragoza, su secretario general afirmaba lo siguiente sobre la conveniencia de utilizar la huelga como forma de lucha de la clase obrera:
[…] los trabajadores no tienen más remedio que luchar por sus reivindicaciones inme- diatas por medio del arma de la huelga. Sin embargo, no conviene a los intereses del proletariado y de la revolución que se declaren huelgas por cualquier motivo sin antes meditar bien sobre las posibilidades de resolver los conflictos sin apelar a este proce- dimiento. La huelga es una arma formidable, que hay que saber esgrimir diestramente para que no sirva a fines distintos de los que interesan a los trabajadores y al pueblo.401
La pregunta a reflexionar sobre lo anterior es, quién o quienes decidirían sobre la legitimidad de la huelga, sobre si es positivo o no para los trabajadores, para los in- tereses populares. Me temo que la respuesta no puede ser más que la misma para el caso mexicano; la burocracia del Estado burgués.
La creación de la CTM tiene su origen en la fundación del Comité Nacional de De- fensa Proletaria (CNDP), en julio de 1935, como respuesta a las declaraciones del ex presidente Calles, condenando la agitación obrera que terminó en un conflicto con Lázaro Cárdenas y su expulsión del país. Las dos principales organizaciones que la constituyeron fueron la UGOCM de Lombardo Toledano y la CSUM dirigida por los comunistas. A principios de 1936, se efectúo el Congreso Nacional del Trabajo, don- de se resolvió crear la CTM. En la constitución de la nueva central obrera se produjo un conflicto entre Lombardo y los comunistas en el momento de ponerse de acuerdo para integrar el primer comité ejecutivo, cuya resolución marcó la marginación co- munista en la dirección de la clase obrera. Todas las organizaciones apoyaron que el cargo de secretario general de la CTM recayera en Lombardo, la secretaría de or- ganización en Fidel Velázquez miembro de la Federación de Sindicatos del Distrito Federal y uno de los llamados “cinco lobitos” que durante décadas dominaron los destinos del movimiento obrero mexicano. Fidel Velázquez fue el máximo dirigente
400 Tzvi Medin, Ideología y Praxis Política de Lázaro Cárdenas, México, Siglo XXI, 1976, p. 76. 401 José Diaz, op. cit., p. 193.
obrero del país hasta su muerte en 1994, a la edad de 94 años. Sin embargo, a la hora de la votación, el grupo de Velázquez decidió hacer un cambio en la planilla única, retirando la candidatura del comunista Pedro Morales por la de Blas Chumacero. Esta maniobra provocó que la mayoría del CNDP, incluidos los comunistas, presen- tarán otra planilla manteniendo a Morales en la secretaría campesina y a Lombardo en la secretaría general, pero proponiendo al comunista Miguel Ángel Velasco en la secretaría de organización y a Velázquez en la secretaría de educación y propaganda, produciéndose la división. El resultado de la votación favoreció a los comunistas, pero Lombardo y Velázquez recurrieron a la amenaza de retirar a sus organizaciones del proceso de unificación. El PCM movido por las orientaciones de la IC de cons- truir el Frente Popular Antifascista, accedió es aras de la unidad a repetir la elección y postular a la planilla original. Un año más tarde, los comunistas se separaron de la CTM, una vez que Velázquez y su grupo empezaron a controlar a la nueva organiza- ción.
La CTM nació al menos de manera declarativa, como una organización independien- te del Estado con clara tendencia socialista. En su declaración de principios se afir- ma: “El proletariado en México luchará a toda costa por mantener su independencia ideológica y de organización y porque todos sus objetivos finales sean alcanzados con entera independencia de clase mediante sus propias fuerzas, libre de influencias y de tutelas extrañas”.402 Su lema era “hacia una sociedad sin clases” y su objetivo era
la abolición del capitalismo en México y su rechazo al imperialismo norteamerica- no. Sin embargo, esta retorica fue eliminada un año después de su fundación de los documentos de la central obrera y su política fue totalmente absorbida por los inte- reses del Estado. Cárdenas influyó en la CTM para no incorporar en su estructura organizativa a campesinos y burócratas, para lo cual bajo su tutela se creó la Confe-, para lo cual bajo su tutela se creó la Confe- deración Nacional Campesina (CNC) y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE).
La retórica socialista del Gobierno de Cárdenas, basada en la educación socialista consagrada en la Constitución, la administración obrera, las nacionalizaciones de ferrocarriles y petróleo, la reforma agraria y demás reformas sociales, contribuyeron a confundir al PCM sobre el verdadero carácter del cardenismo, que lejos de aspirar a implantar un régimen socialista, sentó las bases del desarrollo capitalista bajo la conducción de un Estado fuerte y autoritario. El corporativismo social se dirigió por
el camino de impulsar un desarrollo económico a partir de la industrialización, que fortaleció a la burguesía y consolidó al capitalismo, reforzando la intervención del Estado como rector indiscutible de la vida económica del país.
La política de “unidad a toda costa” elaborada desde Moscú, tuvo a su artífice en Mé- xico a Earl Browder, secretario general del Partido Comunista de los Estados Unidos y Vicepresidente del Comité Ejecutivo de la IC. Ante la división en la CTM ocurrida a raíz de la realización de su IV Consejo Nacional en abril de 1937, Lombardo le escri- bió a Browder solicitando su intervención para llegar a un arreglo con los comunistas para que reconocieran a la dirección que el encabezaba. El 5 de mayo de 1937, Brow- der en el Informe sobre el PCM que presentó al Subcomité del Partido Comunista de Estados Unidos afirma:
Sin dejar de analizar los errores cometidos por los líderes de la izquierda de la CTM, los errores de Lombardo Toledano y las influencias extranjeras que tienden a dividir a la CTM, la dirección del PCM debe analizar en primer lugar, las causas que le impi- dieron mantener la unidad a pesar de todo. Debe descubrir y autocriticar sus propios errores para corregirlos y reorientar su trabajo de forma tal que sea posible restablecer la unidad dentro de la CTM.403
Browder dice que el PCM adoleció de tener claridad del papel de la CTM y PNR “in- cluyendo a la derecha, con quienes tenemos que trabajar obligatoriamente” y consi- dera una sobrevaloración de la fuerza del Partido “para actuar como fuerza indepen- diente y con sus propios recursos”. Browder establece hasta dónde tenían que ceder los comunistas mexicanos:
La dirección del partido no entendió que para poder mantener y mejorar sus relacio- nes con Lombardo y hasta con las derechas de la CTM, debía tener paciencia y hasta hacer concesiones importantes relacionadas con el programa y estatutos del PCM [….] Los comunistas estaban obligados a ser tolerantes, renunciando ─de ser necesario y temporalmente─ a ciertas posiciones en los sindicatos para poder mantener relacio- nes de cooperación con Lombardo y hasta con las derechas.404
En el mismo informe, el funcionario de la IC, señala la necesidad de apoyar a los candidatos del PNR y retirar la candidatura de Hernán Laborde. Este informe sirvió de base para el Pleno del CC del PCM.
403 Earl Browder, “Informe sobre el Partido Comunista de México al Subcomité del Partido Comunista de los Estados Unidos, 5 de mayo de 1937, RGASPI, fondo 495, reg. 108, exp. 197, citado en Daniela Spenser, Unidad a toda costa, op. cit., p. 289.
A sólo seis días de la elaboración de este informe, el Buró Político del PCE se resiste a la caracterización del dirigente de la IC llegando a las siguientes definiciones:
[…] la causa profunda de la situación creada en la CTM está en la presión de los ele- mentos moderados y aun conservadores del Gobierno y del PRM, que a la vez sufren la presión de los reaccionarios […] transformando el apoyo condicional que debe pres- tarse al régimen en sumisión completa, renunciando a la crítica y aun a la indepen- dencia de clase del movimiento sindical del proletariado. La importancia de esta cues- tión estriba en que una política así condena al proletariado a vegetar indefinidamente como un simple instrumento de los sectores progresistas de la burguesía nacional y le impide conquistar plenamente su independencia de clase y el papel que les correspon- de como organizador y dirigente del movimiento popular […] La campaña anticomu- nista en la CTM coincide con la actitud de los mencionados elementos del PNR y del Gobierno que pretenden se constituya el Frente Popular sin los comunistas (en caso de que aquellos no logren impedir su constitución) para privarlo así del sector más combativo del proletariado.
A pesar de la justeza de los argumentos anteriores, la dirección del PCM llega a la siguiente conclusión “[…] nuestro Partido debe concentrar sus esfuerzos en la lucha por establecer a la mayor brevedad posible la unidad de la CTM […] y la constitución del Frente Popular”. Es de llamar la atención como la dirección del PCM tiene clari-rente Popular”. Es de llamar la atención como la dirección del PCM tiene clari- dad en el riesgo que en aras de la unidad se pierda la independencia, no sólo del Par- tido sino de la misma clase obrera. Sin embargo, se tienen que plegar a las directrices de la IC, lo que nos muestra que en esta ocasión, la voluntad de Moscú fue impuesta y no compartida por el Buró Político. Siguiendo con el mismo documento es impor- tante destacar la actitud de los comunistas mexicanos de mantener un perfil bajo en relación a su presencia en el movimiento obrero, para no “alarmar” a sus aliados sin- dicales reformistas, como queda ilustrado en la siguiente declaración: “Con frecuen- cia los comunistas inundan las organizaciones con su propaganda y llevan a cabo el reclutamiento en tal forma que dan la impresión de que quieren incorporar a los sin- dicatos a nuestro Partido. Con esto alarman a los dirigentes reformistas haciéndoles temer que el reforzamiento del Partido acabará por desplazarlos y sustituirlos por di- rigentes comunistas”. Es decir hay que hacer el reclutamiento con discreción. Poner primero las coincidencias con los líderes y después las discrepancias, moderando el lenguaje: “Frecuentemente, en artículos y discursos, se califican a los dirigentes de la CTM en izquierdistas y derechistas, revolucionarios y reformistas. Esta clasificación políticamente es correcta y que puede usarse en nuestras discusiones internas, debe,
sin embargo, ser eliminada de nuestra terminología cuando hablamos en público, pues con ella irritamos a los dirigentes que ni piensan como nosotros y contribuimos