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Sutherland realizó un estudio retrospectivo sobre 26 experimentadores que testimoniaron 30 ECMs infantiles (diecisiete años fue la edad más elevada de un experimentador en la que se sitúa una ECM). De estos 26 experimentadores 8 eran niños en la edad de la entrevista, y 18 eran adultos que afirmaban haber tenido una ECM en su infancia.3

El número de ECMs en función a las edades de éstos en el momento de las supuestas experiencias pueden observarse en la siguiente tabla:4

>6 6 - 10 11 - 15 17 Nº = 30 11 8 10 1

En este libro Sutherland publica una serie de testimonios, presentados bastante extensamente, pero no desarrolla mucho tratamiento general, ni de síntesis, derivado de su investigación de campo. Aun así, parece ser que la fenomenología que aparece en estos testimonios de ECMs infantiles es muy similar a la estereotípica de los testimonios de ECMs adultas.5

1

Conciencia durante una operación; véase Blacher (1984).

2 Morse (1994).

3 Sutherland (1995), p. 16. 4

Sutherland (1995), p. 16.

183 17.3. ESTUDIO DE ATWATER

La investigación de Atwater sobre ECMs infantiles se encuentra principalmente en el libro de 2003: The new children and near-death experiences. Atwater inserta sus estudios sobre las ECMs infantiles dentro de una concepción evolucionista y nueva-era, muy similar a la de Kenneth Ring. Los experimentadores infantiles de estados cercanos a la muerte tienen todas las marcas que indican que ellos son los precursores de una nueva raza,1 la avanzadilla; marcas que no solamente muestran el estadio de la próxima generación milenaria sino que también ofrecen persuasiva evidencia que indica que una nueva raza está naciendo, con lo que la evolución de la especie se está produciendo ya en nuestro tiempo.2 Según Atwater, estos nuevos niños, que han tenido una experiencia transformadora, no solamente una ECM sino cualquier transformación radical de su conciencia, serían la avanzadilla de un salto evolutivo que se está produciendo en la actualidad, tanto a nivel fisiológico como psicológico. Para Atwater, de acuerdo con su concepción del cambio cerebral/cambio espiritual, entre los adultos este cambio se produce más como un evento de crecimiento, mientras que en los niños, se produce más como un evento evolutivo.3

Ejemplos históricos de cambios profundos, sufridos a partir de una supuesta ECM, los ve Atwater en los casos de célebres personajes, tales como Abraham Lincoln, Albert Einstein, Isabel I, Mozart, Winston Churchill o Alce Negro.4 La historia habría estado determinada por la influencia de personas que habrían tenido ECMs muy transformadoras durante su niñez; y es que no se puede negar, según esta autora, el que estos niños puedan tener una gran influencia social en su madurez.5

Pasando a una parte más descriptiva, y no tan interpretativa, Atwater da algunos datos a tener en cuenta sobre las ECMs en niños. La investigación de Atwater se basa en las entrevistas realizadas a 277 personas que supuestamente tuvieron ECMs en la infancia y a un cuestionario rellenado por 44 personas.6

De acuerdo a su clasificación de las ECMs,7 los cuatro tipos de ECM se dan en los niños, pero con diferentes porcentajes en comparación a los adultos:8 inicial: 76% niños, niños, 20% adultos; desagradables: 3% niños, 15% adultos; agradables: 19% niños, 47% adultos; trascendentes: 2% niños, 18% adultos.

Atwater destaca algunas características especiales de las ECMs infantiles. La experiencia de una oscuridad cálida y amistosa, incluso uterina, es muy importante para los niños. En cambio no así la luz. Tampoco son importantes las imágenes en estos casos. No describen túneles muy frecuentemente. La revisión vital suele incluir

1 Atwater (2003), cap. 10. 2

Atwater (2003), p. 3.

3 Atwater (2003), pp. 13-14. Independientemente de lo que se piense a cerca de ciertas concepciones de

esta autora, lo cierto es que el cerebro y la mente de un niño están en formación, e hipotéticamente, una ECM tendría, por esta razón, que afectar más a un niño que a un adulto, pero ¿hasta qué punto puede transformar, incluso neuronalmente, una experiencia mística o similar, la mente y el cerebro de un niño?

4

Atwater (2003), cap. 7.

5 Atwater (2003), pp. 123 y 131.

6 Pero estos números no están nada claros en el libro. 7

Véase el cap. 4.5.3.

184 escenarios prenatales y recuerdos de vidas pasadas. Sobre el 70% de las ECMs infantiles incluyen la presencia de ángeles; aunque también pueden incluir la presencia de otros seres, tales como parientes o amigos fallecidos, animales o mascotas fallecidas, figuras religiosas, Dios (como una figura paternal), personas vivas (como profesores o compañeros de juegos).1

Sobre los efectos de las ECMs en los niños, para Atwater se produce una profunda transformación en éstos. Los efectos pueden ser positivos o negativos.

Suele haber un fuerte incremento de las capacidades intelectuales. Facultades aumentadas o alteradas: 77%; funcionamiento diferente de la mente, muy creativo: 84%; aumento significativo de la inteligencia: 68%; altamente competente en matemáticas, ciencia o historia: 93%; don inusual para las lenguas: 35%; facilidad escolar: 34%, y dificultad escolar: 66%; test de genialidad según el coeficiente de inteligencia, entre el nacimiento y los quince años: 48%, entre los tres y los cinco años: 81%, entre el nacimiento y los quince meses: 96%, entre el nacimiento y los quince meses y que han experimentado la “luz oscura”: 100%.2

Otros efectos que da la autora son: disminución de la tolerancia hacia la luz: 59%; disminución de la tolerancia al sonido: 74%; sensibilidad a la electricidad: 52%; excelente estado de salud: 77%; conexión inusual con la naturaleza y los animales: 66%; incremento de las capacidades psíquicas; inclinación hacia el misticismo: 66%, y hacia la religión: 25%; relación alienada con los padres: 57%, mejor: 30%; relación abierta con amigos y extraños: 27%, y solitario: 57%; casado una vez: 41%, dos veces: 16%, divorciado: 23%, soltero: 20%; desinterés por el dinero: 66%; amor al trabajo: 80%; dueño de casa: 68%; respuesta inmediata negativa tras la ECM: 61%, positiva: 34%; desea retornar al otro mundo: 41%, no: 43%, aprendiendo como retornar: 9%; lamenta su ECM: 32%, no: 57%; incremento de los efectos con el tiempo: 73%.3

En relación a los efectos negativos de las ECMs, Atwater da los siguientes datos sorprendentes al respecto: 1/3 de los experimentadores buscaron consuelo en el alcohol (frente a 1/5 de los adultos) en los cinco u ocho años posteriores a su ECM; cerca de la mitad se enfrentaron a fuertes casos de depresión (en los adultos se daría una ligera mayor incidencia); un 21% se intentó suicidar en los doce años que siguieron a su ECM (frente al 4% de los adultos, en estos la ECM suele ser un potente disuasor); ninguno de los que buscaron reproducir su ECM mediante el uso de drogas lo consiguieron. Muchos niños no son capaces de integrar adecuadamente sus ECMs en su vida ordinaria, lo que les llevaría a un acercamiento con el alcohol y las drogas, estados depresivos, e incluso intentos de suicidio, con la finalidad de retornar al “hogar”.4

Hay una crítica bastante demoledora de este libro realizada por el profesor de sociología Harold Widdison, especialmente en lo que se refiere al aspecto metodológico.5 Lo cierto es que los defectos del estudio de Atwater son tan patentes que que resultaría una pérdida de tiempo el tratarlos aquí en profundidad, como también resultaría una pérdida de tiempo dedicar mucho de éste a la lectura de su libro. El problema general de su obra, es que independientemente de que las opiniones que ahí se exponen y desarrollan sean verdaderas o falsas, éstas no están justificadas de ninguna manera mínimamente correcta, con lo que se constituyen como ocurrencias y 1 Atwater (2003), pp. 47-50. 2 Atwater (2003), p. 51. 3 Atwater (2003), pp. 83-84. 4 Atwater (2003), p. 70. 5 Widdison (2001).

185 conjeturas, felices o infelices (según se vea), de las que no se puede evaluar su veracidad.

Como ejemplo de esta deficiencia metodológica, se pueden observar las conclusiones que a este respecto llega Widdison, y que además, muchas de las cuales pueden ser aplicadas a otras “investigaciones” parecidas sobre ECMs:1

1, muchos de los datos se refieren a una edad anterior a los seis años, con la dificultad que implica el aportar información en primera persona sobre esa edad después de tantos años; 2, no hay información anterior a la ECM a partir de la cual evaluar los posibles cambios; 3, no hay información proveniente de otras personas además del experimentador; 4, no se provee ninguna evidencia de que el instrumento de investigación sea válido; 5, no se mostraron las bases de todas las estadísticas; 6, los métodos estadísticos fueron inapropiados; 7, el muestreo fue muy pequeño e inadecuado.