Kenneth Ring y Sharon Cooper realizaron el primer estudio, de cierto rigor, sobre ECMs en ciegos.
Los objetivos fundamentales del estudio fueron tres:5
1. ¿Tienen ECMs los ciegos?, y si las tienen, ¿son diferentes o iguales a las del resto de experimentadores?
2. ¿Tienen percepciones visuales los ciegos durante sus ECMs y EECs?
3. ¿Pueden corroborarse las percepciones visuales que los ciegos tienen durante sus ECMs y EECs?
Los participantes de la investigación fueron obtenidos mediante la colaboración de once organizaciones americanas de ciegos, anuncios en ciertas publicaciones (para ciegos y en Vital Signs), y la colaboración de colegas que conocían casos de este tipo.
1
Ring & Cooper (2008), cap. 1.
2
Moody (1988).
3 Un testimonio de visión de un ciego durante una ECM que se inventó el médico L. Dossey, en Dossey
(1989), pp. 17-19. Esta falsificación fue descubierta, de manera independiente, por Susan Blackmore y por Kenneth Ring, véase Blackmore (1993), pp. 130-132, y Ring & Cooper (2008), pp. 1-2. Dossey les confesó a ambos investigadores por separado, cuando estos se pusieron en contacto con él para pedir más datos sobre el caso, que se trataba de una composición, pero que estaba convencido de que casos similares reales debían de existir. El problema, como indica Blackmore, fue que mucha gente creyó que el testimonio aportado por Dossey era verdadero y no una invención. A raíz de este caso, puede observarse que aunque una persona tenga muy buena reputación, y una carrera profesional en el ámbito académico, médico o científico, la reputación y celebridad por sí mismas no son justificación suficiente para creer algo que afirmen esas personas; el argumento de autoridad no es una justificación epistemológicamente válida, al menos por si sola.
4
Fenwick & Fenwick (1995), pp. 125-128. El caso que recogen estos autores parece encontrarse también en el libro de Ring, Cooper (2008).
5 Ring & Cooper (2008), pp. 8-9. Aquí se va a tratar solamente la cuestión de las ECMs, que es el que
corresponde, sin entrar en consideraciones sobre el tema de las EECs (en situación de no casi-muerte, se entiende).
191 De esta manera se obtuvo 31 personas, de cuarenta y seis consideradas, que encajaban con los criterios de la selección (haber tenido una ECM o una EEC y poseer cierto grado de ceguera). La recolección de los datos se realizó mediante entrevistas en profundidad con los experimentadores, y de fuentes externas, cuando así fue posible.1
Número de experimentadores según su tipo de experiencia (ECM u EEc) y el carácter de su ceguera:
ECMrs EECrs Total Ciegos de nacimiento 10 4 14 Ceguera adquirida 9 2 11 Discapacidad visual severa 2 4 6
Uno de los principales rasgos a destacar de esta investigación fue el descubrimiento de que la temática de las ECMs de estas personas ciegas no difería en nada de la temática común de las ECMs agradables-neutrales; no se diferenciaban de las que usualmente tenían las personas que pueden ver.2
El punto fundamental en el que se centró el estudio fue, como es lógico, el de la visión; en intentar descubrir si los ciegos tenían experiencias visuales durante sus ECMs y EECs.
Según los autores, este es el número de personas ciegas que, en principio, tuvieron experiencias visuales durante sus ECMs y EECs:3
Sí No seguro No ECMrs 15 3 3 EECrs 9 1 0
En relación a los 3 ECMrs que no estaban seguros de si habían tenido experiencias visuales y los otros 3 que creían que no, los autores del estudio advierten el hecho de que no está claro si estas personas realmente no tuvieron experiencias visuales o si en realidad las tuvieron pero no supieron identificarlas como tales; por ejemplo, una persona que decía que no había visto durante su ECM lo decía porque “yo no sé lo que significa ver”. Por lo tanto, en definitiva, nos encontramos con 15 ciegos que afirmaban haber visto durante sus ECMs, y el resto, 6 personas, que no se sabe con certeza si pudieron o no haber tenido experiencias visuales durante sus ECMs. De todas maneras, como se puede observar en el cuadro, la mayoría de los participantes afirmaron haber visto durante sus experiencias.
1 Ring & Cooper (2008), cap. 2. 2
Ring & Cooper (2008), pp. 13 y 24-25. Puede verse la estadística en el cap. 11.1.
192 Una de las mayores complejidades de este estudio es saber si lo que supuestamente experimentaron estas personas era realmente la visión u otra cosa. A modo de ejemplo, véase el siguiente testimonio de una mujer ciega de nacimiento llamada Vicki Umipeg: “Si yo fuera a ir al comedor o al dormitorio generalmente, por supuesto, percibiría las cosas golpeándolas, o tocándolas, o por el estilo. Esta vez podía verlas a distancia. No era como si tuviera que estar justo encima de ellas, tocándolas, o sentándome encima o cualquier cosa por el estilo, antes de ser consciente de su existencia. No imagino las cosas muy bien en mi mente hasta que llego ahí. Tengo cantidad de problemas al tratar con imágenes de cosas cuando no estoy directamente ahí. Esta vez, era como si no hubiera tenido que estar justo ahí para darme cuenta de que había unas sillas. Vi las sillas metálicas en las que nos sentábamos cuando niños y las mesas redondas en el comedor, y tenían manteles de plástico sobre ellas. No tuve que tocar los manteles de plástico para ser consciente de ellos.”1
Se encuentran enormes dificultades cuando se trata de describir los colores que se perciben. Por ejemplo, la misma participante de antes, Vicki, cuando el entrevistador le pide que describa el color de una de las flores percibida durante su ECM, realiza un intento bastante infructuoso:
“Era una diferente brillantez. Esta es la mejor manera en la que puedo describir esto. Y diferentes sombras… Pero no lo sé. Porque no sé como relacionar el color, aunque sé que eran diferentes sombras de luz… [Las flores] eran diferentes brillanteces de luz.”2
Puede verse el testimonio de otro experimentador, ciego de nacimiento, llamado Brad, sobre el color percibido en su ECM:3
“Cuando entré en el túnel, recuerdo que una cosa que me desconcertó fue la ausencia de todo color. Me empecé a preguntar si esto sería la oscuridad. En el momento en el que me encontraba en la parte más estrecha del túnel no había luz atravesándolo. Estaba casi completamente a oscuras. No había nada de color. Era tan negro como yo pueda entender que pueda ser el negro. Pero en cuanto salí a aquel enorme campo, lo más aproximado que te puedo contar sobre el color es que la luminosidad y brillantez de todo el lugar fue absolutamente indescriptible. No podía distinguir tonos sutiles de color, por alguna razón. Es posible que hubiera podido, pero no tengo el vocabulario para describirlo. Se me dijo cuando fui un niño muy joven de unos cuatro o cinco que la hierba podía ser marrón o verde o que el cielo podía ser azul, que el agua podía tener un color azul, o ninguno. Sabía que ciertas cosas tenían ciertos colores, dependiendo de la estación y demás. Pero incluso entonces mi concepto de los colores, mi percepción de los colores, todavía permanecían absolutamente más allá de mi alcance.”
O puede verse el intento de otra mujer, con retinopatía prematura (ROP) y ceguera severa, por describir el color verde que percibió en su ECM:4
“Entrevistador: ¿Pero lo viste o solo lo sabías?
Carla: No, vi esa tonalidad y más tarde pude equipararla. No puedo describirlo. Es más oscuro que el blanco; no es tan brillante como el rojo; es algo intermedio. Es lo único que puedo decir.”
1 Ring & Cooper (2008), p. 32. 2 Ring & Cooper (2008), p. 35. 3
Ring & Cooper (2008), p. 42.
193 ¿Cómo se supone que fue su visión durante la ECM? La temática, incluyendo la de tipo visual, fue, en principio, similar a la común de las ECMs agradables-neutrales; conteniendo experiencias visuales tanto mundanas como ultramundanas,1 es decir, que afirmaron ver el mundo físico ordinario (durante una fase EEC) como el mundo del más allá. Durante sus ECMs veían, por ejemplo, por primera vez a personas conocidas, que ya habían fallecido o durante revisiones vitales; incluso en algún testimonio, la experimentadora afirmó reconocer visualmente a Jesús.2
Pero, ¿y el carácter de la visión? Los autores no desarrollan una fenomenología general de la experiencia visual dada en las ECMs de ciegos; tan solo se limitan a exponer algunos testimonios y hacer comentarios puntuales al respecto.3 Por lo general, las visiones suelen ser claras y detalladas;4 y en mayor medida en las experiencias visuales ultramundanas.
Veamos el testimonio de Vicki sobre la claridad:5
“Las cosas eran extremadamente claras. Lo que quiero decir que podía literalmente ver todo lo que había a mi alrededor desde una distancia que me parecía increíble… No había sombras, todo era absolutamente claro. Y la luz estaba en todas partes… Durante la experiencia, [todo] estaba tan claro que no había forma de que me pudiera confundir entre una cosa u otra. Podía haber señalado cualquier cosa… dentro de este reino y saber que no solo podría verlo sino también distinguir sus dimensiones… [y] podía ser capaz de distinguir cualquier marca peculiar o diferencias peculiares de ese objeto, cualquiera que fuera. De hecho conocía esto tan claramente que casi era como si pudiera ver cada átomo de ello, literalmente.”
18.2. CONCLUSIONES
El asunto de la experiencia visual en ciegos es uno de una complejidad enorme; pero el interés que atrae este tema y la importancia de los posibles hallazgos que se podrían obtener de una investigación sobre ello, justifican con creces el intentar lidiar con esta complejidad.
¿Cómo se puede saber que lo que estos ciegos denominan visión se corresponde realmente con la visión? Aquí nos insertamos de lleno en lo que se ha solido denominar el problema del lenguaje privado. Si conocer la interioridad visual ya supone de por sí un problema con cualquier persona que supuestamente puede ver con normalidad (o como nosotros), las dificultades a este respecto se multiplican cuando esta persona tiene su visión alterada, o incluso inexistente. En este sentido, aquellas ECMs de personas con ceguera parcial pueden ser muy interesantes, esas personas conocen un poco lo que es la visión, el mejoramiento que sufren durante la experiencia, puede dar elementos comparativos.
1 Ring & Cooper (2008), p. 28. 2 Ring & Cooper (2008), pp. 36-37. 3
Esto no implica una crítica al trabajo de Ring y Cooper, ya que resulta comprensible la enorme dificultad, y tal vez imposibilidad, que puede suponer el desarrollar una fenomenología de esta clase, y que además sea fiable.
4
Ring & Cooper (2008), pp. 49 y 52.
194 Las implicaciones prácticas para los ciegos de que esto sea verdad serían enormes. Abrirían la posibilidad de que los ciegos pudieran ver por otros medios además de los oculares ordinarios.