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3. IMPLEMENTATION AND DEMONSTRATION

3.2 Mapping in BMIDE

Cada cultura contiene elementos buenos y malos, y todos los aspectos de las culturas necesitan ser juzgados sobre si se alinean o no con las Escrituras. Debemos someternos a la Biblia y permitirle criticar la cultura. Ninguna cultura es perfecta, pero la palabra de Dios lo es. La cultura debe ser conforme a la palabra de Dios y no al revés. Dios desea cambiarnos para que seamos conforme con su palabra, y debemos recordar que la Biblia, no la cultura, tiene que dictar todo lo que hacemos y pensamos

Culturas como la de Norteamérica, Australia y Europa son más individualistas por naturaleza. Hay muchas grandiosas características de estas culturas occidentales, como el respeto a la ley, el trabajo duro, la creatividad, la diligencia y el logro individual. Si bien hay muchas cualidades ejemplares, el actual individualismo en gran parte nos ha conducido por el camino peligroso del aislacionismo, el anonimato y la soledad.

La cultura del individualismo se siente incomoda con los mandamientos bíblicos de servirse unos a otros, someterse a los demás, renunciar a derechos por el bien del grupo, y humillarse a sí mismo ante los demás. Sin embargo, estas características bíblicas son absolutamente esenciales y fundamentales en las Escrituras.19 El mandato de Cristo a sus discípulos es claro:

ámense los unos a los otros. El Dios trino es un testimonio eterno de la unidad de Dios. La Iglesia primitiva fue un movimiento cercano, de cara- a- cara, reuniéndose en los hogares

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¿Y por qué las Células?

El contexto orientado al grupo del Nuevo Testamento y las muchas exhortaciones a seguir la filosofía de los unos-a los- otros, y a caminar en unidad indican que Dios quiere formar a los discípulos en un contexto de grupo. Que una cultura haga esto bien no es el punto principal. Lo que es esencial es la disposición que tengamos de ser moldeados y conformados a lo que Dios dice que es importante.

Las culturas occidentales individualistas no pueden justificar bíblicamente que Jesús se haya centrado en un discipulado personalizado, cuando él demostró claramente qué tipo de discipulado estaba fomentando. Debemos ser fieles a la Escritura y fomentar primero la forma de discipulado que se encuentra en las páginas de las Escrituras, y luego aplicar otros aspectos del discipulado a nuestra propia cultura, sin tratar de leer en las Escrituras lo que no está allí plasmado. La Escritura, no la cultura, determina la motivación para trabajar en el ministerio celular

Como se mencionó anteriormente, la principal razón por la que la iglesia ha perdido de vista este tema de la comunidad en el mundo occidental se debe a que muy a menudo los creyentes leen la Biblia a través de la lente del individualismo. La realidad es que las personas que viven en una cultura colectivista entienden el discipulado de grupo mucho mejor porque de manera innata ya priorizan las relaciones. Ellos, también, se sienten mucho más cómodos en un ambiente de grupo y toman menos tiempo para adaptarse.

He sido misionero por muchos años en una cultura orientada al grupo y hago la mayoría de mis actuales seminarios celulares en culturas orientadas al grupo. He descubierto que estas culturas se sienten más cómodas de manera natural en un ambiente de grupo porque son naturalmente orientadas a la comunidad. Un aspecto muy positivo de las culturas orientadas al grupo es la propensión hacia la comunidad. Nuestro ministerio de grupos pequeños en el Ecuador, por ejemplo, creció rápidamente en

48 Haciendo Discípulos en la Iglesia del Siglo Veintiuno

medio de una cultura mucho más orientada al grupo. La gente en la iglesia estaba muy emocionada de participar en los grupos, ya que generalmente les gustaba estar con otras personas y lo consideraban como una prioridad. No fue difícil reunir a la gente en el ambiente relajado del hogar, ya que este era su deseo interno.

La realidad es que el Dios de la comunidad ha bendecido a la mayoría de las culturas de todo el mundo con una orientación de grupo. El teólogo Bruce J. Malina escribe: “Un 80 por ciento de las personas en nuestro planeta son colectivistas. . . El hecho significativo para aquellos individualistas que leen la Biblia es que los escritores bíblicos y las personas a las que describen también eran colectivistas, incluyendo a Jesús”. 20 Malina

continúa diciendo, “las culturas individualistas son un fenómeno relativamente reciente”. 11 No existían antes del siglo XVI o

XVII, de acuerdo con Malina.

El individualismo no es la norma, especialmente aquellos aspectos que tienden a aislar a las personas de los demás y a separarlos de la comunidad. Me doy cuenta que el establecimiento del ministerio de grupos pequeños es más difícil en la cultura individualista debido a la tendencia de separarse en lugar de dar prioridad a las relaciones. Sin embargo, ya sean individualistas u orientados al grupo, las Escrituras siguen siendo verdad, y nos exhortan a hacer discípulos en un grupo.

También he investigado y practicado el ministerio celular en los Estados Unidos y en otros países occidentales. Me he dado cuenta que las personas no se conectan de forma natural en los grupos pequeños. El tiempo para que la comunidad se desarrolle es más largo. La multiplicación también es más tardada debido a que el grupo necesita tiempo para convertirse en una comunidad, en la familia de Dios. Las culturas occidentales tienen que trabajar con el tema de la comunidad y a la mayoría les resulta más difícil considerarla una parte regular de un grupo celular. De hecho, he

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¿Y por qué las Células?

escuchado a muchos líderes occidentales decir, “los grupos pequeños no son lo mío”, o “pueden serlo para otros—del tipo sentimental, pero no para mí. Yo soy diferente. Me siento incómodo en un grupo”. Me río cuando oigo esto porque ahora creo que la mayoría de los occidentales se sienten incómodos en un grupo. Pero, ¿podemos utilizar esta línea cultural de razonamiento para evitar el involucramiento en grupos pequeños? El discipulado bíblico, más bien, requiere de nosotros que nos adentremos en un grupo pequeño y que le permitamos a Dios que nos moldee en el proceso.

La realidad es que los grupos celulares podrían no funcionar bien. Las relaciones son algo complicadas. La gente es disfuncional. Somos egoístas y queremos seguir nuestro propio camino. Algunos en el grupo tienden a hablar demasiado y a no escuchar lo suficiente. Otros se esconden y no se expresan. Sin embargo, todas las culturas, independientemente que estén orientadas al grupo o que sean individualistas, necesitan un discipulado de comunidad. Dios ha elegido este método para hacernos más como Jesús.

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