Methodology sample preparation and analysis
5) Affinity chromatography
2.5 Detection Methods
2.5.3 Mass analysers
La fase oral de la competición se desarrolló en Madrid, entre los días 20 y 24 de abril de 2015. Durante esta fase, cada equipo, representado por dos oradores que podían variar en cada audiencia, tenía que competir cuatro veces en rondas generales contra otros cuatro equipos alternando las posiciones de demandante y demandado.
Las rondas generales de la fase oral del Moot Madrid se repartieron entre los días 20 a 23 de abril en distintas localizaciones y se celebraban ante tribunales arbitrales compuestos por tres profesionales extranjeros y nacionales, especialistas en arbitraje y Derecho Mercantil internacional. Concretamente, al equipo de la Universidad de Oviedo le tocó competir como demandante contra la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE y contra la Universidad Nacional de Asunción, y como demandado contra la Universidad de Miami y la Universidad Pablo de Olavide, teniendo lugar cada una de las audiencias en una localización diferente, desde las instalaciones de la Universidad Carlos III de Madrid hasta las oficinas de KPMG, Roca Junyent o Garrigues. Como se ha mencionado previamente en este Trabajo, tras remitir nuestro escrito de contestación a la demanda, el 12 de marzo de 2014, la organización nos envió los escritos de estos equipos para poder preparar esta fase del procedimiento y conocer sus argumentos.
Personalmente, no participé como oradora en esta fase de la competición, si no que lo hicieron otras de mis compañeras de equipo. No obstante, acudí a todas las audiencias y mi labor en las mismas consistía, fundamentalmente, en anotar los argumentos esgrimidos de contrario y sus posibles rebatimientos de cara a las audiencias de los días siguientes. Solamente podían intervenir los dos oradores designados para cada una de las audiencias y los miembros del equipo no teníamos permitido asistirles de ningún modo durante el desarrollo de las mismas. Asimismo, si bien es cierto que todas las audiencias eran públicas, los miembros de un equipo no podían asistir durante las rondas generales a las audiencias de un equipo contra el que todavía debían enfrentarse.
El tiempo total para cada sesión era de una hora y media aproximadamente y los árbitros gozaban de total discreción a la hora de dirigir el procedimiento, pudiendo interrumpir en cualquier momento a los intervinientes para solicitar aclaraciones o hacer preguntas. Dado que los árbitros cambiaban en cada una de las audiencias de las rondas generales y que las mismas se desarrollaban lo más fielmente posible a
34 como son los arbitrajes reales, cada audiencia era diferente a la anterior y las preguntas planteadas por el tribunal arbitral variaban sustancialmente de unas a otras.
Lo habitual era que los oradores de nuestro equipo conversaran con los del equipo contrario brevemente antes de las audiencias a efectos de determinar el orden de las intervenciones y los tiempos. Normalmente, se pactaba una intervención para cada uno de los dos oradores de doce a quince minutos, más tres minutos de réplica y dúplica para cada uno. Al iniciar la audiencia cada una de las partes se presentaba al tribunal y acto seguido se ponía en conocimiento de los árbitros el orden y tiempos de intervención acordados para someterlo a su aprobación.
Los oradores actuaban como abogados de las partes, intentando simular lo mejor posible cómo sería su intervención en un arbitraje real.
Durante esta fase, en primer lugar, se trataban por ambos equipos las cuestiones procesales, como la competencia del tribunal arbitral o la intervención de terceros en el procedimiento, y, posteriormente, las cuestiones sustantivas, como los incumplimientos contractuales de las partes. Dependiendo del tribunal arbitral, las intervenciones eran interrumpidas con cuestiones en medio de la exposición o se planteaban todas las preguntas al final de la misma, con lo que los oradores debían estar preparados para cualquier contingencia y gestionar el tiempo del que disponían en consecuencia.
Tras finalizar la audiencia, cada árbitro puntuaba a cada uno de los oradores en una escala de uno a cincuenta y el total de la puntuación obtenida durante las cuatro rondas generales daría la posición final del equipo y su posibilidad de pase a las rondas eliminatorias.
Aunque al terminar las audiencias los árbitros no comunicaban a los equipos las puntuaciones dadas, sí se dirigían a cada uno de los oradores dándoles su valoración, algo que resultaba muy instructivo pues todos escuchábamos cuáles habían sido los puntos fuertes y cuáles eran las cosas a mejorar, tanto a nivel de oratoria como en cuestiones de fondo.
El día 23, una vez finalizadas las rondas generales, se dieron a conocer los ocho equipos que pasaron a las rondas eliminatorias de la fase oral, entre los que no se encontraba la Universidad de Oviedo, que quedó en décimo lugar.
35 Las rondas eliminatorias tuvieron lugar el día 23 por la tarde (cuartos de final) y el día 24 de abril por la mañana (semifinales). Por último, ese mismo día 24 por la tarde se celebró la gran final de la competición, auspiciada por la Corte de Arbitraje de Madrid, que tuvo lugar en el Salón de Actos del Instituto de Formación Empresarial, en la que se proclamó ganadora la Pontificia Universidad Católica del Perú. En esta audiencia la organización y el tribunal arbitral pusieron a prueba la capacidad de improvisación de los equipos finalistas, puesto que se admitió la prueba testifical, un testimonio en soporte audiovisual que fue proyectado y cuya información revelada tuvo que ser incorporada sobre la marcha por las partes en sus alegatos. El tribunal arbitral de esta final estaba conformado por don José Antonio Moreno Rodríguez, director del Centro de Estudios de Derecho, Economía y Política (CEDEP) y presidente de la Asociación Americana de Derecho Internacional Privado, en Asunción (Paraguay); doña Elena Gutiérrez García de Cortázar, secretaria General de la Corte de Arbitraje de Madrid; y don Jorge Oviedo Albán, profesor en la Universidad Sergio Arboleda (Colombia), abogado y presidente del Colegio de Abogados Comercialistas de Bogotá.
Al la gran final asistimos todos los integrantes del equipo, después de la cual se entregaron los premios de toda la competición, tanto de la fase oral, al equipo ganador y a los oradores con mejores puntuaciones, como de la fase escrita, a los mejores escritos de demanda y contestación a la misma.
Días después de que finalizara la competición, la organización nos remitió las puntuaciones obtenidas por los oradores de nuestro equipo y por nuestros escritos de demanda y de contestación a la demanda y reconvención, así como las notas de corte a partir de las cuales los escritos eran enviados a la comisión de calidad que decidía sobre el otorgamiento de los premios.