“El año del Bicentenario será tam- bién un año platense porque nuestra contribución debe unirse a la de todo el pueblo argentino, iniciando un siglo de modernidad y progreso para el bienestar de nuestra gente”, plantea Antonio Santos, presidente de la Cámara.
Conocer, restaurar y respetar las esculturas de la ciudad, es preservar nuestro patrimonio histórico y artís- tico, y es la valorización armónica de un sitio, de un itinerario, de un territorio cultural.
Las obras a restaurar, situadas en espacio público, muchas de ellas fundacionales, serían una respuesta adecuada a la tradición platense de ciudad universitaria.
La Secretaría de Modernización y Desarrollo Económico de la Mu- nicipalidad de La Plata y la Cámara de Turismo Regional, en un plan conjunto de coordinación del pro- yecto, participarán a instituciones, empresas y personas que deseen colaborar. El plan consiste en restau-
rar y duplicar veinte obras dañadas, ubicadas en espacios públicos: las restauradas ingresarán a la galería de arte del Pasaje Dardo Rocha, las duplicadas, se ubicarán en el espacio público que ocupaban las originales. “Los Púgiles”, obra emblemática de la ciudad, es un ejemplo. La Cá- mara donó al Municipio el trabajo de restauración y hoy está exhibida en el Pasaje Dardo Rocha.
En 1863, cuando Sarmiento era gobernador de San Juan, se inau- guró en esta Provincia el embalse y Dique de Ullúm, situado en el Valle del Zonda, sobre el río San Juan, a veinte kilómetros de la ciudad capital. En tal ocasión, al referir- se Sarmiento públicamente a este importante logro, lo hizo con su profunda y reconocida erudición, exaltando la significación del agua en la vida y desarrollo de las ac- tividades humanas en el planeta Tierra.
Como testimonio de tan impor- tante acontecimiento se descubrió una placa donde se grabó el siguien- te párrafo de su disertación.
“El Agua es para San Juan lo que la sangre para el cuerpo hu- mano, su principio vital. De ella depende la subsistencia de todo y los desórdenes de
su equitativa dis- tribución produ- cen males iguales a los que en la po- lítica la anarquía y en la salud los excesos”. Han transcu- rrido ya más de 150 años desde la inauguración de este embalse; Sarmiento, que murió en 1881, h a b r á p o d i d o comprobar en
EL AGUA,
RECURSO VITAL
Héctor L. Fasano (*)
vida las graves consecuencias de las primeras contaminaciones en aire, suelo y aguas que comenzaron a producirse con la llamada Revolu- ción Industrial del siglo XIX, que confirmaban sus profecías sobre las calamidades que se desatarían sobre la humanidad si llegara a faltar –o escasear– agua de calidad disponible.Este problema del agua ha sido tratado ya en nuestra Revista. Así, en su número 3 –diciembre de 1993– se publicó un artículo del Dr. José A. Catoggio, entonces Director de CIMA (Centro de Investigación del Medio Ambiente), de la Facul- tad de Ciencias Exactas de nuestra Universidad.
En el mismo, se comienza por destacar lo que el agua significa, no sólo en la subsistencia de la vida
humana, sino también en el de- sarrollo de sus actividades. Basta consignar que integra un 70 % (en peso) del cuerpo humano, como sucede en la mayoría de los seres vivientes, para tomar conciencia de su significación.
Para referirse a las fuentes dis- ponibles de agua en la Tierra, la mayor de ellas, constituida por las aguas de los mares y océanos, ocupa un 70 % de la superficie terrestre, y contiene un volumen estimado en 1300 millones de kilómetros cúbicos. Pero el 97 % de ella es salada, no aprovechable directamente si no se desaliniza.
En cuanto a las fuentes de agua dulce disponibles, son las siguien- tes:
-Las reservas de hielo: 28 mi- llones de km3 en Groenlandia y 9 millones de km3 en la Antártida, (total: 11,8 millo- nes de km3) muy difíciles de utili- zar por métodos que resulten eco- nómicos.
-Otras fuen- tes de agua dul- ce son la de los lagos y lagunas que ocupan ape- nas el 1,8 % de la superficie de la Tierra, y la de los cursos de
agua, ríos y arroyos, que abarcan un 3 porciento.
-Finalmente, el ciclo del agua hace que la existente en la atmós- fera, producida por transpiración de las plantas y la evaporación de los mares y océanos, vuelva a la Tierra en forma de lluvia, nieve o granizo, alimentando ríos, lagos y capas subterráneas o directamente al mar.
En resumen: la disponibilidad de agua no salada es un 3 %, de las cuales 3/4 partes (2,75 %) se encuentran en estado sólido (hielos o nieves eternas) y solamente 1/4 parte (0,25 %) fundamentalmente en capas subterráneas, que cons- tituyen la mayor reserva de agua dulce.
Lo más grave es que el agua está distribuida asimétricamente sobre la Tierra. Por ejemplo, en la Argen- tina, el 88 % del agua disponible está concentrada en un 25 % del territorio continental. Es decir, el 75 % del territorio argentino sólo puede disponer del 12 % del recurso total con que cuenta el país.
Una sexta parte de la humanidad vive en zonas áridas que ocupan 1/3 del globo terráqueo. Las superficies áridas se encuentran en expansión permanente, por ejemplo, el de- sierto de Sahara en los últimos 70
años ha aumentado su superficie en más de un millón de kilómetros cuadrados.
Simultáneamente, con este avan- ce de la desertización, la calidad de las aguas va disminuyendo, princi- palmente por la contaminación de las aguas subterráneas.