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cabbage, white cabbage, Brussels sprouts)

3.2 Materials and methods

3.2.2.5 Mathematical model

Como nosotros mismos somos fragmentos de su manifestación, cada vez que nos acercamos al Ein Sof nos acercamos a nuestra propia esencia. Por lo tanto, todo ascenso al exterior divino genera un descenso en nuestra interioridad, ya que nuestra esencia interior está conectada con la luz exterior del Ein Sof. Porque nosotros somos fragmentos de la luz del Ein Sof dentro de la existencia material. Así se produce un movimiento que siempre tiene el mismo fin: si salimos de nuestro interior hacia el exterior podemos llegar realmente a penetrar en nuestro interior, y si ingresamos en nuestro interior, podemos realmente salir hacia el exterior, porque tanto lo exterior como lo interior son equivalentes en sustancia.

Todo depende, pues, de nuestro esfuerzo por ascender107. El descubrimiento de lo que podemos

denominar “nuestro yo” está encadenado al conocimiento del universo en su forma más extensa, a 103 A diferencia del espacio actual donde se encuentran (nos encontramos) las manifestaciones fragmentarias del Ein

Sof, el espacio inicial estaba completamente vacío del Ein Sof. Todo el espacio actual está lleno por las manifestaciones

del Ein Sof. Sin embargo, si esas manifestaciones no dejan ingresar la luz del Ein Sof, dentro de este espacio revelado se puede ocultar la luz con la idea de negar la fuente de energía original. Lo oculto no solamente se encuentra oculto por nuestra incapacidad de recepción, sino por nuestra capacidad de ocultamiento. Con relación al Sod, la gran mayoría de las veces es un Sod por nuestra falta de recepción de información; sin embargo, otras veces la información nos llega y deliberadamente la ocultamos. Si nosotros somos la causa de llevar lo revelado al Sod, entonces somos responsables de generar oscuridad donde naturalmente la luz se debe manifestar. Si trabajamos llevando al Sod lo que debe ser revelado somos nosotros los creadores del mal. Lo mejor es constituirnos en transmisores de luz y derrotar los intentos personales de elaborar un Sod artificial.

104 La oscuridad que caracteriza la existencia del vacío es la que puede producir potencialmente “el mal”. Si en el vacío no se encuentra la energía infinita de Dios en su máxima expresión, todo lo que se halla dentro del vacío es necesariamente una energía menor que la del Ein Sof para que dicha energía pueda sobrevivir.

105 El concepto de devekut, que lamentablmente suele ser traducido como “unificación”, equivale a “acercamiento”. 106 En realidad, no nos acercamos al nivel más alto de sus manifestaciones, sino al nivel más alto al que puede llegar nuestro nivel de percepción. No sabemos cuál es el nivel más alto de sus manifestaciones, a través de nuestra existencia solo conocemos el nivel más alto al que podemos llegar con nuestro propio esfuerzo personal. Podemos poseer aptitudes predeterminadas que queden en potencia en caso de no ponerlas en movimiento. El movimiento de nuestras aptitudes predeterminadas es producto de nuestro libre albedrío. Somos libres para dejar nuestras aptitudes predeterminadas en potencia o llevarlas al acto. Todo depende de nuestro libre albedrío.

107 En la mística judía hacemos referencia a “ascender” y “descender”: cuando “ascendemos” nos acercamos a la fuente de energía del Ein Sof, cuando “descendemos” nos acercamos a la oscuridad del vacío. No ascendemos ni descendemos en términos físicos, sino en términos de energías.

nuestra relación con su infinitud. Mientras más ascendemos, más descendemos a nuestra interioridad, y mientras más descendemos, más ascendemos; porque el ascenso y el descenso son ilusiones dentro del campo del vacío. En el mundo de la unidad no existe ascenso ni descenso, porque no existe el vacío.

Probablemente este sea uno de los grandes secretos de la supervivencia judía a lo largo de la his- toria: esforzarse para ascender, a pesar de saber que nunca llegaremos. Es la victoria del “proceso” sobre la idolatría del objetivo cumplido. El objetivo cumplido representa una felicidad momentánea, pero constituye la muerte real del deseo satisfecho.

La vida para el judaísmo es, pues, esta felicidad que se desarrolla a lo largo de todo el proceso. No es la victoria del idólatra que cree ser algo que no es, es la victoria del que conoce el sistema tempo- ral de las cosas finitas; es la victoria de quien lo intenta, del que trabaja todos los días en el silencio, porque busca la grandeza en su interioridad y no en lo exterior, porque todas las representaciones exteriores son producto de la idolatría, de creerse algo que uno no es108. La verdadera madurez del ser

humano se logra al asumir las condiciones que predeterminan la estructura de esta existencia.

1.5. El yo y la nada

La palabra para hacer referencia al “yo” en el idioma hebreo es aní, y la palabra que designa la “nada” es aín. En realidad, “yo no soy nada” frente al Ein Sof, y sin embargo, en forma paralela soy “Imagen y Semejanza del Ein Sof”. Por lo que mi “yo” es una forma temporal de la nada infinita109. Y el Ein

Sof es la forma absoluta que abarca todas las posibles fragmentaciones en todos los tiempos posibles y en todas las secuencias existenciales. Es el ser más allá de la existencia, donde la existencia es un apéndice del ser total que es el Ein Sof.

Mientras que el aín es lo eterno, el “yo” (de aní) es la forma temporal que adquiere la nada dentro de la manifestación existencial. El “yo” es un fragmento de la eternidad dentro de la temporalidad, y es temporal porque es un fragmento, ya que si realmente fuera el “todo” entonces no existiría en su forma temporal.

Otro texto bíblico que me parece central para intentar comprender este problema del Ein Sof se encuentra en Isaías110: “Dice Dios: ‘Porque mis pensamientos no son tus pensamientos”.

Todos mis pensamientos son finitos y limitados a mi estructura finita y limitada; por tanto, no 108 La idolatría posee sutiles formas de expresión. La máxima idolatría es la que se comete en nombre de una supuesta “religiosidad”. Cuando un religioso se convierte en dogmático, es un idólatra. La idolatría más baja es la de las imágenes, pero la idolatría más profunda es la que reemplaza a Dios a pesar de asegurar formalmente que creemos en Él. Muchos “religiosos” manifiesta su creencia en Dios; sin embargo, esa creencia no les debe conducir al dogmatismo, porque el dogmatismo es idólatra. El creyente es consciente de su imposibilidad de alcanzar la “verdad en el nivel de Dios” (Keter); en cambio, algunos supuestos religiosos creen “poseer a Dios a través de su creencia” y, por lo tanto, reducen a Dios de acuerdo a sus propias necesidades. El creyente sabe que, como parte finita de la existencia, se encuentra en un avance continuo hacia Keter. En cambio, el supuesto religioso confunde Daat con Keter y cree encontrar “verdades absolutas” del nivel de Keter, cuando, en realidad, todos nos encontramos buscando las verdades dentro de las perspectivas de Daat (conocimiento). El hombre conoce una parte o perspectiva de la verdad, porque es un fragmento de Dios dentro de la Creación, pero jamás puede sentirse poseedor de la verdad; en ese caso, estaría reemplazando a Dios, a pesar de manifestar exteriormente que cree en Él. En muchos grupos ortodoxos del judaísmo se comete este error, al confundir las interpretaciones rabínicas (como perspectivas de Daat) con dogmas absolutos de verdad en el nivel de Keter.

109 Para el judaísmo Dios es el Ein Sof con conciencia de existencia eterna. 110 Isaías 55:8.

puedo compararlos con el pensamiento de una magnitud infinita donde no existen las magnitudes. Puedo conquistar partes fragmentadas, pero nunca podré conquistar el todo111. Soy un fragmento que

se relaciona con otros fragmentos y puedo ver la existencia desde mi perspectiva fragmentaria112,

mientras que los otros también pueden percibir desde su perspectiva fragmentaria. La mística judía se interroga cómo podemos percibir algo del Ein Sof a pesar de ser fragmentos. Llegamos a un axioma central de la mística judía: nunca podremos percibir la magnitud del Ein Sof en su esencia porque no somos el Ein Sof.

¿Para qué sirve entonces el esfuerzo de intentar elevarnos a un Ein Sof que sabemos que nunca va- mos a conocer? ¿Es un trabajo imposible? ¿Estamos viviendo existencias temporales con una ilusión de infinitud imposible?

1.6. El movimiento

Este enigma113 pertenece a la esencia de la estructura de toda la Creación. Fuimos creados finitos114 y,

dada esta finitud estructural, móviles. Es decir, tenemos dentro de nuestra estructura un factor clave para la comprensión de la existencia: el movimiento115. Estudiaremos más adelante el espacio vacío116

en el que se puede desarrollar este movimiento117. Es más, el vacío surge porque el Ein Sof se puso en

movimiento; por lo tanto, antes de la existencia del vacío, el Ein Sof tuvo que ponerse en movimiento dentro de sí mismo.

Si para crear algo fuera de sí mismo el Ein Sof tuvo que ponerse en movimiento, todas las conse- cuencias existentes (manifestaciones) en el campo de la creación son móviles. Todo se mueve aunque formalmente parezca que no118. Si no comprendemos el factor del movimiento, no podremos com-

111 El “todo” o la totalidad es otra denominación para el Ein Sof.

112 Es en mi perspectiva fragmentaria donde puedo comprender Daat. Como fragmento puedo acceder al conocimiento de modo fragmentario. Como totalidad me es imposible el acceso, porque existe una sola totalidad. Ahora bien, dentro de mi fragmentación tengo información sustancial que se relaciona con la sustancia de la totalidad de Dios.

113 Este enigma no puede ser considerado como un axioma del cual partir, el enigma produce la destrucción de todos los axiomas de fundamentación. En realidad, el enigma del Ein Sof se produce en su calidad de no-axioma.

114 Cuando hacemos referencia a la finitud, nos referimos simultáneamente a la finitud espacial (extensión limitada dentro del espacio) y a la finitud temporal (tiempo limitado de vida biológica).

115 Uno de los grandes problemas de las ciencias actuales es estudiar los fenómenos incorporando la variable del movimiento. En general, estudiamos las estructuras estáticas sin movimiento alguno; esto hace que, cuando se produce el movimiento y dicha estructura se modifica, no la podamos comprender. Es por ese motivo que debemos estudiar todas las estructuras dentro de la dinámica del movimiento, porque el equilibrio que pretendemos buscar nunca se encuentra dentro de un estudio estático, sino dentro de la dinámica general que produce el movimiento.

116 Debemos advertir, en referencia al “espacio vacío”, que este espacio fue “vaciado” en el primer instante: en la actualidad no hay espacio vacío, sino que se encuentra lleno por las diferentes energías dimensionales, que la mística hebrea denomina como sefirot.

117 El primer movimiento fue una contracción en el interior del Ein Sof: el Ein Sof se fue de sí mismo para crear el vacío. El primer movimiento, pues, es un movimiento de repliegue. Ahora bien, uno podría preguntarse: si el Ein Sof ocupaba todo el espacio existente, entonces, ¿hacia dónde fue la energía divina que se replegó de dicho espacio vacío? No podría ir hacia sí mismo, porque en ese caso aumentaría el nivel de energía existente en el Ein Sof. La única posibilidad es que el Ein Sof destruyera su propia energía en algún punto, porque, de lo contrario, la energía que se replegó hacia el Ein

Sof creando el vacío aumentaría la magnitud de energía existente en el Ein Sof, y esto es imposible. Otra opción posible es

que la energía replegada, como no podía existir dentro del Ein Sof, creó un “vacío transitorio” para ser rellenado de forma organizada; sin embargo, si todo ese vacío hubiera sido rellenado, el vacío desaparecería.

118 La mente está diseñada de forma que no puede ver todos los movimientos de la existencia, para no enloquecer y tener cierta “seguridad” imaginaria dentro del campo material. La materia, que parece inmóvil, se mueve constantemente;

prender absolutamente nada de la Creación. Todos los fragmentos creados (nosotros mismos como fragmentos) estamos condicionados por el factor del movimiento; al desplazarnos hacia otro punto podemos vislumbrar otra perspectiva. Cada perspectiva no solo es producto de mi propia fragmen- tación, sino que es el resultado de mi propio movimiento dentro del vacío. Así que un fragmento no tiene una idea estática, sino una serie de ideas que se van modificando a medida que dicho fragmento se desplaza por su propio movimiento.

Una pared tiene átomos que están en movimiento, nosotros tenemos sangre que se mueve, un cora- zón que se mueve, manos que se mueven; todo se mueve, la Tierra se mueve, los planetas se mueven... El movimiento es, pues, una clave característica de este espacio. Y como somos finitos, somos entes en movimiento.

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