Factor político
En el análisis del factor político para el sector educativo se toma en consideración la Ley Orgánica de Educación Superior, la cual establece como organismo regulador al Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior
(CEAACES), y fue presentada el 12 de Octubre del 2010 por la Asamblea Nacional del Ecuador, la cual se estructura rigiéndose por los principios de autonomía responsable,
cogobierno, igualdad de oportunidades, calidad, pertinencia, integralidad, autodeterminación para la producción del pensamiento y conocimiento, en el marco del diálogo de saberes, pensamiento universal y producción científica tecnológica global, establecidos en el artículo 351 de la Constitución.
En esta ley se establecieron puntos clave sobre el manejo de la educación del Ecuador como: el sistema de nivelación y admisión manejado por la SENESCYT; el establecimiento de nuevos requisitos para la titulación de estudiantes como “Vinculación con la comunidad”, la cual actúa como parte de las pasantías pre profesionales; la calificación a las universidades luego de la evaluación por parte del organismo designado y su categorización según su nivel académico, formativo y estructural; la implementación del examen de habilitación para el ejercicio profesional; el registro de la nómina de graduados en la base de datos de la SENESCYT para su posterior publicación en la página de dicha entidad, entre otros.
También la ley enfatizo la importancia del desarrollo del sector investigativo dentro de las universidades, así como, la participación activa de los profesores de los diversos institutos mediante la creación de artículos académicos, el fomento de la obtención de títulos de cuarto nivel para los profesores de las universidades, punto que resulto ser parte fundamental para la acreditación y calificación de las universidades, la capacitación de los profesores e
investigadores de los centros educativos, la asignación de los recursos a las universidades públicas, regulaciones en el cobro de las universidades privadas, entre otros.
Factor Económico
En el factor económico se evalúa el presupuesto general del Estado, pues es el valor que incide directamente en el presupuesto asignado para la educación y, por ende, a las universidades públicas del país. El Presupuesto General del Estado es la estimación de los recursos financieros que tiene el Ecuador; es decir, aquí están los Ingresos (venta de petróleo, recaudación de impuestos, etc.) pero también están los Gastos (de servicio, producción y funcionamiento estatal para educación, salud, vivienda, agricultura, seguridad, transporte, electricidad, etc., de acuerdo a las necesidades identificadas en los sectores y a la planificación de programas de desarrollo). El estado tiene un presupuesto que será distribuido a las
instituciones públicas de acuerdo a las prioridades establecidas a los ingresos y gastos con los que cuenta el país.
1. El Gobierno Central que corresponde a la Presidencia de la República, Vicepresidencia
de la República, Ministerios y Secretarías de Estado y sus entidades adscritas, también están los presupuestos de las Funciones Legislativa (Asamblea Nacional), la Función
Judicial (Corte Nacional de Justicia), además del Consejo Nacional Electoral y la Corte Constitucional.
2. Organismos de control y regulación como la Contraloría, Superintendencia de Bancos
y Compañías, Defensoría del Pueblo, etc.
3. Presupuesto de las instituciones de seguridad social creadas por ley, como el Instituto
Ecuatoriano de Seguridad Social.
4. Existe Presupuesto de los Ingresos Preasignados por ley, es decir, que anticipadamente
según las necesidades de los municipios, prefecturas, juntas parroquiales se destina un porcentaje de los recursos del Presupuesto General del Estado para estos gobiernos locales.
5. Existen presupuestos de los Fondos creados por ley, determinada mediante aprobación
de la Asamblea Nacional para financiar programas y proyectos prioritarios.
Factor Social
En el factor social se puede tomar en cuenta que, las nuevas categorías determinadas por el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CEAACES) a 13 universidades del país han generado varias reacciones entre los estudiantes universitarios de dichos centros educativos. Los centros que tienen una nueva categoría se presentaron a la evaluación de manera voluntaria; mientras que el resto de centros no lo hicieron por distintos factores. En la Universidad de las Américas (UDLA) los alumnos no están conformes. Varias voces señalaron que el centro ha invertido en la construcción del nuevo campus y el número de profesores de tiempo completo se ha incrementado. Además, la universidad fue objeto de una acreditación internacional.
Por esta razón, no entienden la decisión del ente gubernamental. En el caso de la Universidad Central del Ecuador, los alumnos cuentan que, por ahora, el centro está
trabajando para mejorar la categoría B en la que se encuentra. El establecimiento no participó en este proceso voluntario puesto que la administración actual entró en funciones luego de que se hizo el llamado por parte del CEAACES.
Tres estudiantes de la Universidad de las Américas: Carol Freire, de sexto semestre en Ingeniería Comercial; Carlos Pacha, de sexto semestre de Ingeniería en Marketing y Sebastián González, del tercer semestre de Gastronomía, mencionan que, desde su perspectiva, el
proceso de evaluación y acreditación no demuestra la realidad de muchas de las universidades evaluadas.
De igual forma lo hacen José Villa, que cursa el segundo semestre de Psicología, y Oswaldo Salas, estudiante de primer semestre de Economía, ambos de la Universidad Central del Ecuador. En este proceso el Consejo de Evaluación determinó que tres universidades subieron a la categoría A: la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE), la Universidad de Especialidades Espíritu Santo y la Universidad de Cuenca.
Mientras que otras tres ascendieron de la categoría C a la B: Universidad Técnica de Manabí, Universidad de las Américas (UDLA) y Universidad Internacional del Ecuador (UIDE). Seis mantuvieron su categoría C: Universidad Nacional de Chimborazo, Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí, Universidad Particular San Gregorio de Portoviejo, Universidad Metropolitana, Universidad Tecnológica ECOTEC y Universidad Tecnológica Israel.
Factor tecnológico
En el factor tecnológico la Universidad de Guayaquil, ha mostrado un gran interés en la mejora de este rubro dentro de sus instalaciones debido a la búsqueda de mejorar su calificación en la categorización de los centros educativos, en la cual se encuentra en la categoría D. A mediados de este año deberá pasar la acreditación institucional, el filtro que determinará si sale o no de esta categoría, en la que fue ubicada en el 2013 tras un análisis del Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CEAACES). El objetivo no es solo llegar a la categoría B, sino dejar bases fundamentales en cuanto a ciencia, tecnología e investigación.
Parte de los cambios en Medicina, carrera que cuenta con 9.102 alumnos, se perciben en salones y laboratorios cuyas puertas solo se abren con códigos digitales. Para Fernando Morales y sus compañeros de segundo semestre, las prácticas ya no solo serán en cadáveres. Esta escuela adquirió 14 simuladores o robots y cuatro tablas Anatomage o mesas de
disección virtual para estudiar la anatomía humana en 3D; aunque algunos todavía no están operativos.
La Facultad de Odontología avanza en un 80% de la acreditación. Mientras que Jurisprudencia y Filosofía se preparan. Para Felipe Espinoza, decano de la Facultad de Arquitectura, estas mejoras son la mezcla de docentes capacitados, experimentación estudiantil e implementación de tecnologías. Existen actualmente proyectos como el de creación de viviendas populares en Guayaquil a base de pallets y la participación de 10 jóvenes en un concurso para crear un centro de visitantes en el Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica.
Figura 34. Mejora tecnológica en la Universidad de Guayaquil. Fuente: Extraída de diario El Comercio (Paucar, 2015 )