En la Antigüedad, el termino «dialéctica» se usaba de diferentes maneras, refiriendo a diversos tipos de modelos teóricos que lidiaban críticamente con la argumentación y el razonamiento. Ya que Wagemans (2009) preparó el te- rreno para mí en su disertación doctoral (en holandés) al rastrear sistemática- mente, en los enfoques dialécticos clásicos, los rasgos distintivos que permitan hacer una comparación sistemática para la teorización pragmadialéctica. Mi breve descripción de estos enfoques se apoya, en primer lugar, en su exposición. Al describir los varios enfoques, Wagemans se concentra en ca- da caso en los objetivos que se atribuyen al procedimiento dialéctico, la es- tructura del procedimiento dialéctico que se prevé, y las normas considera- das aplicables para implementar el procedimiento dialéctico.
El objetivo del modelo de «razonamiento dialéctico» de Zenón, el pri- mer enfoque dialéctico desarrollado en la Antigüedad, es refutar un punto de vista y defender por medio de esta refutación el punto de vista opuesto. El razonamiento dialéctico de Zenón toma la forma de un monólogo, si bien en ciertos casos específicos puede ser reconstruido como un diálogo entre Zenón y otra parte, cuya única contribución consiste en proponer y defender el punto de vista opuesto. Zenón usa implícitamente reglas lógi- cas, pero no hace referencia explícita a ninguna norma para una argumen- tación razonable.
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racionalista en la teoría de la argumentación en la dialéctica clásica, descrita por Aristóteles, y presentada en los primeros diálogos socráticos de Platón. Ahora que me estoy concen- trando en la eficacia retórica, tengo la intención de hacer justicia, de una manera similar, a los puntos de vista clásicos y modernos más cercanos a mi proyecto actual.
Platón veía la dialéctica como un medio para encontrar la verdad.9 En
sus diálogos se manifiestan tres formas de dialéctica. Primero, el «elenchus socrático», orientado a testear la coherencia del punto de vista de alguien en relación a sus otras opiniones. Un elenchus que es parte de una serie coherente de elenchi apunta también a incrementar la plausibilidad de un punto de vista por medio de la refutación de un punto de vista alternativo respecto al mismo tema. Segundo, el «método de hipotetizar», que Wage- mans reconstruyó como constando de tres componentes independientes que tienen como objetivo común incrementar —de tres maneras distin- tas— la certeza de las pretensiones de conocimiento. En el componente «crítico», la hipótesis se somete a un exámen crítico, en el que el compo- nente «deductivo» se deriva de principios o hipótesis «mayores», y en el componente «conluyente», una conclusión se deriva a partir de la hipóte- sis. Tercero, el «método de colección y división», que apunta a definir un cierto concepto incluyéndolo primero, junto a otros conceptos similares, bajo el paraguas de un concepto genérico («colección») ,y luego dividiendo el concepto genérico en especies y subespecies.
El elenchus socrático está estructurado como un diálogo entre una per- sona que pregunta y otra que contesta. Quien responde no defiende el punto de vista con argumentos, sino mediante el intento de prevenir que quien pregunta derive la proposición o punto de vista opuesto de sus con- cesiones. La estructura del componente crítico del método de hipotetiza- ción es virtualmente la misma, sólo que ahora ambos, quien pregunta y quien responde, están comprometidos en poner a prueba el punto de vista. En el componente deductivo, la hipótesis no se pone a prueba críticamen- te, pero los esfuerzos apuntan a derivarla de principios mayores o hipóte- sis, que pueden concebirse como argumentos desarrollados en defensa de la hipótesis. La única diferencia entre la estructura del componente con- cluyente y el deductivo es que en el primero la hipótesis no es un punto de vista sino un punto de partida. El método de colección y división utiliza la
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9 En su retórica, Platón y Aristóteles requieren que el hablante convenza a la audiencia
de que sus puntos de vista son verdaderos o buenos. Como observa Wagemans (2009: capí- tulo 8.2), en la pragma-dialéctica tales «normas cuasi-epistémicas de razonabilidad» en rela- ción con los puntos de vista no desempeñan un papel importante.
estructura de un diálogo en el que cada paso en el razonamiento de quien pregunta es confirmado por quien responde.
Las distintas formas de discusiones filosóficas en los diálogos de Platón están gobernadas por normas tanto explícitas como implícitas. En la re- construcción provista por Wagemans, las normas relativas a la adecuación de los discutidores o la naturaleza del tema en discusión se denominan
condiciones; las normas pertenecientes a la razonabilidad de las contribu-
ciones a la discusión, reglas; y las normas relativas al ataque y la defensa de las partes en sus distintos roles en la discusión, estrategias.10
Aristóteles desarrolló en Tópicos un modelo dialéctico de diálogos re- gulados para refutar un punto de vista, partiendo de las concesiones de la otra parte.11 En ambos, Tópicos (Aristóteles, 1960, trad.) y Refutaciones So-
físticas (Aristóteles, 1928c, trad.),12 el objeto de la discusión dialéctica es
descubrir si un punto de vista es aceptable a la luz de opiniones general- mente aceptadas por quien responde. El que responde defiende el punto de vista y el que pregunta está ahí para refutarlo.13 La estructura de una
discusión dialéctica aristotélica se parece bastante a la estructura socrática del elenchus. Las contribuciones a la discusión son hechas por dos partes, quien cuestiona y quien responde. El que responde no defiende su punto de vista por medio de argumentos, sino al elegir concesiones de tal manera que (manteniéndose dentro de ciertos límites de razonabilidad) quien cues- tiona no tenga éxito en su intento por refutar el punto de vista sobre la ba- se de estas concesiones o, si es exitoso, que esto no aparezca como un error de quien responde.
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10 Un ejemplo de una estrategia es que los intentos de quien pregunta, haciendo sus
preguntas en un orden que no parece «lógico», oculta, durante el mayor tiempo posible, las concesiones que van a utilizarse para refutar el punto de vista de quien responde.
11 El razonamiento dialéctico se define como el razonamiento desde premisas
(ȑȞįȩȟĮ) (Top. I 1, 100 29-30) que «se encomiendan a todos o a la mayoría, o al sabio —que es, de todos los sabios o de la mayoría el más famoso y distinguido de ellos» (Top. I 1, 100b 21-23).
12 Para explicar la visión de Aristóteles también recurro a sus Primeros Analíticos y Se-
gundos Analíticos (Aristóteles, 1928ª y 1928b).
13 Según Leff (2002: p. 54), «la dialéctica necesita ser considerada sólo el logos de un
La discusión dialéctica aristotélica también está gobernada por «condicio- nes» referidas a la idoneidad de los participantes y a la naturaleza del punto de vista en discusión; por «reglas» referidas a la validez de las contribuciones a la discusión; y por «estrategias» referidas a la manera en que el interrogador y quien responde cumplen sus roles. A diferencia de Platón, Aristóteles discu- te las normas explícitamente (véase Wagemans, 2009: pp. 146-152).
Al explicar el carácter dialéctico del enfoque pragma-dialéctico a la ar- gumentación, Grootendorst y yo aludimos a la concepción de dialéctica de Aristóteles en tanto techne (IJȑȤȞȘ) para un debate regulado (Van Eemeren y Grootendorst, 2004: p. 42). Wagemans concluye de esta referencia, com- binada con la observación de que el punto de partida de la pragma- dialéctica en lo que respecta a las normas para el discurso argumentativo concuerda bien con la visión dialéctica en la Antigüedad, que la visión pragma-dialéctica sobre las normas está «inspirada» en Aristóteles y —al menos en lo que concierne a las «reglas» de validez y razonabilidad— «im- plícitamente relacionada» con las visiones de Zenón y Platón sobre las normas (2009: p. 190).
Existe en efecto una conexión entre la pragma-dialéctica y los diálogos platónicos en el sentido de que el objetivo de una discusión argumentativa se ve, en ambos casos, en términos de determinar la aceptabilidad de un punto de vista mediante el sometimiento del punto de vista a un examen crítico (elenchus socrático, componente crítico del método de hipotetizar). Entre las características que la pragma-dialéctica comparte con la dialéctica de Aristóteles están no sólo el que la argumentación sea vista como orien- tada a determinar la aceptabilidad de un punto de vista, sino también que el discurso argumentativo consista en un intercambio sistemático entre dos partes y esté gobernado por reglas que incorporan normas de validez y ra- zonabilidad (Wagemans, 2009: pp. 185-187).
Una regla dialéctica que se aplica al elenchus socrático y a la discusión dialéctica aristotélica que tiene un notable parecido con la regla pragma- dialéctica del uso del lenguaje es que, en el elenchus y en la discusión dialéc- tica aristotélica, quien responde puede pedir clarificación cuando quien pregunta usa un término ambiguo. Esta regla impide que el interrogador, en una etapa posterior de la discusión, se aproveche de esta ambigüedad para dar a un término significados distintos que el significado sobre el cual
se basaba la respuesta de quien responde, refutando de esta manera el pun- to de vista de una manera irrazonable —una técnica de discusión supues- tamente practicada por los sofistas—. La regla de validez y la regla de los
esquemas argumentativos también son similares a las reglas explícitas e im-
plícitas de la Antigüedad. Sus homólogos o equivalentes antiguos regulan de la misma manera el modo en que la aceptabilidad puede transferirse desde las razones, que son presentadas en defensa de un punto de vista, al punto de vista en sí mismo. La regla pragma-dialéctica de la libertad, por otra parte, va en contra de las normas dialécticas antiguas reconstruidas por Wagemans como «condiciones». Mientras la regla de la libertad confie- re a los disputantes el derecho de proponer o poner en cuestión cualquier punto de vista que deseen, esas condiciones contienen toda clase de res- tricciones en lo que concierne a la idoneidad de los disputantes y los temas de discusión. Otra diferencia es que las reglas pragma-dialécticas relativas a defender y atacar puntos de vista no se corresponden en todos los casos con las reglas dialécticas antiguas, ya que las nociones de «defensa» y «ata- que» se definen de distinta manera. De acuerdo a la regla pragma-dialéctica de la obligación de defender, quien propone un punto de vista esta obligado a defender ese punto de vista por medio de una argumentación, si la otra parte lo desafía a hacerlo, mientras que las reglas del elenchus socrático y la discu- sión dialéctica aristotélica requieren una clase de defensa del punto de vista distinta (véase más abajo). Además, la naturaleza de las normas pragma- dialécticas es distinta a la de las normas dialécticas que Wagemans recons- truye como estrategias. Las normas pragma-dialécticas deben comprenderse como reglas en la base de las cuales la razonabilidad de la argumentación debe ser juzgada, mientras que las estrategias de la Antigüedad son, de acuerdo a Wagemans, recomendaciones relativas al poder persuasivo de la argumentación. Wagemans concluye que el antecedente antiguo de la pers- pectiva dialéctica de la teoría pragma-dialéctica extendida o ampliada se en- cuentra en la dialéctica antigua, y el de la perspectiva retórica se encuentra en la retórica antigua (2009: p. 192).14
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14 Esta visión generalmente no es compartida. Según Rubinelli (comunicación perso-
nal), las estrategias antiguas se veían como recomendaciones relacionadas más con la razo- nabilidad de la argumentación que con su poder persuasivo.
Cuando los puntos de vista pragma-dialécticos concernientes al objeti- vo, estructura y normas del procedimiento dialéctico son consideradas en su interrelación, Wagemans se siente forzado a agregar una salvedad en lo que respecta a la relación entre el punto de vista pragma-dialéctico sobre el objetivo retórico y los puntos de vista dialécticos antiguos sobre las normas para el discurso argumentativo. Las normas de la Antigüedad se refieren no sólo a la razonabilidad de la argumentación («reglas»), sino también a su poder persuasivo («estrategias»). Si bien, de acuerdo a Wagemans (2009: pp. 192-193), en rigor o en sentido estricto, los puntos de vista de la Antigüedad sobre las estrategias no pertenecen al antecedente intelectual de la visión pragma-dialéctica sobre las normas para el discurso argumenta- tivo, un análisis conceptual de la noción de maniobra estratégica y una re- construcción de las estrategias dialécticas de la Antigüedad muestran im- portantes puntos en común. El punto de partida en la visión pragma- dialéctica de la maniobra estratégica es que la conducta de quienes discu- ten resulta de sus esfuerzos por resolver una diferencia de opinión, ambos de una manera razonable y en beneficio de su propia posición. En la dia- léctica antigua, el punto de partida es que una discusión dialéctica puede ser distinguida de una discusión «erística» porque los participantes en la discusión dialéctica no buscan ganar la discusión a expensas de la razona- bilidad de sus contribuciones a la discusión. Según Wagemans, las estrate- gias dialécticas de la Antigüedad forman, por lo tanto, parte del anteceden- te de la visión retórica en la pragma-dialéctica extendida.
Como se mencionó mas arriba, también hay diferencias estructurales llamativas entre la pragma-dialéctica y los enfoques dialécticos de la Anti- güedad. En una discusión crítica, el punto de vista se defiende mediante la argumentación, pero en el razonamiento dialéctico de Zenón la defensa consiste en refutar el punto de vista opuesto, y en el elenchus socrático y en la discusión dialéctica aristotélica consiste en el esfuerzo de quien responde por prevenir que el interrogador adquiera concesiones que le permitan re- futar el punto de vista. Otra diferencia es que, en una discusión crítica, el punto de vista se ataca por medio de críticas a la argumentación usada por el protagonista en defensa de su punto de vista, mientras que en Zenón el razonamiento dialéctico se ataca mostrando que conduce a consecuencias contradictorias, y en la discusion socrática y en la discusión dialéctica aris-
totélica el punto de vista se ataca mediante el esfuerzo por refutar el punto de vista sobre la base de las concesiones de la otra parte. En el componente crítico del método de hipotetizar, el punto de vista no es atacado, sino que se examina si la colección de puntos de vista para los cuales la hipótesis sir- ve de argumento común es consistente o no. En el componente deductivo y conclusivo, los argumentos usados por una de las partes no son criticados por la otra parte, sino sólo «puestos en duda» si esta parte no los com- prende (no comprende la razón para aceptarlos). Otra diferencia radica en el hecho de que una discusión crítica consta de un intercambio sistemático de argumentos a favor y en contra de un punto de vista, mientras que en ninguna de las dialécticas antiguas se presentan, simultáneamente, argu- mentos a favor y en contra de un punto de vista. En la dialéctica, en la que la defensa de un punto de vista tiene lugar por medio de argumentación a favor de ese punto de vista, los argumentos usados no son criticados por la otra parte, y en la dialéctica en la que el punto de vista es atacado, la otra parte no presenta ningún argumento para ese punto de vista.15