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Once” en el barrio Compartir de la Localidad de Suba desde el 2004. Esta organización vinculó a la comunidad a prácticas culturales gratuitas de cuentería, teatro y artes plásticas en el parque central de Compartir, bautizado como “la luneta”xi; que es un escenario con fuertes dinámicas de micro-tráfico y violencia. Otra actividad que se implementó fue el proyecto de educación en agricultura urbana, el cual contó con el apoyo técnico de estudiantes de práctica de Ingeniería ambiental de la Universidad de la Salle y personas mayores residentes del sector en su mayoría con conocimientos en el trabajo con la tierra; sin embargo, este culminó debido a la construcción de un sendero peatonal donde se encontraba la huerta (Maldonado, Entrevista 1, 2014); (Anexo 3, Imágenes 2, 3 y 4).

El hecho anterior desanimó a los participantes de la organización que sumado a las actividades personales de varios integrantes conllevó a dispersar el proceso y por ende, las actividades culturales en el barrio. Posteriormente, integrantes de “De Once” junto con otros nuevos coincidieron en la necesidad de retomar las

ϯϭ actividades para la comunidad, y presentaron en la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte (SCRD) una iniciativa cultural que obtuvo en 2009 el premio para participar en el Festival Distrital de Comparsas. En dicho evento se congregaron habitantes del barrio entre los que se encontraban músicos, bailarines, artistas plásticos, entre otros (Anexo 3, Imágenes 5, 6). Sin embargo, nuevamente el proceso se detuvo y se reanudó hasta el 2011, momento en el cual surgió la idea de crear una Escuela Permanente de Educación Popular y realizarla en un salón comunal; para ello solicitaron permiso a la Junta de Acción Comunal (JAC) (Maldonado, Entrevista 1, 2014).

Para el 2013 la organización alcanzó a agrupar a doce personas quienes recibieron el salón comunal del barrio Rincón de Santa Inés, Localidad de Suba, UPZ Tibabuyes. Antes del año señalado, el lugar estuvo abandonado durante tres años por las instituciones locales competentes y por la misma comunidad lo que derivó en la ocupación ocasional de habitantes de calle que lo tomaron como lugar de refugio, y, en el fortalecimiento de dinámicas de microtráfico. En este período el salón comunal fue desmantelado del sistema eléctrico en su totalidad así como de tejas, puertas y griferías. La recuperación del mismo por parte de la organización inició en marzo de 2013 con la reparación de la infraestructura producto del apoyo de algunos vecinos quienes adecuaron el salón, amoblaron y crearon una biblioteca, y, con la programación de talleres en alemán, música, artes plásticas y fotografía, dando lugar al proceso Eje Cultural Chipacuy.

Con todo lo anterior, se empezaron a presentar fuertes diferencias entre la OPUJ y la JAC por la apropiación de este espacio, la solución implicó convocar como mediador a la Alcaldía Local de Suba e instaurar durante el 2013 y 2014, mesas de trabajo en las que participó la JAC interesada en retomar el salón comunal, la Policía Nacional, la Subdirección Local de Juventudes adscrita a la Secretaría de Integración Social, la Subdirección de Prácticas Culturales perteneciente a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y la Oficina de Territorios de Vida y Paz de la Alcaldía Local de Suba. En estas reuniones se reconocieron a los

ϯϮ jóvenes de los diferentes colectivos como actores con incidencia en el barrio lo que conllevó, por un lado, a mantener la potestad de los mismos sobre el salón comunal, y por otro, a presentar las opciones que desde las instituciones distritales se ofrecían para vincular a las organizaciones en las diversas líneas de intervención de la política de participación de la Bogotá Humana (Maldonado, Entrevista 1, 2014).

No obstante, la continuidad del proceso educativo y cultural que se gesta desde CEPC se vio en riesgo a finales del 2014 al presentarse continuos robos e intimidaciones a los participantes por parte de bandas que operan el microtráfico del sector, motivo por el cual intervino la Dirección de Seguridad Humana de la Secretaría de Gobierno, quienes acompañados de la Policía Nacional establecieron una serie de estrategias para garantizar los derechos de la población juvenil y permitir que el proceso se mantuviera. Para la organización, la labor cultural trasciende la realización de talleres y la recuperación de una infraestructura como lo es el salón comunal, y pretende ser una fuerza viva comunitaria, que intenta a través de sus acciones ser un centro de referencia para otros colectivos de la localidad y en cientos de participantes (Maldonado, Entrevista 1, 2014).

Para el 2015, en el CEPC participaron diversos agentes culturales, grupos artísticos, colectivos juveniles y vecinos de diversos rincones de la localidad que desde sus saberes particulares, es decir, de lo que cada uno puede aportar de su experiencia personal y/o formación profesional, participaron de la construcción de conocimiento colectivo como herramienta de transformación social que se dispone de forma gratuita a niños, jóvenes, adultos y personas mayores.

Discurso político: El trabajo que realiza la organización surge como una “propuesta independiente en términos económicos, políticos y administrativos, y, en respuesta a las falencias y vacíos de un sistema que ha relegado o minimizado la participación real de los ciudadanos desde lo local” (Comunicado, 2015). También representa un modo de evidenciar, propiciar y asumir el conflicto

ϯϯ “una manera de darle sentido a la vida para quienes habitamos este espacio en el que de una u otra forma hemos sido unas víctimas de las dinámicas de un sistema económico y de unas condiciones sociales propias de un país de periferia, en este espacio se reflejan todas las dificultades de un país de periferia, en la periferia. Al mismo tiempo, aquí se encuentra una posibilidad de transformación, de acción, de pasar del plano de las críticas a las propuestas reflejado en la motivación e intención de las personas que estamos acá para

hacer algo” (Cajamarca, Entrevista 3,2015).

Chipacuy, es una expresión chibcha cuya traducción es "guardián del Cuy". La antigua leyenda Muisca de los pobladores precolombinos del pueblo de Suba,

refería a este fértil animal como el guardián protector del territorio, razón por la cual

desde este espacio también se busca reivindicar prácticas ancestrales en relación al territorio a través de círculos de palabra, mingas comunitarias y celebración de los ciclos lunares en parques del sector, en los cuales se hace patente el conflicto social.

“Tanto el nombre como las actividades que nosotros realizamos tratan de revindicar un poco esas raíces las cuales obedecen a una tendencia mayor en el país, y, es la búsqueda de los jóvenes en esa crisis civilizatoria de la modernidad por sus raíces” (Cajamarca, Entrevista 3,2015, m. 4:04)

Estructura Organizativa: La metodología operacional de CEPC, consiste en el trabajo voluntario que realizan integrantes de varias organizaciones que trabajan generalmente en Suba, éstas programan actividades que varían acorde con las diversas áreas del conocimiento. La elección de las organizaciones participantes y actividades a ofrecer se hace mediante reuniones que brindan la construcción de un “nosotros” reivindicando formas de intercambio que permiten

…La posibilidad de compartir con otros, de cierta manera, obliga a los demás a

respetar ciertas reglas o formas de pensar distintas a las propias, de ahí en adelante, la gente aprende a ser más tolerante y se empieza a notar una transformación en la medida en que se escucha al otro y sobre todo se toma el tiempo de tratar de entender lo que este dice. Esto en escenarios de violencia es sumamente importante… (Maldonado, Entrevista 1,2014)

Una vez definidas las actividades a realizar para la comunidad de Suba Compartir se establecen semestralmente las responsabilidades que cada organización debe emprender, así a través de “Mingas de trabajo”, unas se encargan de hacer

ϯϰ mantenimiento a la huerta, la biblioteca, los baños, y en general cualquier otro tipo de labor que se requiera en el salón (Anexo 3, Imagen 7). En estos encuentros los representantes de cada comité exponen los avances y/o retrocesos que se realizan desde cada uno, el CEPC cuenta con cuatro comités: comunicación; pedagogía; administrativo; y político. Sin embargo, como lo señala Maldonado (2014) no es el único modelo de trabajo que manifiesta al ciudadano activo, responsable y multicultural,

“hay diferentes modelos que han requerido diferentes estrategias para administrarlo, al principio éramos un colectivo que teníamos una trayectoria, un trabajo y que conocíamos esas dinámicas, entonces ahí ya había establecido un orden; pero en el momento de interactuar con otros colectivos, y cada uno tiene su orden, incitó a formar un asamblea para la toma de las decisiones, pero en diferentes sentidos: cómo organizar la comunicación, qué tipo de relatos se debe montar en Facebook, cómo administrar los recursos que se hacen de las donaciones; la logística del espacio, que no se caiga el techo... A cada organización se la asigna una tarea o a cada persona también dependiendo de su vocación…, en ese sentido es un trabajo voluntario” (Entrevista 1, 2014, minuto: 39:55)

Pero el trabajo voluntario se convierte a su vez en un insumo que puede obstaculizar la labor de la organización

“el trabajo voluntario representa una dificultad ya que al ser de este carácter, requiere de una exigencia propia y de un compromiso individual, así, si fallan los encargados de lavar el baño o de cuidar la huerta, todo el proceso empieza a decaer. En ese sentido, el movimiento tiene que madurar y las personas asumir una tarea más diligente” (Ibíd. minuto: 41:55).

Las formas de relacionamiento permiten generar puentes de sociabilidad que marcan las relaciones, capacidades, propósitos y estrategias de actuación; así estas interacciones cambian a nivel interno y externo. Al interior pueden facilitarse en la medida en que todos son afines y han tenido la posibilidad de discutir e intercambiar puntos de vista en los círculos de la palabra y las mingas, desde los cuales se ahonda sobre el “tema del respeto, de entender al otro, de conocer que es un vegano, la posición de una feminista, de un anarquista…” (Ibíd. minuto: 36:18). Hacia afuera es un tema de convivencia más complejo porque en las comunidades se presentan diferencias, por un lado, hay sectores que están

ϯϱ contentos con la situación social, política y económica en la que viven y no encuentran sentido al que hacer de la organización; por otro, se estigmatiza la labor que se desempeña. Sin embargo, esto se va rompiendo cuando la gente observa que es un espacio donde se enseña gratuitamente, se siembra, etc.” (Maldonado, Entrevista 1, 2014).

Continuando con las formas de relación externas al CEPC, es posible señalar que no mantienen una buena relación con instancias como las JAC por los sucesos mencionados y porque además “son espacios cooptados por intereses políticos los cuales generan desconfianza… pero también se debe a que estas no reconocen o aceptan que procesos como estos pueden funcionar y generar cambios” (Cajamarca, Entrevista 3, 2015, minuto: 0:31).

Para Giraldo, el distanciamiento respecto a estos espacios institucionalizados es una cuestión de autonomía y eso incluía en un principio el no contacto con los mismos. Pese a ello, como lo señaló Castaño se ha venido replanteando esta relación y se establece entonces la posibilidad de participar en los Consejos Locales de Juventud, aún más de formar sujetos críticos capaces de participar en espacios y mecanismos institucionalizados (Entrevista 4, 2015). Lo anterior, no ha repercutido en el establecimiento de una serie de lazos con otras instituciones como la Alcaldía Local de Suba, el Instituto Distrital de Patrimonio y la Alcaldía Mayor de Bogotá. Bajo estas alianzas se ha participado en actividades o programas como el Proyecto “Jóvenes transformando territorio” realizado en 2014- 2015 el cual ofreció un aporte económico a organizaciones populares con el fin de auspiciar su gestión (Quitian, Entrevista 5, 2015); el Primer Festival de Cine la Tingua, celebrado entre el 23 y 27 de julio del 2014 (Anexo 3, Imagen 8) con el apoyo de la dependencia de territorios de vida y paz de la Alcaldía de Suba; la Feria Local de “Cultura Viva Comunitaria” que se realizó en noviembre de 2013 (Anexo 3, Imágenes 9, 10).

ϯϲ Sin embargo, los intentos por vincular más a la comunidad de Suba Compartir y brindar mejores ofertas en este tipo de procesos culturales, desde alianzas con instituciones de carácter estatal, han derivado en una serie de divisiones a nivel interno porque en la medida en que son proyectos manejados por jóvenes inexpertos no hay un buen manejo sobre aspectos financieros. Para Muñoz (2014) uno de los problemas ha sido el dinero y no por la falta del mismo sino por la presencia de este,

“el dinero, acabó con todo, en este país hay tanta corrupción que nosotros mismos olvidamos que el eje de nuestro trabajo es la transformación comunitaria y no querer ganar más para quedarse con algo. El propósito no es ganar dinero sino hacer un cambio, y este no se hizo por la avaricia y el

egoísmo de nosotros” (Muñoz, Entrevista 2, 2014)

Para esta organización se presentaron problemas de carácter legal, ya que, al no contar con una personería jurídica debieron acudir a otras agencias que cumplieran con los requisitos normativos; por tal razón, el Proyecto “Por la gobernanza del agua” quedó a cargo de Pro-social. El hecho de que los recursos monetarios estén manejados por agencias culturales que no tienen relación con el trabajo comunitario y que además están sujetas a un presupuesto que se destina con un cronograma no flexible, afectan la autonomía de los colectivos, en tanto que, las primeras terminan funcionando bajo una dinámica que reproduce procesos burocráticos, es decir, convierten este tipo de acción colectiva en un medio para presentar resultados de una política incluyente ante la sociedad civil, sin que realmente exista una real preocupación o interés por lo que significa la participación y socio-gestión comunitaria, la integración social y el aprendizaje de las mismas (Muñoz, Entrevista 2, 2014).

Actualmente los colectivos e individualidades que trabajan en CEPC decidieron formalizar la labor del centro estableciendo la personería jurídica, este proceso se realiza reconociendo que hay unas dinámicas legales que pueden ser útiles para avanzar en el desarrollo de las actividades. En el Anexo 2 se mencionan organizaciones que han tenido algún tipo de vínculo con CEPC.

ϯϳ Conjunto de acciones: El CEPC, convoca a distintos grupos de personas u organizaciones, en torno a tres ejes de interés: 1. Educación e ingreso a la Universidad Pública (Anexo 3, Imágenes 11,12); 2. Arte, Cultura y Medio Ambiente (Anexo 3, Imágenes 13,15); 3. Diálogos juveniles (Anexo 3, Imagen 16). Las acciones que se implementan desde cada uno de estos ejes son un “rescate de lo político, entendiéndolo desde una visión muy nuestra, también muy latinoamericana que construye desde aquí y para aquí, el objetivo es hacer política… así como acercarse al conocimiento y a la práctica” (Cajamarca, Entrevista 3, 2015). La importancia de estas acciones también radica en

“el centro de nosotros es el conocimiento, es una escuela de educación popular, a

partir de la cual uno entiende que hay diferentes perspectivas, personalidades, tensiones, angustias pero que en el fondo lo que nos interesa es avanzar en aprender cosas en común” (Maldonado, Entrevista 1, 2014).

Desde el primer eje, Educación e Ingreso a la Universidad Pública, se lleva a cabo el Pre-icfes popular por parte del Grupo de Trabajo en Educación Popular “Los 12 Juegos”; el cual tiene como objetivo reforzar conocimientos en diferentes áreas como biología, matemáticas, historia, comprensión de lectura, etc., proporcionando elementos para la postulación de jóvenes a las universidades públicas, buscando mejorar su desempeño en las Pruebas de Estado y generando dinámicas de apoyo en orientación vocacional. El segundo eje, Arte, Cultura y Medio Ambiente, contempla actividades como talleres de yoga, danzas, circo, fotografía, música, artes plásticas, jardinería, agricultura urbana, e idiomas. Finalmente, el eje

Diálogos juveniles, desde el cual se programan conversatorios entre los jóvenes;

en algunas ocasiones hay un acompañamiento de instancias institucionales, sobre temas de interés juvenil: consumo de sustancias psicoactivas, sexualidad, políticas públicas juveniles y de cultura (Anexo 2).

3.2 Arquitectura Expandida (AxP). Antecedentes: Surgió en el año 2010 por