plantarum WCFS
Method 2 PI before and SYTO
3.3.2 Membrane permeabilization and population properties
con el concepto de la biopolítica
Examinaremos, pues, las cuestiones de la construcción política a la cual referimos como democracia. Las inves- tigaciones de Michel Foucault pretenden explorar la pro- blemática de la construcción política denominada como democracia haciendo uso de la noción de biopolítica. El objetivo de dicha exploración pretende dar cabida a pre- guntas que sitúen la problemática en un campo de análisis que reconoce la primordial relación de lo político con la noción de vida.
La cartografía que analizaremos busca dar reflexio- nes sobre la disertación del biopoder dentro de la esfera
EL ESTUDIO BIOPOLÍTICO DE MICHAEL FOUCAULT
política moderna, así como sus implicaciones en la for- mulación de enfoques vida y muerte. Analizo ciertas pro- puestas que nos ayudarán a comprender la democracia y la biopolítica, a saber, la democracia que autoriza a los ciu- dadanos en la toma de decisiones del sistema político, que antiguamente excluía de dicho sistema a los esclavos y las mujeres, la cual encontraba justificación en tratados de filósofos como Aristóteles (incluso Platón) quien tomó partido por la democracia distinguiéndola de otras for- mas de gobierno. Más adelante, la idea de democracia se conjuntó con el imaginario de la República y, en con- secuencia, la democracia se instauró como parte consus- tancial del ideario de una forma de civilización que fue he- redada siglos más tarde como referente obligado para el Estado-Nación occidental. Asimismo, retomaremos algu- nos planteamientos formulados por Mouffe (1999, 2000) en tanto nos permiten comprender dimensiones para la educación en democracia. La autora nos hace ver una di- ferencia conceptual y vivencial de dos categorías distintas pero complementarias:
“La política” y “lo político”. La primera hace referencia a los mecanismos, a las formas mediante las cuales se es- tablece un orden y se organiza la existencia humana que siempre se presenta en condiciones conflictivas; y la se- gunda se refiere a una cualidad de las relaciones entre las existencias humanas, y se expresa en la diversidad de las relaciones sociales: Con ese fin propone distinguir entre “lo político”, ligado a la dimensión de antagonismo y de hostilidad que existe en las relaciones humanas, antago- nismo que se manifiesta como diversidad de las relacio- nes sociales, y “la política”, que apunta a establecer un orden, a organizar la coexistencia humana en condiciones que son siempre conflictivas, pues están atravesadas por “lo político”. (Mouffe, 1999: 14)
A finales de la edad media y principios del siglo XV, la organización política se institucionaliza y conformaría las noción de Estado y, con ella, la democracia empezaría a comprenderse bajo esta institucionalización como un po- der que reside en el pueblo, a su vez, la democracia es asi- milada como una forma de coexistencia social que busca propiciar formas colectivas de acción y participación que confluyen en el conjunto social.
La democracia también puede ser entendida como un imaginario estructuralmente que orienta a los grupos de una sociedad a las prácticas de simulación, incluyentes e igualitarias con el fin de vivir un anhelo de un nuevo ré- gimen político acompañado de bienestar.
Al final me he dado cuenta de que el poder político no se ejerce exclusivamente sobre la ideología, como se tiene la costumbre de decirlo en las filas de un marxismo un tanto simplista. El poder político, antes incluso de actuar sobre la ideología, sobre la conciencia de las personas, se ejerce de manera mucho más física sobre su cuerpo. La manera como se le imponen gestos, actitudes, usos, reparticiones en el espacio, modalidades de alojamiento, esta distribución física, espacial, de la gente, me pare- ce que pertenece a una tecnología política del cuerpo. (Foucault, 2014: 280)
Un Estado —y su democracia— es un régimen inclu- yente y legítimo frente a otros tipos de gobierno don- de se ejerce su política en la concentración de la fuerza de ese poder,1 como las dictaduras, las oligarquías y las 1 En Defender la Sociedad, Foucault efectúa, entre otros, el estudio compa-
rativo de la fundación de las monarquías inglesa y francesa en el siglo XVII, y hará hincapié en que para el caso de Francia hay una reacción nobiliaria representada en Boulainvilliers, quien crítica el discurso histórico que canta las alabanzas del poder del rey, de tal suerte que dicha crítica hace saltar a la
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monarquías, toda vez que supone que la soberanía del Estado recae sobre su pueblo. No obstante, el referen- te de inclusión que supone la democracia nunca ha sido universal, ya que requiere de principios de exclusión que determinan quién puede y quién no puede participar en la toma de decisiones, en la estructura del sistema políti- co y en los cargos de gobierno. Bastará hacer alusión al estatuto de ciudadano libre de la democracia griega o, si se prefieren ejemplos más contemporáneos, será posible identificar la tardía asunción del derecho al sufragio para las mujeres dentro de los Estados modernos, la suspen- sión del derecho a la participación política de quienes expían una condena o la exclusión de extranjeros en la participación política de una Nación.
Ahora bien, ¿Qué hay de la noción biopolítica? como lo hemos revisado anteriormente, no es nuevo el concep- to. Incluso en su obra L´Historie de la sexualité, primer volumen, establece relaciones de enunciación del poder sobre la vida y la muerte. “Durante mucho tiempo, uno de los privilegios característicos del poder soberano fue el derecho de vida y muerte. Sin duda derivaba formal- mente de la vieja patria protestas que daba al padre de familia romano el derecho de ‘disponer’ de la vida de sus hijos como de la de sus esclavos; la había ‘dado’, podía quitarla” (Foucault, 2003: 56)
luz la maquinaria administrativo-burocrática que termina fabricando el poder y saber del rey. Pone al descubierto que el discurso que legitima el poder ab- soluto del monarca estalla y se fragmenta en pedazos, porque a la base de la ley o contrato social que entrega el poder absoluto al rey existen invasiones y conquistas calladas que lo explican. De esta manera, el autor de los cursos Defender la Sociedad ha acuñado lo que dio en llamar: “nuevo discurso histó- rico-político” o, desde otro ángulo, lo que él llama “contrahistoria”. Dreyfus y Rabinow. (2001: 135)