Múltiples actores, -intereses particulares e individuales, diversos puntos de vista, grupos étnicos diferentes-, matizan el paisaje social de la Amazonía peruana y ecuatoriana. Esta babilónica coyuntura de planteamientos y perspectivas conduce a los actores a buscar soluciones a sus demandas, con una actitud crítica hacia las políticas petroleras del Estado. La formación de la opinión pública está dirigida a influir en la voluntad política y la sociedad civil tiene la posibilidad de ingerir en las políticas del Estado. La Constitución ecuatoriana (tanto de 1998 como del 2008) reconoce el derecho de las personas a vivir en un ambiente sano y motiva la conservación de la naturaleza, más resulta irónico que la interpretación de la ley pueda responder a unos intereses más que a otros. Tal es el caso del Parque Nacional Yasuni (PNY,) cuya conservación es limitada por la inherente necesidad económica del Estado ecuatoriano que le obliga a la explotación de los recursos naturales, aún cuando estos se encuentren en un área protegida. Esta situación es similar en el Perú, pues en la Ley General de Ambiente del 2005 se garantiza el derecho a vivir en un ambiente saludable, equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida. El reconocimiento de estos derechos brinda espacio a la sociedad para demandar el cumpliento de los mismos, lo que motiva el aparecimiento de opiniones y acciones sociales, en el ámbito del espacio público, en reclamo de políticas que aseguren el acceso a un ambiente sano y por la conservación de la naturaleza.
Las redes informáticas contribuyen activamente a la transmisión de información y en el mantenimiento de la comunicación entre los actores que conforman las organizaciones y movimientos sociales e interaccionan en red. Una red ambientalista fortalece la capacidad de la sociedad civil de incidir políticamente en los tomadores de decisiones, respecto a temas de conservación, tal como en los casos ITT y Camisea. Las intervenciones de la sociedad civil se dan en los campos de lo político, económico, social y cultural con la búsqueda del reconocimiento de los derechos, del espacio público, de tradiciones y opciones culturales. Sus condiciones contemplan la autonomía interna y su multiplicidad, construyéndose a partir de sus relaciones con el mercado y el Estado (De Piero, 2005: 28). La institucionalización de la sociedad civil es relevante para hacer frente a los requerimientos del Estado y el mercado, donde la distinción entre lo público y lo privado constituye una de las bases fundamentales para la vida en comunidad. La movilidad de la sociedad civil se resalta en sus procesos y en sus actores como movilizadores de la opinión pública, pues en el interior de la sociedad se organizan los intereses de los ciudadanos y la defensa de sus derechos. En el ámbito de la vida pública y política, los actores pueden realizar sus intereses colectivos efectivamente, punto que nos conduce hacia el espacio de la esfera pública44 propuesto por Habermas (2001 [1998]), en donde se posibilita la formación de la opinión pública.
La opinión pública está orientada hacia el entendimiento, mas los contenidos de la comunicación quedan remitidos a su especificación y su difusión en el espacio público. El espacio de la opinión pública se conforma como una red para la comunicación y tomas de postura con un lenguaje en común. Los actores sociales buscan consolidar sus libertades, derechos y sistemas de representación. Esto se refleja en el reclamo de las organizaciones sociales, las comunidades y los actores políticos en los casos pertinentes a esta investigación. La sociedad civil tiene un papel predominante, ya que representa los intereses y las demandas de sus integrantes, por esto parte de sus acciones están dirigidas a mantener los espacios públicos, que permiten la deliberación y a la vez adquirir influencia para lograr introducir los temas en los espacios políticos y gubernamentales, de tal manera que se reconozcan los derechos a los pueblos y se asuman las responsabilidades de los actores dominantes
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La esfera pública es un espacio de deliberación, donde múltiples temas pueden ser discutidos y puestos en resonancia frente a la administración del poder.
sobre los temas de interés, como es la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas.
Los espacios públicos potencializan la voz de los ciudadanos para llevarla hasta los espacios parlamentarios, ampliándose la capacidad del poder social para impulsar los procesos políticos y transformando la opinión pública en poder
comunicativo, a través del uso de los medios de comunicación y los flujos del mismo,
utilizando los marcos culturales en que se desenvuelven los actores demandantes. La diversidad de opiniones, intereses y características propias de los actores se manifiesta como una dificultad para establecer una organización en conjunto dentro del espacio público y para la potencialización de respuestas desde el poder dominante. El espacio público no es de fácil organización pues allí se reflejan las inequidades y la multiplicidad de intereses, lo que distorsiona la comunicación y potencializa los conflictos internos. La importancia de este espacio recae en la búsqueda del entendimiento, de la validez de los planteamientos de los compromisos, a las convicciones e ideas susceptibles de crítica. Estos son los fundamentos de la
razón comunicativa que busca llegar al entendimiento a través del lenguaje, tal como
lo plantea Jürgen Habermas en su Teoría de la Acción Comunicativa (1999 [1981]). El espacio de opinión pública es una red comunicadora de opiniones, llenas de contenido y tomas de postura45. Los actores sociales buscan incidir en los actores políticos y tomadores de decisión, de manera que se ponga en consideración sus planteamientos para la generación de políticas públicas que respondan a las demandas y necesidades de las poblaciones. Los actores sociales buscan fortalecer sus planteamientos a través de la generación de redes de comunicación, entre distintos niveles y ámbitos frente a los actores hegemónicos. Las redes sociales responden a la necesidad de acceder a espacios de participación y permiten visualizar las acciones de los movimientos sociales y las organizaciones que los componen, en este caso de las organizaciones ambientalistas e indígenas.
Los movimientos sociales se ponen en evidencia por un tipo específico de acción colectiva, para cuestionar las políticas y los modelos impuestos. Están conformados por actores diversos que demandan mayor incidencia en la toma de decisiones. En este estudio, se considera la presencia del movimiento ambientalista e
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indígena en Ecuador y Perú, pero a la vez no constituye el centro de reflexión pues no se denota una consolidación de sus acciones y planteamientos. Sin embargo a nivel internacional, el movimiento ambientalista adquiere gran importancia por su incidencia en las políticas internacionales sobre la conservación del medio ambiente.
Tales acciones, se replican en los casos de Camisea e ITT. Las organizaciones ambientalistas, tanto nacionales como internacionales difunden el caso y suscitan acciones que van desde lo global a lo local, promoviendo acciones de lobby, movilizaciones ciudadanas y estrategias de incidencia directa e indirecta en los tomadores de decisiones, difusión y la publicación de información al respecto, se amplian los espacios de opinión para expandir los auditorios para la discusión de los planteamientos y su transformación en temas de moda. Es decir, que los espacios de deliberación dedican su atención por distintos lapsos de tiempo a un solo tema. Esto a la vez de ser beneficioso para un conflicto, al ponerlo en la palestra, posteriormente puede ser perjudicial cuando decae el interés y pasa otro tema a ocupar el espacio de opinión pública, disminuyendo el seguimiento sobre los procesos.
En los dos próximos capítulos se describe los procesos para la implementación de medidas precuatelares que conduzcan a la conservación de la biodiversidad y la protección de las poblaciones sensibles, como son los pueblos indígenas y con especial preocupación por los pueblos en aislamiento voluntario, en Ecuador y Perú por presión de las actividades extractivas en áreas protegidas. Las discusiones generadas alrededor de los dos casos han contribuido a procesos de deliberación sobre los temas que conciernen a la conservación y preservación del capital natural y social, poniendo la alerta sobre temas sensibles inciden sobre las relaciones entre los actores, los pueblos y su futuro. Para la propagación de los planteamientos de la sociedad civil, las organizaciones se han servido del Internet, pues esta constituye un instrumento ágil y de amplio espectro al conectar rápidamente distintos ámbitos y sectores de la sociedad y el mundo.
La red y el espacio del Internet se constituyen como espacios de opinión, y fortalecen la transmisión de la opinión pública, consolidando acciones y estrategias que le dan solvencia a los movimientos sociales. “La Internet podría mantener los
ideales habermasiasnos de libertad de palabra e información, como los fundamentos por los cuales la opinión pública estaría formada” (Calderón, 2008: 153). Más, como
apunta María José Calderón, esto no implica un aumento de legitimidad frente a otras instituciones de mayor interacción social, pues “la legitimidad del discurso se
desconoce” (2008: 153). Nuevamente, son las relaciones de poder y el flujo del mismo
que legitiman estos discursos y las acciones que conllevan. Más, ante esto Castells acota que, “los desafíos sociales a los modelos de dominación en la sociedad red
suelen plasmarse en la construcción de identidades autónomas” (2001b: 421), estas
identidades son externas a la sociedad red, y pueden serlo a la sociedad civil en sí misma. Más, la fortaleza de las identidades de los movimientos sociales frente al Estado, la economía o la tecnología, reducen su capacidad de ser cooptados, pues “[…] incluso en la derrota, su resistencia y proyectos repercuten en la sociedad y la
cambian […]”46 (Castells, 2001b: 422). Por esto, debemos desprendernos de la
búsqueda de grandes resultados a las acciones emprendidas, ya que la consolidación misma de la sociedad y el aunar fuerzas para conseguir sus objetivos constituye una respuesta concreta a las demandas que levantan las organizaciones frente a otros actores.
Las organizaciones y los movimientos ambientalistas son los sectores que más se han favorecido del trabajo en red, en particular del Internet para la difusión de información, comunicación entre sus integrantes, captación de nuevos participantes, exposición de denuncias y demandas. Las ONG ambientalistas, especialmente las de carácter internacional, han logrado establecer alianzas e interlocución directa con los actores locales y nacionales en cada espacio geográfico, donde existieren problemáticas similares a sus preocupaciones. Los niveles locales y nacionales tienden a relacionarse más activamente con el ámbito transnacional, especialmente a través del Internet. Entre el ámbito nacional y el local, la interacción parece más débil, quizás debido a los conflictos y contraposición de intereses entre los actores.
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En este punto Castells continua diciendo que, “Las sociedades cambian a través del conflicto y se gestionan mediante la política. Como Internet se está conviertiendo en un medio esencial de comunicación y organización en todos los ámbitos de la actividad, es obvio que los movimientos sociales y los agentes pol´tiicos lo utilizan y lo utilizarán cada vez más, transformándolo en una herramientoa privilegiada para actuar, informar, reclutar, organizar, dominar y contradominar. Pero ¿acaso juega el Internet un papel puramente instrumental en la expresión de las protestas sociales y los conflictos políticos o, por el contrario, estamos asistendo a una transformación de las reglas del juego sociopolítico en el ciberespacio que acabará por afectar al propio juego, o sea, a las formas y los objetivos de los movimientos y los actores políticos?” (Castells, 2001b: 159).
A continuación, se procederá a describir el caso del Proyecto ITT, en el parque nacional Yasuní en el Ecuador. Se dará énfasis a la descripción de los procesos y los actores que participan alrededor del tema. Y, aunque aún no se ha llegado al final del caso, éste servirá para ejemplicar el trabajo de las organizaciones sociales ambientalistas e indígenas, sus redes y los movimientos sociales que les acompañan.