Literature Review
12 The Evolution of Vehicle Routing Problems
2.6 Other Metaheuristics of Interest
afi rmar que los taxónomos contemporáneos coinciden en que una clasifi cación ob- jetiva debe ser única y representar la historia evolutiva de los organismos que viven y han vivido en este planeta.
En la actualidad, hay innumerable cantidad de seres vivos de los cuales se des- conoce su existencia y seguramente seguirán descubriéndose numerosas especies. Esta realidad obliga a ahondar en el concepto de especie que hemos incorporado en nuestros primeros aprendizajes, ya que se conoce una enorme biodiversidad cons- tituida por organismos relacionados entre sí, a los cuales debemos clasifi car para conocer su historia evolutiva ancestral y así poder comprender de qué modo se han presentado las innumerables variaciones que dieron origen a los distintos individuos y los criterios de relación necesarios para determinar así su correspondencia o no a una misma especie
En apariencia, resultaría fácil distinguir a las diferentes especies a través de la simple observación y posterior agrupación en clases, pero los naturalistas, antes incluso de que se desarrolle la teoría de la Evolución, ya habían advertido los matices que permitían distinguir entre especies o subespecies diferentes, con la emergencia de una biodiversidad cada vez mayor que cuestionaba crecientemente la postura creacionista dominante. La teoría evolucionista hizo mella en esta engañosa facili- dad, ya que propuso correspondencias evolutivas entre especies.
La visión antropocéntrica es un inconveniente para la interpretación de los he- chos naturales en términos evolutivos. La vida humana -e incluso la historia cultural del mundo occidental- es demasiado corta como para permitir visualizar los grandes períodos de tiempo que la evolución de nuevas especies requiere; ello constituyó un obstáculo importante en las primeras formulaciones evolucionistas, que recién pudo salvar Darwin con el ‘tiempo extendido’ que le proporcionó el uniformismo.
Al desarrollar el concepto teórico de transformación por medio de la selección natural, el propio Darwin se ve encerrado en una paradoja para fundamentar el cambio que permitía la formación de distintas especies, al relacionar las ideas de mecanismos biológicos de transformación y el necesario aislamiento biológico de las poblaciones. De tal modo, el concepto de especie biológica se vería como una idea de fácil comprensión si no hubiera un notorio contraste entre los conceptos de especie reproductiva (organismos capaces de reproducirse) y especie tipológica (se basa específi camente en los caracteres morfológicos), cuando consideramos la re- producción en el caso de especies sexuales diploides.
ESPECIES Y ESPECIACIÓN
Antes de avanzar en la argumentación de estas ideas, es necesario proponer una discusión que suscitó varios inconvenientes hasta el presente: ¿qué es una especie? Como se menciona en el párrafo anterior, se podría defi nir el concepto de especie desde diferentes posicionamientos. Esto se debe a un confl icto teórico de la biología entre el nominalismo y el realismo, pero también a un confl icto práctico ya que el taxónomo debe adjudicar la categoría de especie a grupos de organismos y debe enfrentarse al interrogante metodológico sobre qué concepto de especie aplicar.
En La especie: realidad y conceptos, Crisci (1981) diferencia dos posiciones con respecto al problema de la realidad de la especie. El realismo, -posición epistemo- lógica basada en que los grupos o taxones a los que se adjudica la categoría espe- cie- tiene una realidad natural y existencia objetiva, y por lo tanto son entidades de hecho. Mientras que el nominalismo sostiene que las especies son fi cciones, cons- trucciones utilitarias de la mente humana, sin existencia objetiva. Ambas corrientes de pensamiento han dado lugar al uso de diferentes conceptos de especie.
De acuerdo al concepto tipológico, defendido por todos los fi lósofos desde Pla- tón hasta la época moderna, incluyendo a naturalistas como Linneo y Lyell, se ha considerado a las especies como tipos o clases naturales. Pero el mismo no podía explicar las variedades dentro de una población, ni a las especies cripticas (suma- mente similares fenotípicamente, aunque reproductivamente aisladas) y forzaba a considerar como especies a muchas poblaciones que se diferenciaban solamente por un carácter.
Una defi nición tradicional de especie biológica dice que “las especies son gru- pos que real o potencialmente tienen interacción sexual natural dentro de una po- blación, que están reproductivamente aislados de otros grupos similares” (Mayr, 1942, pág. 120 en Fontdevila, 2007). De esta defi nición y de otros pensamientos se desprende que es trascendental considerar el aislamiento reproductivo como par- te esencial de la defi nición de especie y en la evolución de nuevas especies. Sin embargo, no pocos evolucionistas han minimizado la importancia del aislamiento reproductivo, basándose en evidencias de hibridación entre especies distintas, lo que motiva a Patterson en el año 1985 a presentar una nueva defi nición de especie, enunciándola como “la población más inclusiva de los distintos organismos biparen- tales que comparten un sistema común de fertilización” (según traducción propia del idioma Inglés) planteando que el aislamiento reproductivo es una consecuencia
to biológico, el concepto de Patterson se restringe a las especies de reproducción sexual, por lo cual ambas defi niciones de especie están limitadas a una pequeña fracción de la vida. Esto pone de manifi esto la necesidad de contar con un concepto que abarque a distintas clases de organismos sin depender del tipo de reproducción. Es así que para especifi car el término especie deberíamos tomar en cuenta va- rias nociones diferentes: el concepto de las relaciones entre el intercambio genético y el demográfi co (debidos ambos al fl ujo genético y a la selección natural), el fac- tor tiempo y la variabilidad (no sólo individual sino interpoblacional), recalcando de este modo la importancia de la ecología, la historia y el desarrollo como componen- tes esenciales de dicha defi nición. Como dijo Crisci en Taxonomía Biológica (1994): Especie quiere decir lo que el taxónomo quiere que diga.