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Chapter 3: Development and validation of the Intellectual Disability Literacy Scale for

3.2 Method

Este paralelismo es típico de las concepciones de los guerrilleristas, que siempre creen que es un organismo militar y no las organizaciones de masas, las que deciden la lucha. Las milicias armadas que definieron la Revolución Rusa no eran paralelas al soviet, sino dependientes de él. No fueron organismos político-militares independientes de un organismo político. Fueron el brazo armado del soviet.

Lo que dijimos nosotros

Para la misma época nosotros planteábamos una política que reproduciremos textualmente, pues no necesita agregados.

“La Asamblea Popular es una conquista, un fruto del ascenso de las masas. Que carezca de una dirección revolucionaria no nos debe confundir. Aparte de las apasionantes perspectivas, sólo podemos decir que es un esbozo de poder dual. Nada más. Si las masas y la vanguardia boliviana toman este órgano como propio, lo instalan a nivel regional y zonal, y, a través de él centralizan y desarrollan sus luchas, reivindican para las Asambleas todo el poder político nacional y regional, llaman a integrarse a los soldados, suboficiales y oficiales revolucionarios, dirigen la formación de milicias obreras y populares, estaremos ante el poder soviético boliviano”.54

Esto es lo que el POR(C) no hizo ni se planteó hacer ante la Asamblea Popular. Debió haberse esforzado por hacer todo eso en los barrios y pueblos campesinos y mineros donde tuviera influencia. Una sola Asamblea Popular realmente democrática en cualquier lugar de Bolivia, unida y dispuesta para la acción con piquetes armados dependientes de ella y de los sindicatos obreros y campesinos, habría sido un ejemplo explosivo para el resto de Bolivia. El POR(C), pese a su influencia limitada, pudo y debió haberlo hecho. Y si no podía, debió haberlo intentado. La única política para encarar esta tarea era haber plantado la necesidad de armarse para enfrentar el golpe, denunciando sistemáticamente la incapacidad del gobierno de Torres para hacerlo. Debimos y pudimos ser los campeones en el desarrollo de la Asamblea Popular como órgano del frente único obrero. Pero el POR(C) nunca olvidó su famoso “Ejército Revolucionario”. El fracasado intento de construir un organismo imaginario le impidió desarrollar una política correcta en el más avanzado organismo de las masas bolivianas, la Asamblea Popular. Y esa buena memoria del POR(C) en relación a su “Ejército” (que no es más que buena memoria en relación a las resoluciones del IX Congreso) le produjo una amnesia completa en cuanto a una de las definiciones claves del marxismo: “Con las masas todo, sin las masas nada”.

Con las masas nada, con la burocracia y el reformismo unas cuantas cosas

Toda política ultraizquierdista presenta, tarde o temprano, su cara oportunista. Así ocurrió con nuestra sección boliviana, que no dio la batalla en los organismos de masas contra las direcciones burocráticas y reformistas del movimiento obrero boliviano.

El camarada Germain ha utilizado como argumento la cantidad de delegados que tenía el POR(C) en la Asamblea Popular. El dice que fueron doce, nosotros y el camarada de la sección francesa que visitó América Latina decimos que fueron seis. Pero no es cuestión de números sino de política. Los trotskistas intervenimos en las organizaciones de masas con tres objetivos: el primero es movilizarlas, el segundo, ganar a las masas para nuestra política por medio de la

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educación más paciente; el tercero, expulsar de la dirección de esos organismos a las direcciones traidoras y oportunistas denunciándolas implacablemente y postulándonos para ocupar su lugar. Para realizar esas tres tareas, es necesario dar la consigna precisa, plantear la tarea correcta en cada momento de la lucha de clases y denunciar a las direcciones reformistas por no ser capaces de cumplirlas.

Desgraciadamente el tipo de tareas y de discusiones que plantearon los compañeros del POR(C) en las organizaciones obreras de masas, no siguieron este método:

“La tesis de la COB guarda silencio sobre este problema. En el congreso mediante artimañas de la Presidencia, se impidió a los universitarios y a otros delegados obreros desarrollar este punto. Una confabulación entre el oportunismo, los agentes del gobierno y los partidos del pacifismo impidió que se discutiera la Estrategia de Poder para el socialismo, que en las actuales condiciones concretas de Bolivia, es la lucha armada y la guerrilla. Pero la vanguardia combatiente, con las armas en la mano, en las montañas, las ciudades y las minas, superará este vacío del Programa Obrero”.55

¡Así que la batalla del POR(C) contra la dirección de la COB tres meses antes del primer golpe de Miranda se centró en discutir la “Estrategia de poder para el socialismo, que... es la lucha armada y la guerrilla!” ¡Y encima se quejan de que la presidencia haya utilizado “artimañas” para impedir esa discusión! ¿Alguna vez, se preguntaron los compañeros del POR(C) por qué no pudieron impedir que las “artimañas” de la presidencia tuvieran un éxito aplastante?

¿No será acaso porque estaban planteando cuestiones alejadas de la lucha de clases, no sentidas por el movimiento obrero boliviano y absolutamente generales y abstractas? ¿No les parece que si hubieran planteado la discusión sobre el peligro de golpe de estado, la necesidad de unirse para combatirlo, la necesidad de armarse a partir de los sindicatos y de la propia COB, la presidencia habría tenido muchas más dificultades para responder con “artimañas” a estos problemas sentidos por el proletariado boliviano?

Pero esto es sólo un antecedente. Volvamos a la Asamblea Popular. El camarada Germain critica al POR de Lora por confiar en que el General Torres combatiera el golpe reaccionario. Que no le tiemble la voz al camarada Germain cuando critique, con el mismo tono y violencia, la autocrítica del camarada González que dice que se retrasaron las acciones armadas:

“Perdiendo tiempo a la espera de que las direcciones de la COB y la Asamblea Popular se decidieran a combatir, sabiendo como sabíamos que no podrían vencer sus vacilaciones y falsas concepciones”.56

Exactamente la misma posición del POR (masas) con la diferencia de que Lora confía en el General Torres y el camarada González en “las direcciones de la Asamblea Popular y la COB”. ¡Y lo hace sabiendo que “no podrían vencer sus vacilaciones y falsas concepciones”!

¿Cuándo y dónde se postuló el POR(C) como dirección revolucionaria de alternativa en las

55 Combate, No. 2. 56

organizaciones de masas y atacó implacablemente a la dirección burocrática? Nunca y en ninguna parte. ¿Qué política tuvo el POR(C) para desenmascarar a Lechín y a la siniestra burocracia del PRIN y el PC en los sindicatos y la Asamblea Popular? Ninguna.

Para, el Congreso Minero de abril de 1970, el POR(C) manda un volante con todo un programa político, donde no se critica a Lechín ni se propone una dirección de alternativa revolucionaria, ni siquiera clasista, contra la dirección reformista y burocrática.

Según todos los informes de la Asamblea Popular, el POR(C) votó por Lechín para presidente, y Lora por el candidato del PC. Supongamos que éstos sean datos falsos, suministrados por los enemigos del camarada González. Todos los testigos, y los propios compañeros del POR(C) dicen que no levantaron candidaturas propias contra Lechín y el PC. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué no insistió en que esa dirección llevaba al desastre al movimiento obrero y al triunfo casi inevitable de la reacción?

Ni en la Asamblea Popular, ni en los sindicatos, el POR(C) presentó y luchó por un programa de armamento y movilización de la clase obrera, el campesinado y el estudiantado contra el golpe, en su carácter de única dirección capaz de llevarlo a cabo. Al no proceder así, cometió un error histórico. Tiene razón González al afirmar que cayó enredado “en las discusiones bizantinas en torno a la Asamblea Popular”.

Debió haber discutido propuestas claras, por el armamento y la unidad de la clase obrera, contra el golpe de estado y, alrededor de estas tareas debía haber levantado la gran consigna de lucha contra la dirección burocrática: ¡fuera Lechín y su política de la dirección de la COB y de la Asamblea Popular, porque son incapaces de cumplir este programa!

Germain falsifica la política del POR(C)

Hasta ahora no hemos polemizado mayormente con el compañero Germain. No lo hicimos por dos motivos: en primer lugar porque la política que se aplicó en Bolivia es la del POR(C), y a ella debemos referirnos; en segundo lugar, porque el compañero Germain falsifica repetidas veces la política del POR(C) para reubicarse en la discusión internacional ante su evidente fracaso. Veremos algunas de esas falsificaciones.

El compañero Germain falsifica la política del POR(C) bajo Ovando cuando dice: “La sección boliviana de la IV Internacional, que había comenzado a preparar sus cuadros para la lucha armada durante el periodo de la dictadura de Barrientos, centrando su orientación hacia el desarrollo de la guerrilla contra la dictadura, comprendió la necesidad de realizar un giro en cuanto la dictadura de Ovando permitió algún margen semilegal para las actividades de la clase obrera”.57

La resolución de la mayoría del CEI sobre Bolivia exagera aún más el supuesto cambio de orientación del POR(C) bajo Ovando, al insinuar que estuvieron de hecho contra la orientación guerrillera de Peredo. ¡Hermoso cuadro! pero... nada más falso.

Ya vimos que el compañero González decía la verdad cuando afirmó que bajo Ovando operaban

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“en condiciones de completa clandestinidad” y “totalmente absorbidos por la lucha armada”. Más aún, agregamos nosotros, absorbidos por la preparación de la guerrilla rural, tal cual lo demostramos en multitud de citas en el subcapítulo 5. Salvo aspectos formales (la publicación del periódico y el volante del Congreso Minero) esa fue la orientación del POR(C).

El periódico es nuestro principal instrumento de relación con el movimiento de masas, y más aún en épocas de semilegalidad como la de Ovando o de legalidad plena, como la que había bajo Torres. Sin embargo, desde junio de 1970, cuando se publicó el número 1 de Combate (Nueva Época) hasta junio de 1971, en que se publicó el número 6, transcurrieron doce meses. Es decir, que se publicó un número cada dos meses. No sabemos cuándo se publicaron los números 7 y 8, pues no los tenemos, pero sabemos que el número 9 se publicó en enero de 1972, es decir que el ritmo decreció aún más. En este punto, la mayoría hace la crítica de que el periódico no aparecía regularmente, lo que constituye una mera crítica organizativa. Nosotros pensamos que lo que hay que preguntarse es si Germain considera que la forma de realizar un giro hacia las masas, es publicar un periódico bimestral. Suponemos que dirá que no, pero entonces tendrá que encontrar algún justificativo. Que no nos diga que no había dinero para publicarlo más seguido, puesto que en Europa se realizaron importantes colectas con destino a la sección boliviana. Si el dinero no fue a la publicación del periódico, suponemos que habrá sido destinado a la compra de armas, puesto que el POR(C) no realizó las “expropiaciones” de sus colegas argentinos del PRT(C). Y dedicar el grueso de las finanzas y la organización del partido a ese tipo de tareas, ¿le parece a Germain que puede llamarse, sin caer en una falsificación, un “giro” del POR(C) hacia el trabajo sobre las masas? La verdad es otra: el POR(C) bajo Ovando siguió con su línea guerrillera y para justificar esa orientación comenzó a publicar a desgano un periódico aprovechando la legalidad. No hubo tal giro hacia las masas, tal cual nos hemos cansado de demostrar.

En lo que se refiere a su no participación en la aventura guerrillera del Inti Peredo, baste con recordar que en el volante dirigido al Congreso Minero se llamaba a los trabajadores a seguir el ejemplo del Che y apoyar al Inti, así como en Combate del 15 de julio de 1970 se habla de “la guerrilla del Che Guevara, del Inti y la que ahora propician el ELN y el POR”.

Germain también falsifica la política del POR(C) cuando dice que bajo Torres nunca planteó la guerrilla rural. Ya hemos reproducido la cita de Combate, en la que se insiste en que “independientemente de las contingencias de los frentes guerrilleros (y los únicos que habían existido en Bolivia eran rurales)... la guerrilla sigue siendo la vía para tomar el poder”.58

En lo que tiene razón el compañero Germain es en que, bajo Torres, el POR(C) fue alejándose de la guerrilla rural, pero para seguir planteando como siempre, como ya hemos demostrado, una política de “armamento en sí” y de construcción de un ejército popular, tan alejada de la lucha de clases boliviana como antes había sido la guerrilla.

Finalmente, el compañero Germain sostiene que el POR(C) denunció sistemáticamente el golpe de Banzer y supo darse una línea que “al tiempo que armonizaba toda una serie de reivindicaciones inmediatas y transitorias (incluyendo un programa concreto de revolución agraria) estaba centrada en tres reivindicaciones claves:

“I) Transformación de la Asamblea Popular en un verdadero organismo de poder de los obreros y

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del pueblo trabajador, a través del establecimiento de asambleas locales (por ejemplo soviets) que eligieran delegados a la Asamblea Nacional, conservando el derecho a renovar sus mandatos. II) Inmediato armamento de los obreros y campesinos. III) Extensión al campo del proceso revolucionario”.59

No sabemos si ésta es una nueva falsificación, puesto que el camarada Germain no dice dónde ni cuándo publicó el POR(C) semejante programa. Pero ya vimos que el verdadero programa del POR(C) se basa también en tres reivindicaciones: 1) crear un Comando revolucionario de los que proclaman el socialismo y adhieren a la lucha armada, para luchar contra el reformismo; 2) crear el Ejército Revolucionario; 3) desarrollar “un cuerpo representativo de las masas, a través del cual puedan expresar todo su poder revolucionario...”

Esta última consigna es la única que tiene algo que ver con la Asamblea Popular, y mucho menos de lo que pueda sostener Germain, ya que el POR(C) no participó en el Comando Político que sería su organizador. La primera reivindicación de Germain es totalmente falsa ya que el organismo encargado de tomar el poder sería el “Ejército Revolucionario”, y no la Asamblea Popular.

Ya hemos visto que el POR(C) fue variando su posición y algunas de las consignas que le atribuye Germain como una política consecuente bajo Torres no pasaron de los papeles y de planteos esporádicos, ya que nunca el POR(C) abandonó la construcción del “ejército popular revolucionario”, sino que la mantuvo como la tarea central bajo todos los regímenes. Ese fue el verdadero eje político de su acción.

De cualquier manera, el programa que Germain le atribuye al POR(C), no es mucho mejor que el programa que en realidad tuvo.

Lo que ocurre, es que Germain apoya en general y en particular la política del POR(C), y en eso hay que reconocer que es consecuente con lo votado en el IX Congreso. Allí se votó la guerrilla rural y la “estrategia de lucha armada” (de armamento “en sí” diría Trotsky) para toda una etapa en América Latina.

Sólo queda una cuestión por aclarar. El compañero Germain, como último argumento para rebatir la acusación de que el POR(C) y la mayoría no supieron ver las diferencias entre los regímenes que se sucedieron en Bolivia, dice que la gran demostración de que sí lo hicieron es que los compañeros del POR(C) lucharon junto a Torres y contra Banzer. Este es un argumento infantil. Aquí estamos examinando una política y no de qué lado pelearon los militantes cuando la marea de los acontecimientos los arrojó, fatalmente, junto a Torres.

Con el criterio del compañero Germain, el stalinismo tuvo una política correcta cuando capituló ante Chiang Kai Shek en China, ya que sus militantes terminaron peleando y muriendo en la lucha armada contra el golpe de Chiang. Ese trágico final no disminuye, sino que confirma el crimen stalinista. Imaginemos a Stalin diciendo: “¿Cómo se atreven los trotskistas a decir que capitulamos ante Chiang, si nosotros luchamos y morimos en primera fila peleando contra él?”. Este no es un argumento político sino sentimental. En estos momentos, tras la caída de Allende,

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los stalinistas argentinos también exhiben sus muertos en Chile para esconder que su política de confianza en las Fuerzas Armadas chilenas llevó al desastre a todo el movimiento obrero, y a ellos junto con él.

Pero quizás el ejemplo más parecido sea el del Partido Comunista Alemán. ¿Se imagina el compañero Germain al stalinismo alemán sosteniendo que tuvo una política correcta frente al peligro hitlerista con el solo argumento de que sus militantes fueron masacrados en la lucha contra el régimen fascista?

Se lo puede imaginar, porque así fue. ¿No le parece al compañero Germain que esta argumentación tiene una curiosa similitud con la suya?

El argumento de Germain no es mejor que los del stalinismo para justificar los desastres en China, Alemania y Chile. De lo que se trata es de la línea general adoptada, y no de sus inevitables reajustes, provocados por el choque arrollador contra una realidad que no había sido prevista en las caracterizaciones. Llegado el momento del golpe, para luchar contra Banzer ya no era necesario tener línea política sino simple instinto de conservación.

El FRA: un frente con la policía y el ejército bolivianos

Para el camarada Germain, el gobierno de Banzer es “reaccionario”; para el POR(C) es “fascista”. ¿Cómo puede entonces la mayoría coincidir con la política del POR(C) y defenderla? Es uno de los tantos misterios de la mayoría, en cuyas filas coexisten toda clase de caracterizaciones y políticas. Es así como, en lugar de la política que nuestro Programa de Transición plantea para los países fascistas (hacer esencialmente propaganda, dado que hay retroceso), Germain aprueba la política del POR(C) para los regímenes “fascistas” de Barrientos y Banzer, que resume de este modo: “Los camaradas del POR(C) actúan ilegalmente bajo Barrientos y Banzer, siguiendo una orientación de preparar la -lucha armada por contingentes mucho más pequeños”.60

Esta cita resume admirablemente la concepción antimarxista y guerrillerista de Germain: en una etapa de retroceso de las masas hay que enfrentar a todo un régimen solamente con la vanguardia (“contingentes mucho más pequeños”). También considera que la actual etapa (régimen de Banzer) es una etapa de mayor lucha que bajo Torres, puesto que, con el golpe de estado proimperialista, “de guerra civil larvada e intermitente, Bolivia pasa ahora a la guerra civil abierta y permanente”. Todo esto se dice pese a que Trotsky ya alertó que:

“Es cierto que no está en manos de cualquier grupo armado de revólveres modificar en cualquier momento la orientación política de un país. Únicamente las bandas que son órganos de una clase determinada pueden, en ciertas circunstancias, jugar un papel decisivo”.61

La posición de Germain fue expresada y adoptada por la mayoría del SU en la declaración sobre el golpe de Banzer: