Para los ette, ni la Tierra del Medio siempre ha estado en el medio, ni el universo siempre ha constado de tres regiones. La extendida idea de un principio y un fin del hombre y la naturaleza, se complementa con aquella que supone que la transición de uno a otro extremo está caracterizada por drásticos cambios en la estructuración de lo existente. La historia se realiza mediante la modificación del espacio:
...el mundo no ha sido siempre como ahora es Cinco Tierras tenían que bajar
Quedó faltando una Estamos en la cuarta Tierra
Las otras tres ya vinieron y se acabaron
Eran las Tierras de los antiguos, de los dueños de los huesos y las múcuras34
Nadie sabe cómo eran porque nadie las ha visto Nadie las ha visto porque ya pasaron
Yaau las barrió con agua, con fuego y con barro La quinta Tierra está en el cielo, está esperando venir Desde aquí se ven estrellas, pero allá vive gente Allá hay montañas y ríos y hay waacha y ette Hay casas y ciudades y hay otros Yaau...
... A veces se abren unas puertas en el cielo y la gente de arriba se asoma “Queremos bajar, ya es nuestro turno”, dicen
Cuando ellos bajen el mundo de ahora se acabará No volverá a haber violencia y muerte
Esa es la quinta y última Tierra...
(Carlos Sánchez Purusu Takiassu Yaau, Narakajmanta, septiembre de 2003)35
Pese a que son muy pocos los informes que pueden recogerse sobre la forma primitiva del universo, la mayoría de individuos entrevistados está de acuerdo en que tuvo que estar compuesto por la Tierra de Abajo y cinco Tierras superpuestas sobre Yunari Kraari (Figura 4, Esquema A). Al parecer cada una de estas últimas no sólo tenía pobladores ette y waacha sino, además, sus propios Padres Creadores, sus propios Yaau. El primer ciclo destructivo trajo como consecuencia que las cuatro Tierras superiores se desplomaran sobre la primera, acabando por completo con todos sus habitantes y reduciendo el número de los niveles
para terminar, que las similitudes entre grupos chibchas del norte de Colombia y culturas mesoamericanas han sido insinuadas explícitamente con anterioridad. Reichel-Dolmatoff también notó ciertas semejanzas entre los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta y algunas poblaciones mayas (1975: 233).
34 El narrador se refiere a los restos arqueológicos que se encuentran en la región. 35 Ver, Niño (2007b, Anexo A, Mito 1).
poblados (Figura 4, Esquema B). Esta situación se repitió dos veces más. Los niveles superiores cayeron con todo su peso sobre aquel que en ese momento descansaba sobre Yunari Kraari, dejando una superficie de ruinas y escombros a su paso (Figura 4, Esquemas C y D). La organización actual del universo es, así, el resultado de tres grandes catástrofes (Figura 2; Figura 4, Esquema D). Al igual que la de sus predecesoras, su existencia también es temporal. Los ciclos destructivos sólo terminarán una vez el quinto y último nivel descienda sobre el cuarto y la organización tripartita del cosmos ceda su lugar a una dual (Figura 4, Esquema E). A diferencia de las demás Tierras, la de Abajo permanece estable y no entra a formar parte activa del gran proceso. Como ya se insinuó, este conjunto de ideas es muy similar a los de ciertos pueblos del noroeste amazónico.36
5ª TIERRA 5ª TIERRA 4ª TIERRA 3ª TIERRA 2ª TIERRA 5ª TIERRA 4ª TIERRA 3ª TIERRA 5ª TIERRA 4ª TIERRA 3ª TIERRA 2ª TIERRA 5ª TIERRA 4ª TIERRA D. E. A. B. C. TIERRAS DESTRUIDAS TIERRA DE ABAJO TIERRAS DESTRUIDAS TIERRA DE ABAJO TIERRAS DESTRUIDAS TIERRA DE ABAJO TIERRAS DESTRUIDAS TIERRA DE ABAJO TIERRAS DESTRUIDAS TIERRA DE ABAJO
Figura 4. Ciclo del Universo
36 Una serie de ideas sorprendentemente similar parece encontrarse entre los yukuna-matapí, un grupo arawak de la cuenca del río Mirití-Paraná. Es una lástima que el material necesario para hacer una comparación detallada con el pensamiento ette no esté disponible. Al parecer, para esta etnia el universo se compone de varios niveles: los de abajo están habitados por personas y animales de épocas pasadas; los pobladores del medio son los propios yukuna-matapí; los de arriba albergan gente que, una vez la Tierra del Medio se hunda y la humanidad se destruya, pasará a ocupar el lugar intermedio. Para una mayor información véase Hildebrand y Reichel (1987: 146-147); y Reichel (1987: 218-219 y 232).
No se tienen noticias precisas sobre los sucesos que tuvieron lugar durante los primeros ciclos destructivos. Los ancianos más versados en el tema, consideran imposible que alguien sepa con exactitud lo que sucedió. Algo diferente ocurre con el proceso destructivo que, otorgándole al universo su configuración actual, causó que la cuarta Tierra cayera sobre la tercera. Numerosas narraciones míticas más o menos formalizadas se refieren a tal acontecimiento. Sus vacíos se compensan con los relatos fragmentarios y opiniones informales que pueden aparecer en el curso de una conversación sobre el tema.
La tercera Tierra estaba poblada por los ette chorinda, “la gente de antes”, “los antiguos” (Figura 4, Esquema C). Era un pueblo extremadamente agresivo. Los hombres se entrenaban en el manejo de la macana, el arco y las flechas envenenadas desde muy temprana edad.37 Sus jefes, superando a cualquier
takwajtuggua actual, gozaban de la capacidad de transformarse en jaguares asesinos y lanzar dardos invisibles a sus enemigos.38 Estas habilidades y su marcado carácter bélico los condujeron a vivir en un estado permanente de guerra con grupos indígenas y no indígenas. Se asegura que eran estas personas, y no los actuales ette, los verdaderos “chimilas”. Sus más grandes enemigos, de otro lado, son frecuentemente identificados como “españoles”.
Existen varias historias que relatan las andanzas y desventuras del antiguo pueblo. En una de ellas los ette chorinda engañan a sus enemigos emboscándolos en matorrales de espinas; en otra, ellos mismos se ven obligados a esconderse entre las espinas para no ser encontrados por sus perseguidores. También se habla sobre cómo estos guerreros se transformaban en bestias para vengar las muertes que los perros de los españoles les causaban. La dureza con la que los mitos describen los enfrentamientos entre estos dos bandos sólo es comparable con los crudos testimonios que se encuentran en las crónicas del siglo XVIII. Las muertes, las decapitaciones, las quemas de cultivos, la destrucción de poblados, las luchas cuerpo a cuerpo, la captura de prisioneros y el hambre son temas que aparecen en ambas fuentes. En ese sentido, la mitología debe ser vista como una valiosa fuente de información histórica.39
37 Aunque en la actualidad el uso de macanas, arcos y flechas es bastante restringido y se desconoce por completo el uso de tóxicos y venenos, su manejo por parte del grupo está bien documentado hasta mediados del siglo XX. Véase Reichel-Dolmatoff 1946: 118- 123 y 133-137). 38 El extendido complejo americano jaguar-chamán entre población ette fue identificado por
Reichel-Dolmatoff a mediados del siglo XX (1946: 142 y 144; 1945: 12-13 y 25-26). Hoy día aún puede ser descubierto en varios relatos míticos. Sobre el complejo jaguar-chamán en América véanse Coe (1962); y Reichel- Dolmatoff (1978).
39 Las alusiones a conflictos bélicos pasados en la mitología ette son bastante comunes. Véase Reichel-Dolmatoff (1945: 6, 13, 19); Niño (2007b, Anexo A, Mito 2, Versión A; Mito 9). La literatura histórica también ha hecho énfasis en el marcado carácter bélico del grupo. Véase Clarke (1974: 78-160); Fals Borda (2002: 103-114); Herrera (1998: 29-105; 2002a:
... Antes había mucha guerra y mucha muerte Había mucha violencia y mucha sangre
Los indios mataban españoles con flecha y dardos que no se veían También se convertían en fieras
Se les hinchaban los brazos
Se les llenaban de manchas como las del tigre40
Los españoles soltaban perros
A los indios les tocaba treparse a los árboles También los guajiros peleaban41
Todos peleaban contra todos
Todos quemaban las casas de los otros...
... Los indios de antes no eran como los de ahora Eran guerreros, se murieron guerreando
Ellos eran los chimila...
(Carlos Sánchez Purusu Takiassu Yaau, Narakajmanta, septiembre de 2003)42
La violencia generalizada en que se desenvolvieron las relaciones humanas de esta Tierra propició la aceleración del ciclo destructivo. Varios mitos coinciden en que “había mucha muerte y mucha guerra” y que la espalda de Yunari Kraari estaba completamente manchada de sangre. Esta situación enfureció a Yaau quien, no pudiendo soportar el sufrimiento que sus hijos se causaban entre sí, decidió preparar la llegada de un nuevo mundo por medio de incendios, inundaciones y ventiscas. Se cuenta que Yaau prendió fuego, vertió agua y sopló viento repetidamente sobre hombres, animales y plantas hasta que ningún ser vivo quedó en pie.43
... El suelo anterior estaba sucio, lleno de sangre y carroña Los waacha peleaban con ellos mismos y contra los ette Los ette peleaban entre ellos mismos y contra los waacha
En la Tierra había mucha sangre y guerra
Yunari Kraari estaba muy triste porque su espalda estaba manchada
249-304; 2002b: 5-24); Uribe (1977: 113-165). Incluso en algunos relatos míticos de etnias vecinas los chimila son presentados como “guerreros”. Véase Preuss (1993: 54).
40 Siguiendo la costumbre de sus vecinos campesinos, los ette se refieren en castellano al jaguar con el término “tigre”. Se trata de la especie Panthera onca.
41 Siguiendo el ejemplo de sus vecinos campesinos, los actuales ette se refieren a los wayúu como “guajiros”
42 Ver, Niño (2007b, Anexo A, Mito 2, Versión B).
43 Aunque con variaciones significativas respecto a los relatos actuales, el motivo de una gran inundación y un gran incendio ha sido registrado en la mitología ette desde la primera mitad del siglo XX. Véase Reichel-Dolmatoff (1945: 6-8 y 10). El tema del diluvio universal, por lo demás, ha sido ampliamente tratado por antropólogos e historiadores. Entre los estudios de carácter general más destacados encontramos a Eliade (1997: 178-200); y Mauss (1971: 174-177).
Entonces la Tierra se tenía que acabar
Se iba a acabar con fuego, con agua y con viento Yaau mandó fuego, agua y viento, uno detrás de otro Prendió fuego y más fuego hasta que todo quedó quemado Después, vertió agua y más agua hasta que todo quedó inundado Más tarde sopló viento y más viento hasta que todo quedó tumbado Cuando hizo esto volvió a prender fuego, verter agua y soplar viento Y así otra vez
Todos los árboles, los ríos y las montañas se cayeron Todos los animales y las plantas quedaron enterrados Todos los ette y los waacha se acabaron...
(Carlos Sánchez Purusu Takiassu Yaau, Narakajmanta, septiembre de 2003)44
En algunas versiones esta decisión es tomada por Yaau en soledad.45 En otras es el resultado de una negociación entre el Yaau de una tercera Tierra en caos y el de una cuarta ansioso por ver bajar a sus hijos. En este caso, se denomina a la antigua entidad sobrenatural como Yaau Pukkru. El sobrenombre hace referencia a su calidad de líder guerrero.
El mundo se quería acabar
La gente vivía matándose y peleando por todo Entonces Yaau habló con su padre Yaau Pukkru “Mi gente ya quiere bajar desde hace tiempos”
“Mira cómo está tu gente: se mata y derrama sangre por todo” “¡Deja que mi gente baje! ¡Ya es su turno!”
Yaau Pukkru vio que Yaau tenía razón Por eso dejó que la nueva gente bajara
Entonces echó fuego y agua para limpiar todo La gente de Yaau Pukkru quedó enterrada Los nuevos ette encontraron una Tierra nueva
Sus ríos y cañadas eran cristalinos, su aire fresco, su tierra húmeda Su gente también era nueva
(Luciano Mora Juurananta, Ette Butteriya, noviembre de 2003)46
Una vez que el agua y el fuego terminaron de limpiar el cuerpo de Yunari Kraari, la cuarta Tierra pudo descender. El mundo de los ette chorinda quedó sepultado bajo espesas capas de fango y barro. Su cultura quedó reducida a huesos, fragmentos de cerámica y herramientas líticas de carácter arqueológico.47 En la mayoría de 44 Ver, Niño (2007b, Anexo A, Mito 2, Versión A).
45 Ver, Niño (2007b, Anexo A, Mito 2, Versión A, B y C). 46 Ver, Niño (2007b, Anexo A, Mito 2, Versión D).
47 En la actualidad, los ette consideran que el material arqueológico hallado en su territorio no tiene relación con su cultura ni con la de sus antepasados sino, más bien, con la de pueblos de
historias su destrucción fue total y sólo en algunas pocas ocasiones se sostiene que un pequeño grupo de indígenas pudo sobrevivir.48 Sobre esta masa informe y caótica que el proceso destructivo originó, Yaau se encargó de crear un paisaje para dejar que un nuevo pueblo descendiera.49