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Existen numerosas variables (deterioro de la salud, cambios físicos, jubilación, viudedad,…) que acompañan al proceso del envejecimiento, pero entre los principales problemas mentales de tipo orgánico que inciden con mayor frecuencia entre las personas mayores se encuentra la depresión52. Por este motivo podemos afirmar que el colectivo de personas mayores es uno de los más vulnerables de nuestra sociedad.

La depresión es un trastorno que la mayoría de las personas han experimentado (de forma leve) en algún momento de su vida, en estos casos suele ser un sentimiento de tristeza profunda y desproporcionada o melancolía como reacción a un acontecimiento determinado que no es considerado como enfermedad mental.

En el momento en el que este trastorno interfiriere en el funcionamiento normal del individuo es cuando merece atención clínica.

El diferenciar lo patológico de lo normal es muy complejo, por ello para definir el concepto de depresión nos basamos en los criterios diagnósticos del DSM-IV TR32, que la define como un trastorno afectivo acompañado de un conjunto de síntomas de intensidad y duración variable, pudiendo diferenciar el episodio de depresión mayor, la distimia y la depresión atípica. Así, la depresión es un trastorno del estado de ánimo cuya severidad puede variar.

La depresión constituye uno de los síndromes psiquiátricos más frecuentes e incapacitantes en la población geriátrica. Los trastornos depresivos son un importante problema de salud pública, ya que aumentan con la edad53.

La frecuencia de la depresión en el anciano es variable según el contexto en el que nos encontremos, si bien en todos ellos constituye un importante problema de salud. Es difícil determinar con exactitud la frecuencia de la depresión geriátrica en cada caso, ya que los estudios realizados sobre este tema emplean diferentes poblaciones, así como distintos instrumentos y métodos de detección o criterios de definición de “caso”. Todo ello ha conducido a la descripción de tasas de frecuencia muy variables, si bien se puede establecer que los trastornos depresivos afectan a alrededor del 10% de los ancianos que viven en la comunidad, entre el 15% y 35% de los que viven en residencias (dependiendo de las características del centro), entre el 10% y el 20% de los que están hospitalizados, en torno al 40% de los que padecen un problema somático y están en tratamiento por ello, y, finalmente, llegan a constituir el motivo de ingreso más frecuente en población anciana en las unidades psiquiátricas de los hospitales generales. Respecto a los síntomas clínicos de ansiedad, éstos aparecen en un 10-20% de los ancianos54,55.

Los criterios diagnósticos para la depresión mayor en el paciente anciano vendrían determinados por humor deprimido o pérdida de interés o placer durante al menos 2 semanas de duración, acompañadas de 4 o más de los siguientes síntomas32:

Alteración del apetito o pérdida de peso Insomnio o hipersomnia

Inquietud o retraso psicomotor Pérdida de energía

Evaluación y seguimiento del estado cognitivo y afectivo de una muestra de personas mayores institucionalizadas

Sentimientos de inutilidad o culpabilidad

Dificultades para concentrarse o tomar decisiones Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.

ELEMENTO SÍNTOMAS

ESTADO DE ÁNIMO

Actitud deprimida, irritabilidad o ansiedad, accesos de llanto (aunque el paciente puede quejarse de incapacidad para llorar o para experimentar emociones)

MANIFESTACIONES PSICOLÓGICAS ASOCIADAS

Falta de confianza en sí mismo; baja autoestima; remordimiento. Mala concentración y mala memoria. Reducción en la gratificación; pérdida de interés en las actividades usuales; pérdida de apegos; retracción social. Expectativas negativas; desesperanza; indefensión; mayor dependencia. Pensamientos recurrentes de muerte. Pensamientos de suicidio (infrecuentes pero graves)

MANIFESTACIONES SOMÁTICAS

Retardo psicomotor y fatiga: Agitación. Anorexia y pérdida de peso. Insomnio

MANIFESTACIONES PSICÓTICAS

Ideas delirantes de falta de valía y pecado. Ideas delirantes de mala salud (nihilistas, somáticas o hipocondríacas). Ideas delirantes de pobreza. Alucinaciones depresivas auditivas, visuales y, con poca frecuencia, olfativas

Tabla 4. Manifestaciones clínicas de la depresión en el anciano56.

En las personas mayores son muy frecuentes los síntomas aislados de depresión, ya que aparecen con mayor frecuencia que la depresión clínica. Este hecho se puede explicar debido a que los mayores están expuestos a una proporción más alta de acontecimientos deprimentes como enfermedades, viudez, jubilación,…, lo que puede entorpecer la realización de un diagnóstico preciso57.

Los efectos secundarios del tratamiento médico también pueden causar depresión o incluso aumentarla en ciertos pacientes58. Aquellas enfermedades que producen dolor crónico, como la artritis, se asocian más a la depresión que aquellas enfermedades con menos dolor, como la diabetes.

Diversos autores señalan que no existen más depresiones en las personas mayores que en el resto de grupos de edad, a no ser que vayan asociados a incapacidad

física o enfermedades somáticas limitantes59,60.

Los síntomas depresivos suelen aparecer tanto en personas mayores sanas como en personas mayores con deterioro cognitivo61,62. En un estudio realizado en nuestra comunidad autónoma, en una muestra de 600 sujetos, se demostró que los síntomas depresivos y el deterioro cognitivo coexistían en el 7,9% de los participantes19. En este mismo estudio se concluye que la función cognitiva puede mejorar cuando se tratan los síntomas depresivos, resultados que son apoyados por otros autores63. Otros trabajos, en cambio, demostraron que cierto grado de deterioro cognitivo puede permanecer incluso después de la recuperación de dichos síntomas64,65.

Se relaciona el estado emocional de nuestros mayores con factores relacionados con el apoyo social, viéndose que aquellas personas con más oportunidades de tener relaciones sociales están más protegidas contra el deterioro cognitivo así como tener más posibilidades de desarrollar un estado de ánimo adecuado66,67. El número de relaciones sociales que tenga una persona mayor, se relaciona con el desarrollo del deterioro cognitivo mientras que la falta de satisfacción con el apoyo social está vinculada a padecer sintomatología depresiva, por lo que el disponer de una amplia red social y un sentimiento de satisfacción con el apoyo social recibido, parecen ser aspectos fundamentales para garantizar una salud mental adecuada en nuestros mayores68.