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ILLUSTRATION 7. 1 Masks used for Study

7.2.5 Methods of Analysis 1 Quantitative

El sueño técnico de todo fotógrafo es realizar el negativo perfecto, de forma que al copiarlo en la ampliadora no hiciera falta nada más que hacer llegar la luz al papel y revelarlo.

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“... se trata de encontrar un único tiempo de exposición del papel de copia, para emplearlo con todos los fotogramas. Ese tiempo standard de positivado (T.S.P.) es el mínimo que da un negro máximo en el papel, poniendo únicamente entre la luz y el papel un trozo transparente de película. Esa película, sin exponer pero procesada, es la densidad mínima, la base + velo, la zona 0.”150

Realizar una buena toma puede ahorrar mucho trabajo de laboratorio. Ansel Adams introdujo un concepto nuevo en la fotografía, la visualización, con el que intentaba realizar ese esfuerzo por conseguir el negativo perfecto y si no era posible, al menos saber exactamente en esas circunstancias cómo poder conseguirlo. Ansel Adams basó su concepto de visualización en otro similar, pero menos extenso como es el concepto de pre-visualización de Weston.

“De Weston Adams aprendió sobre la “pre-visualización” y el valor de ver un sujeto como una foto pero a través de los ojos de la mente y en su totalidad antes de realizar la fotografía. Adams lo redefinió en lo que él llamó visualización.”151

No cabe duda que con los años y la acumulación de experiencia se puede entender mejor este concepto de visualización y sobre todo, se puede llevar mejor a la práctica.

“La visualización es un proceso consistente en proyectar en la mente la imagen fotográfica final antes de dar los primeros pasos para fotografiar realmente el sujeto. No sólo nos referimos al sujeto en sí, sino que tomamos conciencia de su potencial como imagen expresiva.”152

“No es necesario decir que en la práctica las condiciones en las cuales normalmente observamos fotografías no se asemeja a aquellas con las que observamos el sujeto; de aquí es cuestionable a priori el si una

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LAGUILLO,Manolo, op. cit., p. 77.

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ADAMS, Ansel: Ansel Adams in color, Germany, Little, Brown and Company, 1993, p. 16. (La traducción es nuestra)

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serie de hechos o conclusiones relativas al proceso visual en un conjunto de condiciones son aplicables a otros.

La principal diferencia es que el sujeto original es una parte integral de nuestro entorno, siendo la luminancia total del mismo la que determina el estado de adaptación de nuestros ojos. Además el sujeto contiene muy a menudo tanto las menores como las mayores luminancias existentes en el campo visual... no podemos dejar de considerar los ajustes y permisiones que nuestra máquina visual realiza siempre inconscientemente.”153

La visualización que Ansel Adams postula en sus enseñanzas sirve tanto para blanco y negro como para color, para el sistema analógico como para el digital. Se trata de intentar obtener una imagen final según un original del que previamente hemos obtenido una imagen mental de lo que queremos conseguir. Ansel Adams añade a su concepto de visualización:

“...es imposible duplicar la gama de brillantez (luminancias) de cada uno de los motivos en una copia fotográfica, y así las fotografías son en cierta medida interpretación de los valores del motivo original. La mayor parte de la creatividad de la fotografía se basa en la infinita gama de elecciones abiertas al fotógrafo entre tratar de conseguir una representación prácticamente literal del motivo, e interpretarlo literalmente como “distanciamientos de la realidad” considerablemente subjetivos. Mi trabajo, por ejemplo, es considerado frecuentemente como “realista”, cuando de hecho las relaciones de valores en la mayor parte de mis fotografías se alejan bastante de una trascripción literal de la realidad.”154

Ansel Adams habla de realidad de sus imágenes, y de que ciertamente no lo son tanto. Es lógico que piense de ese modo si de entrada, al elegir un punto de vista concreto, está manipulando la realidad seleccionando sólo una parte de ella. Si además se añaden todos los controles y ajustes fotográficos, tanto físicos como químicos que empleaba para conseguir el efecto que había visualizado en su mente, tendremos una imagen ciertamente manipulada.

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WALLS,H.J., op. cit p., 260-261.

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“La ilusión de que el mundo es semejante a la imagen fotografiada sostiene otra ilusión que consiste en creer que el mundo es semejante a la imagen que tenemos de él.”155

En cambio, y a pesar de todo, sus imágenes representan una realidad personalizada. Sus imágenes son algo más que un index, poseen algo punzante, como diría Barthes.

“[El índex] implica que la imagen indicial está dotada de un valor absolutamente singular o particular, puesto que está determinada únicamente por su referente, y sólo por éste: huella de una realidad”.156

“...sin preocuparnos acerca de si la fotografía es o no un arte, de si permite o no un uso artístico. Lo que nos interesa en este punto es cómo la capa depositada sobre el soporte constituye la base del “mensaje”, de la “información”..., en suma de aquello que nos quiere decir el fotógrafo... Pero la novedad que aporta la fotografía consiste en que estos factores son mensurables. La relación en fotografía entre lo cuantitativo... y lo cualitativo... es de un índole muy peculiar... La mensurabilidad en fotografía permite prever los resultados posibles una vez que se conoce, también mediante medición, el comportamiento de los materiales. La cuantificación es en suma, el asa con la que el fotógrafo maneja sus propias respuestas intelectuales y/o emocionales frente a la escena que le ha sacado de su indiferencia. Todo esto se resume en el concepto de previsualización acuñado por Edward Weston en los años treinta. Aunque este fotógrafo trabajara casi exclusivamente con gran formato, que exige una operación a tempo relentizado en comparación con el ritmo acelerado propio del paso universal, su idea de previsualización es de aplicación general por cuanto implica un acto de comparación en el momento de la toma, de lo que vemos ante nosotros con lo que nos imaginamos que será el resultado final. La previsualización pasa por el reconocimiento de la potencialidad transformadora del medio fotográfico, es decir, de su intrínseca e inevitable mentira y falsedad.”157

Este doctorando propone una teoría basada en la de visualización de Ansel Adams pero con un enfoque algo distinto, llamada teoría de los tres

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TISSERON, S.: El misterio de la cámara lúcida. Fotografía e inconsciente, Salamanca, Ed. Universidad de Salamanca, 2000, p. 18.

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DUBOIS, Phillipe: El acto fotográfico, op. cit., pp. 19-20.

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ojos. La diferencia entre ambas estriba en la filosofía de trabajo, en dos formas de ver las fotografías separadas por el tiempo y la tecnología.

El tiempo que nos separa y la evolución tecnológica han contribuido a esos cambios notables en la forma de trabajar. Hasta tal punto que la fotografía digital ha llegado a todos con más rapidez que lo hizo la analógica.

“Kodak fue a la imagen lo que Lutero a la letra. Pulse el botón, nosotros haremos el resto. Hoy día, cien mil millones de clics-clacs por año. Lo excepcional se ha hecho cotidiano y la laboriosa operación del especialista se ha convertido en un juego de niños.”158

Se ha pasado de la cámara de gran formato y películas muy lentas a cámaras de paso universal motorizadas y digitales. Está claro que, si se quisiera, se podría seguir utilizando cámaras de gran formato, placas de blanco y negro y la tranquilidad y planificación de Ansel Adams. De hecho, todavía existen fotógrafos que lo hacen. Los fotógrafos publicitarios cuando buscan la máxima calidad y algunos fotógrafos paisajistas y retratistas, siguen utilizando cámaras de gran formato. En la mayoría de los casos el blanco y negro ha dado paso definitivamente al color.

La nueva filosofía de trabajo se basa en los grandes cambios tecnológicos producidos durante las últimas décadas y más concretamente en los inicios de este siglo XXI. La técnica ha evolucionado de tal manera que ha logrado cambiar la forma de ver las imágenes, la forma de fotografiar.

“El mundo ha producido en 30 años más información que en el transcurso de los 5.000 años precedentes... Un solo ejemplar de la edición dominical del New York Times contiene más información que la que durante toda su vida podía adquirir una persona del siglo XVII.”159

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DEBRAY, R.: Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada en Occidente, Barcelona, Ed Paidós Ibérica, S.A., 1994, p. 226.

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El fotoperiodismo es uno de los grandes beneficiados de estos avances, ya que se trata de un tipo de fotografía en la que el tiempo juega una baza muy importante a favor de los reporteros gráficos. La fotografía periodística es la antagonista de la fotografía de Ansel Adams. A la cámara de gran formato se opone la de paso universal; a las placas individuales, el carrete de 36 fotografías; a un único disparo, el motor; a la tranquilidad de elegir un punto de vista y una luz interesante, la instantaneidad y el momento preciso que pasa en décimas de segundo; a un revelado estudiado y relajado, un revelado rápido; a una película de poca sensibilidad, una sensibilidad que llega a permitir fotografiar de noche sin la utilización del flash; a las largas exposiciones, velocidades ultrarrápidas; a la no utilización de flash, el uso generalizado hasta durante el día; a encuadrar durante la toma de imágenes, el encuadre en el laboratorio; y en definitiva, a poder pensar tranquilamente en lo que estamos haciendo, a tener que decidir en décimas de segundos qué y cómo fotografiar, a veces sin tiempo a una segunda oportunidad. Dos formas de trabajar que en la actualidad se traducirían en la diferencia existente entre los fotógrafos de prensa y los de publicidad:

“El primero (fotógrafo de prensa) capta una escena cuyo sentido ha intuido, pero la escena preexiste al sentido. El segundo (fotógrafo publicitario) construye una escena en torno a un sentido; el sentido preexiste a la escena.”160

La clave de todo esto es la filosofía de trabajo de unos y otros, y un factor determinante: el tiempo. Ansel Adams tenía tiempo para visualizar las imágenes, ver lo que quería y cómo lo quería, cómo lo iba a revelar y con qué papel lo iba a positivar. Los fotógrafos de prensa tienen que comprimir el tiempo al máximo y tomar decisiones sobre una fotografía, a veces, mientras realizan otra. En la mayoría de casos un fotógrafo de prensa mira a través de la cámara con el ojo derecho, los zurdos lo tienen muy mal debido a la configuración de la cámara. El otro ojo, el izquierdo, debe de estar alerta por lo que pudiera pasar a su alrededor. Muchas veces tenemos la mirada puesta en algo concreto como una rueda de prensa o un futbolista y no nos percatamos que lo interesante se encuentra a nuestro lado o detrás de la

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cámara. Una buena instantánea puede que no esté ocurriendo donde se supone que se encuentra la acción. Un juez de línea al que le golpea un objeto en la cabeza, un jugador reserva que se lesiona calentando en la banda, unas vallas que se caen al campo, pueden ser más noticiables que lo que esté ocurriendo en el campo. Un personaje entre el público escuchando una rueda de prensa, una riña entre los asistentes o una pancarta al fondo de la sala, puede ser más interesante que la propia rueda de prensa.

Cuando se utilizan teleobjetivos largos como un 200 mm o más, nuestra perspectiva se aplana y se reduce el campo de visión debido al escaso ángulo que producen estas lentes. Por lo tanto cuando se mira a través de uno de estos objetivos, el encuadre de la situación es muy limitado y pueden estar ocurriendo cosas a nuestro alrededor que no podemos ver. En una corrida de toros, si se enfoca al torero cuando cita de lejos al toro, no podemos tener a ambos en cuadro. Por ese motivo es bueno estar observando con el otro ojo el momento en que arranca el morlaco sin perder de vista al torero. No todo el mundo sabe, ni puede hacer funcionar los ojos de esa manera: el tiempo, la ilusión por una profesión y ciertas condiciones innatas son la base fundamental para manejar los ojos de esa forma.

Hay personas que son incapaces de hacer dos cosas a la vez, pero los hay que hacen más todavía. Su cerebro les permite distinguir cuando se produce algo interesante en alguno de los frentes y llevar toda su atención hacia él. Dicen que los ciegos poseen un sexto sentido, que sienten vibraciones cuando sin ver, pueden sentir la presencia de alguien cerca de ellos a pesar de no haber producido ruido alguno. Algunos ciegos son capaces de presentir un peligro inminente provocado por una serie de circunstancias que no se dan en otros casos. Pues bien, un fotógrafo de prensa mientras ve a través de una cámara y tiene el otro ojo vigilante por lo que pueda ocurrir, debe de estar pensando en la próxima toma, el próximo encuadre, con la elección de un nuevo punto de vista, quizás un nuevo objetivo y probablemente el mismo motivo. A veces no hay tiempo para pensar después de una toma, hay que ser muy rápido y si no se tienen las ideas claras, los momentos pueden pasar de la misma manera que nuestra oportunidad. Para complicar más la situación, cuando conseguimos estar en los dos frentes y

tener una visualización de la próxima toma, es decir fotografiar, vigilar y visualizar a la vez, llega el momento que habíamos visualizado y en décimas de segundo todo cambia. Los acontecimientos son así, no son del todo predecibles, aunque la lógica nos diga que algunos deben serlo. Lo lógico es que un equipo de primera división sea superior a uno de segunda B, pero no siempre es así. Lo normal es que no haya atentados pero la experiencia nos dice que por desgracia, en cualquier momento pueden ocurrir. Lo lógico es que una modelo no se caiga en la pasarela, ni que un político se desmaye durante un discurso, pero puede ocurrir y hay que estar prevenido. De ahí lo que denominamos “los tres ojos”: el ojo que ve a través de la cámara, el que ve la realidad externa a la cámara y el cerebro, que mientras procesa los datos que percibe a través de los dos ojos, se encuentra preparando una siguiente toma que ha visualizado. Todo este proceso es más largo de contar que de vivirlo, se produce instantáneamente en un momento concreto y casi por inercia después de muchas fotografías y muchos años de experiencia. Como se puede apreciar, el tiempo de Ansel Adams y el de los fotógrafos de prensa no es el mismo y por supuesto el concepto de visualización cambia sustancialmente.

En los acontecimientos masivos donde la concurrencia de fotógrafos es alta, la mayoría de profesionales obligados por las circunstancias, se sitúan en el mismo lugar o repartidos en diversos puntos comunes. Las imágenes obtenidas suelen ser muy parecidas. A veces la elección de un punto de vista único puede convertirse en una especie de visualización, siempre que ocurre algo interesante. En ese caso nuestro ángulo será mejor o peor, pero al menos será diferente al resto. Si después del esfuerzo y del riesgo conseguimos una gran instantánea, habrá merecido la pena. Si por el contrario, somos más conservadores al quedarnos con el resto, nos conformaremos con asegurar y ser igual a los demás.

Otro tratamiento diferente, pero relacionado con la visualización requiere el concepto de “postvisionado” de las tomas una vez reveladas. Lo normal es conseguir lo esperado, pero a veces no ocurre así. Puede que nuestras expectativas se vean corroboradas con el revelado, puede que nos decepcionen o puede que nos sorprendan positivamente con algo inesperado.

Cuando un fotógrafo deportivo ve una situación a través de su cámara, lo normal es que no se haya captado. Cuando vemos una imagen es porque el espejo no está levantado y por lo tanto, el negativo o el CCD no han capturado esa imagen. Este efecto se produce con claridad cuando trabajamos con velocidades muy altas y la acción cambia con suma rapidez, como ocurre en los deportes. Por eso es frecuente que un fotógrafo deportivo se sorprenda cuando descubre composiciones que más o menos esperaba, pero mejoradas. Por el contrario también es normal decepcionarse al no haber conseguido ninguna imagen espectacular, a pesar de creer haberlas visto a través de la cámara. Carlos Monje cuando fotografiaba a Butragueño jugando un partido de fútbol en el estadio Santiago Bernabeu, no se percató para sorpresa suya, de lo que llevaba en el negativo. Los instantes pasan por delante de nosotros y si no los captamos desaparecen y sólo permanecen en nuestro recuerdo.

“De todos los medios de expresión, la fotografía es el único que fija el instante preciso. Jugamos con cosas que desaparecen y que, una vez desaparecidas, es imposible revivir.”161

“Lo que la Fotografía reproduce al infinito únicamente ha tenido lugar una sola vez: la Fotografía repite mecánicamente lo que nunca más podrá repetirse existencialmente.”162

La visualización se entiende como un todo, donde la técnica, la composición y la creatividad tienen su espacio. Desde el punto de vista creativo, cada fotógrafo posee una parte innata de creatividad y otra que va ejercitando y adquiriendo al pasar los años con la experiencia. Con la composición ocurre algo parecido, se lleva dentro, aunque hay normas sobre ella que se pueden aprender y ejercitar. Estas normas sobre la composición son más fáciles de usar por parte de un fotógrafo paisajístico o publicitario que por parte de un fotógrafo de prensa. Los primeros tienen más tiempo para pensar que los segundos. Los fotógrafos de prensa deben componer a la vez que hacen otras muchas cosas.

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CARTIER -BRESSON, Henry: Fotografiar del natural, Barcelona, Gustavo Gili, 2003, p. 19.

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Pero la visualización no es sólo cosa de fotógrafos, en el deporte en particular y en la vida misma se debe aplicar y de hecho se aplica una forma de visualización. Los ciclistas deben conocer el trazado de cada día, y cuanto mejor lo conozcan, mejor aplican los “cambios” de la bicicleta en el momento adecuado, justo antes de que cambie el desnivel de la carretera. Los corredores de rallies llevan un copiloto con el circuito visualizado para ayudar al piloto en los trazados. Los equipos de fútbol americano cuentan con un técnico en la parte más alta del estadio para intentar visualizar una posible acción del contrario y transmitirlo enseguida al jugador correspondiente vía comunicación interna. En la vida real los que visualizan una posible subida de una acción determinada en el mercado de valores o de un terreno al alza, son los que más dinero pueden ganar. La sabiduría, el conocimiento de la técnica