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Methods Designed to Increase Operational Efficiency

11. Industry Best Practices, Policies and Operations

11.1 Methods Designed to Increase Operational Efficiency

Me interesa tratar un aspecto de la imposibilidad luriana, su “imposibilidad de expresión”, ya que esto es justamente lo que hace (a mi modo de ver) que Isaac Luria haya sido, y sea en la actualidad, uno 193 Muchos estudiosos (sobre todo en psicología) han afirmado que Dios es una proyección de nuestros deseos de eternidad e infinitud. Los creyentes afirmamos que el hombre es una proyección temporal y finita del deseo de Dios de manifestarse dentro de esta existencia temporal de las fragmentaciones. Si hipotéticamente el “ser humano” desaparece, la energía proveniente del infinito que nosotros llamamos Ein Sof seguirá su propio proceso de revelación y ocultamiento; dicho de otro modo, si Dios es nuestra proyección se supone que con nuestra desaparición de la existencia fragmentaria nuestra proyección denominada “Dios” desaparecería de forma automática, pero estamos convencidos de que esta teoría sitúa en el centro del universo al ser humano, cuando nosotros no somos sino fragmentos. El antropocentrismo es un producto ideológico que permite creer que el único mundo real es el mundo de Bet o de la fragmentación. La existencia real de una energía infinita (Ein Sof) es independiente de nuestras proyecciones e ilusiones antropocéntricas.

194 Si nosotros somos fragmentos de Dios mismo revelados podríamos conquistar la variable del tiempo transformándonos en eternos, pero nunca en espacialmente infinitos. Así que la eternidad de Dios podría ser posible en el futuro, como dice el libro del Génesis en referencia al Árbol de la Vida. Pero nunca podríamos alcanzar la esencia de la infinitud espacial, porque la infinitud es la falta de espacio y nosotros somos fragmentos dentro del espacio. Podemos conquistar la máxima movilidad del espacio paralizando el tiempo, como ya se descubrió científicamente, pero no podríamos nunca, como fragmentos que somos, obtener la infinitud. Podríamos llegar a ser entes finitos eternos, pero nunca el Ein Sof en sí mismo, porque necesitamos para vivir el vacío del infinito.

de los más importantes místicos del judaísmo.

Luria no quiere escribir porque no puede escribir. ¿Cómo va a escribir sobre el Todo? ¿Cómo algo finito como el ser humano puede describir el Ein Sof? Tenemos la posibilidad luriana de rendición, de abdicar de nuestras pretensiones siempre limitadas y, por supuesto, debemos considerar que esta es una posibilidad válida. Luria es el mejor representante de la humildad195 del ser humano en su relación

con la magnitud (si la queremos llamar de este modo, ya que no existe magnitud posible) del Infinito. Esta posibilidad se desarrolla cuando nuestro silencio196 se convierte en la única forma de comu-

nicar estos niveles tan elevados. Si todo lenguaje es limitado, solo nos queda el silencio frente al Ein Sof. Al no ejercer la palabra limitada damos por finalizadas todas nuestras pretensiones de alcanzar lo inalcanzable y, en realidad, aceptamos humildemente nuestra posición insignificante dentro del sistema universal.

Así que, si continuamos con la línea argumental de Isaac Luria, llegaremos a la conclusión de que no podemos escribir absolutamente nada sobre Dios, porque, cada vez que escribo sobre Él, lo limito, y si lo limito, lo convierto en un objeto de especulación finita al otorgarle nombres finitos que lo clasi- fiquen. Isaac Luria fue quien renunció a toda posibilidad de una teología judía. Aquí, pues, concluiría todo, porque, imposibilitados como estamos (y en la misma situación de Luria), abandonaríamos todos los esfuerzos que tiendan a una descripción posible.

Todo estudio finito debe tener límites197, y este es justamente el problema de Luria, porque com-

prendía que, por su propia finitud, se volvía imposible toda escritura, y se volvía imposible toda co- municación. ¿Para qué escribir? Si todo escrito está limitado por las letras, ¿cómo describir el sentido del Ein Sof? Incluso, si queremos estudiar sus múltiples manifestaciones, estas son imposibles de captar para cualquier ser humano.

Durante su vida, Luria fue consecuente con su propio pensamiento, ya que veía imposible escribir alguna cosa198. Todo libro finito para comunicar el sentido divino del Ein Sof no puede cumplir con

su objetivo, porque nunca llega a la esencia del Ein Sof. Así, el Ein Sof tuvo que limitarse para ma- nifestarse; a fin de cuentas este es el fundamento de la existencia de las diferentes dimensiones. Es posible describir lingüísticamente las diferentes dimensiones, porque ellas representan los intentos de limitación de todas las manifestaciones del Ein Sof. Sin embargo, a medida que ascendemos hacia las dimensiones superiores, y cuando ingresamos en los niveles más elevados, nuestra capacidad lin-

195 La humildad es la única condición para pasar de Jojmá a la dimensión de Keter.

196 El silencio, en el misticismo judío, no es un silencio pasivo, no es el silencio de la ignorancia; es el silencio de la expansión de la sabiduría, es el lenguaje del silencio que nos hace conscientes de que siempre podemos ampliar nuestra capacidad de recepción. Es el silencio por el cual podemos captar la “eternidad en un instante temporal”. Si la eternidad no existe dentro de nuestra temporalidad material, ¿cómo podemos alcanzar la eternidad en este continuo espacio-temporal? Si uno se concentra en un momento de su existencia, ese momento temporal queda grabado como eterno, ya que uno puede llevarse a la eternidad un punto de la temporalidad. Aunque el tiempo material se suceda, podemos operar con energías que son eternas. Aunque muchos crean que esto es una justificación racional o una evasión para afrontar el miedo a la muerte física, en realidad es justamente lo contrario: la creencia de que con la muerte física se terminan todos los niveles de existencia se fundamenta en nuestra falta de conocimiento de la existencia de este nivel de energías.

197 Todo libro, toda tesis doctoral, toda creación, en cualquier nivel, para obtener una forma determinada debe tener necesariamente unos límites bien definidos. Claro que siempre quedarán temas mas allá de estos límites, pero, para crear algo, debemos restringirnos a unos límites determinados. Siempre estamos tentados a agregar temas dentro de un libro, pero no podemos escribir el libro infinito, porque el libro o la tesis doctoral nunca concluiría. De modo que a mayor extensión, menor es nuestra posibilidad de creación debido a la inexistencia de límites definidos.

198 En realidad Luria se enfrentó con el nivel de Keter. ¿Qué hacer cuando se llega a Keter? La mística judía tradicional dirá que debemos elevarnos lo máximo posible dentro de Keter a través del jashmal, que es el sistema de retroalimentación de energías que suben y bajan a través del Árbol de la Vida. La mejor forma de continuar conquistando espacios dentro de Keter es bajar a reforzar las dimensiones inferiores para adquirir mayor potencia en nuestras energías de ascenso.

güística comienza a resentirse.

Toda la sabiduría es imposible de comunicar. Por ese motivo veremos que Jojmá (la sabiduría) debe organizarse en Biná (la inteligencia). Muchos cabalistas afirman que el objetivo de la entrega de la Torá literal fue la limitación, en el nivel de Biná, de la Torá del nivel de Jojmá proveniente del Ein Sof. Aunque la Torá proviene de Jojmá, entre los mekubalim sabemos que la Jojmá es superior a la Torá literal, ya que la Torá literal no puede limitarse al nivel de la Jojmá divina. Así las cosas, la Torá literal surge necesariamente dentro de Biná, porque la Torá no representa completamente la energía de la Jojmá, ya que solamente podremos percibir la Jojmá cuando la Torá logre manifestarse en el más alto nivel como la Torá de Atzilut en un grado más elevado que nuestra actual manifestación de la Torá literal. La Torá literal pertenece a la dimensión de Biná, pero la Torá real en los niveles más profundos de Atzilut se encuentra dentro del campo de Jojmá. El problema de muchos rabinos es que aplican la Torá literal desde la Biná y caen en los problemas del mundo de la fragmentación. Es ver- dad que una de las funciones de la Torá es trabajar dentro del campo del mundo de la fragmentación, pero la función más elevada de la Torá es la posibilidad de ascender de la literalidad de la Torá a la Jojmá de la Torá, donde se encuentra la raíz oculta de la Torá en su esencia199. Lo que debemos hacer

es forzar nuestra Biná para ingresar dentro de la dimensión de la Jojmá y extraer de allí la sustancia de la Torá real.

Para el sabio cabalista Isaac Luria Francés llegamos a un nivel tan alto de la Jojmá que la Biná deja de funcionar, porque no logra clasificar la cantidad de temas acumulados dentro de Jojmá. Por lo tanto, el canal de Jojmá-Biná ya no podía ser utilizado de ninguna manera. Jojmá se había desbordado a tal punto que todos los intentos de clasificación se veían inútiles. No existía un tipo de Biná tan po- tente para frenar el nivel de conocimientos acumulados en Jojmá. Todos los intentos de organización de la Biná pueden anular las partes sustanciales de la Jojmá. Lo que nunca podemos hacer es “vestir” a la Torá en Biná como modo de ocultar los principios éticos esenciales del nivel de la Torá en Jojmá. Si la interpretación rabínica que se ha desarrollado en el campo de Biná, a través de la ejecución de la Torá anula la dimensión de la Jojmá estamos asfixiando la Jojmá de la Torá. Si esto sucede, el judaísmo, a través de la Cábala, debe realizar el esfuerzo de regresar a la raíz de la Jojmá para ajustar la Biná a los principios éticos más profundos de la Torá. Porque una aplicación práctica de la Torá literal no puede llevarnos a la derogación de los más importantes mandamientos de la Torá de Jojmá. Así las cosas, una verdadera Jojmá debe carecer de clasificación para crecer, pero siempre siendo conscientes que no se podría comunicar sino es a través de los filtros de organización de la Biná. La capacidad de ascenso hacia el Ein Sof viene dada por nuestra comprensión de la Jojmá.

La comunicación que podamos realizar en Biná de la Torá se debe ajustar en forma permanente a la esencia de la Jojmá de la Torá; de lo contrario, nunca podremos trabajar para el ascenso de los tres universos inferiores al nivel de Atzilut. Sabemos que la Torá de Atzilut se encuentra en Jojmá. Enton- ces, ¿cómo podemos subir la Torá de Biná para encontrar sus raíces en la Jojmá? Es verdad que debe- mos organizar el material halájico dentro de la Biná, pero debemos ser conscientes de que la raíz de la Torá se encuentra en Jojmá. Si no ajustamos la Halajá que se organiza dentro de la Biná, para que refleje realmente el contenido ético de la Torá de Atzilut, desconectamos la Jojmá de la Biná y nunca podrá nacer el Daat. Una Halajá que solamente actué dentro de la Biná es como una madre que desea tener un hijo, pero que no tiene padre. La Halajá no puede ser el resultado de un hijo huérfano de pa-

199 El sabateísmo afirmó que aquellos que vivían dentro de la Torá de Atzilut no necesitaban de la aplicación de los mandamientos (mitzvot) porque se encontraban tan cerca de la fuente del Ein Sof que ya operaban percibiendo la cercanía divina. En otros términos, la derogación de los mandamientos de la Torá literal es la consecuencia de un mesianismo radical que encuentra el sentido oculto de la Torá.

dre. La estructura de la Biná se tiene que reflejar en una Halajá que reconozca su fuente de la Jojmá.