Para encontrar una respuesta a las dificultades de aprendizaje de los obreros si- derúrgicos o de los jóvenes de Neufchâteau, los autores de los TRLse refieren a la única teoría operativa de la inteligencia de Piaget.
La referencia a Piaget
Cualesquiera que sean las presentaciones del método, la referencia a Piaget está claramente planteada. Para Pierre Higelé: “La teoría piagetiana de la inteligencia se revela como una red de análisis pertinente… permite localizar las dificultades de los educandos en términos de operaciones intelectuales y ya no simplemente en términos de conocimientos”.
Entre los elementos de la teoría operativa de la inteligencia de Piaget toma- dos en cuenta por los TRL, señalemos particularmente:
– la interacción del individuo y de su entorno,
– el dominio de las operaciones adquiridas en los estadios de la inteligencia operativa concreta y de la inteligencia operativa formal.
Para Piaget, “la inteligencia es el resultado de una elaboración conjunta de los con- tenidos de conocimientos y de los instrumentos del conocimiento”.
La inteligencia no es innata: se construye progresivamente. El niño “elabora
y reorganiza su propio saber al interactuar con su entorno gracias a un comportamiento de adaptación”.
En efecto, desde los primeros años, el niño observa lo que ocurre a su alrede- dor, imita lo que observa. Actúa, vierte y trasiega líquidos, manipula objetos, los embona, los amontona, los clasifica. A través de esas experiencias, de esta inter- acción con su entorno, el niño se instruye, pues empieza a establecer vínculos entre los objetos y sus transformaciones. Esta instrucción o, más bien, estos aprendizajes, se realizan de manera global, por conducto de dos mecanismos que Piaget llama la asimilación y la adaptación.
El primero de esos mecanismos —la asimilación— corresponde a la acción del organismo sobre el medio y se traduce en la comprensión del mundo exte- rior a través de las estructuras intelectuales del individuo elaboradas anterior- mente. En tanto que el segundo —la adaptación— corresponde a la acción del medio sobre el organismo, lo que se traduce en algunas modificaciones de las estructuras intelectuales bajo la influencia del medio exterior.
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El desarrollo de la inteligencia y la elaboración de los conocimientos se realizan a través de este doble mecanismo de asimilación y adaptación en el transcurso de los cuatro estadios diferenciados por Piaget.
Así pues, para Piaget: “frente a una situación nueva por resolver correspondien- te a un desequilibrio entre el individuo y el medio exterior, el niño actúa para reducir ese desequilibrio. Trata primeramente de hacerlo mediante asimilación: si este mecanismo le permite resolver el problema, desemboca en un nuevo estado de equilibrio que es una simple estabilización del estado inicial. Si no puede resolver el problema, entonces se ve obligado a utilizar la adaptación y desemboca en un nue- vo estado de equilibrio, más estable”.
Este permanente vaivén entre la asimilación y la adaptación representa un proceso de equilibramiento mediante el cual el individuo se adapta (en el sen- tido de dominar) a su entorno. Por medio de este proceso, en la interacción con su entorno, cada individuo aprende y aprende a aprender adaptándose o trans- formando su entorno.
FICHA 12
FICHA 13
La asimilación: relacionar con lo ya conocido, utilizar las herramientas que ya dominamos
Desde hace diez años conduzco un Renault . Cambio de automóvil y ahora debo conducir un Renault . Para dominar la conducción de este nuevo vehículo voy a remitirme a mi experiencia, a mi habilidad adquirida anteriormente. En realidad, según Piaget, la asimilación es el proceso mediante el cual ponemos en acción nuestros conocimientos anteriores para comprender y dominar una situación nueva.
Enfrentado a una nueva situación —trátese ya de una situación cotidiana o bien de una situación de aprendizaje—, nos es preciso tratar de dominarla utilizando las herramientas intelectuales con que contamos. Para ello, intentamos asimilar el problema planteado a un problema conocido. Si el problema es identificado como una situación anteriormente domi- nada, sólo queda aplicarle las herramientas, las soluciones, es decir, los conocimientos adquiridos mediante la experiencia anterior.
La adaptación: lo conocido ya no basta, es preciso inventar nuevas soluciones
En cambio, si deseo obtener mi licencia de piloto de planeador, mi experiencia de conductor de automóvil no me servirá de nada. La situación es nueva, el planeador no se controla como un automóvil, el espacio en el que flota es diferente al de una carretera, etc. En conse- cuencia, me será preciso adquirir una nueva habilidad, nuevos conocimientos, pues los ya adquiridos a propósito de la conducción de automóvil no me son de utilidad alguna.
Entonces, si no llegamos a solucionar algún problema que se nos plantea, nos vemos obli- gados a modificar nuestras posibilidades intelectuales mediante la activación de otro meca- nismo: la adaptación. Nos es preciso enriquecer nuestra comprensión del entorno e inventar nuevas soluciones para volver a encontrar un estado de equilibrio. Para tener una idea clara de la adaptación, recuerden ustedes sus primeras clases de manejo, cuando les era preciso dar un sentido a las palabras del instructor de la escuela de manejo.
La progresión —propuesta en los talleres de razonamiento lógico así co- mo en todos los métodos de desarrollo de las capacidades intelectuales— apunta a conducir al alumno, al educando, hacia la utilización de este pro- ceso de asimilación-adaptación. Lo mismo sucede con la progresión de los ejercicios concernientes a las operaciones de la inteligencia operativa concreta y de la inteligencia operativa formal, que obliga a la aplicación del proceso de equilibramiento.