formula with a resonance energy of 310 kev and a width of 135 kev.
of 21. 4 and 22.1 Mev respectively), but it is otherwise smooth
El mortero de relleno es generalmente producido en centrales de amasado localizadas en la zona exterior al túnel. Luego, el material es llevado a reservatorios ubicando en la propia tuneladora, donde permanece hasta el momento de la inyección. Dentro de este proceso es normal observar un intervalo de 2 horas o incluso más entre la mezcla del mortero y la efectiva inyección del mismo.
Parece evidente que debido al paso del tiempo las características de dicho material en el momento de la inyección no son iguales a las del mortero recién amasado. Por ello se hace necesario evaluar la evolución de las propiedades reológicas con el tiempo. En este contexto, también hay que tener en cuenta la influencia que del procedimiento empleado para la conservación del mortero. Así pues, se supone que la evolución de las propiedades reológicas tras el amasado es distinta para un mortero continuamente mezclado en comparación a un mortero que no es mezclado.
Estudios realizados por otros autores con materiales similares muestran que las propiedades reológicas
presentan una variación considerable con el paso del tiempo (70; 86). Sin embargo, no se ha encontrado
publicaciones que tratan específicamente de los morteros de relleno. Igualmente, no se han encontrado estudios que comparan la evolución de dichas propiedades en función del proceso de conservación elegido.
En base a esto, se realiza una tanda de ensayos con objetivo de caracterizar la evolución de la reología de un mortero de relleno, teniendo en cuenta dos procedimientos de conservación del material. En el primero de ellos, una vez finalizado la etapa de producción, el mortero no recibe ningún tipo de amasado posterior. En el segundo de ellos, tras la etapa de producción, el mortero es conservado en la propia
amasadora siendo mezclado durante 9 minutos antes de cada ensayo con el reómetro. Cabe señalar que en ambos procedimientos se recubre superficialmente el mortero con un filme plásticos para evitar la evaporación indeseada del agua de la mezcla.
Por una cuestión de disponibilidad de materiales, sólo fue posible ensayar la dosificación empleado en la M30, la cual presenta un inicio de fraguado igual a 8 horas. Con esta dosificación, fueron realizadas dos amasada: una que recibe el procedimiento de conservación sin amasado posterior y una que responde al procedimiento con amasado posterior. En ambos casos, el ensayo con el reómetro es realizado a cada dos horas.
La figura 4.12 muestra la evolución de la tensión umbral medida para estas dos amasadas en función del tiempo. En ella, puede apreciarse que la evolución de la tensión umbral para el procedimiento de conservación sin amasado posterior es ligeramente superior al obtenido para el procedimiento con amasado posterior.
Figura 4.12 - Evolución de la tensión umbral para los dos procedimientos de conservación
Asimismo, se constata que la variación de la tensión umbral con el tiempo sigue una tendencia prácticamente lineal, pasando de 255Pa a aproximadamente 300Pa en un intervalo de 4 horas. Tal diferencia indica una pérdida significativa desde un punto de vista reológico, lo que podría incluso tornar impracticable el bombeo de estos morteros. Ello queda evidente en el ensayo con la mesa de sacudidas el cual mostró al inicio una torta de aproximadamente 211mm, pero no pudo ser realizado al paso de 4 horas debido a la bajísima trabajabilidad de los morteros. Así todo, las tendencias presentadas en los gráficos están de acuerdo con los estudios sobre la evolución de las propiedades reológicas realizados por
Wallevik y por Petit et al (70; 86).
En la figura 4.13 se muestra la evolución de la viscosidad con el tiempo para los procedimientos de conservación sin y con amasado posterior. Como puede observarse, tras un período de 4 horas, el mortero sin amasado posterior presenta un aumento de 262% en la viscosidad mientras que el mortero con amasado posterior presenta una reducción de 28%. Así pues, queda evidente que la influencia del procedimiento de conservación sobre la viscosidad del mortero es mucho más significativa que en el caso de la tensión umbral.
La tendencia exponencial observada en la figura 4.13 para el mortero sin amasado posterior es muy similar al encontrado por Petit et al en un estudio sobre morteros usados en la farbicación hormigones autocompactantes. Cabe señalar que en dicho estudio el autor también considera una conservación del
mortero sin amasado posterior (86). Por otra parte, la tendencia lineal ligeramente decreciente observada
para el mortero con amasado posterior encuentra paralelo en los estudios realizados por Wallevick, en los cuales son caracterizados morteros convencionales teniendo en cuenta un procedimiento de conservación
con amasado antes de cada medición (70).
Desde un punto de vista físico, la justificación para el comportamiento evolutivo de la tensión umbral y de la viscosidad posiblemente deriva de la interacción entre las partículas que componen el mortero. Es sabido que con el paso del tiempo se producen cambios en la microestructura del mortero debido a la
propia hidratación del cemento. En función de estos cambios, se nota la expansión de las partículas de cemento conformando gradualmente una red que gana rigidez con el tiempo.
Figura 4.13 - Evolución de la viscosidad para los dos procedimientos de conservación
Este aumento de rigidez se desarrolla sin impedimentos en el mortero que no recibe ninguna amasada posterior, resultando en una drástica variación de las propiedades reológicas. Sin embargo, la energía aplicada por la amasadora al el mortero con amasada posterior produce una ruptura de esta red de partículas con lo que no se nota aumento en la viscosidad con el paso del tiempo.