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Micro-scale versus Meso-scale Comparison analysis

5. Air Quality, Health and Environmental Justice

5.2 Micro-scale Durham Environmental Justice Study

5.2.2 Micro-scale versus Meso-scale Comparison analysis

22 Las prácticas religiosas de los aztecas en sí desaparecieron hace siglos, y esta religiosidad

mexica no es la continuación de una tradición viva sino más bien de una inventada o imaginada,13 parte de un movimiento más amplio político-cultural que se llama

mexicanidad o mexikayotl. El movimiento de la mexicanidad comenzó en los años treinta y sus promotores eran en gran parte de la clase media alta y profesional, todos

nacionalistas ardientes.14 Durante 1920 y 1930, mientras que México se movía

políticamente hacia la izquierda, algunos de estos promotores participaban más bien a la derecha, y se volvieron cada vez más extremistas, xenófobos y racistas. Determinados a aumentar la conciencia del pasado azteca promovieron un escenario de un pasado idealizado. En este contexto un hombre en particular destaca, Rodolfo Nieva, quien fundó entre otros movimientos el Movimiento Confederado Restaurador de Anáhuac (MCRA), en 1959.

23 Un mensaje estridente y mesiánico se encuentra debajo de las proposiciones ideológicas

principales del movimiento. Algunos de los reclamos que mexikayotl afirma, son bastante forzados. Por ejemplo, dicen que la gente de habla náhuatl vivió no sólo en México sino en el resto de América Central, y que ellos también se fueron a Egipto donde construyeron las pirámides, posteriormente a Roma e incluso hasta la India. La posición que adopta la mexicanidad es también muy selectiva; por ejemplo, se niega la evidencia del sacrificio humano por parte de los aztecas y sostienen que fue una invención de los españoles. Una buena parte de estas ideas fueron incluidas en un libro también titulado Mexicayotl,15 y

después propagadas por una revista llamada Izka-lotl (que todavía en la actualidad es publicada). El mensaje del libro era que había llegado el tiempo para que los mexicanos se deshicieran de la dominación española y de Estados Unidos: “Ha llegado el momento de cumplir ... ha sonado la hora de que tú, mexicano, realices esos mandatos de nuestros gloriosos antepasados”.16 En suma, su mensaje promueve sentimientos protonacionalistas

extremistas.

24 La Mexicanidad se estableció con más fuerza en los años noventa, ligada a las

celebraciones del encuentro de América y Europa (de 1992).

25 Una de las sugerencias para recrear el pasado azteca es hacerlo de una manera social.

Para los seguidores esto consiste en formar un kal-putin (el término náhuatl para una comunidad pequeña autogobernada) y desarrollar actividades aztecas, como la astronomía, interpretando el tonalamatl; la construcción de temazcales (baños de vapor), y la chiconte-quiza, una de sus expresiones para la danza en náhuatl. En términos de lo religioso, la sugerencia es que México tiene que deshacerse de la influencia de la Iglesia católica; es decir, regresar al pasado, a las prácticas religiosas de los aztecas hacia sus deidades, a la devoción a Ometéod, Queztalcóatl y Tezcatlipoca, entre otros. Sobre todo abogan por la necesidad de deshacerse del idioma español y sustituirlo por el náhuad.

26 La mexicanidad ha tenido una fuerte influencia en los últimos quince años sobre los

concheros, en parte porque muchos de sus fieles, que se reconocen como mexicas, también danzan, y como siguen las mismas “formas”,17 eso permitió entonces poner en

contacto a dos grupos distintos. Los mexicas creían que las formas tenían descendencia directa de las de los aztecas, y que eran parte de sus tradiciones, una creencia que también ha ganado terreno recientemente entre los concheros. Muchos de los concheros sienten que las ideas mexicas representan un aztequismo demasiado extremo; es decir, que los mexicas rechazan cualquier aspecto de la danza que tiene orígenes gachupines o católicos –como las velaciones, las oraciones y, el instrumento central, la concha, por ser instrumento de cuerdas.

27 En general, los mexicas encuentran dificultad para aceptar la actitud plural de los

concheros, para los cuales la danza es ante todo un hábito. Las afirmaciones de las creencias concheras tienen una importancia secundaria y para ellos el consenso en este respecto no es necesario. Contrario a los mexicas, los concheros (sobre todo de la mesa de Santo Niño) expresan tolerancia hacia estos danzantes que expresan ideas diferentes. Son

inclusivos, no exclusivos. Si tienen algunas preocupaciones de índole política, éstas se refieren a la continuidad interna, es decir a la estabilidad y la sucesión, y no a los asuntos externos.

28 No obstante, un buen número de concheros se identifican con la meta de la mexicanidad

de recrear las creencias cosmológicas de los aztecas. Para los últimos, Huitzilopochtli, por ejemplo, no es el dios que pedía sacrificios humanos diariamente para que el sol pudiera subir, sino una fuerza o energía abstracta y poderosa, y fue descrito por un líder mexica, Tlakaelel, como la “fuerza de propia voluntad”.18 En general, los mexicas se rehúsan a la

idea de que las deidades tienen cualidades o sustancias antropomórficas, y prefieren pensar en ellos como representaciones o energías. Algunas de estas representaciones reflejan aspectos humanos o del ser: Quetzalcóad es reconocido como inteligencia cósmica, y Tezcadipoca como memoria.19 El movimiento new age (sobre el que

hablaremos más adelante), así como los libros de Carlos Castaneda y otros,20 sin duda han

ayudado a los mexicas a concebir las energías de la manera en que lo hacen. Es importante notar que la mayoría de ellos no desean calificar sus creencias como religiosas o verlas como religiosidad, dado que en sus mentes estos vocablos significan la hegemonía, represión y manipulación europea (en otras palabras el catolicismo). Un mexica llamado Texca, del calpulli Cuauhtémoc, me dijo con firmeza que “las religiones no existen”; sin embargo también opinó que “los concheros no existían”.

29 Los mexicas utilizan la danza para lograr fines políticos; su interés se centra, antes que en

cualquier otro, en la política de identidad, no en la religiosidad. Las formulaciones ideales y esencialistas que usan (basadas en el antecedente Mexicayott), crean una agenda política, con la cual realizan proselitismo. Cada danzante aspira a elaborar una identidad que puede ser representada ante otros por medio de la danza, y con igual importancia puede ser presentada retóricamente, con la esperanza de que sirva para politizar; es decir, convencer a otros, convirtiéndolos a su causa. En efecto, han desarrollado una subcultura propia que impulsa a una forma de protonacionalismo.21 Los mexicas no valoran la danza

en sí como un medio de sabiduría o como fuente de experiencia, sino como un medio para hacer un proselitismo ideológico. Su manera de bailar no es una reinterpretación del momento que brota desde el interior del danzante, sino una declaración política preparada de antemano, más política y externa que espiritual.22

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