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3. Methodology

3.5 Durham Paramics Model Calibration

3.5.7 Parameter calibration

4 Los danzantes manifiestan su religiosidad por medio de danzas circulares que se

desarrollan en diversas locaciones particulares, en distintas ocasiones del año. Cada danzante (conocido como soldado) pertenece a un grupo (mesa), el cual está representado por su líder, el jefe y otras personas clave. En el grupo de Santo Niño de Atocha se encuentran la sahumadora, los cuatro capitanes que tienen la responsabilidad de la danza junto con el jefe, los dos sargentos que la guardan y el alférez que porta el estandarte. Por lo menos en este grupo, el resto de los danzantes son heterogéneos en extremo y provienen de un amplio rango de niveles sociales. De ser un grupo muy cerrado, sobre todo formado de parientes o personas ligadas socialmente, la danza, después de los últimos años de 1950 y primeros años de 1960, se abrió y permitió entrar a “gente de la banqueta”. En la actualidad casi cualquier persona puede danzar.

5 La mayoría de las mesas (grupos) en el DF pertenecen a la asociación La Gran Tenochtitlán,

pero los danzantes del Santo Niño pertenecen a la palabra de La Reliquia General (uno de los subgrupos dominantes). La mesa tiene sus propias reglas de conducta (el “Reglamento de conquista” fechado en 1930), las cuales indican de manera general las responsabilidades tanto del jefe como de los demás miembros y enseñan muy detalladamente los prerrequisitos rituales de cada uno, así como la disciplina y los castigos por infringirlas. Los prerrequisitos, aunque así formulados, en la actualidad son interpretados de manera mucho más indulgente que en el pasado.

6 La danza no cuenta con creencias predeterminadas, es decir que no tiene una teología

distintiva en sí misma, más bien consta de una red compleja y asociativa de conexiones interpersonales de larga duración, en muchas ocasiones afectivas y enmarcadas en la disciplina de sus prácticas. Con respeto, no sólo por sus danzas sino por sus oraciones rituales, alabanzas y música, cada mesa como comunidad, de acuerdo con los preceptos tradicionales que aún son predominantemente orales, intenta bailar junto con otras en “unión” y “conformidad”, como se dice entre ellos. Su jerarquía, a pesar de que la nomenclatura sugiere una de orden militar, es más metafórica que coactiva: está relacionada con el poder interior, no con el exterior. El trabajo que desempeñan es de carácter espiritual, ya que danzar es orar. En conformidad, la danza se desarrolla mientras cada danzante busca alcanzar de manera individual un estado de conciencia impersonal y trascendental (conquista), estableciendo así un contacto (o colaboración) con las ánimas de sus antepasados, los cuales denen suma importancia para ellos.

7 Los concheros de este grupo sostienen que la constancia de su tradición se ve asegurada

por las danzas mismas, las cuales, aseveran, no cambian jamás. Esto ha sido en verdad difícil de registrar hasta un tiempo más o menos reciente, en cuanto al aspecto profundamente incorporado de sus prácticas.3

FOTOGRAFÍA 1. La mesa del Santo Niño de Atocha preparándose para danzar en el barrio de Puente Negro en 1989. Véase la cruz del santo patrón a la derecha. (Todas las fotografías de este artículo pertenecen a Susanna Rostas, a menos que se señale otro autor).

8 Pero, ¿cuál ha sido la religiosidad de los concheros? Durante la mayor parte del siglo XX, si

bien algunos no practicaban la religión católica de una manera cotidiana, muchos se describían como fieles. Su tradición está hondamente enclavada en el catolicismo. Las cuatro obligaciones principales, celebradas cada año, forman parte de fiestas católicas romanas en las que los danzantes participan bailando en el atrio de la iglesia mientras el cura celebra una serie de misas dentro del recinto. Bailan por la virgen de los Remedios en septiembre, por la virgen de Guadalupe en La Villa, en diciembre; por el señor del Sacramento en Amecameca el miércoles de ceniza; y en Chalma por su señor una semana después del jueves de la Ascensión. La quinta danza más importante se lleva a cabo en Tlatelolco (México, DF), en julio. En esta locación, se dice, se encuentra el centro de la cruz

conceptual formada por otros cuatro lugares. El resto del año, aproximadamente cada dos semanas, el grupo lleva a cabo danzas menos importantes ligadas a diferentes fiestas en la ciudad de México y sus alrededores, como en Tepetlixpa (Estado de Mexico) o Caxuxi (Hidalgo); algunas de ellas son seculares y algunas son eventos especiales a los que van por invitación –como la danza en Valle de Bravo (Estado de México), organizada por la Casa de la Cultura y las autoridades del lugar.

FOTOGRAFÍA 2. Una mesa danza afuera de la iglesia de Chalma.

9 Las secuencias ritualizadas que los concheros desempeñan antes de que empiece una

danza son sostenidas con oraciones básicamente católicas. La danza es acompañada por la concha (instrumento que, vemos con claridad, es de origen español ya que tiene cuerdas). La mayoría de sus alabanzas, cantadas durante los bailes y con más frecuencia en velaciones, tienen un contenido cristiano. No obstante, los concheros también ofrecen oraciones a los cuatro vientos (o los cuatro rumbos o direcciones, algo muy común en diversas tradiciones indígenas). Esta costumbre destaca en especial durante sus velaciones, las cuales están menos enlazadas con la práctica católica romana. Por lo general estas celebraciones se realizan en casas privadas, donde los participantes se quedan despiertos toda la noche para trabajar en una construcción hecha de flores traídas especialmente para la ocasión. Esto se acompaña de otras ofrendas, y todo se presenta ritualmente a los cuatro vientos, frente al altar. El trabajo es acompañado con música y alabanzas, y dura casi siempre hasta el amanecer, cuando la construcción o forma floral se desmantela y se atan las flores a unos bastones para que todos los presentes puedan recibir una “limpia” ritual.

FOTOGRAFÍA 3. Los bastones preparados para la limpia al final de una noche de trabajo en una casa particular.

10 La forma de la cruz que se dispone varía: en los hogares católicos tiene la figura de una

cruz cristiana, en los hogares donde no son tan católicos puede verse una cruz de brazos iguales, como también se acostumbra en el día de los muertos, una fecha muy importante para los concheros porque es la velación principal del año y es cuando hacen contacto con las ánimas de todos sus antepasados. Esta última cruz tiene once brazos y uno de ellos es más recargado que los demás, representando así la forma del soporte –el santo xuchil–, al cual posteriormente se le colocan las flores. El santo xuchil –nombre mitad español, mitad otomí– no es de reciente innovación sino una indicación palpable de las raíces del Bajío en la tradición; ésta, igual que el catolicismo mexicano, resulta claramente sincrética.

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