• No results found

No es cosa fácil conectar nuestro esbozo del sesgo dramático con la evidencia proporcionada por los especialistas del campo de la psicoterapia. Ellos no sólo no se interesan directamente en la inteligencia humana, sino que la meta de nuestra obra no deja espacio para explicar la existencia, a nivel de la psique sensitiva, de un factor inicial que opera de manera paralela a la huida del entender. Es verdadero que después, en la primera sección del capítulo 17, una exploración anterior del método genético habrá hecho posible ofrecer algunas indicaciones en este aspecto. Pero debemos martillar el hierro mientras está caliente, y así nosotros nos proponemos prescindir de todas las preguntas sobre el origen causal y ver nuestra explicación del sesgo dramático simplemente como una correlación funcional. Porque si no podemos esperar que el lector crea que una huida {200} del chispazo inteligente sea el principio infantil del problema psíquico, no podemos sino afirmar que hay alguna conexión entre él y, por otra parte, la represión e inhibición, los deslices de la conciencia despierta y la función de los sueños, las aberraciones en la religión y la moralidad y, como un límite, las psiconeurosis. Más aún, nuestra afirmación puede ser algo más que lo que Freud parece haber implicado cuando, en su Historia del Movimiento Psicoanalítico, le puso un prefacio a su acusación de los secesionistas Adler y Jung, subrayando que él siempre había afirmado que las represiones y la resistencia sustentante pudieran implicar {224} una suspensión del entender. 39 Según esto, nosotros suscitamos la pregunta de si algún especialista en el campo de la psiquiatría ofrece la evidencia de alguna correlación que vincule el problema psíquico con una huida del chispazo inteligente, y la recuperación psíquica con una iluminación intelectual.

A esta pregunta precisa parece ofrecerle una respuesta afirmativa el Dr. Wilhelm Stekel en su Technique of Analytic Psychotherapy. 40 La obra, que es profundamente práctica en su concepción y propósito, considera consistentemente el tratamiento analítico como una educación retrospectiva. Una vez que la diagnosis diferencial ha excluido el desorden somático y la inminencia de la psicosis, la hipótesis de trabajo llega a ser la suposición de que el analizando está sujeto a un escotoma. Una prognosis favorable requiere que la reflexión crítica y la elección deliberada del paciente se alíen con el analista; pero junto con esta actitud racional existe una huida del conocimiento que ha de curarse por el conocimiento. Durante el análisis, esta huida continúa manifestándose de dos maneras llamadas 'resistencia' y 'transferencia'. Así como en el resto de su vida el entender del paciente halla espontáneamente medidas de autodefensa y con esto alimenta el escotoma, así en el drama íntimo del análisis el paciente se dedica a descubrir medios para impedir la revelación inminente y, al mismo tiempo, a reprimir los chispazos inteligentes que le explicarían su propia conducta. Esa es la resistencia; es plausible, ingeniosa, llena de recursos; se adapta a sí misma a cada nueva situación; pero lejos de ser deliberada, es al menos fundamentalmente no consciente. También se da la transferencia. El desarrollo del escotoma ha implicado la represión de los 39 [SIGMUND FREUD, 'On the History of the Psycho-analytic Movement,' en The Standard Edition of the Complete Psychological Works of

Sigmund Freud, vol. 14 (London: Hogarth Press, 1957). Los comentarios de Freud sobre la secesión de Jung y Adler empiezan en la p. 42.]

sentimientos de amor u odio por personas que están en el medio social del paciente; esta represión y la inhibición consiguiente significan que el paciente está sujeto a demandas neurales de afectos que, sin embargo, están desapegadas de sus objetos iniciales; la transferencia es el emerger en la conciencia de estos afectos dirigidos a la persona del analista.

{201} Así como el desorden está vinculado con un rechazo t del entender, así su curación es un chispazo inteligente, un 'relampagueante rayo de iluminación'. 41 Así como el rechazo excluyó no sólo algún chispazo inteligente sino una serie de ellos que se va extendiendo, así la curación {225} consiste en que ocurran al menos los principales chispazos inteligentes que estaban bloqueados. Es la re-forma de la mentalidad del paciente. Más aún, estos chispazos inteligentes deben ocurrir, no en el desapegado y desinteresado patrón intelectual de experiencia, sino en el patrón dramático en el que las imágenes están teñidas de afectos. De lo contrario los chispazos inteligentes ocurrirán pero no desharán las inhibiciones que explican los desordenes afectivos del paciente; resultará un desarrollo de la inteligencia teórica sin un cambio en la espontaneidad sensitiva. Finalmente, no ha de pensarse que el paciente sea capaz de curarse a sí mismo; porque la curación consiste precisamente en los chispazos inteligentes que surgen de las imágenes esquemáticas que espontáneamente reprime el paciente; y aun si por una extraordinario esfuerzo del desprendimiento intelectual tuviera éxito el paciente en captar en parte lo que ha rehusado entender, esta captación ocurrirá en el patrón intelectual de experiencia y así se mostrará ineficaz; en realidad, es posible que el esfuerzo produzca una obsesión con nociones analíticas, y habrá algún peligro de que tal chispazo inteligente meramente teórico tienda a inocular al paciente contra el beneficio de una verdadera experiencia analítica con sus matices dramáticos.

El analista, pues, es necesario. Para ejecutar un diagnóstico diferencial debe saber medicina. De lo contrario no sólo se arriesga a atender la mente cuando el cuerpo esté enfermo, sino también a intentar darle tratamiento a unos psicóticos y así adquirir la reputación de volver loca a la gente. Además, el analista debe estar él mismo libre del escotoma; un sesgo en su intelección de sí mismo será también un sesgo en su intelección de los demás; y esto es tanto más peligroso si intenta seguir la terapia activa del Dr. Stekel. Esta terapia activa reposa en un conocimiento que en su estructura es paralelo al sentido común. Como se ha visto, el sentido común consiste en una acumulación básica de chispazos inteligentes a la que deben añadírsele más chispazos inteligentes derivados de la situación que se maneja. De manera semejante, el conocimiento del analista tiene dos partes. Está la acumulación básica derivada de una formación académica y de la experiencia personal. Consiste en una intelección de las psiconeurosis o parapatías en sus orígenes, su desarrollo, sus resultados; es una captación de una vasta variedad de posibilidades; implica la habilidad de pasar desde la biografía y conducta de un paciente, de sus sueños y asociaciones, hasta una captación de su huida precisa del conocimiento. Sin embargo, dicha huida precisa es el componente {202} oculto de una historia individual; posee no sólo rasgos típicos sino también sus propios giros y vueltas particulares; y continúa siendo operante en la situación analítica. El analista debe ser más listo que la resistencia. El tiene que discernir {226} la transferencia, ser capaz de aprovecharla, y saber cuándo terminarla. El tiene que ser capaz de esperar las oportunidades favorables, tiene que estar preparado a tomar la iniciativa cuando la ocasión lo pida, tiene que ser capaz de desistir cuando lo derroten, tiene que ser ingenioso para mantener las cosas funcionado cuando ve que puede ganar. En esta complicada y peligrosa partida de ajedrez él tiene que ir conquistando la intelección del problema básico del paciente, tiene que ganar su confianza mediante la explicación y remoción de los síntomas superficiales, y preparando el camino para el descubrimiento del secreto profundo. Finalmente, tiene que ser capaz de terminar el análisis, afirmar al analizando en la confianza en sí mismo, contribuir lo que pueda al final feliz en que tanto la necesidad del analista como los turbadores recuerdos del análisis hayan pasado.

Es tiempo de volver a nuestra pregunta. ¿Existe evidencia empírica para afirmar que la suspensión del entender no es meramente una consecuencia posible sino también un factor regular u en el desorden psicogénico? Desafortunadamente hay divisiones entre los especialistas del campo, y así en lugar de dar una sola respuesta deberé dar dos.

A quienes se inclinan a concordar con el Dr. Stekel, uno puede decirles que existe evidencia empírica para una noción psicoterapéutica en la medida en que la noción sea operante en el tratamiento actual, en que sea operante en el tratamiento de todo tipo de desorden más que en una selección parcial de sus tipos, en que sobreviva prolongadas y variadas experiencias, en que la supervivencia contraste con una disponibilidad a abandonar las nociones no verificadas, en que los fracasos no puedan ser rastreados hasta la noción en cuestión. Ahora bien, el Dr. Stekel ha alcanzado una posición internacional como analista y como escritor de obras técnicas; es capaz de describir su Technique of Analytic Psychotherapy como el fruto de treinta años de experiencia; 42 en ese libro la hipótesis de trabajo del analista es que el paciente está sufriendo de un escotoma y la meta del analista es llevar al paciente hacia un 'relampagueante rayo de iluminación'; esta visión domina todo el tratamiento y es relevante para la clase íntegra de parapatías o psiconeurosis; finalmente, se da una buena porción de evidencia de la independencia de mente del Dr. Stekel y su disponibilidad para atenerse a los resultados.

Sin embargo, tal vez haya algunos a quienes el hecho de que el Dr. Stekel favorezca una opinión les dé una presunta evidencia de que la opinión sea errónea o al menos apresurada. A ellos les indicaría que nuestro presente asunto no es {203} la validez de toda la

41 [STEKEL, Technique of Analytical Psychotherapy, 13.]

teoría y práctica del Dr. Stekel, sino sólo la existencia de una evidencia empírica para una correlación singular. No estoy pidiendo {227} que se adopte el método activo del Dr. Stekel; no estoy ni siquiera urgiendo que sea deseable el tratamiento analítico; mi interés se restringe a un asunto teórico, y mi pregunta es si existe la evidencia o no. Me parece que una respuesta negativa es imposible. Aun si uno prescinde enteramente del Dr. Stekel y de sus alumnos, con todo, se dan otros tratamientos analíticos en los que la curación obra por el conocimiento. 43 Ahora bien, el conocimiento en cuestión es de una clase particular; no es un conocimiento sensitivo aparte de la organización mediante los chispazos inteligentes, porque la hipnosis no es un método satisfactorio; no es un conocimiento a nivel de reflexión crítica y juicio, porque los engaños no son la característica principal de la psiconeurosis; es el factor intermedio que hemos estado investigando bajo el nombre de chispazo inteligente, y en el nivel teórico actual no hay diferencia si al paciente lo lleva hacia el chispazo inteligente un método activo, o se le deje que lo descubra por sí mismo con un método pasivo.

2.7.7 Una Nota sobre el Método.

Ha de señalarse un punto final, que contempla la significatividad para la psicología profunda de los desarrollos recientes de la metodología científica. {228} Al pasar de un siglo a otro, el determinismo mecanicista era todavía la visión del mundo dominante en los círculos científicos. El descubrimiento y desarrollo freudiano de la noción del desorden psicogénico llegó en un momento ambiguo cuando la apariencia antigua estaba por disolverse y, como uno pudiera esperar, la ambigüedad del momento forzó la ambigüedad {204} en la interpretación de su obra. Si hubiera sido correcto el determinismo mecanicista, entonces ni la normalidad ni el desorden serían psicogénicos; el daimon de Laplace pudiera calcular ambos partiendo de la distribución mundial de átomos en una situación básica; pudiera decirse que Freud introdujo un nuevo nombre y una nueva técnica en la medida en que manejó la colocación de átomos por sus apariencias psíquicas; pero no se le podría acreditar a Freud haber descubierto una ciencia autónoma. Por otra parte, si es incorrecto el determinismo mecanicista, la categoría de lo psicogénico adquiere rápidamente una significatividad profunda. Intentemos clarificar este punto.

Como hemos visto, la ciencia empírica es la determinación de las correlaciones verificada en lo observable. 44 El mecanismo es la determinación adicional para descubrir lo que no es ni una correlación, ni algo verificado, ni algo observable. Lo que se descubre así, se declara real y objetivo; y en comparación con este tesoro ficticio, lo observable llega a ser lo meramente aparente. Así, en la teoría física del siglo XIX, el éter es real y objetivo, y sus propiedades que se parecen, digamos, a un vórtice como esponja son lo que hace verdaderas las ecuaciones electromagnéticas. Y esto no es todo. Debido a que las correlaciones verificadas se les atribuyen a los átomos o al éter en cuanto imaginados, ellas no son abstractas sino concretas; y una vez que se consideran concretas las correlaciones clásicas, se sigue el determinismo, y se excluye rigurosamente la posibilidad de las leyes estadísticas (excepto como una confesión de ignorancia).

Ahora bien, las propias investigaciones de Freud arrojaron alguna duda sobre el carácter científico de la objetivación mecanicista. El se daba cuenta de la importancia de la extroversión en el descubrimiento-del-objeto que le pertenece al aspecto psíquico del desarrollo sexual. El pudiera haber recurrido a la proyección para explicar la transformación de la inconsciente mala-voluntad de los primitivos para con los parientes que partieron, en la explícita mala-voluntad de los espíritus que partieron, para con los desolados dolientes. Pero él no tenía intención de regresarse al camino recorrido por Galileo y Descartes, Hobbes y Berkeley, Hume y Kant. Y la metodología de la ciencia entonces contemporánea no le proporcionó {229} la regla sobre la moderación que restringe la afirmación científica a las correlaciones verificadas y a las cosas observables. Al contrario, en muchas ocasiones Freud representa la apariencia de su 43 OTTO FENICHEL [Problems of Psychoanalytic Technique. trad. ingl. de D. Brunswick, Albany, N. Y., 1941: The Psychoanalytic

Quarterly, 1941] pregunta cómo funciona la interpretación (p. 52) y discute el proceso en que el paciente se apropia una interpretación (pp. 76-97). GREGORY ZILBOORG ['The Emotional Problem and the Therapeutic Role of Insight,' The Psychoanalytic Quarterly, 1952, 1-

24] experimenta dificultad en definir el chispazo inteligente, concede que la esperanza básica de Freud era una ampliación de nuestra capacidad de entender, insiste en que las intelecciones terapéuticamente significativas surgen sólo como consecuencia de la liberación psíquica. A Study of Interpersonal Relations, P. MULLAHY (ED.) (New York: Hermitage Press, 1949] incluyó tres escritos sobre el

chispazo inteligente por E. D. Hutchinson [ver antes, cap. 1, nota 1]. De estos escritos CLARA THOMPSON [Psychoanalysis: Evolution and

Development. Con la colaboración de P. Mullahy, New York: Hermitage Press, 1951, 238-41) deriva una definición del chispazo inteligente y la aplica a un proceso terapéutico que termina con un momento iluminador en el que el pensar previo se ubica en la perspectiva, y la espontaneidad sensitiva sufre un cambio sin esfuerzo. En The Interpersonal Theory of Psychiatry (New York: W. W. Norton, 1953), H. S. SULLIVAN habla varias veces de una maravillosa 'desatención selectiva' de lo que es significativo (ver el Índice bajo

'selective inattention') y pinta a un paciente que repentinamente ve lo central de un sueño (pp. 338-39). En suma, se da una diferencia esencial entre la tarea del profesor y la tarea del psicoterapeuta; pero enseñarles algo a los individuos acerca de ellos mismos es un componente significativo en la psicoterapia; y a la luz del presente análisis del conocimiento humano la enseñanza es exitosa si se da una comunicación de chispazos inteligentes. v

44 Aquí 'observable' no denota la variable física de la mecánica cuántica, sino simplemente lo que puede observarse. [Esta nota la añadió Lonergan al revisar las pruebas.]

tiempo y tiende a considerar los eventos psíquicos observables como una aparición, y a considerar como realidad unas entidades no observables. ¿Qué es precisamente la libido? ¿Es algo que se conoce al observar los nervios, o al observar los eventos psíquicos, o al correlacionar estas cosas observables, {205} o al verificar estas correlaciones? ¿O es una construcción que es a las correlaciones verificadas de Freud semejante a lo que el éter vórtice-esponja fue una vez para las ecuaciones electromagnéticas? Resolver la ambigüedad, si puede resolverse, exigiría la investigación de un experto entrenado en la historia de la ciencia. 45

Igualmente, Freud fue declaradamente determinista. Pero en tanto que el determinismo es operante en la obra de Freud, equivale al postulado de que hay una razón para todo, aun para los números que parece que uno selecciona al azar. Pero si uno admite que algunas razones son asistemáticas, ese postulado llega a ser compatible con la ley estadística; y si Laplace ha fracasado en excluir la probabilidad de la física, hay poca posibilidad de que sea excluida de la psicología.

Con todo, cualquiera que haya sido el involucramiento de Freud w en el determinismo mecanicista, queda el que su descubrimiento científico fue la enfermedad psicogénica. No es una ciencia sino una filosofía quien declara que los eventos conscientes son apariencia y que alguna cosa última subyacente sea la realidad. No es una ciencia sino una filosofía quien les confiere a los átomos el papel exclusivo de mandar en el curso de los eventos conscientes. Por otra parte, el descubrimiento de Freud es el que revela que lo psicogénico es más que un nombre ilusorio; y un sacrificio del determinismo mecanicista es el que le abre camino al reconocimiento de lo psicogénico como una categoría genuina.

Porque, en primer lugar, reconocer lo asistemático conduce a afirmar unos niveles sucesivos en la investigación científica. Si lo asistemático existe a nivel de la física, entonces a ese nivel hay variedades coincidentes que pueden sistematizarse por un nivel superior químico {230} sin violar ninguna ley física. Si lo asistemático existe en el nivel de la química, entonces a ese nivel hay variedades coincidentes que pueden sistematizarse por un nivel superior biológico sin violar ninguna ley química. Si lo asistemático existe en el nivel de la biología, entonces a ese nivel hay variedades coincidentes que pueden sistematizarse por un nivel superior psíquico sin violar ninguna ley biológica. Si lo asistemático existe en el nivel de la psique, entonces a ese nivel hay variedades coincidentes que pueden sistematizarse por un nivel superior de intelección y reflexión, deliberación y elección, sin {206} violar ninguna ley de la psique. En suma, un reconocimiento de lo asistemático hace posible concebir (1) la salud psíquica, como el despliegue armónico de un proceso que se mueve a la vez en niveles distintos pero relacionados, (2) la aberración psíquica en cuanto una orientación del flujo de la conciencia en conflicto con su función de sistematizar las variedades subyacentes, y (3) el tratamiento analítico, como un esfuerzo por reorientar un flujo aberrante de la conciencia y por realizar una liberación de aquellas obstrucciones inconscientes cuyo origen sea psíquico.

Igualmente, un reconocimiento de que lo real es lo verificado hace posible afirmar tanto la realidad del sistema superior como la de la variedad subyacente. Lo químico es tan real como lo físico, lo biológico es tan real como lo químico, lo psíquico es tan real como

Related documents