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En el colegio la coordinación de bienestar prohibió correr a los estudiantes en horas de descanso, por la pequeñez del espacio y la cantidad de estudiantes. La primera medida para tratar de resolver esta situación fue que los grados de transición, primero y segundo, salieran a descanso a las 2:30 pm, y los grados tercero, cuarto y quinto a las 3:00 pm, porque se daban muchos accidentes cuando salían todos los grupos al mismo tiempo al descanso. Sin embargo, ocurrió lo siguiente:

Karol Sánchez que se caracteriza por ser una de las niñas más pacíficas del salón, estaba sentada con un grupo de amigas, en el espacio que se le asignó al grado quinto para el espacio del descanso, cuando de pronto se pararon y empezaron a empujarse como si fuera una ola de esas que hacen las personas en los estadios de futbol. Los gritos empezaron a ser cada vez más fuertes y de repente salió Karol del grupo, y se dirigía con paso ligero hacia el director de grupo. Cuando llegó le pregunté: “Hola hijita que le sucedió?, por qué viene tan enojada?” y respondió, “profe, mire que Juan José Pinto me pegó en la cara ” a lo que inmediatamente le respondí, “pero Karol, yo veo que todos se están empujando y significa que usted también sería responsable”, Entonces la niña me respondió, “No profe, yo estaba

con Laura Gómez, Liyan Realpe, Laura Gaviria allí conversando, ellos llegaron y empezaron a jugar, empujando, y Juan José me pisó un pie, cuando le reclamé, me pegó en la cara, pero yo no estaba jugando con ellos, solo con mis amigas y si no hubieran llegado no me hubiera pisado ni me hubiera hecho lo demás” entonces comprendí la situación y le dije: “Karol vaya y busque a Juan José Pinto para aclarar la situación”, ella salió cojeando con las tres amigas que llegaron para apoyarla cuando estaba narrando su historia.

Salieron inmediatamente a buscar a los implicados en el caso. Tardaron unos dos minutos y traían a Juan José rodeado y del brazo, entonces Leidy Laura dijo, “profe: mírelo, él no quería venir”. se le preguntó a Juan José por qué había pisado a Karol y por qué le había pegado en el rostro y Juan José respondió: “Profe yo no le hice nada” Entonces lo interrumpí con cierto grado de indignación y le llamé la atención con tono fuerte de voz, casi regañándolo, por no querer asumir lo que había hecho y le dije: “Mire jovencito, lo que hizo fue muy grave, las niñas se deben tratar delicadamente y menos con Karol, pues todos sabemos que ella es una niña muy delicada y respetuosa” Él se quería disculpar, pero no se le dio la oportunidad porque la falta se encuentra estipulada como muy grave en el Manual de convivencia y se puso a llorar, esta situación fue causando cierto grado de indignación, porque quería tapar con un llanto lo que había hecho y le dije: “Juan

José, lo primero que voy hacer es llamar a su papá porque golpeó en el rostro a una niña, que seguramente sus padres van a venir a reclamar porque le hicieron eso”. Entonces soltó a llorar con más fuerza y le dije, “me hace el favor y me

rostro y que después hablaba con ella del asunto, Juan José y yo nos fuimos donde la coordinadora de disciplina. Él me acompañaba a cierta distancia envuelto en lágrimas, pues cuando a él se le dice que se va a citar a sus acudientes se pone muy nervioso. Me detuve antes de llegar a la oficina y como lo miré tan preocupado le dije: “vea: le voy a proponer un trato, y no lo llevo a coordinación de disciplina ni le anoto esto en el observador: usted va a traer una cartelera sobre el respeto hacia las mujeres el día de mañana, va a exponer su caso en los salones de cuartos y quintos. Además va a realizar un detalle con sus propias manos para Karol y le va a traer un chocolate o algo de comer y además le ofrecerá disculpas delante de todo el grupo” “Huy, ¿todo eso?” Respondió, “Bueno, eso si usted quiere” le dije, “sino, usted sabe cómo es la sanción de acuerdo al manual de convivencia. “no profe, yo hago la cartelera, expongo y traigo el chocolate” afirmó. Y de esa manera resolvimos aquella tarde, al rato busqué a Karol para decirle, que Juan José iba a realizar un trabajo de reparación, ella me sonrió, ya estaba más calmada y así pasó aquella tarde.

Al día siguiente lo primero que hice cuando llegamos a dirección de grupo a la una de la tarde, fue hacerle un gesto a Juan José sobre el acuerdo, que habíamos pactado, claro, bajo mi presión y el interés que se responsabilizara de lo que había hecho a Karol, Él se me acercó y me dijo: “profe, ya le entregué a Karol el detalle, y aquí está la cartelera. Y yo le dije: “no señor, ese no fue el acuerdo; usted debe exponer

en el salón primero y debe pedirle a Karol disculpas pero delante de todos. Pídale el detalle y se debe hacer como fue el compromiso”, El estudiante puso ese gesto de negación frente a mi petición y le dije de una, “mire: si no quiere hacer como

acordamos, recoja su cartelera, su tarjeta, sus chocolates y hacemos la otra opción”. Juan José se resistió mucho, los demás lo animaban, otros decían, “profe, deje que no más le entregue la tarjeta y los dulces”, Juan José se quedó parado como 10 minutos al lado del tablero sin tomar la iniciativa, entonces le dije “ya no exponga nada que yo voy por el observador”. Hice el intento de salir y entonces dijo, “no profe, yo voy hacer lo que me pidió”. Entonces, le pedí a todo el grupo total silencio para escuchar a Juan José. Él leyó la tarjeta, la cartelera, y entregó el detalle a Karol. Había decorado con gran esfuerzo la tarjeta; le había puesto dulces alrededor. Luego expuso en otros salones el tema y creo como director de grupo que le quedó claro, que antes de dejarse llevar por la emoción y el impulso, debe analizar la manera de actuar cuando tiene algún conflicto. La amistad de los dos estudiantes continuó en la normalidad. Juan es excelente a nivel académico, Karol tiene una excelente convivencia con el grupo.