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Chapter 3 Acceptance and Commitment Therapy: Linking Mindfulness and Values with

3.5 Mindfulness in ACT

Analizamos 20 discursos de las autoridades públicas francesas (véase Anexo 1, al final del trabajo) para averiguar empíricamente la existencia de la primera fase de politización de la amenaza terrorista derivada de los atentados del 11-S y de Afganistán. El Presidente de la República, Jaques Chirac, y el Primer Ministro, Lionel Jospin, dan 13 discursos, mientras que el Ministro de Asuntos Exteriores, Hubert Vedrine, hace 7 intervenciones públicas sobre este tema. Las conclusiones extrapoladas del análisis son las siguientes.

El terrorismo es tratado como amenaza existencial en todos los discursos, mientras que en ninguno de ellos se hace referencia a las ADM ni a su posible utilización por parte de los terroristas: «El terrorismo, como siempre fanático, ciego y loco, encarna perfectamente el mal en nuestro días. Y, por esto, se debe encarar con la mayor contundencia» (Jaques Chirac, 13/09/2001).

La seguridad militar estatal es mencionada en el 50% de los casos, la seguridad de la UE en el 20% mientras que no se hace ninguna mención a la OTAN, confirmando la postura más estatalista y, en menor medida, europeísta, de la política francesa de seguridad y defensa. El Presidente Chirac confirma la autonomía decisoria francesa en el contexto de la guerra global contra el terrorismo, afirmando la alianza de su Gobierno con los Estados Unidos y sus aliados, pero bajo unas condiciones que respeten la soberanía nacional:

«El conflicto contra el terrorismo es efectivamente una forma moderna, aún desconocida, de guerra. Poco importa que la llamemos guerra, lucha o conflicto. Esta es la realidad […] Ahora, por supuesto, Francia determinará las modalidades y la naturaleza de su contribución, lo cual es normal, después de hacer sus propias evaluaciones y después de haberse puesto de acuerdo con los otros socios europeos y con los norteamericanos» (Jaques Chirac, 19/09/2001).

Este discurso es coherente con la posición del Primer Ministro: «Tenemos que actuar con plena solidaridad al lado de los Estados Unidos y, al mismo tiempo, debemos preservar nuestra libertad a la hora de tomar nuestras decisiones. Solidaridad y soberanía: estas son las palabras que caracterizan la postura de las autoridades francesas» (Lionel Jospin, 18/09/2001).

Los valores y el estilo de vida occidentales son securitizados en el 35% de los discursos, mientras que las vidas individuales y la continuación de la vida social cotidiana en el

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10% de los casos. En una conferencia de prensa con el Presidente norteamericano, Chirac hace referencia a los valores fundamentales de la "civilización occidental" y, al mismo tiempo, toma cierta distancia del discurso de George W. Bush sobre la guerra contra el terrorismo:

«No estoy seguro de la necesidad de utilizar la palabra “guerra”. Lo que es cierto es que tenemos un conflicto nuevo que será determinante para la defensa de los derechos humanos, de la libertad y de la dignidad humana, y que tendremos que poner en marcha todos nuestros recursos para proteger estos valores esenciales sobre los cuales se basa nuestra civilización» (Jaques Chirac, 18/09/2001).

En la tabla 4.5 se ofrece un resumen de los datos estadísticos recopilados:

Tabla 4.5. Francia: resultados del análisis de los actos de habla de las autoridades públicas relativos al 11-S IDENTIFICACIÓN DE LA AMENAZA DIMENSIÓN DE LA SEGURIDAD MILITAR OTROS OBJETOS SECURITIZADOS

Terrorismo 100% Estatal 50% Valores occidentales 35% UE 20% Vida social cotidiana 10% Vidas individuales 10% Fuente: elaboración propia

Para confirmar la segunda fase de politización de la amenaza terrorista surgida a raíz de los atentados del 11-S, analizamos 47 artículos del periódico Le Monde, publicados entre el 11 de septiembre y el 4 de octubre de 2001 (véase Anexo 1). Los resultados son los siguientes: el terrorismo es identificado como amenaza existencial en el 94% de los casos, mientras que en el 9% de los artículos se hace referencia a la posibilidad de que los terroristas puedan llevar a cabo otro atentado utilizando armas de destrucción masiva.

«Once de septiembre de 2001: una fecha que quedará marcada por la infamia […] Esperemos que los Estados Unidos sean capaces de responder a este ataque monstruoso perpetrado hoy en su territorio - un ataque mucho más terrible que Pearl Harbour - con la misma lucidez y el mismo coraje que siempre los han caracterizado» (Le Monde, 13/09/2001f).

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Quizás el artículo más famoso es el de Jean Marie Colombani, publicado el 13 de septiembre y luego citado en muchos periódicos europeos por la frase: « ¡Todos somos americanos! Todos somos neoyorkinos, al igual que John Kennedy, en Berlín en 1963, se declaró berlinés» (Le Monde, 13/09/2001b).

Además de la identificación de la amenaza terrorista como existencial para la seguridad, el análisis cualitativo de los artículos de Le Monde permite destacar una peculiaridad del caso francés. En algunos artículos, existen voces críticas respecto a la postura norteamericana en política exterior:

«Políticamente, los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre nos obligan a repensar la cuestión de la vulnerabilidad americana así como, en muchos casos, la incapacidad para utilizar su poder […] ¿Una superpotencia americana? Esto no es nada más que un modelo teórico. No tiene muchas conexiones con la realidad que vivimos. América, a menudo intolerante, por no decir arrogante, se sitúa en la ambigüedad en lo que concierne a la utilización de su poder. Ese país cree firmemente que todo el mundo, en su totalidad de continentes y culturas, aspira a la democracia y a la sociedad de consumo: ¡ofrezcámosles el estado de derecho y los centros comerciales, y los conflictos desaparecerán! ¿Ha actuado América en el contexto internacional siempre de conformidad con un código moral absoluto? Por supuesto que no» (Le Monde, 13/09/2001p).

En el 26% de los casos se menciona la dimensión estatal de la seguridad como objeto bajo amenaza, en el 13% la de la UE y en el 4% de los casos la de la OTAN. El peligro más grande para la seguridad militar francesa está relacionado con la posibilidad de atentados contra las instalaciones nucleares situadas en el país: «El choque de un avión contra la central de la Hague (región de la Mancha) podría tener consecuencias comparables al accidente de Chernóbil. Esta es la conclusión de un estudio realizado por la dirección general de la investigación de la Unión Europea» (Le Monde, 16/09/2001b). Una de las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre fue la reapertura del debate sobre la seguridad de las instalaciones nucleares presentes en el territorio europeo, y no sólo en Francia.

Los valores occidentales son securitizados en el 34% de los artículos, seguidos por las vidas individuales (11%) y por los intereses estratégicos estatales (9%). Lo que destaca en el análisis es la neta oposición entre la lógica del terrorismo y los principios que, según los periodistas franceses, deberían guiar la actuación de los EEUU y de sus aliados:

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«La peculiaridad del nuevo sistema terrorista es su carácter suicida y mortífero […] Hay una lógica estratégica. Esas personas no son estúpidas. Son personas inteligentes que fallan en algo. Lo que nos permite afirmar que son unos fascistas es el hecho de que ellos piensan tomar el poder a costa de montañas de muertos y con los medios típicos del terror. Nosotros, al contrario, respetamos la tradición de querer tomar el poder gracias al convencimiento de los ciudadanos que se manifiesta en elecciones más o menos perfectas, pero en todo caso caracterizadas por la no violencia […] Hoy en día nos enfrentamos entonces a un desafío lanzado al porvenir de la cultura democrática occidental» (Le Monde, 23/09/2001a).

A diferencia del caso alemán y del español, hay una coincidencia entre la tipología de objetos securitizados y los porcentajes de securitización registrados en Francia entre los actos de habla de las autoridades públicas y los artículos de Le Monde. La mayor diferencia que constatamos es el sentimiento de antiamericanismo y de crítica hacia la política exterior norteamericana presente en los artículos de Le Monde. Este sentimiento no se muestra en los discursos de las autoridades públicas, las cuales matizan su postura frente a los EEUU, apelando al respeto de la soberanía nacional y de la autonomía en política exterior.

A continuación, se detallan los resultados relativos al análisis de la prensa francesa:

Tabla 4.6. Francia: resultados del análisis de los artículos de Le Monde relativos al 11-S IDENTIFICACIÓN DE LA AMENAZA DIMENSIÓN DE LA SEGURIDAD MILITAR OTROS OBJETOS SECURITIZADOS

Terrorismo 94% Estatal 26% Valores occidentales 34% ADM 9% UE 13% Intereses estratégicos 19% Terror + ADM 9% OTAN 4% Vidas individuales 11%

Fuente: elaboración propia

Analizamos cuatro medidas concretas para confirmar la tercera fase del proceso de securitización del 11-S en Francia, de acuerdo a la metodología descrita en la primera sección de la tesis. La primera es el decreto nº 2001-875 del 25 de septiembre de 2001 que reglamenta las relaciones financieras con personas y organizaciones relacionadas con el terrorismo (Gobierno de Francia, 2001a). Esta medida legal somete a un estricto control y a la autorización previa del Ministerio de Economía, Industria y Finanzas

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todas las transacciones financieras entre las personas físicas y jurídicas residentes en Francia y un listado de personas y entidades entre las cuales se incluyen a Osama bin Laden y Al Qaeda. Esta medida estatal tiene como objetivo principal reforzar el trabajo de prevención frente a nuevos atentados.

La segunda medida es la Ley nº 2001-1062 del 15 de noviembre de 2001 relativa a la seguridad cotidiana (Gobierno de Francia, 2001b), cuyo capítulo quinto es titulado "Disposiciones para reforzar la lucha contra el terrorismo". Los aspectos más relevantes de esta legislación son el refuerzo de las prerrogativas de las fuerzas de seguridad para cachear personas e inspeccionar domicilios privados y sedes de asociaciones sospechosas de estar involucradas en actividades relacionadas con el terrorismo; cachear a los pasajeros encontrados en zonas reservadas de los aeropuertos, así como sus equipajes y pertenencias; revisar equipajes, maletas y envíos postales que se hacen a través del transporte aéreo. Además, la ley obliga a las empresas proveedoras de los servicios de telecomunicaciones a dar los datos necesarios a las autoridades judiciales para poder llevar a cabo una investigación relacionada con actividades terroristas. Esta medida estatal refuerza el trabajo de prevención en la lucha contra el terrorismo además de aumentar los controles internos operados por las fuerzas de seguridad.

La tercera medida es la ley nº 2003-66 del 19 de marzo de 2003 sobre seguridad interior (Gobierno de Francia, 2003b) que se desarrolla según tres ejes principales (Senado de Francia, 2007):

1) Mejorar la eficacia de las fuerzas de seguridad interior en la identificación y en la búsqueda de los autores de crímenes y delitos.

2) Modernizar la legislación para que las fuerzas de seguridad del Estado dispongan de mejores herramientas para enfrentarse a algunas formas de delincuencia, entre ellas el terrorismo.

3) Reforzar la autoridad y las prerrogativas de las fuerzas de seguridad, entre otras cosas garantizando a ellos y a sus familias un amparo jurídico reforzado.

Algunas medidas concretas de la "Ley sobre Seguridad Interior" aumentan el poder discrecional de los cuerpos de seguridad relativos al transporte por carretera (control de permisos de conducir, de permisos de circulación y de los datos de inmatriculación de vehículos) y a los controles de acceso a acontecimientos donde haya un gran aflujo de personas (competiciones deportivas, conciertos). Al igual que la medida anterior, esta

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ley refuerza el trabajo de prevención en la lucha contra el terrorismo además de aumentar los controles internos operados por las fuerzas de seguridad.

La cuarta medida es la ley constitucional nº 2003-267 del 25 de marzo de 2003 (Gobierno de Francia, 2003a) con la que se adopta la Decisión marco del Consejo europeo del 13 de junio de 2002 (Consejo Europeo, 2002) sobre la introducción de la orden de detención europea. Esta medida deriva del marco institucional de la UE y fortalece el trabajo de prevención en la lucha contra el terrorismo al mejorar la cooperación internacional y de los servicios policiales y judiciales de los Estados miembros de la UE que adoptan la orden de detención europea.

Para determinar si la opinión pública francesa comparte el proceso de securitización de la amenaza terrorista surgida a raíz de los atentados del 11-S, analizamos los resultados de algunas encuestas hechas por el Instituto "Ipsos France" recogidas en el en "Dossier sobre los atentados del 11 de septiembre" (Ipsos France, 2001). En una encuesta realizada el 17 de septiembre, los dos tercios de los entrevistados afirman "estar preparados a empezar la guerra contra el terrorismo", declarándose favorables a una intervención militar llevada a cabo por los EEUU o por la OTAN.

En otra encuesta, llevada a cabo el 24 de septiembre, el 80% de los franceses declara compartir la afirmación según la cual "la guerra contra el terrorismo concierne hoy en día a todos los países occidentales y no sólo a los Estados Unidos". Además de estos datos, en la encuesta del 24 de septiembre, el 75% de los entrevistados afirma que, en su opinión, "la política exterior norteamericana tiene cierta responsabilidad en el aumento del fanatismo islamista". Este dato refleja el sentimiento de antiamericanismo y de crítica a la política exterior estadounidense registrado en el análisis de algunos artículos de Le Monde. Como ya se dijo anteriormente, éste es un aspecto que representa una peculiaridad del caso francés y que no se registra en las otras unidades elegidas como estudios de caso.

Un dato que contrasta con el caso alemán es el índice de confianza que registra el Presidente Bush, quien goza de la confianza del 60% de los entrevistados franceses para llevar a cabo la respuesta militar de los EEUU y de sus aliados. Además, el 70% de los entrevistados aprueba "la actitud del Presidente Bush después de los atentados".

El 61% de los franceses afirma que Francia debe participar en la guerra contra el terrorismo y que la participación en esta guerra "justifica el riesgo" de represalias en el territorio francés, frente al 35% que no comparte esta visión. Es decir que casi dos tercios de los franceses creen que el país debe de asumir sus responsabilidades y apoyar

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a los EEUU como aliado en la guerra contra el terrorismo, asumiendo el riesgo de que esto podría convertirlo en objetivo de Al Qaeda. Por último, en una encuesta realizada el 15 de octubre de 2001, pocos días después de la intervención en Afganistán, dos tercios de los franceses declaran su apoyo a las operaciones militares llevadas a cabo para derrocar el régimen talibán.

Resumiendo, podemos confirmar que la opinión pública francesa acepta la securitización de la amenaza del terrorismo islamista a raíz de los atentados del 11-S: el 80% de los franceses cree que esta amenaza afecta a todos los países occidentales; el 61% de ellos afirma que Francia debe participar en la guerra contra el terrorismo y asumir el riesgo de que esto la pueda convertir en un objetivo de Al Qaeda, mientras que el 65% declara su apoyo a la intervención militar llevada a cabo en Afganistán. El análisis de los resultados empíricos demuestra que Francia también securitiza las amenazas de Al Qaeda y de Afganistán a partir del 11 de septiembre del 2001. Se registran las dos fases de politización de la amenaza (actos de habla de las autoridades públicas y artículos de Le Monde), la fase de adopción de medidas de emergencia por parte del Gobierno y la aceptación de la amenaza por parte de la opinión pública en los sondeos demoscópicos nacionales. Como dijimos anteriormente, la securitización francesa presenta algunas peculiaridades, como el apego a la soberanía y autonomía decisoria en los actos de habla de las autoridades públicas y la presencia de un cierto sentimiento de antiamericanismo en algunos artículos de Le Monde.