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Minimum Wage

In document AFL-CIO Legislative Guide, 2009 (Page 94-98)

Al igual que como se hizo para el eje analítico anterior, la información ha sido revisada según la hipótesis planteada, vale decir, que habría una reconfiguración de lo que se espera de un político y de lo que se entiende por política, descrita como un escenario conflictivo en el que se busca, explícitamente, el poder para construir un orden deseado. De este modo se estaría expresando un anhelo colectivo de que la política no busque explícitamente el poder. La relación entre política y poder generaría conflicto y, por tanto, la no-búsqueda explícita del poder, sería una fuente de confianza “a priori”. Siguiendo esta pauta, a continuación exponemos el análisis de las fuentes consultadas disponibles en la literatura.

2.2.1 Análisis de la información pública

Sintetizaremos el análisis de la información pública en dos imaginarios políticos interrelacionados. El primero, guarda relación con la llamada “política tradicional”; ésta sería una forma de practicar la actividad política caracterizada por una serie de atributos calificados como no deseables, y sería vista como responsable del desprestigio de la política y de los políticos en sí. Consecuentemente, estaríamos ante la emergencia de un imaginario de la política calificada como “nueva” o “moderna”. Así, se identifica un “nuevo” tipo de liderazgo político, caracterizado por una serie de atributos valorados como deseables y que implicarían un cambio del imaginario de la política en sí misma.

En relación a este desprestigio de la actividad política y, específicamente, del accionar de los políticos, podemos señalar que se traduciría en una desconfianza ciudadana relativamente generalizada, lo que explicaría, en parte, la desafección con los modelos políticos actuales. Así, se visualiza la impresión de la ciudadanía respecto de que la calidad

de la política chilena estaría empeorando, y es común encontrar apelativos referidos a la falta de honestidad y baja credibilidad de los políticos88 (ver cuadros 14 y 15).

Cuadro 14: Según este estudio de la Fundación Chile 21, el 23% de la población considera que la política se ha mantenido igual de mal y un 39% opina que esta empeorando

Cuadro 15: Atributos indeseados en los políticos.

Como puede observarse, una de las principales críticas que se le hacen a los políticos es su falta de honestidad y consecuencia para con sus promesas. Así mismo,

88 “Preocupante, es que en Chile sea considerada una actividad poco fiable y deshonesta, asociada a

reprobables comportamientos de quienes la ejercen, es decir, los políticos.”. Op.Cit. Hardy, Clarisa. Calidad de la Política...

En su opinión, la calidad de los políticos y la política en Chile en los últimos 13 años de democracia, ha venido: Ns/nr 1% Se ha mantenido igual de mal 23% Se ha mantenido igual de bien 9% Mejorando 28% Empeorando. 39%

Fuente: Estudio de Opinión N°13, Fundación Chile 21, www.chile21.cl/medios/Mujeres.ppt

¿Qué es lo que a usted más le molesta de los políticos?

Opciones %

No son honestos, mentirosos, embusteros 39 Muchas promesas sin cumplir 20

Fraudes, corrupción 13

Doble estándar 10

Falsas promesas 7

Hipócritas, Falsos 7

Se han rescatado las primeras mayorías de respuestas, Fuente: Estudio de Opinión N°13, Fundación Chile 21, www.chile21.cl/medios/Mujeres.ppt

impresiona la preocupación respecto a posibles prácticas de corrupción y fraude siendo que Chile es un país reconocido entre sus vecinos por sus bajos índices en estas materias.

Un elemento interesante a considerar es que, pese al desprestigio y su consecuente desafección de la ciudadanía para con la actividad política –y sus repercusiones en la participación electoral-, los fenómenos que acompañaría esta elección presidencial en particular, como son la irrupción de las mujeres y la emergencia de “nuevos” tipos de liderazgos, estarían incentivando la participación de sectores que se han mantenido marginados de los procesos eleccionarios, como es la población de jóvenes no inscritos en los registros electorales (ver cuadro 16)

Cuadro 16: Participación electoral esperable en los jóvenes para los próximos comicios de ser la inscripción electoral automática y el voto voluntario.

Según este estudio, realizado por la Fundación Futuro, una alta proporción de los jóvenes no inscritos en los registros electorales estarían dispuestos a participar en los

Fuente: Fundación Futuro, Estudio de Opinión Pública: Los Jóvenes y la Política ¿Qué pasa ahí?, Junio del 2004, disponible en www.fundacionfuturo.cl

próximos comicios de ser la inscripción automática y el voto voluntario (73%). Esta condicionante se explica por la obligatoriedad, en el caso chileno, de participar en todo proceso eleccionario, sin posibilidad de renunciar a este derecho una vez se ha inscrito el ciudadano en los registros correspondientes. Esta alta proporción de jóvenes que hipotéticamente participarían de las elecciones también podría explicarse, como revisamos en el eje de análisis anterior, por la alta adhesión que la figura de Bachelet genera entre la población perteneciente a este grupo etario (según el estudio expuesto de la Universidad de Talca) y develaría los motivos por los cuales la actual precampaña de Bachelet esta enfocada hacía la juventud, instándola a inscribirse para votar por ella.

De esta manera, el desprestigio de la actividad política se relacionaría con una imagen en la opinión pública respecto de un agotamiento de un cierto tipo de modelo político, denominado como “tradicional”. Este modelo es caracterizado como aquel donde el poder es ejercido desde las cúpulas, lo que alejaría a los políticos de la ciudadanía y, por tanto, limitaría la capacidad de visualizar y dimensionar los problemas de la población89.Así, la política estaría estructurada en un sistema rígido de partidos políticos, lo que obstaculizaría el recambio de los actores. En este escenario, y como se planteó en el eje de análisis anterior, la figura política de las mujeres sería vista como una alternativa de renovación en los modos y estilos de ejercer el poder: “La rigidez de las estructuras partidarias y la falta de renovación en los cuadros, modelos y estilos de liderazgos es lo que explica, en parte, el declinio que está sufriendo Lavín (refiriéndose a Joaquín Lavín, actual candidato a la presidencia de la oposición), así como el fenómeno emergente de la mujer en la política”90

.

En este contexto la figura de Bachelet adquiere sentido: “Los partidos por fin se dieron cuenta que deben hacerse a un lado, que parte del plus de Michelle se relaciona con su lejanía de las cúpulas”91

; así, ella es vista como expresión de esta demanda por una

89

Por ejemplo, refiriéndose a una figura política nacional, se comenta “no marca en las encuestas, no es carismático. Cultiva un perfil de político tradicional y cupular, y eso la ciudadanía lo castiga”, Diario La Nación, El Puzzle que enfrenta Bachelet, 19 de Diciembre del 2004

90 Hardy, Clarisa. Cambio de Reglas en los Liderazgos, Artículo publicado en El Mostrador, 9 de abril del

2004, disponible en www.chile21.cl/voz/2003/46.act

“nueva” política, y el masivo apoyo hacía su figura se explicaría también por este reconocimiento de la ciudadanía de sus “novedosos” atributos.

En síntesis, el “nuevo” líder sería carismático –atributo que, como se expuso en el eje anterior, tendría por demás Bachelet-, estableciendo una relación de cercanía con la gente, lo que permitiría generar una sensación de involucramiento en el proyecto político propuesto. Desde esta perspectiva, se plantea como un liderazgo “ciudadano”, considerando esta estrecha relación del líder con la sociedad civil. Para el caso de Bachelet esta relación sería especialmente potente debido a que su candidatura es vista como emanada desde la propia ciudadanía y no como producto de una decisión cupular92.

Pero los atributos demandados a los “nuevos” líderes no se estancan en el carisma y la cercanía; concordante con la crítica que se realiza a la política “tradicional”, la honestidad, los valores y principios y la inteligencia sería fundamentales para ejercer de manera adecuada el cargo de la Presidencia de la República (ver cuadro 17).

92 “En el interés de la candidata por establecer una campaña de corte ciudadano –y lo más alejada posible de

la política tradicional-, los partidos fueron los menos beneficiados”, Diario La Segunda, El aterrizaje del PPD en el comando de Michelle Bachelet, Viernes 14 de Enero de 2005; “Esta campaña, tiene un ribete muy distinto a lo tradicional, mucho más ciudadano”, Michelle Bachelet, He Sido Iluminada por la Gente, en Diario La Segunda, Viernes 7 de Enero de 2005

Cuadro 17: Características demandadas en los líderes políticos

En el cuadro se observa los principales atributos exigidos a los representantes políticos. Cabe destacar, en relación con el eje de análisis anterior, que los primeros tres atributos aquí mencionados fueron relacionados en mayor proporción a la figura de las mujeres. De este modo, si bien la demanda por un “nuevo” líder no implica el que sea necesariamente una mujer, se establece una relación entre imaginarios que facilita la emergencia de liderazgos femeninos.

Por último, se releva un aspecto íntimamente ligado a la hipótesis planteada como articuladora de este eje, cual es, que la forma de acercamiento al poder sería una fuente de confianza inicial para con las figuras políticas. Al respecto se señala: La política “con su propia lógica interna de movilidad, con sus códigos distintos a los de otras actividades genera, por lo mismo, desconfianzas y su clara vocación por el poder convierte la desconfianza inicial en la sospecha de propósitos turbios que se confirman ante cada caso puntual que corrobora prejuicios ya instalados”93

. Ante esta suerte de desconfianza a priori, las estrategias de marketing, comunes en las campañas políticas modernas, son vistas con recelo por la ciudadanía. El uso evidente de estrategias comunicacionales provocaría una

93 Op. Cit. Hardy, Clarisa. Calidad de la Política...

sensación de vulnerabilidad frente al poder de influencia de los medios de comunicación. En este contexto, Michelle Bachelet generaría mayor confianza respecto de su posible gestión debido a que, al ser su candidatura percibida como emanada desde la ciudadanía, es vista como menos ambicionadora de poder “por el poder”, alejando la sospecha de que intereses particulares pudieran determinar su accionar: “No son nombres impuestos por los medios (refiriéndose a Bachelet y Alvear), ni sus imágenes son el resultado de un cuidadoso marketing político” 94

.

De esta manera concluimos la exposición del análisis de la información extraída de las fuentes públicas, a continuación se presenta la información relevada de las entrevistas a actores claves.

2.2.2. Análisis de las entrevistas

Del análisis de las entrevistas, especialmente de aquellos actores que pertenecen al mundo político, se desprende la descripción de una serie de procesos o tendencias que estarían afectando los imaginarios acerca de la política, caracterizado por un agotamiento de los modelos existentes y la emergencia de un “nuevo” político, el político que denominaremos como “moderno”. De este modo, se destacan tres ideas que exponemos como contextuales a esta demanda por un “nuevo” tipo de líder:

a) Contexto de progreso económico y modernidad

Se aprecia un clima, visualizado como real o no, dependiendo de las posiciones políticas de los entrevistados, de progreso y modernidad exitosa: “Se da más bien en un contexto singular de progreso general (...) y de una voluntad o disposición a la celebración o al disfrutar la realidad que se vive” (R.S.-P.7). De este modo, el modelo neoliberal implementado sería visto o como un éxito –para algunos- o como el único modelo posible –para otros-, sensación que estaría potenciada por las tendencias globales y la percepción

de que la política de los Estados-Nación poco o nada pueden influir en un modelo generalizado mundialmente: “En el fondo es una política para una sociedad que cree que no hay nada que cambiar en lo fundamental, que este orden lo ha clasificado como una especie de orden natural, o si no natural, por lo menos el único posible y que más allá no se puede ir porque viene el caos” (T.M.-P.8). Este clima conllevaría aspectos relevantes para nuestro análisis, como el que la candidatura de Michelle Bachelet se daría en un contexto de progreso y de respaldo mayoritario a la gestión realizada por los gobiernos de la Concertación, especialmente del Presidente Lagos, por lo que un continuismo de las políticas fundamentales actuales, especialmente en el ámbito económico, generaría confianza en la opinión pública: “Lo que estamos buscando son políticos que modifiquen lo menos posible los aspectos medulares de esta cultura neoliberal que se ha convertido en exitosa para los políticos de la Concertación y para el imaginario de la gente” (T.M.-P.8).

Dada esta coyuntura, las propuestas de la oposición se opacarían, favoreciendo la adhesión a las candidatas concertacionistas y abriendo la posibilidad de exigir “nuevas cosas” a los políticos. Estas “nuevas” demandas, como detallaremos más adelante, guardan relación principalmente con temas culturales y los llamados “temas valóricos”, temas que no habrían “evolucionado” o no se habrían “modernizado” de la misma manera que los aspectos económicos: “Era inevitable, si se modernizaba la economía se iba a modernizar la cultura” (R.J.-P.3). Es decir, el modelo general establecido sería para la mayoría de los

ciudadanos satisfactorio o el único posible, lo que permitiría o resignaría la exigencia de nuevas expectativas, relacionadas con aspectos más de forma que de fondo, expectativas también relacionadas con un deseo de modernización de los temas culturales: “El cambio de fondo no se va a producir, estamos en un sistema que esta relativamente amarrado” (T.V.- P.17). Como ya se ha señalado, la introducción de mujeres en la política también sería un símbolo de los “nuevos” tiempos y de la “modernización” cultural de los chilenos.

b) Acercamiento de la Izquierda y la Derecha: el clima de los consensos

De las entrevistas realizadas a Tomás Moulián y Juan Antonio Coloma, figuras políticas de sectores extremos y divergentes, contrarios a Michelle Bachelet, se destaca el hecho de

que ambos refieren, uno en forma positiva y el otro a modo de crítica y denuncia, un acercamiento de la derecha e izquierda: “Las diferencias que hoy en día tiene la izquierda con el mundo de la derecha, yo siento que son menos que antes (...) prácticamente no hay diferencias, porque hay mucha gente que se dice que es de izquierda y tiene conceptos que en el fondo son de derecha, y viceversa” (J.C.-P.13); “La radical diferencia no existe en

ningún otro terreno que en el terreno simbólico, los programas son iguales, más o menos, o son parecidos, no son iguales pero son primos hermanos” (T.M.-P.3). Tal acercamiento tendría sus raíces en la consolidación del modelo neoliberal y el fin de las utopías, pero también se debería a una suerte de “aprendizaje” del pasado –influida por el “trauma” de la política de la Unidad Popular y de la dictadura-y a un temor por polarizar las discusiones y los debates políticos: “Tiene que ver con el cambio de una sociedad que durante mucho tiempo tuvo consensos mínimos a una sociedad que hoy en día tiene consensos máximos (...) hoy en día no hay nadie que no crea en el mercado, en el mundo de las ventajas comparativas, en el nuevo rol del Estado, que no es regulador sino que solucionador de conflictos por otras vías, hoy en día el mundo es muy parecido” (J.C.-P.17); “Hoy en día

quien gobierne un país, a diferencia de hace 100 o 50 años atrás, no cambia la vida tanto. El día que ganó Lagos, que es socialista, yo no sentí lo mismo que mi padre cuando ganó Allende, también es un mundo en donde hay consensos más básicos, más importantes” (J.C.-P.5). Es importante considerar que Michelle Bachelet se posiciona en un escenario

donde los temores, que tradicionalmente han tenido las posturas más conservadoras, acerca de las “nefastas” consecuencias de gobiernos socialistas se han atenuado debido al gobierno de Ricardo Lagos.

Este acercamiento izquierda-derecha se traduciría en un clima de consensos máximos; de fin de los debates fundamentales y tradicionales de ambos sectores, lo que implicaría que los políticos actuales fueran evaluados más por la forma de ejercer su acción que por los proyectos de país que representan, ya que las propuestas programáticas serían en menor medida divergentes: “La gente no se aproblema por nada, le puede gustar Lagos y Lavín (...) la gente no se hace ningún problema. Son como modelos alternativos que han cumplido sus funciones” (C.T.-P.17). En síntesis, las agendas programáticas de los sectores políticos estarían siendo relevadas a un segundo plano y se estarían valorando más las características

personales de los candidatos, su modo de acercamiento a la ciudadanía y la no-trasgresión al orden establecido y el consenso logrado.

c) Agotamiento del modelo político tradicional

Por último se destaca, a modo de ideas contextuales un análisis compartido por todos los entrevistados que provienen del mundo político y coherente con lo expuesto de la información pública. Se refiere a la idea de que habría un agotamiento del modelo de político caracterizado como aquel de liderazgos con mucha autoridad, grandeza, de habla fuerte, en un tono más patriarcal y que por lo general se refería a grandes temáticas: “Ese tipo de liderazgos con mucha autoridad, con mucho estatus en la moral, con mucha grandeza, no valen nada” (C.T.-P.16); “Los grandes políticos, que hablaban fuerte, en un

tono más patriarcal, están fuera”(R.J.-P.24); “La lógica del servidor público tradicional era el

hombre o la mujer, que estaba para salvar la vida de la gente, en los grandes temas, era la sensación casi de pleitesía hacía el soberano, él daba órdenes, se visualizaba como inalcanzable” (J.C.-P.14).

Esta crisis de modelo político estaría relacionada con la crisis de los partidos políticos y de las instituciones de la democracia: “Los partidos políticos, el congreso, son instituciones que están con una manera de pensar que es anticuada, que obedece a otras lógicas, pero la dinámica de las instituciones hoy en día es distinta a la que era ayer y la política esta a la zaga de eso” (R.J.-P.21). El modelo “tradicional”, si bien sería valorado desde los aspectos de seguridad y autoridad, generaría una baja adhesión en la ciudadanía al situar al líder en una posición de mayor verticalidad con sus electores, lo que se visualizaría como una menor representatividad.. Cabe destacar que se suele visualizar a Lagos como el último político “a la antigua”, con una serie de características en su estilo de liderazgo que, si bien serían bien valoradas por la ciudadanía, generando respeto y confianza, estarían también siendo criticadas, expresando esta crítica en el respaldo a los políticos “modernos”, identificados en las candidaturas de Joaquín Lavín y de Michelle Bachelet: “Es tan obvio que hay crisis de un cierto modelo (...) lo más natural es que empiecen a aparecer otros tipos de liderazgos, porque el desgaste de la política tradicional es gigantesco y el

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