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Chapter 3 On Interestingness Measures for Mining Statistically Significant

3.2 AR Mining from Visits Data

El DTR impulsado por la competitividad territorial implica la identificación y movilización de los diferentes recursos del territorio para convertirlos en activos para la producción de renta.

El concepto de recursos territoriales hace alusión al conjunto de elementos presentes en un territorio, y que puede ser movilizado en pos de alcanzar un objetivo (potencial endógeno). Ubica a dichos elementos en situación de ser potencialmente utilizados, pero siempre en una dinámica de valorización más potencial que actual.

Este proceso implica la interacción de dos subjetividades. Por un lado, la subjetividad de los actores locales, a partir del reconocimiento y apropiación del recurso local en términos de elemento que puede valorizarse. Por otro lado, la subjetividad de los actores externos, mediante el reconocimiento del recurso en términos de valor (Champredonde y Borba, 2015, p. 11).

Sin embargo, no todos los recursos son válidos para la estrategia de diferenciación territorial. Como lo explica Pecqueur (2004), los territorios poseen dos tipos de recursos: los genéricos y los específicos. Según el autor, solamente los recursos específicos son capaces de producir una diferenciación cuando éstos son utilizados como activos. Los recursos genéricos pueden ser transferibles, pueden existir en cualquier territorio. Los específicos “son el resultado del aprendizaje de los actores que producen conocimiento para el uso común, son intransferibles y no se les puede asignar un precio” (Flores, 2007, p. 40). El DTR está íntimamente vinculado a la capacidad de identificar y movilizar estos recursos específicos del territorio y de

convertirlos en activos. O bien, como explica Caravaca y González (2009) de convertir los genéricos en específicos.

Entre los recursos potenciales de una localidad, muchos autores diferencian los tangibles de los intangibles, los materiales de los inmateriales (Ramos y Garrido, 2014; Ray, 2001; Trivelli, 2010). Ejemplo de recursos calificados de tangibles o materiales son: características físicas del territorio, fauna y flora, paisaje, patrimonio histórico material (ruinas, iglesias, edificios de interés), etc. Por otro lado, los intangibles o inmateriales pueden ser: la identidad, los saberes tradicionales, la organización social, la responsabilidad social corporativa, los conocimientos y el patrimonio inmaterial (música, gastronomía, fiestas, historia). Los recursos tangibles o materiales pueden ser más fácilmente reconocibles tanto interna como externamente, o son más sencillos de transmitir por un sello de calidad. Por el contrario, los intangibles tienen que ser necesariamente identificados y transmitidos.

Asimismo, cualquier recurso específico, sea tangible o intangible, puede ser creado y construido por los actores del territorio cuando éstos lo identifican y lo reconocen colectivamente como tal, lo “patrimonializan” (Champredonde y Borba, 2015) y lo convierten en un “bien” (Fonte, 2006; Champredonde y Borba, 2015)

El DTR está condicionado por la capacidad de los actores del territorio de identificar y reconocer colectivamente sus recursos específicos, materiales e inmateriales, tangibles e intangibles, de patrimonializarlos y de convertirlos en un activo. En las palabras de Caravaca y Barroso (2009), está directamente influenciado por “la existencia de actores locales con capacidad para activar y poner en valor el capital territorial, es decir, los recursos ligados a los territorios”. La autora recoge en un esquema (Figura 8) las diversas formas de capital, entendidas como recursos, que deben contribuir al desarrollo de los territorios.

Figura 9 – Las diversas formas de capital como recursos para el desarrollo.

Fuente. Caravaca y González, 2009

En los procesos de DTR apoyados en la competitividad territorial, poner en valor el capital territorial es equivalente a convertir el propio territorio en un recurso productivo, en un activo movilizado.

Pero ¿cómo las DO pueden lograr la puesta en valor del capital territorial?

La definición de un producto singular, protegido por una DO, que es el resultado de las características específicas de un territorio y que no puede ser reproducido en otro lugar, hace referencia a muchos elementos del territorio (tangibles e intangibles, materiales e inmateriales). Un producto DO puede “encapsular” la identidad del territorio y su singularidad (Shejtman y Berdegué, 2004). Pero hay muchas características del territorio que no son fácilmente reconocidas por los consumidores, pues los sellos DO “no siempre transmiten adecuadamente los elementos intangibles incrustados en los productos” (Ramos y

Garrido, 2014, p. 111). Así, cabe a los actores de la DO hacer referencia a estos elementos del territorio desconocidos por el consumidor y que están representados por el sello DO. De este modo, esta debe ser una estrategia que debe quedar evidente en las prácticas productivas y en las estrategias empresariales de los actores de la DO y, cómo explica Tregear et al. (2007), los actores tienen que adoptar una estrategia de calidad territorial, de modo que la identidad territorial asociada al producto sea la base de la generación de valor. Este “valor territorial” se transmite aunando a la promoción del producto otras actividades que llevan al consumidor a entender los atributos del territorio: enseñando sus paisajes y arquitectura, reconstruyendo los ambientes propicios para el consumo de este producto (vinculándolo con la gastronomía, la restauración, las festividades), recordando su valor en la trayectoria histórica y cultural de la ciudad (a través de los festejos, fiestas populares, mercados, ferias, eventos y museos), etc. Cuando la calificación de un producto DO, promovido a través de una estrategia de calidad territorial (vendiendo el propio territorio más que el producto), lleva a la calificación de otros productos y servicios o del propio territorio en su conjunto, se configura lo que algunos autores denominan “canasta de bienes territoriales” (Mollard, 2001; Pecqueur, 2001; Hirczak et al., 2010). Ésta es la forma como una DO puede ser más capaz de promover dinámicas de DTR (Tregear et al., 2007).