3.3 Dataset Preparation
3.3.2 Missing Value Labeling
La Neuropsicología como ciencia interdisciplinar recoge los aportes de la Neurología y de la Psicología, estudiando entonces, la base neurológica de los procesos psíquicos, centrándose en la descripción, evaluación, control, tratamiento, rehabilitación y prevención de pacientes con lesiones encefálicas que afectan a los substratos neuroanatómicos y fisiopatológicos de la conducta.
La Neuropsicología se encarga de estudiar la relación que guardan las estructuras del cerebro con la conducta, los procesos psíquicos y el tipo de sistema nervioso (Rodríguez, 2000, citado en González & Rodríguez, 2002-2003).
El profesor José Antonio Portellano de la Universidad Complutense de Madrid, define a la Neuropsicología como la ciencia que estudia la relación entre el cerebro y la actividad mental superior (Portellano, 2005).
A.R. Luria (1977), considerado como el padre de la neuropsicología moderna, la definió como rama de la ciencia cuyo fin único y específico es el de investigar el papel de los sistemas cerebrales particulares en las formas complejas de actividad mental.
En la actualidad desde distintas partes del mundo son disímiles los autores que han ofrecido definiciones de la Neuropsicología. Entre ellos podemos mencionar en Estados Unidos a A. Benton, K. Pribram, I. Sarason, B. Douglas; en Colombia a A. Ardila, V. Feld; en Argentina a J. Azcoaga; en España a José Peña Casanova, José A. Portellano, Miguel Pérez García; en México, L. Quintanar y F. Ostrosky Solis; en Perú, A. Ponte y en Cuba, E. Cairo y L. F. Herrera.
La neuropsicología comienza su historia desde la década de los años 70, cuando se crea la International Neuropsychological Society (INS), que actualmente agrupa a más de 3.000 neuropsicólogos en todo el mundo. En 1976 se constituye la Academia Nacional de Neuropsicología (NAN), y en la década de los 80 tiene lugar la formación de la división 40 (Clinical Neuropsychology) dentro de la Asociación Americana de Psicología (APA), que
supone el reconocimiento de la Neuropsicología Clínica como especialidad. A su vez, en 1992 se crea la Sociedad española de neuropsicología (SENP).
Actualmente se le dedica especial atención a la Neuropsicología Clínica (NC), la cual estudia las consecuencias del daño cerebral sobre la conducta: trastornos del pensamiento, síndrome disejecutivo, afasias, amnesias, agnosias, apraxias y alteraciones neuroconductuales (Portellano, 2005).
La división de neuropsicología de la APA, define a esta ciencia como una especialidad que aplica los criterios científicos para la evaluación e intervención, basándose en el estudio científico del comportamiento humano y relacionándolo con el funcionamiento normal y anormal del sistema nervioso central (Portellano, 2005, p.7). Está dedicada a mejorar el entendimiento de las relaciones cerebro-conducta y a la aplicación de dichos conocimientos a los problemas humanos. El campo de la neuropsicología utiliza el conocimiento neuropsicológico en función de la evaluación, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación.
Cabe destacar que la evaluación neuropsicológica se distingue de la exploración neurológica clásica de las "funciones superiores", en que aporta un conocimiento en profundidad de los procesos cognitivos, afectivos y expresivos del sujeto y de las repercusiones conductuales de la patología cerebral.
La evaluación neuropsicológica permite explorar las desviaciones patológicas de las funciones psíquicas en relación a la norma, comprender los procesos neurológicos y psicológicos implicados, y hacer el análisis cualitativo y cuantitativo de las repercusiones neuropsicológicas en función de la severidad de la patología cerebral. Ello permite disociar los componentes psicógenos de los factores orgánicos responsables del cuadro disfuncional observado, plantear hipótesis de trabajo y hacer pronósticos.
Mediante la evaluación neuropsicológica se puede aportar previsiones sobre la existencia de déficits tanto específicos (memoria, instrumentalidad, etc.) como inespecíficos (apatía, labilidad emocional, etc), determinándose un cuadro clínico conforme al comportamiento real del paciente con lesión cerebral, con fines de orientación diagnóstica, control de tratamiento y rehabilitación conductual.
La rehabilitación neuropsicológica es un proceso activo en el cual la persona afectada por una lesión cerebral o enfermedad neurológica, trabaja con el profesional, la familia y la sociedad para alcanzar un grado óptimo de funcionamiento cognitivo, emocional y funcional. El inminente investigador soviético A.R. Luria (1982) planteó que la neuropsicología tiene dos objetos fundamentales: primero, delimitar aquellas lesiones cerebrales que son causas de alteraciones de conductas específicas, para así poder desarrollar métodos de diagnóstico que detecten la lesión y que esta pueda ser tratada desde sus inicios. El otro objetivo sería realizar un análisis por factores que permita entender mejor aquellos componentes de las funciones psicológicas complejas que se comprende como la actividad en conjunto de diferentes partes del cerebro.
A esto habría que añadirle un tercer supuesto (que se desprende de los dos primeros). Estos estudios permiten confeccionar programas rehabilitatorios, teniendo en cuenta las áreas que se encuentran afectadas, lo avanzado de la lesión y las posibilidades de recuperación de forma general.
La investigación neuropsicológica que responde a las tareas del diagnóstico clínico tiene sus peculiaridades específicas, y se distingue tanto de la investigación psicológica común de laboratorio como de las pruebas psicométricas, consideradas frecuentemente por la literatura extranjera como el método psicológico principal de trabajo en la clínica.
En torno al tema cabe destacar, que la neuropsicología de Luria toma como fuente las representaciones psicológicas generales acerca de la estructura de las funciones psicológicas . La novedad y originalidad de la neuropsicología de este investigador consiste en que, siendo una síntesis de tres ciencias (psicología, medicina y fisiología) es, por sobretodo una ciencia psicológica, la cual actualmente es considerada como una de las ciencias más heurísticas, creativas y productivas acerca del cerebro. Los éxitos de la neuropsicología de Luria, en gran medida, se relacionan con el carácter adecuado de las ideas psicológicas que utilizó para el estudio del problema mente-cuerpo (Xomskaya, 2002, p.131-132).
T. V. Akhutina, directora del Laboratorio de Neuropsicología de la Universidad Autónoma de Moscú, al realizar una valoración de los aportes de Vigotsky y Luria a la Neuropsicología, ha planteado que en síntesis los principios básicos de este enfoque se encuentran en: la génesis social de las Funciones Psíquicas Superiores, la estructura sistémica de la psiquis y la localización dinámica de las funciones psíquicas (Herrera, 2004).
Una de las influencias fundamentales que guió el pensamiento de A. R. Luria fueron los trabajos del genial psicólogo soviético L. S. Vigotsky. Sus conclusiones teóricas produjeron un cambio substancial en los contenidos y conceptos básicos de la Psicología, pues en su obra se expresaron un conjunto de categorías y principios metodológicos generales de la Filosofía Marxista, aplicados a nuestra ciencia (Herrera, 1989, citado en Alfonso & Molerio, 1993).
En sus planteamientos cabe destacar tres ideas fundamentales: el carácter cambiante de las vinculaciones interfuncionales durante el desarrollo infantil; la formación de sistemas dinámicos complejos que integran a las funciones elementales y la existencia de relaciones extracorticales en la actividad de los centros cerebrales que proveen el funcionamiento de las formas psíquicas superiores.
Sus principales conclusiones teóricas fueron resumidas por A. R. Luria y consisten en el descubrimiento del origen social y la estructura mediadora de los procesos psíquicos superiores, el profundo estudio realizado sobre el lenguaje y el habla y las consideraciones sobre la conciencia y su estructura significativa y sistémica. Los postulados fundamentales de la teoría histórico- cultural, fueron para Luria el marco referencial y la guía para interpretar los hechos; más aún, el prisma a través del cual estudió los fenómenos psíquicos tanto en el área de la psicología como de la psicofisiología y la neuropsicología.
Mediante la Actividad Nerviosa Superior (ANS) la moderna neuropsicología ha ido dando a conocer las bases centrales de los procesos psíquicos y ha permitido identificar los síntomas más precisos de las alteraciones cerebrales. Estas investigaciones neuropsicológicas han
revelado que un proceso mental, por simple que parezca, es un complejo sistema de funciones constituido por cadenas operacionales de factores individuales, cada uno de los cuales tiene su localización cerebral, interviniendo a su vez, en un variado número de procesos mentales.
Para sustentar estas tesis hubo de recorrerse un largo camino, fue necesario desechar viejas concepciones y crear nuevos métodos que posibilitaran un estudio realmente científico del problema.
Durante años se enfrentaron las concepciones localizacionistas y antilocalizacionistas, tratando de explicar la relación entre las funciones psíquicas y el cerebro. Sin embargo; estos intentos fracasaron pues tenían en su base tesis psicomorfológicas erróneas. Fueron las nuevas concepciones de Pavlov sobre las bases reflejas del funcionamiento cortical los cimientos de la doctrina de la localización dinámica de las funciones, pues sus descubrimientos llevaron a una revisión de los conceptos de función y localización.
Precisamente por esto, ha cambiado también en forma radical la representación de la localización de las funciones , la cual es considerada como la formación de complejas estructuras dinámicas o centros combinatorios , consistentes en un mosaico de puntos muy distantes en el sistema nervioso (Luria, 1982, p.25).
La teoría sobre la localización dinámica de las funciones psíquicas formuladas por L. S. Vigotsky y desarrollada por A. R. Luria se contrapone a las ideas de localizar estrictamente los procesos psíquicos en áreas limitadas del córtex cerebral. Por consiguiente la tarea de la Neuropsicología no es localizar los procesos psicológicos superiores del hombre en áreas limitadas del córtex, sino averiguar mediante un minucioso análisis, que grupo de zonas de trabajo concertado del cerebro son responsables de la ejecución de la actividad mental compleja, qué contribución aporta cada una de estas zonas al sistema funcional complejo y cómo cambia la relación entre estas partes en las distintas etapas de desarrollo.
Las funciones psíquicas superiores tienen un carácter específico, pues son producto del desarrollo histórico-social del hombre, es decir, las funciones psíquicas superiores del hombre constituyen complejos procesos autorregulados, sociales por su origen, mediatizados por su estructura y voluntarios por el modo de funcionamiento (Luria, 1982, p.32).
Este cambio radical en las concepciones de los procesos psíquicos ha llevado a una reconsideración de las ideas acerca del substrato material del psiquismo, de su estructura y funcionamiento. En la actualidad el cerebro se comprende como un sistema autorregulado extremadamente complejo que consta de tres bloques funcionales necesarios para el desempeño de todo tipo de actividad humana.
Según A.R. Luria las tres unidades funcionales del cerebro son:
1- Unidad para regular el tono, vigilia y los estados mentales: Al mantener condiciones óptimas de vigilia, permite la recepción y análisis de la información, la programación de la actividad psíquica y la corrección de errores. Esta unidad tiene su base en las complejas estructuras de la formación reticular, en las áreas más antiguas de la corteza y tallo cerebral.
2- Unidad para recibir, analizar, procesar y almacenar la información: es la encargada de la recepción de estímulos que viajan desde los receptores periféricos hacia el cerebro, de su análisis en pequeños componentes y de su síntesis dentro de sistemas funcionales complejos. Tiene como su localización más general las zonas: occipital (de la visión), temporal (audición) y parietal (sensaciones cutáneo-cinestésicas).
Esta unidad está regida por tres leyes básicas, que también son aplicables a la tercera unidad:
1. La ley de la estructura jerárquica de las zonas corticales: Las relaciones entre las zonas corticales primaria, secundaría y terciaria, responsables de la síntesis cada vez más compleja de la información aferente, son una representación de esta ley, quedando evidenciado que las zonas terciarias gobiernan a las secundarias y estas últimas, a las primarias.
2. La ley de la especificidad modal decreciente de las zonas corticales: Las zonas primarias del córtex poseen una especificidad modal máxima. Las áreas corticales superiores con sus neuronas asociativas, poseen una especificidad modal mucho menor y en las zonas terciarias está representada en grado todavía menor.
3. Ley de la laterización progresiva de las funciones: Esta ley permite explicar como el hemisferio izquierdo es el dominante para el lenguaje y la actividad verbal y como se
desarrolla la propia lateralidad existiendo personas diestras y zurdas. En fin un hemisferio es rector para determinadas funciones siendo el otro subdominante.
3- Unidad para programar, regular y verificar la actividad: Esta unidad es responsable de la concentración de la atención, de la creación de intenciones, planes y programas de acción; regula y verifica la actividad consciente, comparando los efectos de las acciones con las intenciones originales y corrigiendo los errores cometidos. Sus estructuras se localizan en las regiones anteriores de los hemisferios, antepuestos al giro pre-central. La parte más importante de esta unidad funcional la constituye el lóbulo frontal y especialmente las regiones prefrontales, precisamente a estas zonas se les están llamando hoy, el cerebro del cerebro por su enorme importancia en la precisión y exactitud de las acciones (Herrera, 2004). Estas juegan una participación directa en la regulación de la conducta del organismo; a través de la información procesada del mundo exterior con la información acerca de los estados internos del organismo. Algunas de las manifestaciones más frecuentes de lesiones en esta unidad son la alteración de la conducta intencional, apatía, pérdida de la iniciativa e incapacidad para expresar los pensamientos tanto de forma oral como escrita. Esta unidad es considerada la unidad inteligente, regula las dos anteriores y está muy vinculada con la creatividad, originalidad y pensamiento creativo del individuo (Herrera, 2004).
Las unidades descritas hasta aquí, realizan un trabajo concertado e integrador, posibilitando el dinámico desenvolvimiento de los diferentes sistemas funcionales que están en la base de la mayoría de las actividades nerviosas del cerebro, y que son básicas en los procesos cognitivos, afectivos y volitivos del ser humano.
1.3.1- Evolución y particularidades del pensamiento como proceso superior del psiquismo.
La palabra pensamiento tiene su origen en la palabra griega: logos (decir razonado que permite hablar sobre algo estableciendo un orden) y posteriormente se igualó a distintos términos como: palabra, concepto, conocimiento, razonamiento, intelecto; esta gran variedad terminológica ha favorecido el desarrollo de una multiplicidad de criterios en torno a su
significado y principales peculiaridades, otorgándosele, por tanto al pensamiento una amplia gama conceptual.
Desde la antigüedad autores como Platón, Aristóteles, Descartes, Hobbes, Spinoza, Locke, Berkeley y Hume; realizaron aportes revolucionarios describiendo al pensamiento desde disímiles posiciones filosóficas. Estas posiciones filosóficas reflejaban un marcado carácter empirista y acientífico, pero luego surgen otras con un enfoque más cognitivo y científico, donde figuran autores como Wundt, Watson y Piaget.
Watson como representantes de la escuela conductista intentó simplificar el pensamiento a un conjunto de complejas cadenas de hábitos, respuestas verbales aprendidas, encerradas en el esquema estímulo-respuesta, despojándolo de las complejas peculiaridades que le son intrínsecas.
Mientras el paradigma conductista predominaba en Estados Unidos, en Alemania la escuela de Würzburg se encargaba de distinguir como uno de sus elementos esenciales: las actitudes inconscientes o pensamiento. Esta escuela enfatiza el carácter activo de la mente, que regula el curso del pensamiento y dirige la decisión. En este país surge un nuevo movimiento que intenta alejarse tanto del estructuralismo como del conductismo naciente: la Gestalt. Autores como Köhler, Kafka y Selz consideran que la existencia del ensayo y error ciego coincidía con un pensamiento de bajo nivel, limitado a hábitos y automatismos; sin embargo; el verdadero pensamiento requería del insight como resultado de un proceso de reestructuración del campo y una nueva gestalt mejor adecuada a la finalidad.
Piaget y otros, entre ellos Jerome Bruner y Heinz Werner, han sido llamados estructuralistas porque se ocupan de la estructura del pensamiento y de la forma en que la mente procesa la información. El interés de Piaget en la mente era sobre todo biológico y luego filosófico. Piaget analiza el pensamiento desde su ontogénesis partiendo del concepto de internalización; para él toda acción del individuo en su medio, incluyendo los procesos de pensamiento, tiene un carácter adaptativo, de búsqueda de equilibrio dinámico mediante las acciones de acomodación y asimilación; y esta adaptación procede por estadíos que deben ser cerrados paulatinamente, de ahí, que describa el desarrollo en etapas relativamente fijas que se corresponden con edades cronológicas y que culminan alrededor de la adolescencia con el manejo de las operaciones lógico-simbólicas. La formulación de su teoría sobre el desarrollo y el pensamiento, constituyó una reformulación importantísima no sólo en su
época, sino también para la comprensión actual del pensamiento humano.
En las décadas de los años 40 y 50 del siglo pasado, con la intención de lograr un análisis más objetivo de la mente humana, se produce un acercamiento de la psicología a la cibernética y a partir de aquí, del pensamiento en relación con los demás procesos cognoscitivos, apareciendo múltiples modelos que respondían al procesamiento de la información.
A partir de esto muchos han sido los teóricos que han estudiado y conceptualizado el pensamiento como uno de los procesos cognitivos más acabados. Dentro de las definiciones emitidas encontramos las siguientes:
Zeigarnik (1979) establece que es un tipo especial de actividad humana, que se forma en la práctica, cuando ante el hombre aparece la necesidad de resolver algún problema (p. 55). Davydov (1981): El pensamiento de un hombre es el movimiento de formas de actividad de la sociedad históricamente constituidas y apropiadas por aquél (p. 279). Rubinstein (1982):
"El pensamiento refleja el ser en sus conexiones y relaciones, así como en sus múltiples interferencias." Y más adelante plantea que el pensamiento es conocimiento mediato y generalizado de la objetiva realidad (p.378, 379).
Petrovski (1982):El pensamiento es el proceso psíquico socialmente condicionado e indisolublemente relacionado con el lenguaje, dirigido a la búsqueda y descubrimiento de algo sustancialmente nuevo, o sea, es el proceso de reflejo indirecto (mediatizado) y generalizado de la realidad objetiva a través de las operaciones de análisis y síntesis. El pensamiento surge basado en la actividad práctica del conocimiento sensible y rebasa considerablemente sus límites (p.340).
Luria (1982): El pensamiento es una forma especialmente compleja de la actividad psíquica que surge sólo en los casos en que una determinada tarea exige un análisis previo y una síntesis de la situación y hallar determinadas operaciones auxiliares mediante las cuales se puede resolver la tarea (p.557). Leontiev (1987): "Proceso psíquico de reflejo de la realidad
objetiva que constituye el grado superior del conocimiento humano. El pensamiento hace posible el conocimiento de las propiedades, nexos y relaciones esenciales de la realidad objetiva" (p.88).
En estas concepciones se comprende al pensamiento como un proceso integrador, complejo y motivado en sí mismo con una determinación social, lo cual tiene como fundamento filosófico la concepción materialista-dialéctica a la que responde la escuela histórico-cultural. Se destacan dentro de esta escuela como aspectos renovadores esenciales:
-La naturaleza histórico-social del pensamiento: esto no es más que la mediación cultural en la formación ontogenética del pensamiento, develándolo en su historicidad. Esta idea directriz de la concepción vygotskiana descentró el origen del pensamiento y lo llevó de lo interno a lo externo, proceso éste que Vygotski denominó, como proceso de internalización y desarrollo del psiquismo humano.
Un lugar esencial en la mediación del pensamiento, lo ocupa además, el desarrollo del lenguaje como una función psíquica superior y como un producto histórico-social. Vygotski 1968), refiere: El pensamiento no se expresa simplemente en palabras, sino que existe a través de ellas (p. 77). Es precisamente mediante la palabra que el pensamiento se torna verbal y le imprime significados a los diferentes objetos y fenómenos que le rodean, formando un conjunto de conceptos que, mediante los procesos de generalización, le permiten elaborar un conocimiento sobre la realidad de su contexto social. Así, la palabra