6.4 Related work
6.6.3 Mitigating Sybil Collusions
Si hasta ahora hemos observado varios ejemplos
donde la objetivación o desembrague se daba sólo en uno
de los dos polos de la comunicación, en el destinador o
bien en el destinatario, en el ejemplo que proponemos a
continuación se observa cómo el proceso de objetivación
se realiza sobre los dos polos comunicativos: el
destinador 7 cl destinatario. Se trata de la carta que
Kafka envió a Felice el 9—VIII—1915.
La práctica totalidad de la carta se basa en un
diálogo del “yo” con el “yo’”1 expresado formalmente bajo
la forma de diálogo “yo-éí”. El “yo” enunciador da
cuanta a Felice, —que también aparece en la forma de «Y”
o “ella”, en tercera persona—, de lo que él mismo ha
dicho, dándose réplica a si mismo.
Los dos polos de la comunicación, destinador y
destinatario, son conmutados después de la forma ritual
de saludo que encabeza la carta, mediante un cambio de
nivel: del diálogo directo “Yo—Vu”, se pasa a un
El “Yo” sujeto de la enunciación se desdobla: “He
hablado con él” y pasa a dar cuenta al destinatario de
las palabras que este “Él”, esta tercera persona, ha
proferido a propósito de la relación, y que son además
transmitidas bajo la forma del Estilo Directo.
Este fenómeno, ya observado anteriormente en otras
cartas pero sólo en referencias aisladas y puntuales, —
“eme hombre infantil”, “aquella muchacha adorada”—, pasa
sin embargo a constituir por entero el texto de la carta
en su totalidad, salvo en la forma ritual del saludo,
“querida Felice”. y en la introducción que el enunciador
hace al comienzo de la carta y que aclara explícitamente
este cambio de nivel:
“Querida Felice; he hablado ~jy.fl tal como tú querías, con toda franqueza, y él me ha contestado con la alema franaueza”
“Liebe Felice; ich habe in Deines sinne ~iLJ.~
gesprochen, gana offen,• und gr hat mir puoS offen
Exceptuando este momento introductorio, -donde el
enunciador explícita el diálogo mantenido con él mismo—
va a desarrollar un curioso fenómeno de citación en
estilo directo, resaltado tipográficamente mediante el
uso de comillas. Este “relato” de]. diálogo mantenido con
“él”, -un “yo” extraño ya por completo al “yO” que
enuncia—, se inicia con la pregunta que el sujeto de la
enunciación dirige al “él”. Curioso es, además, observar
cómo este “yo” de la enunciación da cuenta del diálogo
mantenido con el “él”, introduciendo su hacer dialógico
mediante el uso de un tiempo narrativo o perteneciente
al “mundo narrado”, el “praeteritum”:
“Ulis:”
¿Porqué no escribes? ¿Porqué atormentas a Y? Que la atormentas, es algo que se ve claramente ensus postales. Prometes que la escribirás y luego no
escribes”.
“~L...n~t:
¿Warum schreibst DU nicht? Wanum quálst Dii Y? DaB bu si. quálst, ist doch aus ihrenRarten offeneichtlich. Dii versprichst zu schreiben und
mchreibst nicht”.
Observemos también que dentro del texto que
expresan la lógica implicación que en todo diálogo cara
a cara mantiene el enunciador con el enunciatario: Por
ello, los verbos en presente de indicativo, nos muestran
la pertenencia del enunciado al mundo comentado, en
contraste con la forma del pretérito “ich sagte” que
indica la actitud distendida o descompronetida del “yo”
que va a narrar exclusivamente lo sucedido en el
diálogo.
La carta continúa en un largo texto donde este
“él” responde a la pregunta que se le plantea en este
primer segmento de la carta. Por lo tanto, aunque
referidos a esta tercera persona, sus palabras son
presentadas en estilo directo y, por tanto, en primera
persona:
“He
rnn9n41&
aproximadamente: “Si que puede serdisculpado, pues hay situaciones en las que el decir se
diferencia poco del callar. Mi sufrimiento es, por
ejemplo, cuádruple: No nMfti2 vivir en Praga. Si i9y
capaz de vivir en otra parte, no lo itt.
Er
intx
~
etwa: “Es kann doch entschuldig verden, denn es gibt Verháltnisse, wo sich dasLeid ist etwa cii, vierfaches: Ich
Unn
in Prag nicht leben. Ob ich anderswo leben ~flfl,~jfl3ch nicht.”El discurso de esta tercera persona continúa
transmitido por el enunciador en forma de cita en estilo
directo, hasta que, al final de la carta, el enunciador
vuelve a tomar la palabra en primera persona, evaluando
el hacer de este locutor presentado como “él”:
“Así es como él habla, y su aspecto confirma su
estado. Está febril, absolutamente incapaz de dominarse, descentrado. En estos momentos parece que sólo hay dos
remedios que puedan curarle <...> Uno de ellos seria Y
el otro el servicio militar. A~sbos le han sido negados.
Al fin y al cabo me era imnosible cuitarle la razón, si
no escribe. ¿Acaso no origina más penas y disgustos
escribiendo que sin escribir? Afectuosamente, Franzx
“So soricht er, und sein Auseehen bestátigt semen
Zustand. Er ist im Fichar, vollkommen unbeherrscht und
zerstraut. Augenblicklich scheint es nur zwei Heilwittel
fúr ihn zu geben (.,.) Das cine wáre E., das andete der
Hilitárdienst. Beide siod ibm entroqen. Idi konnte ihm
schliemlich darin nicht tjnrecht oeben, wenn er nicht
schreibt. Richtet er mit dem Schreiben nicht mehr ICumner
an als mit Schweigen? Eerzlich, Franz31
curioso es observar cómo de nuevo, aunque se
recupera la voz del enunciador y cesa la cita en estilo
directo de la tercera persona, aún establece una
evaluación, incluso en términos fisiológicos, del estado
general del “él”. También es de señalar que, aunque
dirigiéndose a un «tú«-destinatario, -Felice—,
implícito, este enunciatario es igualmente expresado
bajo la forma de la tercera persona: “Uno de ellos seria
E”, con lo que también e]. destinatario es desdoblado en
dos instancias, narrativamente escindido aunque
referencialmente se trata de la misma persona. El «tú”
jugaría así un doble papel: seria, implícitamente, el
destinatario y explícitamente, un objeto enajenado de si
misma, un “ella” o una simple inicial, “Y”.