son elevar los impuestos, elevar el déficit fiscal y disminuir beneficios de la seguridad social. Sin embargo, las personas que hoy tienen entre 50 y 60 años gozan en su gran mayoría del potencial de pasar los próximos 10 a 20 años de su vida en condiciones de salud adecuadas como para pensar en renovar sus carreras laborales, participar en actividades comunitarias y mantenerse productivamente activos. Es necesario adoptar una nueva visión que no vea a la demografía como un destino oscuro que lleva a la sociedad a un conflicto entre las generaciones. El trabajo se está transformando en forma histórica, y vemos nuevos patrones de ciclo de vida, nuevas formas de empleo y compensación, nuevas formas de educación, nuevos arreglos en el lugar de trabajo y nuevas redes de comunicación.
Las personas van a trabajar por tiempos más largos tanto por necesidad como por satisfacción personal. Por otro lado, mucho de ese trabajo se dará en campos y ocupaciones distintos a los experimentados a lo largo de la vida anterior. El adulto mayor que trabaja posee experiencia y una visión de la vida distinta al trabajador joven, y se está dando crecimiento en nuevas áreas económicas, como el cuidado de la salud, la educación y diversas industrias derivadas de las nuevas tecnologías y demandas sociales.
Es necesario asistir a las personas para llevar a cabo la transición hacia el servicio público en el gobierno o al sector sin fines de lucro (como por ejemplo la Ley "Servir a América" de 2009 en Estados Unidos). También diversas corporaciones privadas han creado programas para apoyar a los adultos mayores a lanzar nuevas carreras. Es necesario que las instituciones de educación superior también ofrezcan programas flexibles, a precios accesibles
y con duraciones adecuadas al horizonte del adulto mayor para que pueda obtener certificación y
entrenamiento para lanzar una nueva carrera.5
Más que capital financiero, el capital humano es necesario para crear estos nuevos programas. El acervo de habilidades acumulado y las experiencias de vida de las personas que han terminado su carrera a una edad mediana representan un embalse subutilizado de ese capital humano. Los trabajadores experimentados pueden proporcionar capacidad fundamental en la gestión, mercadotecnia, finanzas, operaciones, integración de sistemas y presentación de informes, así como en las líneas operativas.
Las personas en sus carreras renovadas deben reconocerse como partes importantes de los planes de la fuerza de trabajo en las legislaciones de los países, incluidas las disposiciones de la fuerza de trabajo de atención de la salud. Esta fuerza de trabajo es necesaria para asistir en la administración de enfermedades crónicas y para apoyar en la administración de los planes de salud de personas de todas las edades. En el área de salud, se requieren nuevas carreras para desarrollar las funciones de prevención y las funciones ambulatorias que se dan en los nuevos modelos de salud. Los conceptos tradicionales de "médico- enfermera-trabajador social" seguramente se mantendrán en lo sustantivo, pero el abanico de personalidades y habilidades para llenarlo se abrirá de forma significativa. Los médicos "en retiro" de un empleo tradicional serán una fuente rica de experiencia y capacidad de ampliar el servicio, y trabajadores mayores a 50 provenientes de una gran diversidad de actividades podrán ser entrenados para apoyar a los servicios de salud y prevención. En la educación, la necesidad de maestros en áreas de matemáticas, ciencia y tecnología es enorme, y los trabajadores con carreras renovadas
5 Una aportación al concepto de renovación laboral está en: http://www.encore.org/find/resources/testimony-marc-
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serán un pilar para cumplir con el apoyo a niños y jóvenes. Este es un apoyo que se requiere desde los niveles pre-escolares hasta la educación superior, pero será necesario que el sistema educativo se adecue a recibir esta capacidad de servicio, desde la modificación de los programas, las instalaciones, y de los canales físicos para la interacción de estos trabajadores con carreras renovadas y los estudiantes.
La transformación del arreglo social sobre trabajo enfrenta un reto en que los trabajadores de menores habilidades tienen una mayor incidencia de problemas para continuar trabajando y para renovar su carrera, pues tienen más problemas de salud y sus habilidades son menos demandadas. En consecuencia, el éxito de una política de renovación depende críticamente de proveer apoyo especial a esos trabajadores.
El proceso de transición no se dará sin una acción clara del Estado, siendo la razón que se requiere: (1) diseñar proyectos experimentales vía becas, cursos en universidades y tecnológicos; (2) generar nuevos vehículos financieros que permitan a las personas ahorrar e invertir personalmente, y al Estado canalizar el apoyo de una forma eficaz para una tarea que no se ha hecho en el pasado; (3) modificar las reglas de financiación a estudiantes para incluir a trabajadores adultos que están renovando sus carreras; (4) definir al sector público como un modelo de transformación para contratar a personas de más de 50 años de edad; y, (5) utilizar a la seguridad social como bandera para convencer a las personas de la conveniencia de renovar su carrera, explicando y generando herramientas de servicio que enfaticen el aspecto de servicio de la seguridad social y la forma en que puede ser utilizada para continuar trabajando sin sufrir pérdida de beneficios.
La renovación de las carreras no es sólo una "buena intención" hacia los mayores de 50. En general, veremos en las próximas décadas una presión creciente en los mercados laborales por la
menor entrada de jóvenes debida a que las bajas tasas de fecundidad de la región es de los años 70 y 80 y a que, aún en los países de menores ingresos, los jóvenes y las mujeres están estudiando más. No debemos confundir el problema del desempleo con esta tendencia de largo plazo.
De forma esbozada, pareciera que en ocasiones los debates en torno a la seguridad social balancean una promesa de retiro más corto y placentero, contra más trabajo y contribución a costa del bienestar individual. Es necesario fortalecer la visión de la población con respecto a la seguridad social, ésta debe girar en torno a la de un programa muy valioso que va a proteger al individuo en la vejez, y que será de gran importancia en caso de un infortunio que termine dejando a su pareja viuda o a sus hijos huérfanos, y que es una inversión para decidir en cada momento de la vida sobre las mejores opciones laborales disponibles. Para lograrlo, es necesario que las reglas de contribución y beneficio sean bien entendidas a nivel individual, que las agencias nacionales provean información oportuna y comprensible de las opciones, y que la administración de los programas sea eficiente para hacer creíbles las ofertas. De otra manera, el trabajador tiende a ver el beneficio como algo que hay que cobrar antes de que se pierda en un error burocrático, un subsidio contingente en la situación política y financiera del gobierno, y sobre el cual realmente no se puede hacer una provisión confiable, pues no se conoce su valor sino hasta que se cobra.
Un trabajador de más de 50 que prevé renovar su carrera laboral debe tener en la seguridad social un elemento de confianza para tomar sus decisiones. Muchas personas, llegando a la edad estatutaria de retiro, no tienen la posibilidad de trabajar más o simplemente no quieren hacerlo; pero otras (posiblemente la mayoría), deben tener la opción de hacerlo y de prever desde años antes que tendrán certidumbre en el valor de su pensión para poder tomar las mejores decisiones. No sobra
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ALUDnotar que esta recomendación significa disminuir la relevancia del concepto de "edad de retiro". Por razones que probablemente fueron necesarias (simplemente fijar una referencia legal, encontrar una solución "salomónica"), tenemos el concepto de "edad de retiro" en nuestros sistemas de seguridad social, pero no hay duda de que cada persona es diferente y la mejor edad para retirarse tiene una gran variabilidad en cualquier país.
5.4 Resumen
La mayor esperanza de vida se asociará por al menos varias décadas con una fracción importante de discapacidad, por lo cual no es realista esperar un simple aumento en los años de actividad laboral de todas las personas.
Que la fracción de AVAD perdidos por enfermedades no contagiosas después de los sesenta está en torno al 90 por ciento, denota que en ese país se está llegando a esa edad con una mejor capacidad funcional. Sin embargo, en un grupo grande la cifra está aún entre 75 y 85 por ciento, lo que indica que una fracción sustantiva de los que llegan a 60 lo hace con una discapacidad sustancial para el trabajo. Similarmente, en algunos países, la fracción de AVAD perdidos después de los 60 por lesiones es grande, más aún para los hombres, y
permanece un núcleo duro de pobreza que genera muertes por enfermedades contagiosas y nutricionales aún en edad avanzada.
Se plantea un reto a las regulaciones sobre invalidez, pues los criterios adoptados en cada país afectan crucialmente a la fracción de personas clasificadas como discapacitadas. Adicionalmente, se presenta un reto por la creciente incidencia de enfermedades mentales y del sistema nervioso, sobre muchas de las cuales no existen criterios fáciles de aplicar por las administraciones de seguridad social para la concesión de beneficios.
En países de la OCDE, menos del 5 por ciento de las personas que reciben una pensión de vejez regresan a trabajar (Oxley 2009). Por otro lado, se conoce muy poco sobre el tipo de programas que pueden servir para reintegrar al adulto mayor el empleo. Bajo la estructura vigente de algunos esquemas de seguridad social, la persona no tiene incentivos adecuados para planear la renovación de su carrera laboral. Para facilitar la renovación de carreras se requieren transformaciones además en los programas educativos y de entrenamiento para el trabajo, y en las legislaciones laborales. Los gobiernos nacionales y sus agencias de seguridad social deben jugar un papel de liderazgo para lograr este cambio.
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Gráfica 5.1
Años de Vida Ajustados por Invalidez, 60 Años de Edad o Más en América, Distribución Porcentual
Fuente: Organización Mundial de la Salud. Department of Measurement and Health Information (2009).
a. Mujeres b. Hombres
Lesiones Enfermedades no contagiosas
Condiciones contagiosas, maternales perinatales y nutricionales Haití
Guatemala Perú Bolivia El Salvador San Cristóbal y Nevis Guyana Ecuador Suriname Grenada Bahamas República Dominicana Argentina Brasil Cuba Paraguay Belice Antigua y Barbuda Jamaica San Vicente y las Grenadinas Nicaragua Venezuela, RB Colombia Panamá Honduras Uruguay México Santa Lucía Chile Estados Unidos de América Costa Rica Barbados Canadá Dominica Trinitad y Tobago Guatemala Haití Perú Bolivia El Salvador San Cristóbal y Nevis Belice Guyana Ecuador Suriname República Dominicana Colombia Grenada Paraguay Nicaragua San Vicente y las Grenadinas Jamaica Brasil Argentina Honduras Venezuela, RB Cuba Bahamas Panamá México Chile Antigua y Barbuda Costa Rica Santa Lucía Uruguay Barbados Dominica Trinitad y Tobago Estados Unidos de América Canadá
- 0.20 0.40 0.60 0.80 1.00 - 0.20 0.40 0.60 0.80 1.00
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ALUDGráfica 5.2
Porcentaje de Años de Vida Ajustados por Invalidez Debido a
Enfermedades no Contagiosas en América, 60 Años de Edad o Más en América
Fuente: Organización Mundial de la Salud. Department of Measurement and Health Information (2009).
a. Mujeres b. Hombres Guatemala Perú Chile Canadá Bolivia Panamá México Ecuador Costa Rica Argentina El Salvador Barbados Estados Unidos de América Uruguay Bahamas Santa Lucía Venezuela, RB Colombia Cuba Dominica San Vicente y las Grenadinas Paraguay Brasil Antigua y Barbuda Nicaragua Jamaica Haití Honduras Trinitad y Tobago República Dominicana Belice Suriname Grenada Guyana San Cristóbal y Nevis
Enfermedades cardiovasculares Diabetes melitus Neoplasmas malignos Fracción de AVAD Guatemala Perú El Salvador Bolivia México Canadá Chile Costa Rica Ecuador Santa Lucía Dominica Estados Unidos de América Uruguay Panamá San Vicente y las Grenadinas Argentina Bahamas Haití Colombia Barbados Cuba Venezuela, RB Nicaragua Brasil Antigua y Barbuda Jamaica Belice Honduras Paraguay San Cristóbal y Nevis Suriname Trinitad y Tobago Grenada República Dominicana Guyana Fracción de AVAD - 0.10 0.20 0.30 0.40 0.50 - 0.10 0.20 0.30 0.40