Se clasifica el territorio municipal en unidades paisajísticas entendidas como las porciones del territorio caracterizadas por una combinación específica de componentes paisajísticas de naturaleza ambiental, cultural, perceptiva y simbólica, así como de dinámicas claramente reconocibles que le confieren una idiosincrasia diferenciada del resto del territorio. Las unidades de paisaje, definidas en el ámbito local, son las siguientes:
• UP1. Sierra de Meda • UP2. Sierra de Sandín
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• UP4. Sierra de San Salvador • UP5. Vegas del Támega • UP6. Meseta de Medeiros
• UP7. Montes de las Fragas, Mazairos y Ladairo • UP8. Chaira de Albarellos y Vilaza
• UP9. Fortaleza de Monterrei • UP10. Valle del Río Búbal UP1. Sierra de Meda
La unidad definida como Sierra de Hacina está emplazada al norte del término municipal y abarca el territorio montañoso perteneciente a las parroquias de Vences y Rebordondo. La Sierra de Hacina es una unidad de paisaje de carácter forestal que presenta una serie de características paisajísticas que anuncian a las del Alto Támega.
El territorio de la sierra, que forma parte del cinturón de montes que cobija a la Depresión de Monterrei, presenta una áspera fisiografía culminada en el Pico de Hacina que supera los 1.090 m de altitud sobre el nivel del mar. Las pendientes son, en general, fuertes, con sectores en la cabecera de los riegos que presentan laderas con unas pendientes muy fuertes. Por el contrario, los dorsos presentan unas pendientes más suaves y son alombados a menudo. Las exposiciones dominantes son a sur y a este.
Los materiales del substrato están constituidos por una diversa serie de materiales metasedimentarios pertenecientes al dominio xistoso. Así, en el montañoso y áspero paisaje se suceden de este a oeste amplias bandas de cuarcitas y esquistos y de losas. Los suelos son de naturaleza acídula, con un predominio de los suelos esqueléticos y de los muy pedregosos, clasificados como Leptosoles y como Regosoles alumi-úmbricos. Las características geológicas, geomorfológicas y climáticas propician que, en los análisis de erosión de los suelos, el nordeste de la sierra sea encuadrado en las zonas de alta potencialidad de movimientos en masa, sobre todo, derribes y resbaladas del terreno.
El clima de la sierra es el más húmedo y fresco del término municipal, y presenta notables variaciones términopluviométricas determinadas por el gradiente altitudinal, con temperaturas medias entre 10 ºC y 12 ºC y precipitaciones de hasta 1.400 mm. Se caracteriza, por lo tanto, por tener un ombroclima húmedo y un términotipo que oscila entre el mesotemperado superior de las partes inferiores de la sierra y el supratemplado inferior de las cimas. En lo alto de la sierra tienen una singular incidencia los vientos fuertes y las nevadas en el período invernal. La red fluvial, con una notable disimetría, está compuesta principalmente por la densa red pequeños riegos que forman la cabecera río Rubín, y por la cabecera del riego de las Minas; riegos de montaña silícea de características torrenciales de la depresión los obliga a cuya búsqueda del nivel inferior descender rápidamente y encajar progresivamente. En general, son riegos bien conservados y presentan reductos de breñal mixtas en las quebradas, acogiendo hábitats naturales de interés comunitario de pequeña extensión.
En cuanto a los usos del suelo, los cultivos forestales y los matorrales son quien ocupan la mayor superficie de la unidad. Las repoblaciones de pinos desarrolladas en los extensos montes vecinales en mano común de las parroquias de Infesta, Rebordondo y Vences son dominantes en la sierra, coexistiendo pino del país con pino albar en las áreas de mayor altitud. En las áreas temporalmente deforestadas surgen mato, constituidos los más abundosos por queirogais con carquecía, y pastizales formados por herbáceas pioneras. El relevante aprovechamiento maderero coexiste con producciones complementarias como las actividades cinegéticas y la recogida de hongos. En la fauna característica de la sierra, en la que hay constancia de la presencia regular del lobo, el corzo y la liebre tienen un intenso aprovechamiento cinegético, gestionado y explotado por el TECOR de Monterrei.
Las desfavorables condiciones edafoclimáticas y fisiográficas imposibilitaron el asentamiento humano en la Sierra de Hacina, constituyendo, por lo tanto, un amplio espacio vacío, no existiendo más construcciones que las dedicadas a la guarda de los montes y las instalaciones de telecomunicaciones, emplazadas en lo alto de Meda. La actividad minera dejó desde antiguo pegadas en la sierra en la que se establecieron diversas minas de estaño, actualmente inactivas. En cuanto a las características visuales de la unidad, sus relativamente altas cotas le confieren grandiosidad y profundidad, valores que suelen ser de los más definitorios para señalar la calidad de un paisaje. A causa de sus características topográficas, la Sierra de Hacina está dotada de un gran valor receptor de vistas, con una dominancia amplia en un círculo de varios kilómetros de distancia. Su condición de fondo escénico presenta diversos matices a lo largo del día, debido a los contrastes cromáticos derivados de su orientación. Así, la incidencia visual es media, y la calidad y la fragilidad del paisaje son tipificadas como media alta.
La problemática ambiental de la sierra está vinculada, sobre todo, con el riesgo de incendio forestal y con el riesgo de procesos erosivos. Las previsiones de instalación de infraestructuras de generación de energía primaria en el seno de la unidad, son sus presiones más significativas.
Es, en definitiva, una unidad paisajística de alto valor forestal, cinegético y micolóxico, en la que la ordenación y gestión de los extensos montes vecinales debe orientarse cara a la compatibilizar la explotación sostenible de los recursos con la mejora de sus valores ambientales y recreativos. En este sentido, hay que destacar el buen estado general y la naturalidad de los riegos de cabecera del Río Rubín, que mantienen unos preservados paisajes fluviales de notable calidad, con presencia de bosques naturales y seminatural asociados a la red fluvial.
UP2. Sierra de Sandín
La unidad paisajística denominada Sierra de Sandín se delimita en el noroeste del término, abarcando los montes occidentales de la parroquia de Flariz. Es una unidad de carácter netamente forestal desarrollada entre los 750 m y los 900 m de altitud (coronada por el Alto de la Aguilera, en lo que se consiguen los 902 m de altitud, segunda cota del municipio); pequeña sierra que forma parte del cordal que, a modo de bloque levantado, deslinda las cuencas de los ríos Limia y Támega.
El substrato geológico de la sierra está compuesto mayoritariamente por rocas graníticas, granitoides de dos micas con tendencia alcalina que afloran de forma masiva en los amplios laxedos, relevos residuales y formas de exhumación. Su estructura geomorfológica propicia el contraste entre los achaiados lomos y las pendientes
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moderadas y fuertes de las faldas. Los suelos, cuando existen, son a menudo poco evolucionados o esqueléticos, predominando los clasificados como Leptosoles, con inclusiones de Regosoles en las partes bajas de las laderas. La unidad está estructurada, desde el punto de vista hidrológico, por el riego del Molino, tributario de la cabecera del río de Sano Cristovo que drena también el meseta superior, por tierras de Carzoá. En la sierra hay además diversos manantiales y arroyos que fornecen dicho sistema fluvial.
Su clima frío y húmedo, en el que se nota el aumento de las precipitaciones y de los rigores invernales con relación a los registrados en el meseta de Medeiros, se caracteriza por presentar un términotipo que oscila desde el mesotemperado superior a lo supratemplado inferior, y un ombrotipo húmedo.
Los usos del suelo son mayoritariamente forestales, con una dominancia de los mato y los pastizales. Los barrizales protegidos por muros, asociados al riego del Molino, penetran en la sierra poniendo junto con la ripisilva el contrapunto paisajístico, y aumentando su diversidad biológica. En su mayor parte, la Sierra de Sandín conforma un monte de propiedad vecinal en el que tan solamente se mantienen los usos tradicionales, luego de los cuales habían ardido las masas de pinos implantadas por la administración forestal. Además, quedan vestigios de otro uso muy importante en la economía tradicional rural que de la nombre al principal canal que drena la sierra, el molino. En la sierra no hay asentamientos, aunque existen diversas huellas humanas, algunas muy antiguas, sobre todo sepulcros y otros yacimientos arqueológicos, infraestructuras de abastecimiento de agua potable de los vecinos de Sandín, e infraestructuras de prevención y defensa contra incendios forestales.
La matriz del paisaje es forestal, con un predominio de las formaciones seriales y de los pastizales, distinguiéndose además pequeñas manchas de arbolado autóctono en las laderas bajas y asociadas al riego del Molino. La unidad se completa con el corredor fluvial que mantiene la vegetación de la ribera bien conservada y estrechos barrosos con prados naturales o casi naturales.
En cuanto a las características visuales de la Sierra de Sandín, su orientación hacia el este y al mediodía, y su perfil granítico áspero y áspero con fuertes pendientes en las laderas y desprovisto en gran medida de caparazón forestal, son las cuestión más determinantes para valorar su calidad y fragilidad paisajística. Su vegetación tiene alta naturalidad, mas presenta una diversidad baja, con un dominio de los mato. Tanto la incidencia visual (la Sierra de Sandín se encuentra en un área con muy baja accesibilidad a la observación desde los núcleos urbanos, las vías principales de comunicación y los elementos patrimoniales cimeros de la comarca) como la calidad visual son, en general, bajas. Aunque la fragilidad visual intrínseca es elevada en la unidad, a causa de la baja incidencia visual, su fragilidad es tipificada como media baja.
La problemática ambiental de la sierra está vinculada, sobre todo, a la proliferación y reiteración de incendios forestales y a los procesos erosivos que pueden activar. La implantación de explotaciones extractivas (canina de piedra granítica) y, en menor medida, la instalación de infraestructuras, son las presiones más significativas de la unidad.
UP3. Valles de Infesta y Rebordondo
La unidad definida como Valles de Infesta y Rebordondo se emplaza en el norte del término, abarcando, en gran medida, el territorio de estas parroquias. En ella se integran, por lo tanto, los asentamientos de población de la parroquia de Infesta, Infesta y Guimarei, así como el cortijo rural de origen caminero, abandonado y despoblado desde hace décadas, de la Paradiña, único asentamiento montederrense de la parroquia de Rebordondo. El carácter de sus paisajes rurales es la de valle corredor de orientación agroforestal.
El territorio está condicionado y estructurado por la red fluvial que aprovecha el marco tectónico de la depresión para acomodarse, dando lugar a estrechos y alargados vales de dirección EN EL-SL. Las formas del relevo están así constituidas por una sucesión de vales e interfluvios de escaso desarrollo que propician un contraste acusado entre los achaiados perfiles de los lomos y de las llanuras aluviales, y las ásperas vertientes, más acusadas cuanto más próximo se encuentra el fondo de la depresión. Por su parte, las orientaciones este son las predominantes en el territorio a causa de la fuerte disimetría de los valles y la situación de la unidad en el reborde occidental de la Depresión de Monterrei.
En esta unidad el substrato geológico está constituido básicamente por rocas metasedimentarias, en el sector oriental, y por rocas graníticas, en el occidental, con una pequeña presencia de sedimentos aluviales en el contorno de la aldea de Infesta. Los suelos, en respuesta a la diversidad de materiales y posiciones topográficas, son muy variados en la unidad, si bien na meirande parte están constituidos por Regosoles alumi-úmbricos y Cambisoles alumi- húmicos.
Las condiciones climáticas de los vales de Infesta y Rebordondo responden a su posición marginal en el valle de Monterrei, por el que comparten los rasgos mediterráneos del clima general, si bien con la amortiguación derivada del progresivo incremento de la altitud y de su emplazamiento más al norte. Así, los tipos climáticos se encuadran en el términotipo mesotemperado superior y ombrotipo subhúmedo superior.
La red hidrográfica está compuesta por el sistema fluvial del río Rubín o Albarellos, con una significativa aportación superficial y de caudal del riego de Rebordondo que, luego de recibir a los riegos de Fangos y Guimarei, presenta una acusada rotura de perfil en la búsqueda del nivel de base de la depresión originando la cascada de la Esfarrapa. En el análisis de los usos del suelos en los valles de Infesta y Rebordondo, destaca la importante superficie dedicada hoy a mato y pastizales y a los pinares, sí bien también son apreciables las superficies con un uso agropecuario, especialmente en los fondos de las quebradas y a carozo de las aldeas, que acogen prados y cultivos anuales. Asociadas a la red fluvial existen masas de frondosas autóctonas, a veces mezcladas con pinos y con mimosas. En efecto, en los vales fluviales y en algunas quebradas se mantienen arrinconadas estrechas masas de arbolado autóctono, entre las las cuales hay que destacar además de las ripisilvas, a la breñal mixta de la Paradiña surgida con la reforestación espontánea de los inactivos terrenos y sotos del cortijo. En los montes comunales de la unidad quedan restos de los outrora extensos pinares, constatándose su reforestación espontánea luego de los severos incendios sufridos recientemente.
Los vales de Infesta y Rebordondo acogen las infraestructuras viarias más importantes de la comarca, A-52 y N-525, integradas en la red de carreteras del estado; de hecho estos valles suponen el paso natural del Valle de Monterrei
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por el noroeste hacia Limia que viene siendo empleado desde la antigüedad como acreditan la vía romana y los Caminos de Santiago que los recorren.
La matriz del paisaje es forestal, si bien la mezcla de uso agrarios y forestales produce un paisaje agroforestal en mosaico, donde alternan los terrenos con cerros cubiertos por mato relacionados con corredores fluviales con un apreciable caparazón arbolado autóctono. Asimismo, son apreciables las manchas de frondosas autóctonas asociadas a las quebradas y las manchas urbanas de estructura tradicional nuclear y con ejes de crecimiento muy flojos y en hilera. Los corredores de infraestructuras también dejan una fuerte huella en la unidad, acompañados por infraestructuras de telecomunicaciones, y por trechos de infraestructuras viarias y de servicios de carretera desactivados.
El sistema fluvial Rubín-Rebordondo contiene los mayores valores de conservación de la naturaleza en la unidad, con ríos bien conservados que acogen diversos hábitats naturales de interés comunitario como los bosques aluviales residuales y los hábitats acuáticos. Asimismo, las breñal mixtas con representaciones bien conservadas de robledales galaico portuguesas de Quercus robur y Quercus pyrenaica tienen un alto interés ecológico.
La calidad de los paisajes viene condicionada por la pegada en el territorio de los corredores de infraestructuras y la diseminación de usos terciarios y residencias a ellos vinculada, así como por la fuerte contracción de los usos agropecuarios y forestales en amplias zonas de la unidad, cualificándose como media. Además, en el contorno de los núcleos donde se mantiene vigente el complejo agrario tradicional en mosaico, así como en los fondos de los valles, con barrizales intensamente regados y cobijados por una densa trama de muros y con bosques aluviales y breñal mixtas, la calidad es alta. Hay que destacar, en especial, los paisajes del contorno de la aldea y de la iglesia de Infesta, que presenta notable singularidad en el término por la superficie agraria contenida por terrazas de uso no vitícola, y las de la frondosa breñal que acubilla a la cascada de la Esfarrapa. Los corredores fluviales y de infraestructuras condicionan el desarrollo lineal del territorio, provocando una clara focalización de los paisajes y ocultando de la vista los lugares de menor accesibilidad a la observación, en especial en los asentamientos ribereños acubillados en el estrecho valle de Rubín. De esta manera, la incidencia visual y la fragilidad de los paisajes son, en general, bajas.
La problemática ambiental está relacionada principalmente con los riesgos naturales que afectan a la unidad (peligrosidad sísmica, riesgos de erosión de los suelos, de incendios forestales y de inundación), con la proliferación de especies foráneas invasoras, así como con la fragmentación territorial derivada del desarrollo de las infraestructuras regionales. La diseminación de usos residenciales en los suelos rústicos y las transformaciones de las estructuras agrarias tradicionales orientadas a la reactivación productiva de los terrenos, son las presiones más significativas.
El uso turístico recreativo del ámbito debería centrarse en la recuperación del patrimonio etnográfico asociado a la aldea abandonada de la Paradiña y a la red fluvial, complementando a las rotas de senderismo ya implantadas con la formalización de una rota hacia la Sierra de Hacina, apoyada en este interesante lugar.
UP4. Sierra de San Salvador
La unidad definida como Sierra de San Salvador está formada por los fuertes relevos que deslindan las dos subcuencas de la depresión en el Valle de Monterrei, prolongando hacia el sudeste el macizo montañoso de Meda; unidad de carácter forestal constituida básicamente por los montes vecinales en mano común pertenecientes a las parroquias de Albarellos, Infesta, Monterrei y Estevesiños.
Trata de un interfluvio montañoso que consigue una altitud de 695 m sobre el nivel del mar en lo alto de San Salvador, con un perfil áspero y substrato principalmente metasedimentario de esquistos y cuarcitas. La sierra sigue la orientación principal marcada por las estructuras de la depresión, e integra la densa red tributaria del río Albarellos, incisa en su vertiente occidental. Las pendientes de la sierra son en general acusadas, con laderas abruptas o muy abruptas, singularmente en el sector oriental. En los estrechos suelos, dominados por Leptosoles, se aprecian áreas con una grave erosión hídrica a modo de estrechas vaguadas, singularmente acusada en las laderas del sudeste de la sierra sobre materiales graníticos y fuertes pendientes.
El clima de la Sierra de San Salvador, igual que en los otros relevos de baja altitud que cobijan el Valle de Monterrei, se encuadra en el términotipo mesotemperado inferior y en el ombrotipo subhúmedo superior en transición a húmedo en las cimas.
El uso del suelo predominante está hoy constituido por pastizales formados por herbáceas pioneras y mato, condicionado por la frecuencia, recurrencia e intensidad de los incendios, así como por la explotación forestal intensiva, en los que es patente una reforestación espontánea por pinos y eucaliptos. De las amplias extensiones de los cultivos forestales, básicamente constituidos por pinos del país que cubrían la mayor parte de la sierra, quedan actualmente las pequeñas manchas que no fueron afectadas por el gran incendio forestal del año 2005. En la Sierra de San Salvador no existen asentamientos de población. En lo que respecta a las infraestructuras forestales y a la estructura parcelaria, existe una intensa y moderna red de pistas de tierra y corta fuegos que recurren las laderas y las cumbres de la sierra, posibilitando una notable accesibilidad a los extensos montes comunales.
En la sierra existen diversos yacimientos arqueológicos, entre los los cuales hay que destacar los restos de los elementos defensivos y baluartes vinculados a la Fortaleza de Monterrei y los cimientos de la Iglesia de San Salvador, de ancestral culto en la sierra, así como las huellas dejadas por la minería histórica.
La proliferación de especies foráneas invasoras y el incremento descontrolado de la biomasa suponen las mayores