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2.6 Modelling Methods for Electric Vehicle Studies

2.6.2 Modelling Methods

Más allá de las iniciativas impulsadas por algunas instituciones de educación superior, y por parte del mercado laboral, es importante considerar que el ordenamiento de género vuelve a reposicionarse al interior de las carreras de ciencia y tecnología. La generización de los espacios, es decir la asociación entre las habilidades requeridas para una profesión y las capacidades asignadas o exclusivas de un género, se reproduce al interior de las diversas carreras de las ciencias y tecnologías. Tal como lo indica Palermo (2008), los estudiantes que escogen este tipo de áreas, ya sean varones o mujeres, construyen sus proyectos profesionales, como también los imaginarios y significaciones de sus labores y actividades diferenciadas por sexo, asumiendo los límites que propone la dicotomía masculino/femenino. Las mujeres que ingresan a la ciencia y tecnología se encuentran constantemente tensionadas a partir de considerarse “huésped” en un espacio que no es “propio”, movilizándose entre estrategias y mecanismos que permitan masculinizar algunas de sus prácticas, y por otro lado, la mantención de ciertos rasgos feminizantes acordes a las expectativas y funciones que supone su actividad.

Es por ello que las concepciones respecto a las funciones que desempeñan de lo masculino y femenino, se reposicionan en las distintas especialidades de las carreras de ingeniería, ciencias y matemáticas, consolidando y formando espacios asociados a las labores y actividades coherentes a un sexo. Las prácticas y actividades que identifican a una determinada especialidad se cruzan por el género, motivando la construcción generizada del espacio.

Al momento de pesquisar las trayectorias y elecciones de las mujeres al interior de las carreras de ciencia y tecnología, tanto a partir de lo comentado a través de las entrevistas y los datos cuantitativos de las diferentes instituciones de educación superior, es posible constatar

que la población femenina ingresa a determinados espacios de manera prevalente. Indudablemente, el espacio de la ingeniería, ciencias y matemáticas mantiene de manera global una presencia mayoritaria de varones, consolidando la cultura masculinizada, sin embargo, existen nichos donde las habilidades, actividades e intereses considerados “femeninos” tienen mayor aceptación consolidando la asociación entre las funciones femeninas y estas especialidades.

Considerando los datos de tres instituciones de educación superior (Tabla 5.; Tabla 6.; Tabla 7.), que al momento de su postulación al área de la ciencia y tecnología no ingresan a un plan común, sino que, se escogen inmediatamente las especialidades del área, se observa que los espacios en que ingresa de manera importante la población femenina son, por ejemplo la ingeniería ambiental, química, biotecnología o bioingeniería, industria, prevención y geología; mientras que los varones dominan los espacios de ingeniería eléctrica, electrónica, mecánica, en minas, informática o computación y metalúrgica.

Tabla 5. Área de la ciencia y tecnología segregada por carrera (USACH)

USACH 2005 2010 2015 Promedio por sexo

Carrera. ♂ ♀ ♂ ♀ ♂ ♀ ♂ ♀

Ing. Ambiental 26,8% 73,2% 51,2% 48,8% 36,2% 63,8% 38,1% 61,9%

Ing. Civil Química 57,4% 42,6% 56,8% 43,2% 49,3% 50,7% 54,5% 45,5%

Ing. Estadística 52,5% 47,5% 57,1% 42,9% 58,5% 41,5% 56,0% 44,0%

Ing. Biotecnología - - 65,5% 34,5% 53,4% 46,6% 59,5% 40,6%

Ing. De Ejec. En Química 65,1% 34,9% 56,9% 43,1% 58,5% 41,5% 60,2% 39,8%

Ing. De Ejec. Industria 62,8% 37,2% 62,7% 37,3% 62,0% 38,0% 62,5% 37,5%

Ing. Matemática 58,1% 41,9% 67,6% 32,4% 62,9% 37,1% 62,9% 37,1%

Ing. Civil Industria 66,0% 34,0% 70,2% 29,8% 57,8% 42,2% 64,7% 35,3%

Ing. De Ejec. Geomesura 71,1% 28,9% 76,1% 23,9% 59,2% 40,8% 68,8% 31,2%

Ing. Civil Obras Civiles 77,0% 23,0% 78,0% 22,0% 60,9% 39,1% 72,0% 28,0%

Ing. Civil Geografía 80,0% 20,0% 80,0% 20,0% 57,1% 42,9% 72,4% 27,6%

Ing. De Ejec. En Minas 79,3% 20,7% 74,6% 25,4% 69,9% 30,1% 74,6% 25,4%

Ing. Física 68,8% 31,3% 74,4% 25,6% 83,0% 17,0% 75,4% 24,6%

Ing. De Ejec. Metalúrgica 77,8% 22,2% 81,0% 19,0% 70,2% 29,8% 76,3% 23,7%

Ing. Civil Metalúrgica 85,7% 14,3% 80,0% 20,0% 69,8% 30,2% 78,5% 21,5%

Ing. De Ejec. En

Climatización 75,0% 25,0% 84,4% 15,6% 80,4% 19,6% 79,9% 20,1%

Ing. Civil en Minas 92,0% 8,0% 83,7% 16,3% 74,8% 25,2% 83,5% 16,5%

Ing. Civil Informática 91,8% 8,2% 86,2% 13,8% 84,0% 16,0% 87,3% 12,7%

Ing. De Ejec.

Computación 82,6% 17,4% 90,9% 9,1% 89,1% 10,9% 87,5% 12,5%

Ing. Civil Electricidad 90,1% 9,9% 87,8% 12,2% 87,5% 12,5% 88,5% 11,5%

Ing. De Ejec. Mecánica 88,6% 11,4% 88,7% 11,3% 89,3% 10,7% 88,9% 11,1%

Ing. Civil Mecánica 96,3% 3,7% 85,9% 14,1% 92,5% 7,5% 91,6% 8,4%

Ing. De Ejec. Electricidad 95,5% 4,5% 90,0% 10,0% 89,4% 10,6% 91,6% 8,4%

Tabla 6. Área de la ciencia y tecnología segregada por carrera (UTFSM)

UTFSM 2005 2010 2015 Promedio por sexo

Carreras ♂ ♀ ♂ ♀ ♂ ♀ ♂ ♀

Ing. De Ejecución 96,2% 3,8% 96,1% 3,9% 93,1% 6,9% 95,1% 4,9%

Ing. Civil Eléctrica 97,0% 3,0% 94,3% 5,7% 90,1% 9,9% 93,8% 6,2%

Ing. Civil Electrónica 96,7% 3,3% 94,8% 5,2% 88,6% 11,4% 93,4% 6,6%

Ing. Civil Mecánica 97,8% 2,2% 88,3% 11,7% 89,5% 10,5% 91,9% 8,1%

Ing. Civil Informática 88,2% 11,8% 89,9% 10,1% 89,2% 10,8% 89,1% 10,9%

Ing. Civil Telemática 90,9% 9,1% 85,4% 14,6% 87,5% 12,5% 87,9% 12,1%

Ing. Civil 91,3% 8,7% 81,3% 18,8% 72,3% 27,7% 81,6% 18,4%

Construcción Civil 84,2% 15,8% 85,4% 14,6% 66,0% 34,0% 78,5% 21,5%

Ing. Civil de Minas - - - - 75,3% 24,7% 75,3% 24,7%

Ing. Civil (Común) 81,2% 18,8% 73,4% 26,6% 70,0% 30,0% 74,9% 25,1%

Ing. En Aviación

Comercial 88,9% 11,1% 75,0% 25,0% 60,0% 40,0% 74,6% 25,4%

Ing. Civil Matemática - - 69,6% 30,4% 78,6% 21,4% 74,1% 25,9%

Ing. Civil Metalúrgica - - 80,8% 19,2% 64,7% 35,3% 72,8% 27,3%

Ing. Civil Industrial 71,5% 28,5% 70,5% 29,5% 67,1% 32,9% 69,7% 30,3%

Ing. Civil Química 62,2% 37,8% 69,4% 30,6% 56,7% 43,3% 62,8% 37,2%

Ing. Prevención 66,1% 33,9% 57,1% 42,9% 52,2% 47,8% 58,5% 41,5%

Ing. En Diseño y

Fabricación 64,5% 35,5% 40,0% 60,0% 69,1% 30,9% 57,9% 42,1%

Ing. Comercial 57,5% 42,5% 54,9% 45,1% 50,6% 49,4% 54,3% 45,7%

Ing. Civil Ambiental 46,0% 54,0% 31,4% 68,6% 23,1% 76,9% 33,5% 66,5%

Tabla 7. Área de la ciencia y tecnología segregada por carrera (UDC)

UDC 2005 2010 2015 Promedio por sexo

Carrera

Ing. Eléctrica 96,9% 3,1% 95,8% 4,2% 100,0% 0,0% 97,6% 2,4%

Ing. Electrónica 100,0% 0,0% 96,2% 3,8% 91,8% 8,2% 96,0% 4,0%

Ing. Civil Mecánica 92,5% 7,5% 96,2% 3,8% 96,2% 3,8% 95,0% 5,0%

Ing. Civil Aeroespacial 95,8% 4,5% 85,7% 14,3% 80,0% 20,0% 87,2% 12,9%

Ing. Civil Informática 88,1% 11,9% 86,7% 13,3% 81,0% 19,0% 85,3% 14,7%

Ing. Civil de Tele

información 84,0% 16,0% 87,3% 12,7% 82,5% 17,5% 84,6% 15,4%

Ing. Civil 85,7% 14,3% 83,3% 16,7% 74,6% 25,4% 81,2% 18,8%

Ing. Civil Metalúrgica 84,6% 15,4% 87,5% 12,5% 70,9% 29,1% 81,0% 19,0%

Ing. Civil de Materiales 86,2% 13,8% 78,0% 22,0% 75,6% 24,4% 79,9% 20,1%

Ciencias Físicas 76,6% 23,4% 82,4% 17,6% 79,5% 20,5%

Ing. Civil Industrial 81,4% 18,6% 77,2% 22,8% 69,0% 31,0% 75,9% 24,1%

Ing. Civil (Común) 81,5% 18,5% 72,3% 27,7% 70,2% 29,8% 74,7% 25,3%

Ing. Civil Química 77,5% 22,5% 70,6% 29,4% 74,0% 26,0% 74,0% 26,0%

Ing. Civil Matemática 71,9% 28,1% 69,0% 31,0% 68,6% 31,4% 69,8% 30,2%

Astronomía 60,0% 40,0% 75,6% 24,4% 67,8% 32,2%

Geología 57,8% 42,2% 70,0% 30,0% 60,5% 39,5% 62,8% 37,2%

Ing. Civil Biomédica 56,7% 43,3% 60,7% 39,3% 55,2% 44,8% 57,5% 42,5%

Bioingeniería 51,2% 48,8% 48,9% 51,1% 59,6% 40,4% 53,2% 46,8%

Geofísica 54,1% 45,9% 45,9% 54,1% 50,0% 50,0%

Ingeniería Estadística 35,0% 65,0% 66,7% 33,3% 40,0% 60,0% 47,2% 52,8%

Elaboración propia a partir de la Base de Datos DEMRE 2005-2015.

Las mismas prevalencias obtienen respaldo a partir de diversos hallazgos, donde por ejemplo, las mujeres para 1983 constituían un grupo minoritario en carreras como ecología, bioquímica o ingeniería textil, mientras que para 2001 superaban el 50% de participación (Bustos, 2005). Por otro lado, se encuentra en la facultad de ingeniería de la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde las carreras que comprendían territorio masculino continuaban siendo mecánica, eléctrica y minas, mientras que ingeniería civil, química y petróleo se perfilaban con un predominio femenino al egreso (Vessuri y Canino, 2005, p. 230). Se reconoce la irrupción femenina en el desarrollo tecnológico, dado que su creciente participación se encuentra asociada a la formación de especialidades y carreras universitarias, tales como ingeniería en computación, telemática, multimedia o informática, y aquellas que

contemplan innovación e investigación respecto a las problemáticas de la explotación humana de los suelos y recursos naturales, tales como, ingeniería química o ambiental. Estas especializaciones estarían acordes a lo que comprendido como “lo femenino”. Mientras que los nichos masculinos aún se encuentran en la ingeniería civil y mecánica (Razo Godínez, 2008). Finalmente, la segregación del trabajo al interior de la profesión, en el caso ingeniería, respecto a la dicotomía duro/blando también había sido pesquisada en una investigación local (Peña y Buschiazzo, 2006).

“participación femenina en las especialidades, es que donde más faltan, es por ejemplo en eléctrica, en minería, aunque cada vez menos, en estructural, y en mecánica, que a mi juicio son las ingenierías más fundantes, o las que se vieron en un principio, mientras que a su vez donde hay mayor participación femenina, pero siempre es preponderancia masculina, es ambiental, hidráulica, transporte en este caso y computación” (Jefe de proyectos, UC-ING)

A pesar de no obtener los datos estadísticos, la iniciativa de la FCFM-UCH, de la misma forma que ingeniería en la UC, evidencia de forma parcial la segregación por sexo al interior de las especialidades. Tanto varones como mujeres ingresan a un plan común de ingeniería lo que se constituye como un espacio de formación homólogo por sexo nivelando conocimientos y capacidades. Frente a la inexistencia de filtros u obstáculos al momento de la elección de especialidad, la formación al interior de Beauchef se levanta como espacio emblemático en el fin de los procesos de segregación, intencionando a los estudiantes a escoger de manera autónoma y libre sus especialidades, lo que fue nombrado en las entrevistas como “flujo natural”. Sin embargo, el comportamiento replica la segregación por sexo al interior de las especialidades existiendo marcadas diferencias, donde las mujeres escogen las áreas de la biotecnología e ingeniería química, mientras que, los varones ingeniería industrial y mecánica. Comportamiento replicado en la Escuela de Ingeniería UC.

“las carreras se adaptan a la demanda que haya, eso también es muy bueno porque no hay barreras u otro tipo de filtros para entrar o salir de otro lugar porque eso es bien interesante porque existe un flujo natural entre comillas, y después de segundo año se produce un flujo y ahí si empiezan a ver marcadas diferencias, tenemos proporcionalmente más mujeres en ingeniería química y biotecnología, quizás sería interesante hablar con alguien de esa área, preguntarle más mujeres ahí, desde la perspectiva de ellos, yo tengo una sospecha, pero porque hay ingeniería química y biotecnología hay más mujeres, porque son más mujeres que hombres en esa carrera en particular, que es una carrera chiquitita, después hay mucha más en ingeniería industrial, y después diría ahí no más, con mayor proporción de mujeres, en otras carreras como mecánica hay muy pocas mujeres” (Experto, UCH-FCFM)

Frente a la explicación de la segregación por sexo al interior de las mismas especialidades, se vuelven a posicionar elementos generizados para comprender la mayoritaria inserción de las mujeres al interior determinadas áreas. La diferenciación entre especialidades duras/blandas circula como argumento para la constatación de la distinción entre los sexos. Denominadas también como espacios soft, las especialidades mayoritariamente escogidas por las mujeres, se encuentran asociadas a diferentes habilidades vinculadas a lo femenino, que, frente al nuevo modelo de organización del trabajo creativo y productivo, como por ejemplo, la incorporación del diseño, se comienza un proceso de valorización de habilidades feminizadas.

“una revolución de cómo funciona la economía en sí y de la tecnología de la empresa. Que ha hecho que este modelo industrial que gastaba en mano de obra o en procesos definido, se empiece a cambiar por otro modelo, y el diseño y entre comillas el conocimiento, digamos, es más importante. La parte más soft de la ingeniería. Y claramente ahí se pude dar un espacio para las mujeres, pero también hay algo de causa” (Experto, UCH-FCFM)

Por otro lado, para explicar la asociación de ciertas especialidades con la inserción femenina a estos espacios se vuelve a situar el discurso respecto a la preocupación por el otro. Al parecer las áreas donde se insertan las mujeres estarían vinculadas al espacio social/humano de la ingeniería, desempeñando habilidades de vinculación con la sociedad, medio ambiente o el cliente. El re-ordenamiento de género vuelve a diferenciar y jerarquizar concepciones que recaen y construyen lo femenino y lo masculino, atribuyendo y generalizando el supuesto de un componente “femenino” al interior de las especialidades que escogen las mujeres.

“industrial yo creo que hay más porque están más cerca del mercado, está más cerca de este discurso yo creo, e ingeniería industrial tiene un sello más humano, hay más cursos con sensibilidad social, uno puede desempeñar con relaciones humanas digamos, es una carrera con menos fierros, y eso atrae a las mujeres y eso creo que aplica un poco para química y biotecnología, el hecho de que sea biotecnología, con lo biológico con aspectos más soft digamos, y por alguna razón eso atrae más a las mujeres, más que mecánica digamos” (Experto, UCH-FCFM)

Las mujeres ingenieras son valorizadas dado que se asocian a aquellas habilidades históricamente excluidas de la profesión, sin embargo, las transformaciones del modelo de organización y planificación del trabajo, las habilidades comunicativas y de interacción son también ampliamente valorizadas siendo un pilar de la difusión o promoción de los proyectos. Lo femenino de las especialidades se fortalece al construir agentes comunicativos y de

colaboración con capacidad de interacción con las diferentes dimensiones del espacio social, siendo el mercado, la demanda o entre el mismo equipo de trabajo.

“las mujeres ingenieras en general son súper bien evaluadas, en informática, porque tú necesitas mucho, colaboración entre equipos de proyectos, de proyectos hacia afuera, de interactuar con el cliente, yo no creo que los hombres no puedan desarrollar eso, sino que por la historia a las mujeres les enseñan a ser más comunicativas, las estimulan hablar, a todo esto, por un lado son más sociables, y efectivamente si contratan a nuestras alumnas, normalmente quedan de jefas de proyectos, o sea como para relacionarse” (Coordinadora, UCH-FCFM)

Los espacios al interior del quehacer ingenieril, como también ciertas especialidades, se configuran potenciando las habilidades y capacidades que recaen en lo femenino, sobreexplotando y maximizando el imaginario de género. Los nuevos modelos de trabajo se articulan reforzando las habilidades y capacidades socializadas culturalmente en los diferentes espacios formativos y educativos, potenciando lo “propio” de lo masculino y lo femenino. A modo de ejemplo: las mujeres que ingresan a los espacios de diseño o formulación de proyectos, como es el caso de la industria (espacio masculinizado), son asociadas y reconocidas a través de su vinculación con el cliente de forma opuesta al trabajo creativo realizado por los varones. De la misma forma que lo planteaba Arango (2006), algunas de las especialidades de ingeniería implicarían una mayor distancia corporal en relación a las herramientas tecnológicas, lo que fue denominado como una especie de “desencarnación”, permitiendo una relativa neutralidad sexuada de las representaciones del quehacer, o, por otro lado, generizando otros espacios o labores al interior del área.

“armar un proyecto, defenderlo, discutirlo con el resto, o sea es una cuestión de habilidades blandas porque después teni que saber cómo, saber cómo comunicar bien, por ejemplo nosotras acá en computación en general, los chicos que son más callados se meten a computación porque tienen que estar, porque si quieren programar toda la vida, pueden pasárselo programando toda la vida y hablando repoco con la gente, desarrollando sus propios emprendimientos, y mandar a otro que hace la venta, pero en general las chicas como te decía por la formación natural que viene de antes son buenas para comunicar, entonces están, se dan como en la carreras” (Coordinadora, UCH-FCFM)

La división del trabajo es uno de los elementos reiterativos entre pares, esta situación visibiliza los procesos de formación y educación generizada. En el marco de habilidades y capacidades diferenciadas por sexo, los estudiantes replican las lógicas de género, otorgando y jerarquizando labores y actividades al interior del trabajo grupal. Sin la posibilidad del control ni supervisión de la institución, el orden generizante se reproduce en las labores cotidianas de

los/as estudiantes, además de fortalecer imaginarios entre las labores de prestigio y las que complementan.

“en los equipos de trabajo, pero, eran grupos que eran puros hombres, y una o dos mujeres, entonces ya nosotros a los laboratorios, bueno nosotros hacemos este trabajo, nosotros aplicamos y ustedes hagan el informe, les va a salir mejor, esa cuestión se repite mucho” (Tesista2, UCH-FCFM)

Bajo los discursos que fortalecen el orden de género, se levantan acciones que implican cambios y transformaciones respecto a lo anteriores modelos, sin embargo, estos discursos reposicionan estereotipos relacionados a lo femenino/masculino, al menos desde un plano explicativo. Ejemplo de este tipo de acciones son las explicaciones que se levantan para justificar el cambio de malla en la carrera de ingeniería basados en la incorporación de elementos, perspectivas y dimensiones que pudieran ser de interés femenino, como lo son aspectos sociales de la profesión. Nuevamente la construcción del espacio para las mujeres en ingeniería obtiene una carga generizante, es decir, la consideración de elementos asociados a lo femenino para posibilitar la inserción y proyección de las trayectorias de las mujeres al interior de la disciplina.

“esta nueva malla hace que la ingeniería sea más interdisciplinaria por ejemplo, entonces tiene, hace guiños a arquitectura por ejemplo, a medicina por ejemplo, donde los estudios muestran donde más se están yendo las mujeres con alto puntaje, el área médica y similares, entonces eso es bien interesante, te permite mostrar que, te permite romper la clásica imagen que tenía la ingeniería, y salen testimonios, videos, en esta página web que te comentaba, esa fue fuerte difusión” (Jefe de proyectos, UC-ING)

La división sexual del trabajo es el motor de reconocimiento de las labores femeninas o masculinas, es la posibilidad de comprensión y legibilidad de varones y mujeres en el espacio de la ciencia y tecnología. La segregación por sexo funciona como esquema explicativo de las trayectorias diferenciadas, de las elecciones e intereses, y en el argumento para justificar la aplicación de determinadas políticas y acciones. Junto con ello, tal como indicara Wajcman (1991), la inserción femenina a espacios de ciencia y tecnología, y el re-ordenamiento de género a su interior, segregando especialidades y funciones por sexo, obedece a la movilización de formas de estigmatización, desprestigio y desigualdad salarial de los espacios que son leídos como propio de lo “femenino”.

Los aportes por parte de “lo femenino”, a pesar de considerarse relevantes para los procesos creativos o comerciales, se encuentran desvalorizados, dado que las actividades y habilidades “blandas” se encuentran en una posición secundaria a los procesos de creación, racionalización o abstracción. Los saberes y prácticas que constituyen lo femenino continúan estando en una posición de subordinación frente a las actividades masculinas, reducidas y parcializadas, lo cual ha estado históricamente vinculado con los procesos de invisibilización de la participación de las mujeres en las actividades profesionales (Rubio Herráez, 2007). La asociación de las mujeres con las labores domésticas y el ejercicio de la maternidad siguen siendo pilares fundamentales en la comprensión de lo femenino en el trabajo profesional, ello visibiliza que la separación de lo público y lo privado es una construcción analítica, dado que en la práctica estos se encuentran imbricados y participan de un proceso de co-construcción.

Según Shultz y Schultz (1998 en Lisbona Bañuelos, López-Sáez y Sainz Ibáñez, 2004a, p. 120), teoriza que el hecho que las mujeres se encuentre relegadas a los departamentos de staff, recursos humanos, captación o comunicación mientras que los varones en espacios asociados al poder y a la producción, es un ejemplo más de las formas de cómo opera el género distribuyendo y categorizando a los sexos al interior de las relaciones de poder. Finalmente, apoyados por la tesis de Buquet (2011), la visibilización de los mecanismos que definen lo masculino/femenino al interior de la misma ingeniería, y que permiten construir y constituir un imaginario respecto a la especialidad, dan cuenta que la problematización de género respecto a las ciencia y tecnología obedece a mecanismos sutiles y complejos, donde se conservan imaginarios de género, principalmente esencialistas que imponen subjetividades y concepciones diferenciadas respecto al quehacer de varones y mujeres.

CAPÍTULO VIII. TENSIONES Y RESISTENCA A LOS