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THE MODULATION OF EXPERIMENTAL COLITIS BY TAURINE AND ITS STRUCTURAL ANALOGUE,

Entre los 50 pares de plantas seleccionados en función del estado sanitario para mal del ciprés

(Figura IV-1), se observó un grado variable de afectación del floema a nivel de cuello. En

algunos casos los árboles presentan grandes lesiones que se extienden desde el cuello hacia el fuste, alcanzando incluso alturas cercanas al DAP (Figura IV-2).

En

otros las lesiones son

menores y se observan como lenguas de tejido muerto separadas claramente del tejido vivo (Figura IV-3). De un total de 23 árboles con lesión a nivel de cuello, sólo 1 (4,3%) presenta lesión activa (Figura IV-3), siendo a su vez el único caso detectado entre los 50 árboles sin defoliación

(asintomáticos para mal del ciprés). El resto de los árboles con lesiones necróticas a nivel de cuello, corresponden a árboles sintomáticos para mal del ciprés con diferente grado de avance de la defoliación (S1, S2 o S3).

Figura IV-1: Selección de individuos en muestreo pareado según porcentaje de defoliación. Árboles asintomáticos: 8A, 7A, 46A y 12A. Árboles sintomáticos: 8S (avanzado), 7S (terminal), 46S (inicial), 12S (avanzado).

Figura IV-2: Lesiones necróticas de floema, afectando gran porcentaje del cuello del árbol, y extendiéndose hacia el fuste. La flecha roja en las imágenes del panel superior señalan la zona ampliada en el panel inferior con detalle del límite entre tejido afectado y vivo. Clasificación para mal del ciprés según porcentaje de defoliación: 6S (avanzado), 15S (terminal), 29S (inicial).

Figura IV-3: Lesiones necróticas de floema limitadas en extensión y altura. Panel izquierdo: lesiones inactivas. Panel derecho: lesión activa. La flecha roja en el panel superior señala la zona ampliada en el panel inferior, mostrando el detalle del límite entre tejido vivo y afectado. Clasificación para mal del ciprés según porcentaje de defoliación: 32S (inicial), 27S (inicial), 50A (asintomático).

Para el tamaño de muestra evaluado no existen diferencias en el número de individuos con síntomas de mal del ciprés que presentan lesiones necróticas entre los sitios de muestreo, ni entre el área Norte y Sur de El Bolsón. A nivel de cada árbol el porcentaje de tejido afectado en cuello por lesiones necróticas es variable (Gráfico IV-1). El L5y6 y el R18 presentan porcentajes

de afectación del cuello superiores al 70%. Para el R81, los porcentajes son inferiores al 25%, y para el R11 y el L9y15 se observa una distribución más heterogénea con porcentajes que varían entre 12.5-100% y 4-65%, respectivamente.

El análisis de la distribución de las lesiones necróticas, según el estado sanitario para mal del ciprés, (Gráfico IV-2), indica que entre los árboles con síntomas de mal del ciprés se observa una mayor frecuencia de lesiones necróticas entre los árboles con mayor grado de defoliación. Un 89% de los árboles S3 presenta lesiones necróticas, en tanto que en promedio de los árboles S1 y S2 sólo un 35% tiene lesiones en cuello. Estos resultados se correlacionaron con los reportados por Floria (2008) quien informa un 20% de individuos sin lesión necrótica en cuello ni raíz con defoliaciones que varían entre 25% y 85% (S2 y S3).

Gráfico IV-1: Distribución del porcentaje del cuello de cada individuo afectado por lesiones necróticas según estado sanitario para mal del ciprés y sitios de muestreo. Clasificación para mal del ciprés: A (asintomático), S1 (sintomático inicial), S2 (sintomático avanzado), S3 (sintomático terminal).

0 20 40 60 80 100 A S1 S2 S3 Estado sanitario Porcentaje de árboles

sin lesion con lesion

Gráfico IV-2: Porcentaje de individuos con lesiones necróticas según estado sanitario para mal del ciprés. Clasificación para mal del ciprés: A (asintomático), S1 (sintomático inicial), S2 (sintomático avanzado), S3 (sintomático terminal).

Cuando se considera la zona de El Bolsón en conjunto el porcentaje de árboles con defoliación que presenta lesiones necróticas es del 44%, no existiendo diferencias entre EB_N (43%) y EB_S (45%). Estos valores son inferiores al 80% reportado por Floria (2008) para una zona del

Valle del Río Grande (Chubut).

La baja frecuencia de detección de lesiones necróticas activas (1 entre 23 lesiones detectadas) y el menor porcentaje de árboles con síntomas de mal del ciprés que presentan lesiones necróticas a nivel de cuello (44%) sugieren menor incidencia de P. austrocedrae en el área de El Bolsón (Río Negro) respecto de la reportada por Floria (2008) para la región del valle del Río

Grande (Chubut). Del mismo modo contrastan los datos registrados en relación a la presencia de hojas amarillas o rojas. En la zona de El Bolsón, de acuerdo con los criterios definidos para el muestreo pareado (Capitulo II) se seleccionaron árboles sin hojas amarillas o rojas. En más de tres años de observaciones sucesivas, sólo dos árboles mostraron cambios de color en el follaje (Figura IV-4). Por el contrario, Floria (2008) reporta gran frecuencia de hojas amarilllas y rojas, e

individuos que muestran cambios importantes en la coloración del follaje entre observaciones sucesivas.

Figura IV-4: Cambio de color de follaje y mortalidad súbita del árbol 28S. Panel izquierdo registrada al momento de la selección, Noviembre 2006, clasificación para mal del ciprés S2 (avanzado). Panel derecho registrada en Abril 2007.

La diferencia entre las áreas mencionadas es también evidente en observaciones generales a nivel de bosque; en el área de El Bolsón aunque es posible observar algunos árboles con follaje rojo no se detectan manchones o grupos de árboles afectados tan importantes como los reportados para la zona del Valle del Río Grande (Figura IV-5).

Figura IV-5: Manifestaciones del cambio de color del follaje a nivel de bosque. Panel izquierdo (A-B): El Bolsón. A- bajo número de árboles con follaje rojo, sin agregación. B-árboles con distinto grado de defoliación. Panel derecho (C-D): Valle del Río Grande. C: grupo de árboles con follaje rojo. D- alto número de árboles con follaje rojo, acompañados de árboles completamente defoliados, agregación de individuos afectados, imagen tomada de Floria (2008).

Los resultados obtenidos rechazan, por tanto, la hipótesis planteada en relación al modelo de un disturbio único, ya que un importante porcentaje de la defoliación no es consecuencia directa de la presencia de lesiones necróticas, en vista de lo cual, defoliación y lesiones necróticas no deberían ser consideradas como síntomas exclusivos de un mismo disturbio.

El modelo planteado y el ensayo de pares no permiten, sin embargo, determinar:

o si la incidencia de P. austrocedrae influye en el porcentaje de árboles defoliados que

presentan lesión a nivel de cuello

o si la asociación entre la defoliación y las lesiones necróticas se debe a la acción de

P. austrocedrae sobre árboles afectados por el mal del ciprés,

o si la defoliación es síntoma de dos disturbios diferentes que afectan en forma

simultánea a los bosques de A. chilensis, siendo P. austrocedrae responsable de parte de la defoliación observada.

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