a. "Arrastrados" o por gusto, hay situaciones que marcan y definen. En este sentido, son las acciones que se dan en el grupo las que marcan la existencia de los jóvenes en adelante, en especial aquellas acciones que se definan de mayor gravedad, como una pelea con grupos de otro sector o dentro de la población. Es aquí donde todos pasan a ser parte de dicha situación, siendo llamados por el nombre del grupo que se posiciona por sobre el nombre propio, reconociéndose como el inicio de la transformación de lo que se es (individualmente) para ser (grupalmente) y comenzar a construir nuevas configuraciones. Ahora bien, indistintamente de los roles que se dan al interior del grupo, todos son: "Lacostes", "Agujones", "Sayas", "Porfiados", "Malcriados", "Like", entre otros, implicando una manera particular de vivirse las relaciones en donde hay una aceptación de todos los integrantes, aunque no todos participen en todo lo que el grupo realice. A modo de ejemplo, "todos son Sayas" indistintamente de la participación de cada integrante en el hecho.
Esto se va adquiriendo diversas connotaciones de acuerdo al cómo se vive personalmente. Lo seguro es que indistintamente del sentirse, los
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"atrapa" en tanto, aunque no quieran, no pueden salir de ahí ya que se definen como tal. Estas connotaciones nos hablan de posibilidades de realización, de malestar, de marginación y de tránsito:
Posibilidad de realización (o en busca de respeto). Donde nos encontramos con aquellos jóvenes que "van a todas" mirando en menos a los otros integrantes del grupo que no están en las ocasiones de riesgo al interior de la población. Saben y sienten que "ser" en la esquina implica llevar una serie de acciones indistintamente de las consecuencias que dicho actuar tenga. En donde la trayectoria que han realizado en su vida de calle los posiciona frente a los demás como "vivos" o "choros". Son aquellos que "le dan el corte" y rara vez "se corretean" dejando a sus compañeros de lado o sólo frente a los conflictos, indistintamente de su naturaleza.
Posibilidad de malestar (o lo que no se quiere ser). Si bien es un imaginario que se presenta como parte del ser y estar en la esquina, más bien es un imaginario que al pasar a lo real y realizable, no es del todo deseable. En este sentido, al momento de llevar a cabo las acciones que realiza el grupo no todo están dispuestos a participar “de todas". S e presenta como elemento de malestar ya que por definición hay algunos integrantes de los grupos que optan por no participar de ciertas acciones, siendo "arrastrados" o "metidos" en aquello que no quieren estar o llegando a ser, incluso, aquello que no quieren ser. Dicha situación se acepta, pero constantemente se vuelve a "sentir la piedra en el zapato". Es el malestar individual e interno que no deja de autocuestionar aquello que se realiza y en lo que se participa. Sin embargo, no se encuentra el camino para salir del lugar en el que se está.
Posibilidad de Marginación (o auto afirmación). Hay jóvenes que se marginan de aquellas acciones que los pueden poner al límite de su existencia, ya que, en situaciones extremas, la posibilidad de morir en relación "al taco" que no permite avanzar (entiéndase como aquel conflicto estancado, que no acaba y no deja avanzar, que nunca se resuelve definitivamente), se ve cada vez más cerca. Al ver que el grupo no cesa y transa su accionar los jóvenes caminan hacia una suerte de auto-marginación implicando participar sólo de acciones y actividades en la cual sienten no estar en peligro y donde las miradas de sus compañeros de grupo los califica como aquellos "que no son de verdad". Sin embargo, esto no determina ni condiciona la decisión personal que los reafirma en su individualidad frente a los otros.
Posibilidad de tránsito (entre lo legal a lo ilegal y viceversa). Es así como el grupo de esquina y sus integrantes se mueven entre la legalidad/ilegalidad adquiriendo habilidades para entrar y salir en/de diferentes momentos y situaciones. Se puede participar de instancias
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como el colegio respondiendo a situaciones de formalidad reconociendo las dinámicas que ahí están en juego, así como el participar de una pelea en donde se puede llegar al uso de armas con resultados fatales. Hay una facilidad para entrar y salir de aquello que se observa como "ilegal", en donde quizás para quienes están insertos en los lugares donde viven los jóvenes, es parte rutinaria de las interacciones presentes y por tanto, responde a códigos propios de dichos grupos donde aún no alcanza la política pública o los marcos valóricos que priman en la sociedad.
b. Las relaciones de amistad; donde hasta las lágrimas aparecen... Otra característica de este ser y estar de los grupos de esquina se juega en la importancia que se da en las relaciones de reciprocidad y amistad entre sus integrantes, lo cual implica ser para otro cercano, con mayor y menor grado de intimidad en donde se puede, incluso, llegar a compartir las lágrimas de un sentir muy profundo en la búsqueda de respuestas y salidas a situaciones determinadas.
Estas relaciones son representaciones de “hermandad”, de “familiaridad”, ya que no sólo se comparte un lugar físico de encuentro, sino que se comparte el significado y la representación de este lugar físico. Se hace familia en la calle, en la esquina, en la plaza, etc. Se comparte la búsqueda de un lugar de pertenencia, de una identidad común e individual.
Las relaciones de amistad en la esquina aparecen como una construcción común de un lugar en los que “todos entran”. Los excluidos tienen un espacio y un lugar de pertenencia.
c. La identidad
Indistintamente de lo que haga cada integrante del grupo hay una vivencia que pasa de lo individual a lo colectivo desdibujando la identidad propia para ir constituyéndose en un ser colectivo, el cual es reconocible por el nombre del grupo que integra, por el lugar donde se reúnen, por la esquina que ocupan y por las acciones que realizan. Se es en el grupo, son todos y todos son.
Esto es relevante para la etapa del desarrollo en la que se encuentran, la construcción de la identidad como conflicto central en esta etapa, hace que el grupo tome un rol fundamental.
El grupo aporta a la identidad formas de relacionarse con los pares, los adultos, la comunidad, entre otros. La forma de verse a sí mismos y la proyección que tienen del futuro próximo y más lejano.
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En el grupo se potencian las alegrías, los miedos, los rencores, se heredan los conflictos, todo se acepta y se incorpora como parte del ser, todo es parte de una identidad colectiva, que construye la individual.
d.
Aquello que no se desvanece... una rivalidad histórica
Una parte importante del "ser y estar" de los jóvenes en la esquina se sostiene sobre un discurso acerca de las relaciones con los demás grupos de esquina centrados en una rivalidad que se reafirma en el tiempo y por años. Esto comenzó en una situación divertida pasando a ser una situación que pone en riesgo la vida. La intensidad del encuentro y conflicto con otros grupos es mayor, ya que históricamente ha sumado episodios en forma intermitente, ha sumado números de integrantes por grupos de esquina, ha sumado antecedentes a su historia particular en la cual se han dado a conocer a la comunidad y a otros grupos de esquina.
Intensidad que no tiene parámetros más allá de los que define el grupo y sus integrantes y el hasta dónde quiere llegar cada uno en forma particular. Se da cuenta de la fuerza que tiene el grupo sobre quienes lo integran, pero a la vez el peso individual de sus integrantes para tomar las decisiones.
La intensidad del conflicto que surge en esta histórica rivalidad se manifiesta a través del uso de diversas armas en el tiempo: piedras, palos, sables, cuchillos, pistolas y escopetas hechizas. Dando cuenta que los conflictos inter y entre grupos ya no se viven como "antes", adquiriendo otras cualidades y en donde la pelea "cuerpo a cuerpo" no es suficiente al interior de los códigos relacionales que van estableciendo los grupos y frente al cual hay que responder en la calle.
Rivalidad sobre la base de dos discursos fuertemente internalizados en la totalidad de sus integrantes en el curso que ha tomado dicha trayectoria con el transcurrir de los años. Uno que dice relación con los lugares apropiados por los jóvenes y otro en el cual la idea de la muerte se hace parte del cotidiano:
El primero nos habla de un discurso que se da en relación con un lugar.
Distinto, pero igual, el cual consolida las desavenencias y hostilidades con los otros que se reúnen en otros lugares/territorios. Este lugar habla sobre sí mismo y por sí solo, facilitando el discurso de rivalidad que envuelve a todos los integrantes del grupo reafirmando la historia del mismo. Es un discurso que transforma el espacio público (la plaza, la calle, una cancha, etc) en propiedad privada, pasando a ser parte de quién se ha posicionado y apropiado de él. Esto "es de nosotros o es nuestra esquina" dicen los jóvenes y en los casos en que se presentan como un espacio que puede ser compartido, no se deja de lado el que sea un lugar propio.
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Al ser un espacio privado, sirve de frontera delimitando y demarcando el por dónde se puede transitar, quien puede caminar y hacer uso de dichos lugares. La violación de los límites es una invitación a pelear, un pasar a llevar que no puede ser tolerado. La Frontera en general tiende a ser inmediata y no va más allá de una, dos cuadras de distancia, pero claramente no puede ser transgredida por un otro-a que no sea o es aceptado-a por el grupo.
El segundo refiere a un discurso de muerte. Que se repite y se consolida en las peleas grupales(expresión visible de la rivalidad), en donde si bien aparece como un imaginario individual/grupal en no pocas ocasiones termina en la muerte de algún integrante o el asesinato de uno de afuera. El integrante de un grupo de esquina es parte de ella por el sólo hecho de estar ahí. En este sentido, también es quien pelea, aunque sólo observe desde afuera o le hayan contado. Se suma a ello, el que no hay espacios seguros en tanto que en cualquiera se impregna la marca del grupo como identificación para el rival. Ya no se trata de uno o unos, más bien son ellos, sin rostro y apellido. Son ellos con una firma: el nombre del grupo.
Cuando un joven ingresa al grupo, ya sabe en lo que está y sabe lo que es antes de estar en él. Sabe cuáles son sus amigos y enemigos, sabe con quienes pelea y con quienes no, cuáles son sus alianzas y a quienes se puede solicitar apoyo en la calle. Esta rivalidad permite posicionarse en y desde un lugar, en donde lo que se vea, mire y haga siempre será en función del grupo en su totalidad.
e. La violencia manifiesta.
Las rivalidades expresadas entre grupos y sus integrantes, da cuenta de una manera de enfrentar al otro en donde las razones se pierden y pierden sentido en tanto se han desdibujado en el tiempo. Con los años, la excusa que se tenía para ir a buscar a los otros, para pelear era aquella que justificaba el acto como un “modo de juego", siendo parte de la entretención cotidiana del estar en la esquina, más aun cuando el día no ofertaba demasiado por hacer. El ocio se ocupaba en ir a buscar a los otros y demostrarle que se "es más choro" o en su defecto, que los otros "son más giles y hay que pegarles" siendo el nacimiento de un recorrido que no cesará hasta llegar al agotamiento de los jóvenes, pero que de todas formas no les permitirá escapar de él. Si bien no dejaba de ser violento el acto en sí mismo, en tanto la forma de ser expresado en ese "modo de juego" era a través de la agresión verbal y física en ocasiones con el uso de elementos contundentes como piedras o palos, no pasaba de ser y vivenciarse como eso: un "modo de juego". En esto no se probaba nada.
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Hoy, el juego ha tomado otras connotaciones y se ha transformado en un pasar a llevar que no puede ser tolerado, delimitando y marcando lo que sucederá a futuro. Ya no es una forma de salir de la monotonía que ofrece el lugar esquina. Más bien es un juego en donde "o son ellos o somos nosotros... o es él o soy yo", expresando un "juego de vida o muerte". Las razones siguen siendo difusas, más bien responden a imaginarios como "me miro feo", "se me pico a choro" o una delimitación geográfica en donde, simplemente, "no tienen nada que hacer aquí". Sin embargo y como manifiestan los jóvenes, a pesar de que "nadie quiere matar a nadie" puede ocurrir. Y cuando ocurre la salida prácticamente se hace imposible y lo que viene es un eterno retorno sin fin a la espera de los que vienen a disparar y luego la respuesta a ese disparo.
Esto ha llevado a los jóvenes a posicionarse e internalizar un discurso histórico que se transmite de integrante a integrante y de generación en generación, mostrando como se ha naturalizado dichos motivos difusos de tal manera que en no pocas ocasiones estos ni siquiera se recuerdan o son sabidos por todos los integrantes. Apareciendo más bien como un desquite (a modo de venganza) que se arrastra desde las peleas anteriores en donde se desdibujo completamente el sentido primero de la pelea, que hoy consolida una historia de rivalidad en la cual pueden llegar a pegarle a otro hasta que se muera a pesar que nadie quiere matar a alguien y sin saber por qué. Es así como se reitera esta idea acerca del "ellos o nosotros", consolidándose más bien como una excusa para seguir peleando, enfrentándose a otros y que no deja de ser aquello que da sentido y valida el accionar del grupo.
Sólo el cansancio da un espacio "a la tregua". Cansancio que se vive en los integrantes que han pasado por muchas situaciones adversas o que ya se definen como mayores (20 años) en donde, explícitamente están aburridos y cansados de pelear con los demás. Donde hay jóvenes que han sido muertos por integrantes de otros grupos y el ir y venir, ese eterno retorno del acto violento ha consolidado un deterioro social en cuanto a sus relaciones al interior y exterior de la población, a sus posibilidades de circulación y tránsito en un espacio abierto como es la calle y la posibilidad de estar y andar tranquilos.
f. La relación con la comunidad... donde aún no se deterioran las relaciones
Frente a las relaciones que van estableciendo los jóvenes, estos sostienen fuertes lazos con la gente del lugar donde viven, con su vecina. Si bien manifiestan conflictos, estos se expresan y resuelven distinto en relación con los otros grupos de esquina, quedando más bien en una discusión por determinados hechos.
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Aparecen manifestaciones de solidaridad y de ayuda, de cuidado y respeto, en donde si bien, por parte de quienes son mayores la mirada sobre el otro, sujeto joven, sigue expresándose en no pocas ocasiones, como descalificaciones y una carga tremendamente estigmatizadora, no se traduce en impedimento para llevar a cabo acciones que invitan a mirar hacia el interior. Generando espacios de encuentro entre los adultos de la comunidad y los jóvenes en la incipiente construcción de acciones en favor de toda la comunidad.
Son encuentros que permiten la construcción de un mejor lugar para estar, caracterizándose por su capacidad para celebrar, desplegando formas de organización, de comunicación en pro de una convivencia centrada en algún objetivo. Sin pensarlo de esta forma, se acerca a la idea de los encuentros intergeneracionales en que se comparten los sentidos ahí existentes, las visiones respecto del lugar que se habita y las comprensiones frente a situaciones personales y grupales que en otras ocasiones son sinónimos de malestar y desencuentro.
En ello se manifiesta la condición de desigualdad en la que están todos insertos, y quizás por eso, la fuerza que toma en tanto posibilidad de ausentarse por momentos de las precarias condiciones contextuales y del degaste que han generado en los jóvenes las relaciones violentas entre ellos.
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6.3.2. En relación con los lugares/espacios/territorios presentes en los