Rural Diversification Strategic Objectives
7. Monitoring and Implementation Framework
con una tía o pariente. E s una des- trucción de hogar totalmente. (HC,
madre de mujer migrante, Guaya quil)
Antes de que se vaya ella, amigas del
barrio se fueron dejando a sus esposos. Se han pasado seis meses y ellas se han hecho otro compromiso, se han separado. (MP, esposo de migrante,
Guayaquil)
Es una cosa que no hay que engañarse. Que se vaya, olvídese que eso ya se separan. (JT, esposo de migrante,
Guayaquil)
También, está presente la duda sobre la conducta sexual de las esposas que se que dan cuando los maridos se van, a pesar de que se considera que al estar con los hijo s/as y tener vigilancia familiar es menos probable que esto ocurra. U na interpreta ción desde la dimensión de género nos permite señalar la persistencia de una va loración diferenciada sobre las actuacio nes de mujeres y hombres, sobre todo, en lo que se refiere a la vivencia de la sexua lidad; pues en el imaginario colectivo se sigue concibiendo como natural o acepta ble la conducta o tendencia masculina a ejercer libremente su sexualidad, más aún si se encuentra lejos de su esposa. N o ocu rre lo mismo con respecto a las mujeres, ya que el ejercicio de la sexualidad por parte de ellas se considera una transgresión de los cánones de conducta, por lo que mu chas veces son incluso sancionadas. El ca so siguiente de una mujer de la sierra rural cuyo marido emigró, es un claro ejemplo de esta doble moral.
Hace un año que él me dijo que igual-
mente que haga yo mi vida. Al poco
tiempo ya me enteré que él se había casado, que tenía un hijo por allá.
Me entró una depresión tan bárbara y
como un despecho y justo yo conocí a
un señor que de pronto, digo, me entro esa rabia, entonces quise hacer vida con este señor, de pronto no me nació hacer nada de eso, pero resulta que quedé em barazada... Casi a raíz de eso él se había enterado, se enojó y por eso es que ya no me da, no me manda nada para los hijos. (EP, jefa hogar e hija
tutora, Cotogchoa)
Ante la connotación que tiene la infideli dad femenina y los múltiples hechos o ru mores que circulan acerca de la ruptura de matrimonios, de la constitución de nuevas parejas o de comportamientos “inadecua dos” de las mujeres, algunos de los hombres entrevistados se preocuparon por aclarar que esa situación no ocurre con sus esposas, buscando preservar su prestigio de acuerdo con los códigos masculinos vigentes.
Ella casi no sale. Sólo del trabajo a don de vive, siempre es así. Ella no sale a andar ni esas cosas. (HC, madre de
mujer migrante, Guayaquil)
Ella como trabaja puertas adentro un día no más sale y se va donde las primas que tiene, entonces, dice, que poco gas ta allá. (VC, esposo de migrante,
Guayaquil)
• ...se enseñó a esa libertad
Aunque con menor peso moral, se ve que las personas y familiares que han permane cido en el país tienden a criticar o juzgar negativamente a aquellas mujeres que, a su criterio, se han dedicado a la diversión, no han sido austeras, han incurrido en gastos innecesarios o por cualquier otro motivo no han cumplido el objetivo principal que justifica su estadía en el exterior: asegurar su futuro económico y el de su familia.
Cuando ella (hija) estuvo en España tuvo amistades, que este fin de semana
Percepción sobre la experiencia de las mujeres migrantes / CAPÍTULO IV 8 3
I
chévere, pero como todos los fines de semana le daban libre, ella tenía su gru po... y como muchas de las amigas no trabajaban y ella ganaba su dinero, a ella le tocaba aportar... Ahora ella reco noce que todo lo que yo le decía que ahorrara, que se escatimara de muchas cosas, de fiestas, que si ella hubiera sido una persona ahorrativa en todo el tiempo que ha estado allá, ella ya tendría hasta un piso. (IA, abuela
tutora, Guayaquil)
Ella (la madre) creo que ahorra porque le manda plata a mi hermana para que guarde aquí ... La que es soltera no ahorra, ella todo lo que coge lo pone en ropa para bailar, para salir... Ellas (hermanas) viven su mundo y no les importa donde estén, si estén lejos o cerca de nosotros. A ellas no les inte resa su porvenir, lo que pueden pasar más adelante, su futuro. Ellas viven el momento y no ha sido una experiencia para ellas porque si fuera así, ellas pen saran en guardar algo para su futuro, para algún día tener su casa... pero ellas como si nada, como si no las hu bieran mandado... (LyEM, hijas y
hermanas de mujeres migrantes, Guayaquil)
En el caso de las mujeres casadas que han dejado atrás a sus maridos, se percibe en ellos un malestar por la ausencia y por el bienestar que han alcanzado para sí mis mas.
La vez que vino ella vino feliz de la vi da, que está muy bien... Allá tiene to do y yo creo que, una de las cosas que también veía yo y que hemos hablado con otras personas, es la de que no tie ne ninguna responsabilidad de nada, era libre, podía hacer y deshacer con su vida y podía comprarse lo que le daba la gana con su plata. Entonces se enseñó a esa libertad...
creo que el factor positivo de ella ha si do el factor económico, porque ella aunque el dinero no lo es todo pero ayu da mucho. (JT, esposo de migrante,
Guayaquil)
Desde esa mirada, comienzan a cuestionar el sentido de la migración femenina y po nen en duda la validez de la empresa.
Yo siempre converso con los esposos...
dicen: ‘si se van es para hacer algo, no mandan nada, no hay un porvenir, no mandan ni para comprarnos sola res, entonces, ¿a qué van?, ¿qué están haciendo allá? Ya tienen que venir.
(SG , madre de mujer migrante) Se evidencia que la obtención y el envío de recursos y bienes económicos atraviesa e incide en la valoración o juicio que se tiene sobre la migración, pues si no es el único es el motivo que prevalece en la jus tificación y aceptación de la movilización y ausencia de sus familiares. A su vez, lo que para las mujeres podrían ser “ganan cias” de su estadía, como haber logrado autonomía y ser autosuficientes, se con vierte en motivo de crítica o desvaloriza ción por parte de quienes no han migrado, especialmente, por parte de los esposos. En ese sentido, consideramos indispensa ble poder confrontar estas percepciones con las vivencias de las propias protago nistas, pues deben haber importantes con sideraciones y motivos sobre sí mismas, su relación de pareja o de otro tipo, que las hacen permanecer en su lugar de destino. • Se endureció allá la madre
A l analizar los cambios que la vivencia migratoria ha producido en las mujeres, se encuentra una percepción recurrente de que, como resultado de la soledad y del su frimiento, las inmigrantes se han vuelto personas más frías, más duras, menos afec tivas y más rígidas.