Es la página negra del Yucatán, con la llegada de los Toltecas, venidos en el siglo VII del Noroeste por el mar, de un país superpoblado. En el siglo X Tula se había convertido en su capital. Por todas partes por donde han pasado hay un olor a arrogancia, y esta alta cultura Maya floreciente lleva en sus lugares conquistados la impronta infame de los sacrificios humanos. Según los Toltecas, solo la vista de la sangre podía apaciguar a los dioses. La sangre humana debía alimentar al sol, a fin de que no se apague y que la tierra se despierte cada mañana de nuevo.
cráneos encontrados amontonados en lo que fue la capital de los aztecas, hoy reemplazada por la frenética ciudad de México.
¡Podemos representarnos las danzas rituales para extraer de la víctima el corazón vivo y ofrecerlo todavía palpitante! El sacrificio debía ser el símbolo de la renuncia a las ataduras terrestres por amor a la Divinidad.
Se estima el número de víctimas sacrificadas en 15.000 por año. Esos guerreros toltecas han cazado a los sacerdotes, han transformado las divinidades maya y se han convertido en grandes constructores. Se les atribuye vagamente una propia civilización, de un nivel que parece haber sofocado lo que era la distinción de los mayas. El dios de la guerra tendrá por característica una línea vertical que, partiendo del ojo, se prolongaba por la mejilla. El dios de la muerte muestra las vértebras de su esqueleto o sobre su carne círculos negros de descomposición. El dios de la lluvia, sin embargo, debía permanecer favoreciendo a la agricultura, y las máscaras de los templos maya se han mantenido, presentando la nariz hacia lo alto para invocar la lluvia. A nosotros nos hacen gracia sus trece dioses del mundo dominante y sus nueve dioses del mundo subalterno.
CHICHEN ITZA presenta con orgullo su templo de los Guerreros, llamado de las Mil Columnas, aunque no hay más que 400. Fue construido por artistas mayas bajo la dominación tolteca, lo que explica la mezcla de las dos mitologías en su decoración.
El dios de la lluvia maya Chac y el rey legendario tolteca Quetzalcoatl están casi lado a lado. La bella pirámide El Castillo envuelve una segunda pirámide más pequeña y lleva en los cuatro costados escaleras de 91 peldaños... calculemos 91x4=364 más la plataforma, son los 365 días del calendario solar. El observatorio con sus tres ventanas orientadas al solsticio y al equinoccio es digno de nuestras concepciones astronómicas.
¡El juego de pelota, incluso, era el juego de la muerte! Si el jugador perdía, no pudiendo hacer pasar la pelota a través de un anillo de piedras colgado en un muy alto frontón, era decapitado. En Chichen Itza la sangre de millares de sacrificados ha impregnado las piedras, los muros, la tierra. Nuestro biómetro cae por debajo de cero por todas partes, en donde la vibración no es solo negativa, sino agresiva. El turista descuidado a menudo no comprende por qué es víctima de dolores, de vértigos, de palpitaciones. A las hormigas parece gustarles mucho esas zonas, lo que no es asombroso. Nuestras mediciones indican una calidad vibratoria mediocre, bloqueada a un grosero nivel físico. Es decir, que todo lo que era la vibración elevada de los mayas está destruida, su segunda y tercera dimensión ha sido sofocada (ver cap. IV, nuestros 4 cuerpos). Es una forma de hacer desaparecer a todo un pueblo, con un arma total, por la manipulación de fuerzas telúricas invisibles y discretas.
Los toltecas han erigido aquí y allá algún Atlante de pies gigantes, que lleva un disco en la espalda del lado Este, para captar la energía solar de la mañana, y crear concentraciones en la rejilla telúrica - nótese, que convenía a su raza como a nuestros gatos - pero destruyendo a los otros. Nuestro chamán nos demuestra que esos genios de un género particular sabían utilizar esas fuerzas y las emisiones de forma. Ha suministrado la prueba de que por medio de ideogramas y círculos se puede modificar la radiación terrestre, sea la red global o la diagonal. Es cierto que los toltecas sabían manipular esas fuerzas y muy involuntariamente yo he tenido una experiencia
divertida.
Quise medir el interior de uno de esos labios abiertos, amenazadores, de serpiente emplumada, que estaba situada a la entrada del templo de los Guerreros. Las redes telúricas llegan allí a un punto de manera muy concentrada, muy violenta, y el biómetro cae a mil unidades bovis, lo que corresponde a un ser humano en el umbral de la muerte.
El labio bestial escupe hacia el Norte 5 rayos H que se cruzan en el interior bajo la cabeza de un monstruo con los 18 rayos conocidos. Entre las dos fauces abiertas ante la entrada, el lóbulo antena describe un arco de fuerza, un verdadero arco eléctrico. Entonces me siento aspirada hacia el fondo de ese gaznate espantoso, digno de una película de ficción, como en las garras de un vampiro. Y muy rápidamente pierdo mis fuerzas y mi resistencia. Nuestro buen médico me ha salvado enseguida de esa situación, me ha administrado un sermón musculoso, él que conocía esas cosas. Es una seria advertencia de que no se debe jugar, como grandes ingenuos, a despertar esas fuerzas, todavía presentes.
La realidad me ha enfrentado con en mito, que dice que LA SERPIENTE visible,
rápida como el relámpago, siempre surge de una boca sombría, para vomitar la muerte antes de volver a lo invisible. Ella aprieta, sofoca, traga, digiere y duerme. Es enigmática, secreta, no se pueden prever sus metamorfosis repentinas.
TULUM fue el puerto de los mayas. Su nombre significa: muralla, fortaleza. El lugar está sobre un acantilado azotado por las olas del mar de los Caribes. Estaba unido por una red de carreteras a las otras ciudades toltecas-mayas. Toda la estructura fortificada hace referencia a la técnica de la guerra. Vivir en la tierra quería decir conquista. La sociedad militar era la clase de los privilegiados, eran los caballeros del sol, porque existía el sol del día, y ellos habían inventado el sol de la noche. Mientras que en nuestros días los guerreros continúan en todas las latitudes aullando su hostilidad, en Tulum, el miedo del cielo y el miedo de las armas del hombre ha sido llevado por el viento del mar.
Hay sin embargo unos grupos maya aislados que no han seguido la evolución del pueblo maya, que han sobrevivido al genocidio de la conquista española y que, a su vez, masacraron a los conquistadores españoles. Hemos encontrado en los poblados sus cabezas cortadas, de las que habían levantado cuidadosamente la piel de la cara y que está bien conservada. Cuando nos extraviamos un poco, fuera de caminos trillados, después de haber pasado por un poblado en el que lo natural son las mujeres con los senos desnudos, la carretera puede convertirse en impracticable. Pero el hecho de caer en una charca puede desencadenar también uno de los más bellos espectáculos que existen: el revoloteo de millares de mariposas luminosas verdes y amarillas, como un lanzar de confetis. En su agua, con las alas cerradas, ellas navegaban como soberbios veleros.
¿Por qué tantas civilizaciones punteras han tenido que desaparecer? Las locuras se suceden y no hace falta gran cosa para que la nuestra salte también.
7. EL LUGAR EN EL QUE LOS HOMBRES SE CONVERTIRÁN EN DIOSES