6. DELIVERING ON SD COMMITMENTS: PROGRAMME IMPLEMENTATION
6.2 Monitoring and evaluation
6.2.1 Monitoring
El surgimiento de la idea de los géneros periodísticos a nivel mundial se sitúa en 1920, “cuando la prensa de información se impone ya en todo el mundo occidental relegando a un segundo plano al periodismo ideológico, al servicio de las ideas políticas o religiosas. Predominan entonces las narraciones de hechos, es decir, las noticias –a las que los anglosajones denominan stories, a diferencia de los artículos o comentarios firmados, a los que califican como comments–, y comienzan a surgir nuevas tradiciones discursivas como el reportaje o la crónica –con sus correspondientes variantes–, que darán lugar a lo que hoy identificamos como géneros periodísticos informativos” (Mancera, 2009a).
Sin embargo, apunta Ana Mancera (2009a), en relación a España “La noción de ‘género periodístico’ es reciente, ya que comienza a aparecer sistemáticamente en la bibliografía sobre Redacción Periodística hacia 1970”. Romero Bernal (2009, 144) detalla que “Históricamente, se entiende que la teoría de los géneros periodísticos fue introducida en España por el catedrático José Luis Martínez Albertos, quien “a partir de las pautas establecidas por Emil Dovifat en Alemania y Carl Warren en Estados Unidos”, formula en 1961 un conjunto de definiciones, esquemas y reglas prácticas que luego seguirán otros estudiosos del tema”.
Luisa Santamaría (1991, 108) repasa en su artículo Géneros literarios y géneros periodísticos cómo “uno de los primeros estudiosos de alcance internacional que utilizó el concepto de género periodístico fue Jacques Kayser en los últimos años de la década de los 50”. Sin embargo, la autora aclara que “la teoría clasificatoria de los géneros periodísticos no se hizo inicialmente con una preocupación filológica o literaria, sino descaradamente sociológica. El criterio clasificatorio de los géneros periodísticos es uno de los procedimientos
descriptivos que utiliza Kayser para proceder a una valoración cuantitativa de los mensajes que aparecen en los diarios. El planteamiento de la teoría de los géneros como una cuestión básicamente filológica o relacionada con la creación literaria no hay que buscarla, por tanto, ni en Kayser ni en trabajos similares patrocinados en aquellos años por la Unesco” (Santamaría, 1991, 108-109).
Al respecto, apunta que “fue la Universidad de Navarra uno de los primeros centros de investigación en el mundo occidental -y puede que, tal vez, el primero- donde se empezó a trabajar sistemáticamente con la teoría de los géneros periodísticos a partir de un enfoque filológico”, de la mano del profesor Martínez Albertos y su asignatura 'Los géneros periodísticos'; si bien Martínez Albertos “confiesa que la decisión sobre este enfoque y el diseño primitivo del esquema clasificatorio de los géneros y de sus funciones fueron idea inicial de profesor Antonio Fontán, director entonces de dicho centro universitario” (Santamaría, 1991, 109).
Así, resume que “La teoría de los géneros periodísticos se formula en un primer momento como una técnica de trabajo para el análisis sociológico de inspiración rigurosamente cuantitativa; posteriormente, sin embargo, ha quedado perfilada como una doctrina filológica propia de la Sociolingüística, que sirve como eficaz instrumento no sólo para el análisis cualitativo y cuantitativo en el campo de las Ciencias Sociales, sino también para valoraciones críticas de carácter literario y lingüístico; finalmente, de acuerdo con la tesis del profesor Lorenzo Gomis, la teoría de los género es el método más seguro para la organización pedagógica de los estudios universitarios sobre periodismo” (Santamaría, 1991, 109).
Y, en definitiva, para Santamaría, “Los géneros [periodísticos] son modalidades históricas específicas y particulares de la creación literaria, modalidades concebidas para lograr unos fines sociales muy determinados.
Los estilos periodísticos, por su parte, son aquellos conjuntos de rasgos de ideación (o disposiciones anímicas colectivas de cierta base ideológica) a partir de los cuales podemos agrupar los diferentes géneros. Géneros y estilos nos sirven de piedra de toque para clasificar y valorar los textos periodísticos” (Santamaría, 1991, 108).
Según Alex Grijelmo (2012, 29), los géneros periodísticos son una forma de clasificar los escritos atendiendo “al distinto grado de presencia del informador en su texto” o, dicho de otra manera, “guarda relación con el mayor o menor grado de subjetividad que se plasma en el texto (Grijelmo, 2012, 27).
Lorenzo Gomis (2008, 87) también ha abordado la definición de los géneros periodísticos en su libro Teoría de los géneros periodísticos, donde indica que “El último supuesto, y no por ello menos importante, del periodismo como método de interpretación sucesiva de la realidad social es que esta realidad se comunica adecuadamente a través de una serie de gamas, de filtros, de convenciones comunicativas o de fórmulas de redacción que nombramos géneros periodísticos”. “El lector sabe que no es lo mismo leer una noticia que leer un comentario y el periodista sabe que tampoco los tiene que escribir de la misma manera, porque sus funciones no son las mismas”.
Añade Gomis (2008, 87-88) que “...a través de los diferentes géneros periodísticos, de la noticia al editorial pasando por el reportaje, la crónica y la crítica, el diario ofrece una interpretación amplia y matizada de la realidad. Comunica lo que pasa (noticia); nos acerca y nos lo hace ver, sentir y entender (reportaje); abre ventanas para que nos lleguen impresiones sobre aquello que pasa en diversos lugares del espacio y en diversos sectores de la vida social y testimonio del desarrollo de los actos del paso del tiempo por los diversos lugares (crónica); presenta, analiza y juzga las obras que se ofrecen al público (críticas); recoge varias opiniones y puntos de vista, bien especializados (comentarios firmados), bien de los que hacen reaccionar ante los hechos que
pasan y de las noticias que se publican (cartas y chistes), y completa el ciclo con la opinión misma del diario (editorial)”.
“Todo es interpretación, de la noticia al editorial, pero interpretación en diversos grados y por diferentes medios. Y cada forma de interpretación tiene su estilo peculiar y su función propia en el conjunto del diario, que abraza desde la información sobre lo que pasa hasta la opinión sobre lo que sería necesario hacer”, remarca (Gomis, 2008, 88).
Y aclara el autor: “No es la proporción de información y de opinión que contenga un texto lo determinante para clasificarlo, sino la función que cumple, con independencia de los propósitos de quien lo escribió. Es el juicio sobre el papel que representa, la aportación que hace al conjunto de la interpretación periodística en un medio de comunicación lo que nos decidirá a considerarlo una información o un comentario”. […] La noticia sirve para comunicar con exactitud y eficacia un hecho nuevo. La forma que ha llegado a adquirir con el tiempo responde perfectamente a la función que cumple. Su aportación al conjunto de los espacios de redacción de un medio es conseguir que el lector o el oyente se entere con claridad, exactitud y rapidez de hechos que han sucedido y que pueden interesarle. El estilo puramente informativo en que se escriben las noticias facilita la confianza con que el lector o el oyente las acoge, Los datos exactos son los que en este momento interesan al lector (Gomis: 2008, 115-116).
Rivas Troitiño (1999, 60) sostiene que “Frente a quienes consideran que los géneros han muerto, parece más útil la visión ecléctica de quienes sostienen que “se transforman y evolucionan” (Casasús: 1991, 88). O, al menos, se presenta recomendable seguir la invitación de Bernardino M. Hernando: los estudiosos de los géneros periodísticos pueden disponerse a la más suntuosa caza. O por mejor decir en esta coyuntura, al más apasionante de los descubrimientos”.
Mancera (2009a), por su parte, opina que “Cada género trata de responder a unas demandas sociales específicas, y crea en el lector un determinado horizonte de expectativas. De ahí que todo intento por desdibujar los límites entre los distintos géneros haya resultado infructuoso por cuanto no sólo dificulta el análisis científico del discurso periodístico, sino que además “atenta” contra la información que recibe el lector”.
Sin embargo, no se decanta al cien por cien por ninguna de las clasificaciones actuales. “Por lo general, las tipologías que encontramos en los manuales de redacción periodística recurren a criterios pragmáticos para limitarse a discutir si el objetivo de un texto es la información o el comentario. Pero en realidad, la variedad de los textos periodísticos impide su asimilación a uno de estos dos grandes géneros. En todo caso, sería conveniente combinar criterios pragmáticos con aportaciones de carácter semántico, enunciativo, composicional o estilístico, lo que permitiría reagrupar los textos de diversas formas. La diversidad de tipologías existentes pone de manifiesto la crisis del sistema convencional de los géneros periodísticos, pues parece resultar insuficiente para acoger las nuevas variantes que continuamente aparecen como resultado de la evolución de la profesión periodística, encaminada hacia la proliferación de géneros mixtos e influida por los medios audiovisuales” (Mancera, 2009a).
En cualquier caso, desde el principio de la Teoría de Géneros ha estado presente la diferencia que existen entre informar y opinar, o entre persuadir y entretener, lo que ha dado lugar a productos periodísticos de distinta naturaleza.