3.3 Results and Discussion
3.3.4 Morphology and Chemical Composition of Surface Films and the Corroded
El esquema corporal según Le Boulch es el conocimiento inmediato y continuo que nosotros tenemos de nuestro cuerpo en estado estático o movimiento, en relación con sus diferentes partes y sobre todo en relación con el espacio y los objetos que nos rodean.
Para Shilder (1935) el esquema corporal es la organización de todas las sensaciones referentes al propio cuerpo (principalmente táctiles, visuales y propioceptivas) en relación con los datos del mundo exterior, desempeña un importante papel en el desarrollo infantil puesto que esta organización se constituye en el punto de partida de las diversas posibilidades de acción.
Condemarín manifiesta que es la toma de conciencia global del cuerpo que permite simultáneamente, el uso de determinadas partes de él, así como conservar su unidad en las múltiple acciones que puede ejecutar.
Frostig (1966) considera que para un adecuado conocimiento del cuerpo, son necesarios tres elementos: imagen corporal, concepto de cuerpo y esquema corporal. Ella considera que si uno de estos tres aspectos está alterado, se altera igualmente la habilidad del niño para la coordinación ojo-mano, para su percepción de la posición en el espacio y para percibir las relaciones espaciales entre ellos.
La imagen corporal es la experiencia subjetiva de la percepción del propio cuerpo y los sentimientos respecto a éste. Se deriva de las sensaciones propioceptivas e interoceptivas e incluye la impresión que tiene una persona de sí misma. “Tiene su origen en la experiencia de ser tocado o acariciado y posteriormente en todas las experiencias cinestésicas (de movimiento), táctiles y visuales que se desprenden de las diversas actividades de exploración del mundo exterior que realiza el niño o niña. Se va construyendo en la medida en que el niño es capaz de sacar conclusiones de unidad acerca de sus acciones y referirlas a su cuerpo”.9
El concepto corporal constituye el conocimiento intelectual que tiene la persona de su propio cuerpo. El aprendizaje de éste se logra después que la imagen y de manera consciente porque el niño o niña ya conoce las funciones que realizan las diferentes partes de su cuerpo.
El esquema corporal se distingue de la imagen y del concepto corporal en que es inconsciente y cambiante de momento a momento. Se encarga de regular la posición de los músculos y partes del cuerpo en relación mutua y varía acorde a la posición del cuerpo. El equilibrio depende del esquema corporal y también es necesario para la coordinación. “El esquema corporal puede considerarse la clave de la organización de la personalidad, manteniendo la conciencia, la relación entre los diferentes aspectos y niveles del yo”.10
Ajuariaguerra (1948) considera que el cuerpo, como punto de referencia para la actividad orientación espacial de la actividad motriz, no existe sino en la medida en que el sujeto actúa,
9 Berruezo, P.P., Curso “La psicomotricidad en el ámbito educativo”, Murcia,
noviembre del 2003, pág. 13.
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explora e imita. Y también anota que el esquema corporal no es un elemento dado sino que constituye una práctica que se desarrolla evolutivamente en la acción.
“El descubrimiento progresivo del cuerpo se produce con la apropiación de la acción. Es mediante el movimiento, como el niño se hace consciente de sí”.11
Las actividades propuestas para el desarrollo del esquema corporal serán mucho más positivas si son acompañadas por el descubrimiento del sujeto de su propia identidad.
Objetivo: Propiciar la toma de conciencia global del cuerpo del niño o niña para que sea su
punto de referencia en la construcción de sus primeras relaciones espaciales.
Actividades
En posición parado, el niño o niña a apoyarse contra la pared lo que más pueda en su totalidad corporal.
Se van a mirar en su totalidad frente a un espejo, desde arriba hacia abajo y van describiendo verbalmente sus partes. Las que más puedan, y la profesora va supervisando. Esta actividad también puede ser realizada como una observación evaluativa al inicio del programa, luego se puede hacer la misma evaluación después de un periodo para registrar el progreso de la destreza.
Se colocará un libro sobre la cabeza que permita mantener la verticalidad. También puede ser cualquier objeto que obligue a mantener la posición vertical y la intención es que se mantenga ahí por equilibrio del niño o niña. Con esta actividad también puede manejarse la tónica global de estar “muy tenso” o “muy suelto”. Se lo realizará manteniendo y quitando el objeto de la actividad sobre la cabeza.
En posición sentado, (para estas actividades la idea es que se tome conciencia de la posición y la funcionalidad que se le da a los miembros inferiores) sentado sobre una silla con las piernas colgando formando ángulo recto.
11 Berruezo, P.P., Curso “La psicomotricidad en el ámbito educativo”, Murcia,
noviembre del 2003, pág. 14.
En posición sentado, sobre una alfombra o colchoneta o piso directamente con las piernas cruzadas.
En posición sentado, sobre una mesa que permita colgar las piernas en ángulo recto pero que queden flotando del piso, que no exista contacto.
En posición acostado, para culminar cualquier actividad combinada de las anteriores, se la utilizará como descanso y tranquilidad. Se puede usar colchoneta, alfombra, césped o directamente el suelo. Tomar en cuenta que esto puede variar la sensación.
En posición acostado, de espaldas, de lado izquierdo o derecho (se pueden combinar primero un lado y luego otro), o de estómago sobre el piso con la cabeza a un lado y luego al otro.
Encogen y estiran las piernas, primero juntas y luego alternadas (una encogida y otra extendida). Preferible marcar el ritmo con una canción o instrumento musical.
Con la cabeza tratamos de hacer hacia delante y hacia atrás una pelota, sin usar las manos.
Utilizan el cuerpo como mecedora utilizando el ejemplo de una tortuga o un escarabajo. Recogen sus rodillas, las abrazan y sostienen con sus manos, se dejan caer hacia atrás y se balancean. Con la práctica deberían lograr acostarse, mecerse e incorporarse sólo con el uso del balance dinámico que se genera en el movimiento.
En posición de rodillas, tomar un juguete o pelota pequeña que quepa en las manos, que sea liviano, para poderlo llevar hacia arriba, hacia abajo y hacia atrás sin perderlo de vista.
Con el mismo objeto o pelota se realiza la misma actividad pero llevándolo de un lado hacia el otro, sin perderlo de vista.
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Posición acostado boca arriba, nos vemos las puntas de los pies
Posición acostado boca arriba, pasan de posición acostados a sentados en L y se miran los pies, tratan de tocarlos sin doblar rodillas.
Posición acostado boca arriba, pasan de posición acostado, a sentados en L y luego a encoger las rodillas abrazadas por los brazos como sostén. Se miran los pies. Después de eso se hace la serie seguida, con un ritmo de canción o un instrumento musical.
En posición boca abajo, suben ambas piernas al mismo tiempo doblando rodillas, y luego alternando.
En posición boca abajo, hacen lo mismo que el ejercicio anterior, primero suben brazos y piernas y bajan al mismo tiempo, luego alternar pero como en gateo: si brazo izquierdo está arriba, pierna derecha está arriba, y brazo izquierdo y pierna izquierda abajo. Deben alternar este movimiento que requiere mucha sincronización y práctica.
Posición boca arriba, pretender hacerse grandes extendiendo extremidades superiores e inferiores.
Como la actividad anterior, pero ahora pretenden hacerse pequeños.
Acostados boca arriba, extienden los brazos y con ayuda de los pies, se van empujando para formar un círculo. Los niños y niñas deben girar sobre su propia espalda como eje.
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Para formar una pelota, en posición boca arriba, primero recogen las rodillas, luego se ayudan sosteniéndose y abrazando sus piernas y meten su cabeza entre las rodillas recogidas.
Para este ejercicio, se pretenderá que se suben a un triciclo mientras están acostados boca arriba. Primero doblan rodillas, luego estiran una pierna mientras la otra está doblada, luego hacen la misma acción pero cambiando de rodilla y simulan pedalear en cámara lenta para que puedan ir corrigiendo el movimiento hasta lograrlo debidamente.
Acostados de lado, intentar llevar las puntas de los pies cerca de la cabeza y luego hacia atrás lo más cerca de los glúteos.
Con ayuda de una hula, o dibujando en el piso un círculo con masking tape, o con sogas delgadas para que tomen esa forma, los niños y niñas se encogen hasta caber dentro del aro.
En posición boca abajo, doblan una pierna y la tocan con la mano de ese mismo lado, luego cambian a la otra. Para hacer un poco más complejo el ejercicio, cuando logren subir pie y tocarlo con la mano a un cierto ritmo, se puede pedir que alternen pie contra mano, esto es pie izquierdo mano derecha y lo mismo del otro lado. Ésta actividad es más compleja y se realizará cuando tengan completamente interiorizado la primera parte.
37 Posición boca arriba, se pide a los niños y niñas que flexionen rodillas y que luego
levanten glúteos y espalda mientras se sostienen con pies, manos y cabeza. Imitan un puente.
La misma actividad anterior pero ahora se ayudan con las manos para quedar
suspendidos en el aire y por debajo pueda pasar una pelota pequeña de tenis o ping pong y luego se dan la vuelta para quedar boca abajo y hacer el mismo juego con la pelota.
Pedir que el niño o niña levante las piernas sin doblar la rodilla, primero la derecha y luego la izquierda. Cuando logren esto hacerlos alternadamente con ritmo de algún instrumento y en caso de ser posible que después la levanten juntas.
Para desplazamientos del cuerpo se sugiere lo siguiente:
Marcha con códigos: previamente establecido profesor-niño/a. Por ejemplo: 1 marcha hacia delante; 2 hacia atrás; 3 se detienen; 4 marchan en el mismo sitio, etc.. Lo mismo puede hacer la profesora realizando la marcha y cuando haga cualquiera de los tipos de marcha, el niño o niña debe decir el número.
Los desplazamientos con gateo deberán realizarse hacia el frente, a un lado, atrás. Pueden ser con mano y rodilla del mismo lado, luego cambiar a patrón cruzado, esto es mano y rodilla de lados contrarios.
Para la ordenación espacial, transportar objetos de un lugar a otro como peluches, juguetes, títeres, pelotas, cajas con material (no pesados). La idea es que tengan diferente tamaño y peso.
Para interiorizar nociones, la maestra se pone frente al niño y niña con un objeto en su mano y la pone en el piso y dice “abajo”. Éste debe repetir la acción y repetir la palabra. Así se realizarán de la misa manera, las nociones de arriba, delante, detrás, encima, debajo, izquierda y derecha (para izquierda y derecha si están de frente el uno al otro, hay que recordar el efecto espejo, esto implica que si la maestra está en frente del niño, y le pide que levante la mano izquierda del niño, ella deberá levantar su derecha). Para saber si interiorizó la actividad, la maestra pone el objeto en una posición y le pide al niño o niña que lo verbalice.
Como la actividad anterior pero se cambia el objeto y de lugar, para verificar si las nociones fueron interiorizadas.
Se pone una hula o se dibuja un círculo o cuadrado y se le pide al niño o niña que se ponga dentro. La maestra le pide que salte a la derecha, a la izquierda, detrás o delante.
Se dibuja un árbol grande y se recorta un pájaro que será colocado en el árbol de acuerdo a las instrucciones de la maestra, esto es igualmente arriba, abajo, izquierda y derecha (ésta actividad se puede variar de diversas maneras. Apela a la imaginación del profesor o profesora en el uso de recursos diversos).
39 Para interiorizar aún más la actividad, se le entrega al niño o niña una hoja dividida en
cuatro partes y se le pide que coloque o dibuje algo. Por ejemplo, en el cuadrado de debajo de la izquierda dibuja una cara feliz. En el cuadrado de arriba de la derecha dibuja un sol, etc., etc.. Con esta actividad incluso se puede hacer una evaluación.
Lanzar objetos de diferente tamaño, peso, y se observa el lugar donde caen para hacer comparaciones de distancias entre éstos.
Tomarse de la mano y desplazarse por el espacio de trabajo en fila.
En posición cero, esto es parados, van a empezar a caminar en el espacio designado al
ritmo del tambor o pandereta, o cualquier instrumento que suene con golpes. Deben ir rápido o lento acorde al ritmo.
En posición de gateo, van a desplazarse primero usando simultáneamente mano y pie del mismo lado, luego mano y pie de lados opuestos (patrón cruzado) y luego las dos manos y seguido los dos pies (desplazamiento del conejo). Imitar animales facilita la actividad siguiendo el ritmo que la instructora o profesora marque con cualquier instrumento. Se desplazarán hacia delante, hacia atrás, hacia los lados.
En posición de gateo pero con los glúteos levantados, van a caminar hacia delante, hacia atrás, hacia los lados (como cangrejo). Luego se incluye el ritmo porque esta posición es más difícil que la de gateo en sí.
Otra vez en posición de gateo, van a imitar a un león lanzando su mano (pata o garra) hacia el frente y en lo posible imitar los dedos como las garras de un león, con los dedos recogidos.
En posición boca abajo, se repta como un gusano hacia delante o atrás ayudándose de codos y antebrazos doblados primero, y luego se incluye la ayuda con las rodillas flexionadas hacia afuera. Una vez interiorizado lo primero, se incluye el desplazamiento de la misma manera pero con patrón cruzado. Luego se dan la vuelta y lo hacen de espaldas pero se ayudan con codos y antebrazos y piernas flexionadas las rodillas.
Igual que la actividad anterior pero solamente en posición boca arriba, van a desplazarse utilizando primero sólo los pies. Luego se complica la actividad utilizando glúteos y hombros en patrón cruzado. Esto es, glúteo derecho y hombro izquierdo se mueven para lograr el desplazamiento y después el otro lado. Repetir esto hacia arriba y hacia abajo.
41 ESTRUCTURACIÓN ESPACIAL
Condemarín en su libro Madurez Escolar aclara que es necesario distinguir las nociones orientación, organización y estructuración, puesto que está demostrado por muchos investigadores que la espacialidad es una noción que se elabora y construye a través de la acción e interpretación de muchos datos que sensorialmente son recibidos por el cuerpo humano.
Orientación: Es la acción de orientar, de determinar la posición de un objeto respecto a las referencias espaciales (vertical, horizontal y los puntos cardinales. Es además, la acción de determinar un momento en el tiempo en relación a un “antes” y un “después”).
Organización: Es la manera de disponer los elementos en el espacio o el tiempo, o en los dos a la vez, esto es, la manera de establecer relaciones espaciales, temporales o espacio temporales entre los elementos independientes: relación de vecindad, proximidad, sobreposición, de anterioridad o posterioridad.
Estructuración: Es la acción de estructurar, de establecer una relación entre los elementos elegidos para formar un todo. Esta relación implica interdependencia de los elementos constitutivos del conjunto en una situación espacio-temporal determinada. (Condemarín, Madurez Escolar, pág. 193)
Para Piaget (1975), la estructuración espacial no es innata sino que se elabora y construye mediante la acción e interpretación de datos registrados de por sí, por los sentidos (registros sensoriales). Para este autor, se compone de tres categorías fundamentales:
Relaciones topológicas: relaciones elementales existentes entre los objetos, como por
ejemplo: la vecindad, separación, orden, sucesión, continuidad.
Relaciones proyectivas: se fundan sobre las topológicas y responden a la necesidad
de situar, en función de una perspectiva dada, los objetos o los elementos de un mismo objeto en relación con los demás.
Relaciones euclidianas o métricas: demuestran la capacidad de coordinar los
objetivos entre sí, en relación con un sistema o unas coordenadas de referencia, lo que supone la utilización de medidas de longitud, de capacidad, de superficie.
Dado que el niño desarrolla su acción en un espacio, van ligadas con la estructuración témporo- espacial la lateralidad y direccionalidad. La lateralidad es una actividad o una función particular que ocurre más frecuentemente a un lado de un cuerpo que en el otro y que tiene una representación en un hemisferio cerebral o en el otro. La direccionalidad es cuando un niño o niña ha tomado conciencia de la lateralidad o asimetría funcional en su propio cuerpo y ya es consciente de su lado derecho y de su lado izquierdo, sabe además proyectarlo en el espacio externo.
El cuerpo de un niño ocupa un espacio y se sitúa en el espacio. Por lo tanto “existe el espacio postural, el que ocupa el cuerpo; y el espacio circundante, que lo constituye el ambiente en el que el cuerpo se sitúa y establece relaciones con las cosas. Por tal razón, “el espacio introduce al niño en las dimensiones, las formas, la geometría, la relación variable de tal manera que la
noción espacial se va elaborando y diversificando de modo progresivo desde lo próximo a lo lejano y de lo interior a lo exterior, por lo que es necesario que el niño diferencie el yo corporal con el respecto del mundo”.12
Las nociones derecha, izquierda, arriba, abajo, adelante, atrás, abajo, en el medio o al lado son atribuidas al espacio externo sobre la base del propio cuerpo, no son direcciones objetivas del espacio en sí sino que parten desde la corporalidad.
Cuando no se ha interiorizado una estructuración espacial, temporal o espacio-temporal, empiezan a aparecer las dificultades que entorpecen un proceso educativo como la escritura por ejemplo, donde se observa que las letras, fonemas, palabras, etc., ya sea en el espacio, tiempo o en ambos, presentan disconcordancia.
Con las actividades sugeridas se pretende que el niño o niña logre desarrollar la habilidad de la estructuración espacial, para el uso, comprensión y dominio de los movimientos corporales en el espacio que posibilitan sus actividades cotidianas.
Objetivo: Asimilar y comprender las relaciones espaciales que guardan los objetos frente al
cuerpo del niño así como los objetos entre sí comprendiendo y dominando su propio cuerpo en relación con el espacio circundante.
Actividades
Lanzar una pelota contra la pared, seguida de otras más y esperar a que se detengan para comparar la distancia entre ellas.
12 Berruezo, P.P., Curso “La psicomotricidad en el ámbito educativo”, Murcia,
noviembre del 2003, pág. 23.
43 Con las pelotas que se encuentran jugando, ponerse en parejas y pasársela unos a
otros pateándola.
Dejar caer la pelota desde la cintura y observar dónde deja de botear. Luego lanzarla al aire y observar hasta dónde botea.
Transportar diversos objetos de un lugar a otro que tengan diferentes tamaños y pesos.
Se coloca al niño o niña frente la pared a una distancia de un metro. Se le pide que patee la pelota y cuando ésta regrese, la debe recoger con las manos. Se le pide ahora que dé un paso hacia atrás y repita la acción. Se va aumentando la distancia gradualmente entre el niño o niña y la pared.
Para reforzar las nociones derecha-izquierda, es mejor hacerlo con el niño o niña en situaciones reales cotidianas. Por ejemplo: En el rincón del hogar, se le pide que ponga el cuchillo a la derecha y el tenedor a la izquierda. Para las otras nociones es igual,
mientras juega se le pide que recoja el juguete que está debajo de la mesa y lo ponga encima. El arriba y abajo también se trabaja partiendo de la corporalidad.
En el caso de realizar trazos para interiorizar mejor el arriba-abajo, izquierda-derecha