Al margen de estas tres temáticas claves en la producción de Cartagena, encontramos el Tractatus questiones ortolanis, realizado en colaboración con Rodrigo Sánchez de Arévalo durante la década de 1440 y que, frecuentemente, pasa desapercibido en las bibliografías de nuestro autor. Se trata de una disputa escolástica en latín en la que Sánchez de Arévalo defiende la superioridad del sentido de la vista, mientras que Cartagena hará lo propio con el del oído, imitando de manera consciente las obras ciceronianas (Morrás 1991: 229-230).
Por otro lado hemos de citar su labor como traductor. Como ya hemos mencionado, Cartagena descubre durante su estancia en la corte lusitana una de las aficiones que le acompañarán durante toda su vida, la traducción del latín al romance, afición que da muestras tanto de su voluntad pedagógica para con las clases nobles, entre las que el desconocimiento de la lengua se acentuaba cada vez más, como del interés que desarrolla por la formación de la lengua. La firmeza de la filosofía moral de las obras de Séneca y Cicerón, en armonía con las ideas propias del prelado, les convierte en los autores elegidos para sus traducciones.
Así pues, en 1422 concluye la que será su primera traducción, el De senectute de Cicerón, a petición de su compañero de misión Juan Alfonso de Zamora, a quien se la dedica y quien le solicitará la traducción del De officiis, labor que llevará a cabo entre enero y verano
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30 Espinosa Fernández, Y. (1989), La Anacephaleosis de Alonso de Cartagena. Edición, traducción, estudio, Tesis
de ese mismo año. También en Portugal dará comienzo a la Rethórica de Tulio M. Cicerón, versión del De inuentione que irá dedicada al príncipe don Duarte. En opinión de María Morrás, inicia su composición en torno al año 1424 y la termina en torno al 1431, lo cual se puede deducir de algunas de las referencias que se encuentran en la obra (Morrás 1991: 221); solo conservamos el primer libro. Entre 1422 y 1427, posiblemente, lleva a cabo la traducción del Pro Marcello de Cicerón31.
Más adelante será el soberano Juan II quien le encargue una serie de traslaciones de textos de Séneca, algunos de ellos pseudosenequianos. Realizadas entre los años 1430 y 1434, estas traducciones incluyen: el Libro de la providencia de Dios, el Libro de la clemencia, el Libro de la vida bienaventurada, además de florilegios y textos apócrifos, como el Libro de los remedios de la fortuna, el Libro de las cuatro virtudes, y los Dichos de Séneca en el fecho de la caballería de Roma32. Las traducciones de Séneca señalan “el clímax en la aceptación
eclesiástica del clásico durante este primer período del Renacimiento castellano” (Gurruchaga Sánchez 1997:132).
2.2. DOCUMENTOS
- Libro en que están muchas questiones e tratados que fizo el señor obispo de Burgos en el Concilio de Vasylea en q. esta la disputa sobre la sylla de Castilla con los enbaxadores de Ynglaterra.
Serie de documentos concernientes al concilio reunidos por Cartagena. Inventario de la Visitación, número 5.
- Sinodales de la diócesis de Burgos.
En este documento se recogen las leyes que Alfonso de Cartagena decretó durante su obispado. Se encuentran dentro de las Sinodales de Burgos, impresas en 1534, junto la legislación llevada a cabo por otros obispos burgaleses.
2.3. ATRIBUCIONES
- Cancionero general.
Durante siglos se ha considerado que el prelado portugués es el autor de las poesías del Cancionero general que aparecen bajo el nombre de Cartagena; no obstante, se ha podido
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31 Con respecto a las traducciones de Cicerón contamos con las siguientes ediciones: Morrás, M. (1992), “Libro de
los ofiçios. Libro de senetute o de la vegez” en Alonso de Cartagena: Estudio y edición de las primeras
traducciones de Cicerón, Tesis Doctoral de la Universidad Autónoma de Barcelona; Mascagna, R. (1969), La Rethórica de M. Tullio Cicerón, Nápoles. Cf. González Rolán & López Fonseca (2014: 199-207).
32
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De Séneca tenemos la edición de Fernández Pousa, R. (1943), “Libro que fizo Séneca a su amigo Galión contralas adversidades de la Fortuna. Versión inédita de Alonso de Cartagena según el MS 607 de la Biblioteca
Universitaria de Salamanca”, Escorial 10: 73-82; y la de González Rolán, T. & Saquero, P. (1987-1988), “El
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Epitoma rei militaris de Flavio Vegecio traducido al castellano en el siglo
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XV: edición de!
los Dichos de Séneca enel acto de la caballería”, Miscelánea Medieval Murciana 14: 68-88. Cf. González Rolán & López Fonseca (2014:
demostrar que la identidad no corresponde a otro que al sobrino de este, Pedro de Cartagena (Morrás 1991: 233).
- Ethicas.
Se le atribuye la traducción al castellano de la versión de Bruni de la Ética a Nicómaco, a partir de un texto catalán. Sin embargo, parece que el autor real es Nuño de Guzmán (Morrás 1991: 234).
- Dichos de Quinto Curcio.
Resumen en castellano, en forma de máximas, de las Historiae Alexandri Magni de Quinto Curcio33. Esta obra cuenta con una edición a cargo de Gerald L. Boarino34.
- Catoniana confectio.
Compendio en versos goliárdicos de los Disticha Catonis y De contemptu mundi. Edición realizada por Barry Taylor35.
- Vocabulario en latín y romançe.
La atribución es una hipótesis de Webber (Morrás 1991: 234). Se trata de una glosa al primer canto del Infierno de Dante, junto con una serie de comentarios acerca de cómo evolucionó el romance, las diferencias entre latín y castellano, etc.
- Compendio de las Corónicas de España.
Se dice que Cartagena finalizó la obra que empezara su padre don Pablo de Santa María; no obstante, los bibliógrafos del autor no consiguen llegar a un acuerdo acerca de la autoría, siendo la forma en que se hace referencia a don Álvaro de Luna uno de los punto más llamativos a la hora de negarle la autoría a don Alfonso.