• No results found

3   METHODOLOGY

3.3   Statistical tests 41

3.3.1   Multiple linear regression 44

En ese clima de confrontación de científicos y filósofos, nadie mejor para citar como un ejemplo provocador de esta contienda que Bacon. Pero, ¿es Francis Bacon digno de ser llamado filósofo? ¿O sería un filósofo de “segunda categoría”? Preguntas como estas son reincidentes46. Más que suscitar tales dudas sobre este polémico anglosajón, hay quien hacen cuestión de excluirlo no solo del listado de los filósofos, sino también del listado de los sabios47, a pesar de ser reconocido como “el Canciller Bacon”48 de Inglaterra. En el lado opuesto, otros hacen cuestión de elevarlo a las alturas, es decir, fue un personaje que no pasó desapercibido de forma alguna en su tiempo. El pensamiento de Bacon continúa, todavía en siglo XXI, siendo objeto de innumerables estudios, en varias áreas, en las instituciones académicas49.

Razones no faltan, por un lado, para figurar a Francis Bacon como un pensador innovador y polémico, y uno de los más citados, como reformador para el progresismo inicial de la ciencia en el siglo XVII; razones también no faltan, por otro lado, para

45

Detallando un poco más, hace parte de la primera sección: The Advancement of Earning (2 libros, 1605)

y el De dignitate el augmentis scientiarum (9 libros, 1623); la segunda, la cual vuelve a desarrollar y tratar

ampliamente la primera, está constituida principalmente por el Novum Organum, el cual fue concebido en

1608, pero reelaborado doce veces hasta que fue publicado en 1620, en pleno auge de su poder político; la

tercera sección es Historia ventorum, la Historia vitae et mortis y la Historia densi et rari (1623) y la

Sylva sylvarum (póstuma, 1627); la cuarta sección quedó en proyecto. Escribió y fueron publicadas varias otras obras menos conocidas.

46 Cfr. Denis Huisman y André Vergez (dirs.), Historia de los filósofos ilustrada por los textos, Madrid:

Tecnos, 2000, p.125.

47 Es una ilustración, en este sentido, Joseph de Mäistre, ibíd., p. 126.

48 Dijo Voltaire: “no conocía [Bacon] aún la naturaleza, pero sabía todos los caminos que conducen a

ella”.

49

Entre tantos otros, se destacan los textos de Paolo Rossi, La nascita della scienza moderna in Europa.

situarlo dentro de la ambición dominadora de los que, deseosos en ser científicos, se vuelven tecnócratas y burócratas, metidos en las cuestionables ventajas políticas en Estados y gobiernos. Entonces, no nos sorprende tanto el desahogo con un mea culpa, después del malogrado pasaje (corrupción, acusación y prisión) de Bacon en las lides de la nación: “[…] puedo decir verdaderamente que mi alma ha sido una extraña en el curso de mi peregrinaje.”50

Volviendo al papel que juega Bacon en la era moderna, no menos visible se evidencia su influencia en el pensamiento de Descartes, mientras considera la utilidad que puede tener la ciencia para la humanidad, si se parte de reglas (regulae) claras racionales51 para la percepción y el conocimiento. También Leibniz, después de la lectura de Bacon, despierta para la vocación filosófica y científica, asegura Voltaire. Éste decía – sin una dosis de exageración - que Bacon era “un hombre de un genio divino”52, él (Bacon) que, según Voltaire, fue admirador de Maquiavelo, por considerarlo eficaz y exitoso53. Uno de los elogios más destacados a Bacon - diría incluso eufórico, dentro del espíritu de la época de la ilustración, en el siglo de las luces (XVII) y de la Enciclopedia - vino de uno de los ideólogos de la llamada “ilustración”, que compone una de las bases del progresismo, Jean Le Rond d’Alembert54: “Mientras que adversarios poco instruidos o

mal intencionados declaraban abiertamente la guerra a la filosofía, ésta se refugiaba, por así decirlo, en la obras de algunos grandes hombres que, sin alimentar la peligrosa

50 Aunque con la alegación del vitia temporis (vicios de los tiempos) además de vitia hominis (vicios de

los hombres). El afán de dominar puede causar lo indeseado, el desgobierno de sí, aunque imagina haciendo lo mejor.

51 Son las ventiuna reglas (Regulae ad diretionem ingenii – “Las reglas para la dirección del

entendimiento”). Fueron escritas en el período en que Descartes vivió en Holanda (1628). Están en el

orden de la razón, o sea, dentro del racionalismo cartesiano, mientras las Reglas de F. Bacon está en el

orden de la experiencia, o sea, del empirismo. Más tarde, después de A. Comte, Émile Durkheim (1858-

1917) escribe Las reglas del método sociológico. Tenemos, por lo tanto, las tres Reglas (Regulae): reglas

para la ciencia experimental (F. Bacon), reglas para el recto uso de la razón que pueden orientar la conducción práctica de investigación (Descartes) y reglas para la investigación sociológica (Durkheim). La idea de enumerar las reglas para la conducta investigativa con método seguro, indudable y simple,

deshaciendo nociones vulgares (idola), distinguiendo las reglas, se encuentra en el Novum organum. de

Bacon. Cito las dos primeras reglas de Descartes: I - Los estudios deben tener como meta dar al

entendimiento una dirección que le permita formular juicios sólidos y verdaderos sobre todo lo que se le presenta; II - Los objetos que deben ocuparnos son únicamente aquellos de los que nuestros espíritus son capaces de adquirir un conocimiento seguro o indudable. Cfr. Las consideraciones preliminares sobre cada regla que hace Sergio Pablo Fernández, en http://www.moebio.uchile.cl/04/durkheim.htm, accedido en 13/05/2009.

52 Huisman, op. cit., p.125.

53 Ibíd.

54 En su Discurso preliminar a la Enciclopedia (1751), Buenos Aires-México, 1953. Cita Bacon en otras

partes del Discurso: Jean le Rond d’Alembert, filósofo y matemático francés (1717-1783), fue el coeditor,

ambición de arrancar la venda de los ojos de sus contemporáneos, preparaban calladamente en la sombra y el silencio la luz con la que el mundo debía ser iluminado poco a poco y por grados imperceptibles. A la cabeza de esos ilustres personajes debe ser colocado el inmortal canciller de Inglaterra Francis Bacon […]. Considerando los saludables y amplios puntos de vista de este hombre, la multitud de objetos de los que su mente se ocupó, la frescura de su estilo que aunaba en toda ocasión las más sublimes imágenes con la precisión más rigurosa, se sentiría uno tentado a considerarlo como el más grande, el más universal y el más elocuente de los filósofos”.

Fueron tantos los elogios de d’Alembert, que lo acusaron de plagiar a Bacon, en la clasificación de la ciencia de la Enciclopedia. Sobre la genealogía de las ciencias, él mismo reconoce que la segunda parte es, en su mayor parte, copia de Bacon55.

Dentro de lo que hemos visto, será interesante exponer lo que d’Alembert coloca al final del Discurso de la Enciclopedia. Aquí otra gran importancia de Bacon, se trata del árbol enciclopédico (Prospectus), que se siguió después de otros precedentes como: Plinio en su Historia Natural; Aristóteles, con las ciencias teoréticas, prácticas (incluyendo también la teología [natural]), prácticas y técnicas; Chambers etc.56. Posterior a Bacon, está la clasificación de Comte, segundo autor de este estudio.

Concluyendo este tema, transcribo la cita que Immanuel Kant hace del “Bacon de Verulam”, encabezando así su gran obra, Crítica de la razón pura (1781, primera edición original).

Sobre nosotros mismos callamos. Pero sobre el asunto de que se trata, pedimos que los hombres no consideren este libro como una opinión, sino como una obra y tengan por cierto que no ponemos los fundamentos de una secta, ni de un dogma, sino de la utilidad y amplitud humanas. Pedimos además que ellos en su propio interés… piensen en el bien general… y vengan a tomar parte en el trabajo. Que tengan también buena

esperanza, no se figuren, ni piensen, que esta nuestra renovación [instauratio] es algo

infinito y ultra mortal, cuando en verdad no es más que el término legítimo y el fin de

errores sin cuento57.

55 D’Alembert, citado en Huisman, op. cit., pp. 27-28.

56 Discurso preliminar de d’Alembert, pp.184-190. Algunas clasificaciones de las ciencias se encuentran

en anexos.

57

Immanuel Kant, Crítica de la razón pura, Buenos Aires, Editorial Porrúa, 1991, p. 3, página

inmediatamente anterior al Prólogo de la 1a edición. El original de F. Bacon y la cita de Kant están en

latín. En: ibídem, p. 13, Prólogo de la 2a edición, año de 1987, dice Kant: “La física tardó mucho más tiempo en encontrar el camino de la ciencia; pues no hace más de siglo y medio la propuesta del juicioso

Bacon de Verulam ocasionó en parte - o quizá más bien dio vida, pues ya se andaba tras él - el descubrimiento [referimos a sus precedentes desde el siglo XIII], que puede igualmente explicarse por una

1.3. ¿Bacon, un futurista?

En Nueva Atlántida58, Bacon asigna a la ciencia el objetivo de extender indefinidamente el poder humano y de cambiar la vida:

El fin de nuestra institución es la expansión del imperio humano (dominio) hasta que realicemos todo lo posible. Volaremos como los pájaros y dispondremos de barcos para

navegar bajo las aguas.59

Nos contentamos por ahora con esta cita, pero hay otras que nos llaman la atención en este sentido futurista. Tal vez el volar y sumergir pueda sugerirnos el uso de metáforas en la importancia que Bacon da de sumergir, sometiendo a la naturaleza y, al mismo tiempo, sobrevolándola y superándola, como ideal del futuro científico. Sin duda, términos como luz, hombre y mundo (la creación, o sea, la naturaleza sensible, es poseedora de secretos casi mágicos) son bastante reincidentes en sus obras mayores y también en las menores. Estos pasajes son ilustrativos, en las dos dimensiones, sugeriéndonos una cierta necesidad metafísica contemplativa en algún momento, presente en esta parte del aforismo 129 (N. O.) y, de inmediato, contrasta con la segunda cita.

[…] así como a la luz debemos grande acatamiento porque gracias a ella podemos caminar, practicar las artes, leer y reconocernos mutuamente; y aun con eso la luz es algo más excelente y hermoso que sus múltiples usos; así también la contemplación misma de las cosas, sin superstición ni impostura, error ni confusión, es en sí misma más

valiosa que todo el fruto de los descubrimientos.60

rápida revolución antecedente en el pensamiento”. Después de haber notado los preliminares griegos, y hecho esta constatación con relación a Bacon, menciona invenciones de Galileo, Torricelli, critica la

metafísica, como lo hizo Bacon: “conocimiento especulativo de la razón, enteramente aislado, que se alza

por encima de las enseñanzas de la experiencia, mediante meros conceptos (no como la matemática mediante aplicación de los mismos a la intuición), donde la razón debe ser su propio discípulo, no ha tenido hasta ahora la fortuna de emprender la marcha segura de una ciencia […]”.

58

Del mismo modo que Bacon lo hizo, en referencia al Órganon de Aristóteles de la lógica racional,

cuando promulgó el Novum organum, también con Platón hará lo mismo, o sea, de la Atlántida geográfica

del idealismo platónico va a promulgar la Nueva Atlántida de la “utópica” organización, desarrollo y

experimentos de las ciencias. Están aquí representados los dos filósofos griegos más atacados por Francis Bacon, a pesar de su anti-aristotelismo.

59 Las “utopías” de Nueva Atlanta, Herder, pp. 193-194.

60 Veo aquí una cierta identificación entre luz y verdad, siempre en el sentido de ser ser útil para las

utilidades, punto alto en los estudios baconianos. Los críticos de Bacon tenemos gran dificultad en comprender esta identificación. Véase lo que dice Bacon (en N. O., afr. 125): “Así pues verdad y utilidad son aquí las cosas en sí mismas, y las obras en sí mismas han de estimarse más en cuanto que son prendas

En el párrafo siguiente se percibe una cierta disonancia con lo anterior (el mismo aforismo).

Recobre ahora el género humano su derecho sobre la naturaleza, el que le compete por legado divino, y désele poder: la recta razón y una religión sana regirán su ejercicio.

Hay diferencias, por supuesto, entre la contemplación platónica y la de Bacon61. La primera es una contemplación de la Idea (verdad) por la razón, la segunda es una

contemplación activa de la realidad.

Buscando justificar su “proyecto futurista”, en innumerables pasajes, Bacon no será condescendiente con la tradición filosófica europea, principalmente occidental, con la gran escuela griega, cuyos nombres más destacados son Platón y Aristóteles, y la escolástica en la precedente Edad Media. Incurre, por cierto, en ambigüedades en sus (des)consideraciones en relación a los clásicos filósofos griegos, al procurar emanciparse de esa tradición cambiante que pasaba por profundas transformaciones. Reserva palabras poco dignas e impiadosas para los dos filósofos clásicos griegos (principalmente contra Platón, aunque haya nominado una de sus clasificaciones de idola tribu – ídolos de la caverna - en “homenaje” a la Metáfora de la Caverna), las cuales preferimos no trascribirlas aquí.62 Dejando sus verborreas de lado, citamos solamente algunas frases

de la verdad que por sus conveniencias para la vida”. Nos parece incoherente, ambiguo e incompatible con la línea de Bacon. Con este pasaje, nos acordamos de nuevo de lo que dijimos al comienzo de Platón sobre la Alegoría de la caverna.

61 ¿Tendrían las ideas baconianas, junto con otros reconocidos pensadores, reflejos cabalísticos? La

palabra cábala (Qabbalah) significa “tradición” (hoy, más de la tradición hebreo-cristiana) y también

“recepción de lo divino”. La cábala tuvo en realidad gran repercusión e importancia en el Renacimiento. Hay quien dice que fue incluso inspiradora de este movimiento en las humanidades y ciencias en general (sobre todo del siglo XV al XVII, remontando la época precedente y la antigüedad). La cábala consiste en un conjunto de prácticas místicas y esotéricas hebreas. Para los cabalistas, determinadas palabras (por ej., día, noche, luz, mundo, hombre…) eran de naturaleza mágica, o sea, dotadas de potencia intrínseca. “Quien fuese capaz de comprender su significado en profundidad, y de conocerlas y aprenderlas hasta el punto de pronunciarlas en su orden correcto, adquiriría una capacidad creadora similar a la divina”. Cfr.

Atlas Universal de Filosofía, Océano, Barcelona, p. 240; José María Dorset, Hermetismo y Cábala “cristiana”, en: http://www.scribd.com/doc/7032783/Hermetismo-y-Cabala, accedido en 25/02/09. El final de este texto virtual (p. 19) consta del siguiente párrafo: “Simbólica cabalística, hermética cristiana,

manifestada también en la tradición de la ciudad ideal, que desde La República de Platón recorrió todo el

orbe europeo en escritos como la Ciudad Ideal de Abu Nars al Farabi, la Utopía por Tomas Moro, la

Nueva Atlántida por Francis Bacon, la Aurora por Jacobo Boehme, la Ciudad del Sol por Tomaso

Campanella, las Islas Afortunadas por Ben Johnson y Christianápolis de V. Andreas. Todas ellas, en la

perspectiva de la visión paradisíaca, la de la Jerusalén Terrestre hecha según el modelo Celeste, que se encuentra en los mitos de todas las tradiciones asignando tanto el comienzo como el fin de todo el ciclo temporal”.

62

En el fondo quiere mostrar que son filosofías de los ociosos y para los ociosos, inútiles (como telarañas), no diferentes de las dilataciones sofisticadas.

que denotan su contraposición y contradicción: i) Según él, “Platón corrompió la filosofía natural con su teología [término originario del filósofo griego], tan completamente como Aristóteles la corrompió con su lógica”63

(p.72); ii) En otra parte (p.74): “Debe entenderse que, cuando rechazamos sus conclusiones, estamos atacando sólo sus opiniones, no su genio ni sus esfuerzos. De hecho, cuanto más brillante y laborioso es un hombre, si menosprecia la luz que pueda proporcionar la naturaleza, abandona la investigación y vuelve la espalda a la evidencia de los hechos, solo, se pierde de un modo más total en el laberinto de su propia imaginación”.

Bacon procura romper los lazos con el pasado y se vuelve para el futuro anunciando un nuevo modo de considerar la relación con el mundo de la naturaleza. Su contienda principal, como vimos, es contra la concepción filosófica abstracta sobre las ciencias naturales sin una salida práctica, metodológica, que incidiera directamente en los elementos y fenómenos naturales. O sea, con la forma de concebir y la propuesta de actuación metodológica deductiva y de una inducción imperfecta e insuficiente para interpretar los fenómenos, procura romper Bacon. De este modo, la crítica metodológica del novum organum (nueva lógica) al Órganon (lógica antigua para Bacon) es una crítica a la ciencia primera (metafísica) de Aristóteles o la dialéctica de Platón64. De este modo, por extensión, se comprende que la crítica al método de los filósofos griegos es también la crítica a la metafísica clásica. A mi parecer, uno de los errores de Bacon fue haber sido tan radical con la tradición, al prescindir de ella, rescatando un periodo aún incipiente del pensamiento griego (los “fragmentos pre-socráticos”), sin desconsiderar que el método inductivo resentía la falta de un perfeccionamiento. La obsesión ideológica, el poder y los cargos, con las desviaciones incurridas en provecho de sí y la falta de sanos escrúpulos, contribuyeron para el entorpecimiento de una parte significativa de varias obras de Bacon, la dificultad en terminar la Instauratio y su éxito inicialmente frustrado, tal vez por no lograr los “inmortales” inventos de Harvey, Newton, Galileo, Gauss e incluso de Roger Bacon.

El propio título Novum Organum denota una contraposición defendiendo una nueva lógica y un nuevo método, donde mano y mente están asociadas en vía de una segunda naturaleza65. Las voces se oían antes de él, pero fue Bacon quien asumió la polémica

63 B. Farrington, cit., pp. 72-74.

64

B. Farrington, cit., pp. 65-77, haciendo referencia a algunas obras del autor: Refutation of Philosophies,

The Masculine Birth of Time, N. O., Thoughts and Conclusions etc. Reserva palabras poco dignas e impiadosas (principalmente contra Platón) a estos filósofos, las cuales preferimos no repetirlas.

65 Cfr. De natura deorum, II, p. 60, citado en N. A., Mondadori, Madrid, 1988, p. 48. Sin evadir,

considero desde luego el reconocimiento de Carl Friedriech Gauss, “el príncipe de los matemáticos” (cfr. Antonio Pérez Sanz, IES Salvador Dalí, Madrid, en http://platea.pntic.mec.es, accedido en 13/05/2009).

bandera por el comienzo de una nueva mentalidad (entendimiento), procurando romper con los ídolos que ocupaban y entorpecían la mente - como quiso señalar en sus idola -, unos impresos a fuego66. Es sobre ellos que nos toca ahora enunciar, exponiendo los aforismos que tratan directamente de ellos para no eludirnos de sus contenidos.

Related documents