4. The empirical relationship between poverty and inequality
4.4 Multivariate models: Accounting for the effect of initial inequality,
Se trata de un estudio sociohistórico. Teórica y metodológicamente parte del enfoque de la nueva historia de las mujeres, el cual contiene dos cons- tructos centrales: la perspectiva de género y la histórica. Así, el enfoque de la nueva historia de las mujeres pretende observar y analizar las apor- taciones que los géneros han hecho al proceso histórico, concebido como el conjunto de experiencias acumuladas de los hombres y de las mujeres (Nash, 1998 y 1984); lo real es que en historia observamos con especial interés las acciones realizadas por los hombres, o bien, por mujeres so- bresalientes, así como procesos y hechos políticos considerados signifi- cativos históricamente, dejando de lado a las mujeres y a otros colectivos minoritarios o no excluidos de la misma, por no ajustarse a una visión de historia androcéntrica y universalista.
En este estudio nos centramos en las mujeres, a quienes deseamos visibi- lizar como sujeto histórico social, tal cual se lo propone el enfoque de la historia de género. Para ello, debemos analizar en qué consisten las rela- ciones entre los sexos, los géneros, cuáles son los papeles que hombres y mujeres tienen en una sociedad determinada y cómo se define la feminidad desde el estatus -posición- de las mujeres. Un enfoque que considere es- tas inquietudes
modifica la visión de lo que se entiende tradicionalmente como his- toria (el ejercicio del poder) y modifica también las premisas de las categorías de análisis histórico, al privilegiar como objeto de análisis la relación entre los géneros. Las relaciones entre los sexos se con- vierten entonces en una categoría social, en una construcción social dado en un tiempo y espacio determinado y no en una relación con- dicionada y predeterminada por la biología. (Ramos, 1992, p. 13).
partimos de que a pesar de que pudieran pertenecer a los mismos sectores sociales, el proceso de Educación Superior de las mujeres fue distinto al de los hombres, porque dicho proceso durante dé- cadas fue negado a las mujeres fundado en la división sexual del
trabajando, siendo el espacio asignado a las mujeres el privado. Por esta razón, nos preguntamos por los objetivos que perseguían las mujeres al incorporarse a la universidad en las décadas de los 40 a los 60 e, igualmente, sobre sus experiencias al respecto. Cabe preguntarse entonces qué factores incidieron en ellas en su decisión de profesionalizarse y cuáles obstáculos enfrentaron en dicho pro- ceso y en el ejercicio de su actividad profesional.
Para eso, se propuso analizar el proceso de incorporación de las mujeres a la educación superior y su proceso de profesionalización desde su expe- riencia de vida, en un período sociohistórico de transición y consolidación de un modelo económico-social, proceso que, a su vez, posibilitó cambios en los roles que hasta el momento habían tenido. Por lo general, las ac- tividades económicas que realizaban las mujeres antes de profesionali- zarse estaban circunscritas a actividades consideradas como “femeninas” o eran una extensión de ellas. Las fuentes historiográficas nos indican actividades de carácter artesanal, o bien, otras vinculadas a la docencia en Primaria (Maestra Normal) y en salubridad (como enfermeras, trabajadoras sociales, e inspectoras de escuela) (Molina, 2003 y 2000). Sin embargo, las condiciones bajo las que se incorporan no son iguales en relación con los varones. A pesar de ello, se rompe con esquemas propios de la época y las mujeres obtienen mayor independencia económica.
2.1 Delimitación espacial y temporal
El periodo de estudio se extiende desde 1940 hasta 1973, por ser el mo- mento cuando el modelo de desarrollo logra un nivel de consolidación importante. Es al inicio de la década de los años 70 cuando el proceso de desarrollo iniciado en los 50 logra su nivel más significativo, en cuanto se delimita,n con claridad, las características que el modelo de desarrollo basado en la sustitución de importaciones había generado. Sin embargo, conforme nos adentramos en la década de los 70, nos enfrentamos cada vez más con cambios importantes que se van suscitando en la sociedad costarricense. Hacer referencia a ellos sería indispensable si se pretende estudiar la década del 70, pero nos alejaría de nuestro objeto de estudio. En general señalemos que se dieron cambios a nivel económico, y políti- co, y las luchas estudiantiles de envergadura donde participan mujeres de distintos sectores fueron parte de dicho proceso. Estudiantes y profesores/ as universitarios participaron en las mismas. En ese contexto se realiza el Tercer Congreso universitario de la Universidad de Costa Rica iniciado en 1972 y que culmina en 1973, suscitándose cambios estructurales en la Universidad, éstos eran respuesta a las nuevas necesidades de la sociedad en general (Herrera y Rodríguez, 1991; Samper, 1979 y González, 2006), hasta el presente el Tercer Congreso representa el programa de transfor- maciones de mayor envergadura de la universidad; en él se crearon las
cinco Vicerrectorías y las seis áreas académicas que a su vez se componen en de Facultades, Escuelas, Centros e Institutos de Investigación, Fincas y Estaciones Experimentales2. Las nuevas necesidades del país desembo-
caron a su vez en la creación de múltiples centros de estudios superiores principalmente privados, y otros apoyados por el Estado, pero en los que se impartirán carreras técnicas.
III. Participación de hombres y mujeres en el mercado laboral princi-