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Chapter 2 The Research Design

6. Narrative writing and analysis.

Los procesos de desplazamiento forzado de esta comunidad de Villa Colombia permiten ahondar en un concepto que parte de que “el desplazamiento forzado se relaciona con graves violaciones a la vida, a la integridad personal, al derecho a la propiedad, al ejercicio de los derechos civiles y políticos y con las frecuentes infracciones al DIH” (Camilo, 2000, p.17) por lo que debido a esto fue necesario abordar cada una de estas violaciones a partir de una

observación detenida de los “factores de riesgo” y de los “factores protectores” ya que

posibilita un mayor entendimiento sobre las dinámicas del desplazamiento en este territorio, por lo que estos factores que se asociaran a continuación están sustentados en la manera de apreciar la realidad de una forma compleja debido a que las causas del desplazamiento genera “síntomas” que preceden la formación individual del sujeto y así mismo de la comunidad, aludiendo a esto la idea de institucionalización y legitimación que Berger y Luckmann (1968) trabajan, permitiendo profundizar de una mejor manera en el análisis de las rutas de desplazamiento y como estas modificaron sus procesos de socialización y así mismo su realidad, de esta manera y asumiendo la complejidad de los síntomas y los factores de análisis se puede establecer que para los

habitantes de la vereda Villa Colombia

El desplazamiento forzado, no solo ha sido un delito que como acontecimiento, no solo constituye una sistemática estrategia aplicada en contra de personas especificas… también se convierte en indicador de una catástrofe social por el sufrimiento colectivo

que denota, por los factores casuales que alude, y las consecuencias que revierte para el conjunto social. (Bello et al, 2008, p.218)

Por lo que, en este sentido, la causa principal del desplazamiento en esta región están asociadas al uso y la tenencia de la tierra, para esto el control social es ejercido mediante la

institucionalización del miedo, así como lo asegura la señora Petrona madre soltera de la

comunidad. “paso una plomera y eso era lo que nos asustaba, no sabíamos si eran los militares o la guerrilla, pasaba casi todas las noches y cuando habían fiestas en el pueblo pasaban grandes grupos por nuestra casa, muchas veces solo pasaban, como si estuvieran buscando o cuidando algo” (Petrona, comunicación personal, 11 de enero de 2016) el anterior testimonio nos da cuenta de la sensación de inseguridad y angustia en el propio territorio, se puede apreciar que es común infundir el miedo con acciones violentas que en algunos casos son indirectas, este miedo genera un conflicto que no solamente tiene como efecto el desplazamiento sino también adquiere relevancia para muchos ya que se asocia a esto

La funcionalidad que tiene esta guerra interna en procesos sostenidos de modernización forzada y de acumulación de grandes capitales y territorios estratégicos para sí mismo. Son muchas las actividades económicas ilícitas, que se imponen a partir del

desplazamiento… en particular en zonas rurales, usualmente legitimadas como vía para la modernización del campo y el ingreso del país a los grandes mercados internacionales. (Osorio, 2008, p.27)

Por lo que el desplazamiento en la vereda de Villa Colombia estuvo también relacionado con los procesos para la industrialización y modernización de la región, solo que estos procesos no

vincularían al campesinado como actor productor y dueño de sus tierras sino que sería en el mejor de los casos trabajador pasivo de productos como la Teca, así lo menciona Carmelo, líder social y comunitario de la vereda:

“a nosotros nos querían fuera, cada vez durante esa época era más obvio que debíamos salir de ahí, comenzaron a pasar más seguido, se comenzaron a escuchar disparos casi todas las noches, a nosotros nos quería sacar para que ellos pudieran cultivar lo que querían, o trabajábamos para ellos o nos tocaba irnos” (C. Márquez, comunicación personal, 14 de enero de 2016).

De esta manera los campesinos estaban siendo obligados a desplazarse, por lo que se afectan unas garantías en la participación económica de ellos mismos por trabajar sus tierras, de esta manera el territorio, principalmente un factor de protección, ahora se estaba relacionando con un factor de riesgo que pudiese concluir en hechos violentos que los priven de sus vidas, o como ocurrió en la mayor parte de los casos, siendo desplazados.

La intención crucial que nos competen presentar es la emergencia por conocer los efectos particulares de algunos casos en los que el desplazamiento fue en sí mismo un fenómeno en el que primaron los factores de riesgo antes que los protectores promoviendo la perdida de la dignidad y la inestabilidad familiar y comunal, antes de promover los valores de la colectividad por la lucha del territorio. Personas como Carmelo son testigos de varios desplazamientos a causa del miedo, el rumor, la violencia física y psicológica, casos como este ponen en relación variables sobre las causas del desplazamiento ya que se pueden identificar factores violentos de forma directa, como la masacre, el secuestro, el asesinato, los bombardeos y las desapariciones colectivas, otros factores como los rumores, las amenazas sobre el reclutamiento, también

desembocan en un mismo mal, el desarraigo “que en principio expresa una separación de raíz… en primer lugar por el despojo y en segundo lugar por la pérdida de las relaciones e identidades que se construyen social y culturalmente cuando se habita un territorio” (Guerrero, 2011, p.140). En palabras de Carmelo:

“Eso fue el 24 de diciembre, mi hijo nace el 19 de diciembre y yo estaba de pronto alistando todo para llevármelo a vivir a mi finca, cuando se da eso, se da una masacre, mataron a cuatro miembros de una familia, eran vecinos, mi papa y mis hermanos toman la determinación de salirse de ahí, y vienen hacia el Carmen del Bolívar, yo con mi esposa y mi hijo nos quedamos solos. Lo más duro fue la desintegración de la familiar”. (C. Márquez, comunicación personal, 14 de enero de 2016).

La desintegración familiar en este caso se muestra como un síntoma que deriva en fuertes peligros no solo físicos sino también culturales con respecto a la identidad, por lo que la incertidumbre por la seguridad de los otros se convierte así en un arma más del desarraigo

cultural donde los lazos que son construidos en las relaciones “cara a cara” se reconfiguran al no

ser habituadas con el tiempo, de esta manera el espacio pueden irse perdiendo, en este sentido “las personas en situaciones de desplazamiento, ya sea individual, familiar o colectivo, se ven obligadas a perder y abandonar no solo pertenencias y propiedades sino relaciones y afectos construidos históricamente con el entorno, expresados en las maneras propias de vivir” (Bello, 2001, p.12) debilitando así los territorios de vida, lo que llamaríamos, “la vida cotidiana”, “que

se presenta como una realidad interpretada por los hombres y que para ellos tiene el significado subjetivo de un mundo coherente” (Berger, Luckmann, 1966, p.36) con una identidad, una

cultura y unas instituciones que se formaron de aquellas relaciones estables con otros y el territorio.

Carmelo continuo comentando sobre la manera en cómo se han desarrollado el desplazamiento:

“un nuevo desplazamiento ocurre en el 97, yo me ubicaba en el Salado, uno de los primeros acercamientos que hacen al casco urbano los para militares, ahí asesinaron a unas seis personas, asesinaron a una de las personas de las que aprendí mucho que fue José Esteban Rodríguez, su hijo de 16 años, una profesora y otras personas más, y bueno, hay otro desplazamiento que se da al casco urbano del Carmen de Bolívar,

desplazamiento que duro aproximadamente un año, muchos retornaron al Salado, otros a otras comunidades, por ejemplo yo no retorno al Salado sino a una comunidad que se llamaba Morrocoy” (C. Márquez, comunicación personal, 14 de enero de 2016). Desplazamientos de este tipo, en que son en su mayoría cercanos, momentáneos, pero aun así con factores de riesgo, recurren en una movilidad que confluye en un análisis de redes en los procesos de objetivación del mundo, por lo que “la reconstrucción de estos procesos por medio de diagramas de red y mapas antropogeográficos han devenido en el estudio de elementos conceptuales, roles y categorías” (Maldonado, 2000, p.207) permitiéndonos reconocer de forma puntual los cambios culturales y sociales que van configurando la nueva subjetividad. A pesar de que los factores protectores no actúan de forma directa, podemos evidenciar algunos que

contribuyen a que el proceso de retorno y la dignidad sobre la imagen del desplazado no sea tan agresiva, por ejemplo, el desplazamiento a territorios cercanos con similitudes en los códigos

normativos de la cultura, favorece al mantenimiento de los universos simbólicos que ha generado la familia en su relación con la comunidad, de cierta manera, encontrar aspectos de referencia en el punto de retorno resulta un alivio en el duelo por las pérdidas humanas y del territorio. Caso contrario es cuando a causa del desplazamiento la familia o el colectivo se involucra en espacios que no cuentan los factores protectores necesarios para el mantenimiento de la identidad, por lo que se transfigura la idea subjetiva del ser y se establecen nuevas relaciones frente a nuevas normas y códigos sociales, en un mismo caso Carmelo se desplaza a de las cercanías del Carmen de Bolívar a Barranquilla donde:

“Todo es diferente, digamos es la forma de vivir en el campo es diferente a la ciudad, dure casi cuatro meses sin conseguir trabajo, estaba recostado donde un familiar, pero para uno es muy complicado el no tener una forma de generar ingreso con su familia, afortunadamente encontré una persona que me dio la mano, trabaje con él durante dos años, eso fue en el 2002, cuando trabajando con él entran doce tipos y me amenazan en la finca donde trabajaba y pues me dicen que tengo que salir de la finca esa, porque ellos iban a matar el ganado del señor donde trabajaba, luego de esto me toco ir a Barranquilla a trabajar en el mercado, pero la gente lo ve a uno y le decía guerrillero, paramilitar y que uno pues le dolía la forma en la que lo está victimizando a uno por que no sabían el contexto del conflicto que se vivía en los Montes de María, la gente no tenía el

conocimiento y eso lo sufríamos nosotros en la ciudad. No fue un trabajo estable, quedé sin trabajo nuevamente y lo peor que me pudo pasar fue la separación del hogar, me separé de mi esposa, el conflicto fue una guerra verbal, discutíamos frecuente porque yo no tenía trabajo, tuvimos que terminar, apenas nos separamos quedo otro niño de dos

años, fue difícil para todos, luego de eso retorne al Carmen, hay compre una casa con mis ahorros y se la di a mis hijos, hay comencé el proceso de retorno a donde vivían mis padres, en Borracheras, retornamos en el 2004, un total de 30 familias, 16 a Borracheras y 14 a Villa Colombia y hay comienza un proceso de retorno” (C. Márquez, comunicación personal, 14 de enero de 2016).

Las dinámicas en el trascurso de la movilidad forzosa, en espacios asociados a la misma institucionalización pero en un contexto urbano afectan notablemente los universos simbólicos propios de las zonas rurales, esto recurre a que finalmente los factores de riesgo tomen posición total de la identidad, se evidencia una muy notable causa de “el desplazamiento forzado, en tanto evento desencadenante de transformaciones radicales debidas a los cambios abruptos de contextos, haceres y decires ponen a prueba la capacidad del individuo para seguir sintiéndose el mismo y mantenerse estable” (Bello, 2001, p.21) de acuerdo a esto la ruptura más importante recae en el grupo familiar más cercano, con respecto a la identidad cultural ya que se da una disociación entre las subjetividades de la realidad del campo y la ciudad que traen consigo una transformación de los significados sobre el trabajo, la estabilidad económica y la unión

emocional de la familia, en instancias individuales se forma en la ciudad una imagen del desplazado que se asemeja a la imagen de los grupos armados ilegales, “este tipo de

señalamientos genera sentimientos de rabia, frustración e inseguridad pues para muchos de ellos significa cambiar de imagen de prestigio y reconocimiento histórico por otra nueva derivada de su actual condición de desconocidos y extraños” (Bello, 2000, p.151) como resultado obtenemos una confrontación entre ideas subjetivadas que en inicio contrastan, por lo que las

personas desplazadas superar un duelo sobre el territorio, por lo que los roles que son asumidos se mantienen distantes a los ya aprendidos, por lo que la nueva institucionalidad modifica parcialmente la realidad del sujeto en un escenario mayormente desconocido.

Unos nuevos procesos relacionales en los que se objetivan nuevas formas de construir la realidad en torno a instituciones nuevas y prácticas simbólicas diferentes, llevan a que se lleve a cabo un proceso de tipificación que alude a la forma como se aprecia el mundo teniendo en cuenta lo que se ve y de igual manera lo que se espera del otro. Este proceso de nueva identidad urbana se acentúa aún más con la forma en la que ocurre una desintegración familiar, lo que antes se consideraba un apoyo y una red moral resulta siendo un factor de riesgo que detona la inseguridad del desplazado, se produce así un proceso de desplazamiento por goteo en el que las personas son más sensibles a los cambios que se puedan presentar. “Como consecuencia de este proceso de conocimiento, confrontación y negociación tanto con otras familias migrantes y urbanas, como con los propios familiares, se va dando lugar a la desestructuración – reconstrucción de la identidad” (Bello, 2000, p.156) en este sentido la persona desplazada, reconstruirá su identidad diariamente producto de los nuevos procesos sociales que se

desarrollen, las nuevas tipificaciones, desarrollaran así nuevos roles que deberán ser asumidos por necesidad social.

Las afectaciones en un entorno familiar confluyen en las relaciones que puedan tener sus integrantes, como también las garantías y los factores protectores que puedan tener a su favor, en algunos casos de las familias de Villa Colombia el desplazamiento afectó notablemente la

relación entre personas de diferentes edades, lo que llevó a que se reconfiguraran unos nuevos roles familiares debido a una nueva restructuración de la vida cotidiana que “organiza alrededor

del “aquí” de mi cuerpo y el “ahora” de mi presente, este “aquí y ahora ” es el foco de la atención que presto a la realidad de la vida cotidiana… lo que se me presenta es lo real de mi conciencia” (Berger, Luckmann, 1966, p.39) por lo tanto la realidad se ve afectada y se evidenciará

notablemente en los roles familiares que asuma cada integrante, por ejemplo, las relaciones afectivas son ignoradas, en cuanto a la prioridad de la supervivencia no se puede dejar a un lado. El tránsito de un contexto rural a uno urbano afecta notablemente la económica familiar

atribuyendo así retos que pueden ser difíciles de superar, hablamos acá del contraste entre una comunidad tradicional y una comunidad moderna donde está, la ciudad, “sitio de llegada

familiarmente se identifica comúnmente con la llamada “comunidad moderna” caracterizada por la deslocalización, la desvinculación de todo espacio particular y determinado por efecto de la movilidad geográfica (se nace, se vive y se muere en lugares diferentes)” (Bello, 2001, p.16) donde se deja atrás los lazos de vecindad y comunitariedad en los que la familiaridad trasciende a un nivel social mayor al del núcleo familiar, por lo que adoptar las nuevas reglas para afrontar la legitimidad y la institucionalidad urbana traerá consigo un impacto en las nociones simbólicas del campesino, de esta forma la familia tambalea sobre sí misma en la incertidumbre del día a día, provocando la inestabilidad emocional, todo esto impide la formación de nuevas relaciones vecinales ya que no se cuenta con la confianza ni con el tiempo para asumir una construcción social, todo lo contrario, el tiempo se consume en la búsqueda de actividades laborales incluso obligándolos al desempeño de trabajos en los que son explotados o denigrados por su condición.

La familia y el individuo así son trasformados en nuevas mezclas heterogéneas de símbolos, generando roles múltiples que deben ser asumidos por la obligación más que por el deber, estos roles serán el resultado de habituaciones en una nueva realidad social constituyendo así una

rutina que permita la manutención familiar sin infringir las normas institucionales del nuevo contexto, este proceso en desempeñar roles sociales les permite “participar en un mundo social; al internalizar dichos roles ese mismo mundo cobra realidad para ellos subjetivamente” (Berger, Luckmann, 1966, p.96) provocando la transformación de las tradiciones, la música, los bailes, y la forma de hablar, todo esto para el intento de adaptación a la ciudad.

Los roles que principalmente son asumidos por los integrantes de la familia están vinculados principalmente al trabajo informal, en el caso de los hombres

El trabajo representa su sentido de ser, consideran que les resulta difícil no ser

productivos, no ser propietarios ni suficientemente autónomos en el manejo del tiempo y el dinero… con ellos se registra también un cambio en las relaciones familiares,

expresadas en el ámbito de pareja y en la autoridad con los hijos. (Bello et al, 2008, p.177)

Lo que constituye un factor de riesgo crucial que impide el mantenimiento de las habituaciones

rurales, la imagen misma del hombre que se mostraba como líder en su comunidad tradicional, ahora es limitado por las condiciones y normas de una nueva sociedad, en este instante juegan entre si los universos simbólicos de Berger y Luckmann (1968) cuando se confrontan las ideas tradicionales del ser y el espacio en un contexto rural contra las razones de las instituciones urbanas, este es sin duda una de las complicaciones con respecto a la familia y el hombre. Por otro lado la mujer se ve afectada en un sentido amplio en su dimensión moral y ética, debido a que en el caso de las mujeres de Villa Colombia estas desempeñaban labores del hogar, el secado y doblado del tabaco y el cultivo en pequeñas huertas familiares, como lo comentaba la señora

Carmen “nosotras en nuestro hogar estábamos acostumbradas a cultivar lo nuestro, a ocuparnos en nuestro hogar y familia, ayudábamos haciendo lo que era mejor para todos” (Carmen, comunicación personal, 11 de enero de 2016) en un espacio urbano estas labores no se encuentran en ninguno de las alternativas por lo que muchas optan por el trabajo informal en domicilios, ventas ambulantes y trabajos en restaurantes, tal como continua Carmen “el trabajo en la ciudad es mucho y pagan poco, no hay comodidad, no hay amigos, uno esta solo con sus hijos” (Carmen, comunicación personal, 11 de enero de 2016) esto posibilita que la cultura tradicional del campo reflejada en la mujer sea olvidada en si misma por la emergencia de la vida provocando de esta manera que el reconocimiento social sea nulo, en este sentido la familia “única red de espacio y apoyo con la que cuentan los desplazados sufre serios traumatismos provocados por la imposición y adopción de nuevas formas y pautas de crianza que lleva a alterar los procesos de socialización” (Bello, 2000, p.155) en los que se ve afectada la forma tradicional de crianza.