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Near-future reductions in pH have no consistent ecological effects in the

El muestreo realizado para llevar a cabo la caracterización de las aves presentes en cada uno de los campos de golf fue representativo, considerando el comportamiento de las curvas de acumulación de especies obtenidas (Figuras 4, 5 y 6). Para el caso del club los Lagartos se puede observar que el estimador Chao 1 empieza por fuera de los intervalos de confianza del 95%, pero finalmente termina dentro de estos, lo cual quiere decir que los valores del estimador presenta valores muy cercanos a los observados, demostrando que hay un buen muestreo (Villareal et al. 2006). Para el Country Club de Bogotá Chao 1 siempre estuvo dentro del intervalo, terminando fuera de este, lo que significa que las especies observadas pueden aumentar con más tiempo de observación. Finalmente para el Carmel Club Campestre, el estimador siempre se encontró dentro del intervalo, mostrando de igual forma que hay un buen muestreo para esta zona (Villareal et al 2006). Adicionalmente, otra evidencia que sustenta la representatividad del muestreo es el número de especies registradas que fueron un total de 43 spp, por lo que se considera que este inventario es un acercamiento para conocer como se encuentra el ensamblaje de aves en las áreas verdes como los campos de golf en la ciudad de Bogotá.

En cuanto a la curva de rarefacción (Figura 7) que nos muestra el ajuste del total de individuos observados versus el número de especies, nos indica que al menor número de especies observadas (724), para el caso del Country Club de Bogotá la curva empieza de cierta forma a alcanzar la asíntota, mientras que para el Club los Lagartos y el Carmel Club Campestre hasta ahora el número de especies registradas no es el suficiente para que las curvas empiecen a tener un comportamiento asintótico

Por otro lado, el método de observación directa basado en la obtención de registros visuales, ha sido argumentado como el más efectivo y eficiente para hacer inventarios, además es uno de los métodos más aplicados para conocer la estructura y

composición del ensamblaje de aves presentes en una determinada localidad. Este método es efectivo pues permite obtener listas de especies lo más completas y representativas posibles; sin embargo, el conocimiento de las vocalizaciones de las especies de aves también es una herramienta eficiente mediante la cual se puede llevar a cabo inventarios de avifauna en un paisaje o determinada región (Villareal et al. 2006).

7.2 Estructura y composición del ensamblaje

La riqueza de especies se utiliza con frecuencia como índice de diversidad, siendo muy importante a la hora de plantear planes de conservación. Por lo tanto al comparar inventarios de avifauna entre diferentes hábitats es una práctica cada vez más extensa para determinar patrones de la riqueza de especies. A menudo, estudios concluyen que un sitio A presenta una mayor riqueza de especies que el sitio B; sin embargo tales comparaciones están sujetas a varias fuentes de error, tales como: no distinguir entre especies “propias” del área, no tener en cuenta la calidad y cantidad del esfuerzo de muestreo, y por último ignorar la diversidad de hábitats presentes, o la distancia a otros hábitats como posibles fuentes de individuos o extraviados (Remsen 1994).

En este estudio, estadísticamente existieron diferencias significativas entre los tres campos de golf con respecto a la riqueza, diversidad, equidad y dominancia de la avifauna, por lo que es importante destacar que los campos de golf siendo un tipo de áreas verdes urbanas pueden mantener un gran número de aves (Cristol y Rodewald 2005); y debido a esto muchos estudios han encontrado que los campos de golf proveen un hábitat para el mantenimiento de la flora y fauna (LeClerc y Cristol 2005, Cristol y Rodewald 2005).

Como se menciono anteriormente, el número de especies obtenido en este estudio (43 spp.) (Tabla 1), corresponde al 28% con respecto a las 153 especies que se pueden encontrar en hábitats netamente urbanos (Juan David Amaya, datos sin publicar). Aunque esto no significa que se deban encontrar las especies registradas por Amaya,

al contrario nos indica que se necesitan muchos más estudios en las áreas verdes de Bogotá, para hacer un inventario de aves más extenso y poder determinar si los campos de golf como áreas verdes urbanas pueden jugar un papel importante, como refugios para diferentes especies (Terman 1997, Asociación Bogotana de Ornitología 2000, Hodgkinson et al 2007). Por otro lado también debe tenerse en cuenta el listado de aves para la ciudad de Bogotá realizado por Cadena (2000), en el cual tiene en cuenta los parques, jardines, potreros, zonas abiertas y humedales mostrando un inventario de 31 a 72 especies para estos lugares, lo que muestra que no solo los campos de golf pueden ser áreas importantes para el refugio de las aves, sino todas las áreas verdes que se puedan encontrar en la ciudad (Jokimaki 1999, Wheater 1999, McKinney 2002).

El inventario realizado en el Club los Lagartos obtuvo un total de 37 especies (Tabla 1), de las cuales se observaron Bubulcus ibis, Ardea alba, Nycticorax nycticorax y

Egretta caerulea (Tabla 1) ya que en el interior del club se encuentran grandes

espejos de agua, los cuales pueden constituir una gran atracción para las especies de tipo acuático (Mendoça-Lima y Suertegaray 2000). Sin embargo es importante destacar que el Country Club de Bogotá y el Carmel Club Campestre también presentan en su interior lagos de diferentes tamaños, en los cuales también se pudo evidenciar la presencia de las aves anteriormente mencionadas.

Por otro lado, el Club los Lagartos presento el valor más alto de diversidad, lo que se puede deber a la presencia de una alta variabilidad de especies de árboles, desde los altos eucaliptos (especie introducida) que bordean en su gran mayoría el club, como los abedules, los sicomoros, urapanes (especie introducida), entre otros. Además, presenta variabilidad de hábitats, entre los cuales se encuentra un pequeño humedal, en el cual se observó a Porphyrio martinica, especie que generalmente se encuentra en este hábitat sobre la vegetación flotante, por otro lado en el Club los Lagartos se registro Aratinga pertinax, seguramente es el resultado de una fuga en cautiverio (Asociación Bogotana de Ornitología 2000). De igual importancia, cabe resaltar que

la gran extensión del Club los Lagartos se encuentra cercano a los Cerros de Suba y al Humedal de Córdoba, donde posiblemente exista influencia sobre la diversidad de aves que se pueden encontrar en este club, por ejemplo, un inventario realizado en el Humedal de Córdoba y en áreas aledañas al club comparten 19 especies como Buteo

magnirostris, Elanus leucurus, Coccyzus americanus entre otras, sin embargo existe

una variabilidad entre el inventario y las especies registradas para este club, ya que el inventario realizado en el Humedal de Córdoba registra 24 especies más que en el Club los Lagartos no se observaron, como Notiochelidon cyanoleuca, Falco

sparverius, Mniotilta varia, Vireo olivaceus entre otras. Esta variabilidad en los

registros de especies pude sugerir que probablemente hay un recambio de especies entre los lugares, además que los tiempos de observación de aves es diferente en ambos estudios lo que posiblemente también pueda explicar las diferencias de los registros, por lo tanto se puede concluir que los paisajes o hábitat que se encuentren alrededor de los campos de golf pueden ser un gran soporte para la comunidad de aves en los campos de golf (Cristol y Rodewald 2005).

Con respecto al inventario realizado en el Country Club de Bogotá se reportaron 18 especies (Tabla 1) de las cuales Gymnomystax mexicanus, Tyrannus tyrannu y

Gallinula melanops fueron especies únicamente reportadas para este club. En el caso

de G. melanops es una especie endémica del sistema de humedales de la cordillera

oriental en los departamentos de Cundinamarca y Boyacá (Hilty y Brown 1986, Asociación Bogotana de Ornitología 2000), pero por conteos anuales realizados por la Asociación Bogotana de Ornitología en la sabana de Bogotá indican una disminución de la población en los últimos 10 años, por lo tanto se encuentra en peligro critico (CR) en Colombia (López-Lanís 2002). Vanellus chilensis también se registró para este club y es importante resaltar que esta especie no esta registrada para la sabana de Bogotá según la Asociación Bogotana de Ornitología (2000), por lo tanto no se habría esperado encontrarla en ninguno de los clubes, por ser una especie de elevaciones más bajas y quizá ha ido aumentando su presencia en la sabana con el cambio climático.

Por otro lado según los valores obtenidos por los índices, el Country Club de Bogotá es el que presenta mayor dominancia, por lo tanto, existe mayor probabilidad de encontrar dos individuos de la misma especie tomados al azar (Moreno 2001). Sin embargo, se podría pensar que el Country Club de Bogotá, llegaría a tener una fuerte influencia de los cerros orientales en la diversidad de la comunidad de especies de aves presentes en el club, pero como fue estudiado por Agudelo (2008) no se evidencia que haya realmente una conexión entre lugares, ya que en su estudio reporta cerca de 78 especies, de las cuales tan solo 13 especies se comparten con el estudio realizado en el Country Club de Bogotá, como Colibri coruscans, Tyrannuns

tyrannus entre otras, sugiriendo que no todas las especies que puedan estar en los

cerros orientales pueden movilizarse fácilmente a través de un corredor, por lo tanto es importante seguir haciendo estudios en este campo de golf y tener un inventario más detallado de la avifauna presente.

Con respecto al inventario realizado en el Carmel Club Campestre en sus predios fueron reportadas 22 especies, de las cuales solo Pripaeidea melanonota es única para este club, es importante también destacar que este club presenta pequeños lagos, los cuales también albergan especies que se asocian a este tipo de hábitat como: Ardea

alba, Butorides striata y Nycticorax nycticorax. Por otro lado existe un estudio

realizado en áreas aledañas al Carmel Club llevado a cabo por Peraza y Bolaños en noviembre de 2003 y marzo de 2004, en donde registraron 13 especies más que no están registradas en este estudio, pero hay 8 especies que Peraza y Bolaños no registraron como Piranga olivácea, esto puede deberse a que la temporalidad de los estudios es diferente y que toma épocas importantes como la llegada de las aves migratorias.

El tener conocimiento sobre la riqueza de especies y el lugar donde se encuentran, es un primer paso que permitirá en un futuro, investigar la disponibilidad que pueden tener los campos de golf en términos de reproducción y alimentación de las

poblaciones de aves en estas áreas verdes urbanas. Así mismo, teniendo en cuenta que este es un primer acercamiento para conocer la diversidad de aves presentes en este tipo de áreas, es necesario reconocer que los índices de diversidad y abundancia no reflejan los cambios importantes en la composición de especies en un lugar, y que la riqueza aumenta con la alteración del hábitat y del paisaje (Marzluff 2001).

Por otra parte, según este estudio se puede evidenciar que los campos de golf soportan grandes abundancias y diversidades de aves (Cristol y Rodewald 2005, Tanner y Gange 2005), ya que los tres clubes mantienen poblaciones de aves, y comparten nueves especies, las cuales son Bubulcus ibis, Nycticorax nycticorax, Coragyps atratus, Zenaida auriculata, Zonotrichia capensis, Notiochelidon murina,

Troglodytes aedon, Turdus fuscater y Colibri coruscans, lo cual indica que los

campos de golf pueden ser designados y localizados como hábitats para el posible mantenimiento de las especies de aves que allí se encuentran (Hammond y Hudson 2007). Además los datos obtenidos en este estudio y por estudios realizados en otros países, sugieren que la presencia de los campos de golf en un área urbana puede tener un efecto positivo sobre las poblaciones de aves (Tanner y Gange 2005), dado que son áreas que presentan gran variedad de hábitats. Sin embargo no se pueden dejar de lado otras áreas de espacios verdes como los humedales, jardines, cementerios que se encuentran dentro del contexto urbano, ya que también representan lugares para el mantenimiento de la diversidad (Lussenhop 1977, Mendoça-Lima y Suertegaray 2000). Igualmente se puede decir que estas áreas verdes urbanas proveen un hábitat para un gran número de especies de aves, incluyendo algunas especies de importancia en la conservación, cuyo papel podría ser especialmente importante en paisajes urbanizados, en donde no hay áreas de espacios abiertos o áreas de vegetación natural (Cristol y Rodewald 2005).

Fuera del tiempo de muestreo, se encontró en el Club los Lagartos 3 polluelos grandes con sus parentales de Fulica americana; un polluelo emplumado, un nido sobre sauce con dos huevos blancos de Zenaida auriculata y un huevo predado de la

especie anteriormente mencionada, documentando la presencia de aves durante la época reproductiva, y revelando que los campos de golf proveen los recursos o condiciones necesarias para llevar a cabo la reproducción de algunas especies de aves (Cristol y Rodewald 2005).

Finalmente, tal como lo indican Mendoça-Lima y Suertegaray (2000) en su trabajo presentan a los campos de golf como áreas de espacios verdes, que parecen estarse comportando como lugares que ofrecen una oportunidad de estudio sobre la comunidad de aves, ya que hacen parte de un ecosistema urbano y que se caracteriza por ser una atmósfera fragmentada en un mosaico de islas de diferentes tamaños, vegetación alterada y perturbaciones humanas.