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En muchas situaciones de trabajo, se espera que los grupos generen soluciones creativas e imaginativas a los problemas. Cuando la organización está interesada en un gran número de alternativas para resolver un problema, la técnica que se elige con mayor frecuencia es la lluvia de ideas. La lluvia de ideas es una técnica de resolución de problemas en grupo que fomenta la creatividad favoreciendo la generación de ideas a través de discusiones sin ánimo crítico.

Alex Osborn, creador de la práctica de la lluvia de ideas, creía que uno de los obstáculos más importantes para la creatividad organizacional era la evaluación prematura de ideas.[6] La técnica básica consiste en alentar la participación indiscriminada y espontánea de los integrantes del grupo. El empleo del término lluvia de ideas se ha difundido tanto que en ocasiones se le utiliza como sinónimo de buena idea. La lluvia de ideas se usa tanto como un método para encontrar alternativas a problemas de la vida real como un programa de capacitación en creatividad. En su modalidad más común, los integrantes del equipo mencionan de manera espontánea todas las posibles soluciones que se les ocurren para resolver un problema que se les ha planteado.

Todos los miembros tienen absoluta libertad para mejorar o “pescar al vuelo” la aportación de otra persona. Al término de la sesión, alguien se encarga de clasificar las ideas y editar las más vagas. La lluvia de ideas se utiliza sobre todo para desarrollar nuevas ideas de productos, encontrar nombres para productos, crear lemas de publicidad y resolver problemas de atención a clientes.

La lluvia de ideas también se ha llegado a utilizar para desarrollar una nueva estructura organizacional en una dependencia gubernamental, y en la actualidad se utiliza mucho también en el desarrollo de software. Seguir unas cuantas normas o pautas sencillas ayuda a garantizar la generación de soluciones

Por lo general, el proceso de la lluvia de ideas se realiza sin necesidad de recordatorios frecuentes sobre las pautas. De todas maneras, a continuación presentamos nueve normas para incrementar las posibilidades de tener una sesión productiva. A menos que se siga la mayor parte de estas normas, la lluvia de ideas se convierte en un caos y deja de ser una lluvia de ideas en su sentido original.

1. El tamaño del grupo debe ser entre cinco y siete personas. Si hay muy poca gente, no se generarán sugerencias suficientes; si hay demasiada gente, se pierde el control de la sesión. No obstante, en ciertas ocasiones se puede efectuar una lluvia de ideas con tan solo tres personas.

2. A todo el mundo se le da la oportunidad de proponer soluciones alternativas. Los integrantes del grupo dicen de manera espontánea todas las alternativas que se les ocurren para resolver el problema que se le ha planteado al grupo. (Otro método consiste en hacer que los participantes hablen por turno.)

3. No se permite hacer ninguna crítica. Deben aceptarse todas las sugerencias; es de vital importancia no reír con burla o menosprecio.

4. Se fomenta la libertad absoluta. Las ideas descabelladas suelen resultar útiles. Es más fácil refinar una idea loca que generar una idea nueva.

5. La cantidad y la variedad son de suma importancia. Cuanto mayor sea el número de ideas propuestas, mayor será la posibilidad de generar una idea excelente.

6. Se estimulan las combinaciones y mejoras. Es sumamente productivo elaborar sobre las ideas de otros, incluyendo la combinación de dos o más ideas propuestas. Valerse de las ideas de los demás para generar nuevas ideas es una parte esencial de la lluvia de ideas.

7. Es preciso que una persona, a la que se le ha asignado el papel de secretario, tome notas sobre la sesión. También es posible grabar las sesiones, pero se requiere una gran cantidad de tiempo para recuperar después las ideas.

8. Invitar a personas ajenas al grupo a participar en la sesión de lluvia de ideas. El hecho de invitar a una persona ajena puede aportar una nueva perspectiva que nunca se les hubiera ocurrido a los integrantes del grupo. (Ésta es también la razón por la cual se crean equipos diversos para la solución de problemas.)

9. No tratar de estructurar en demasía deseando seguir estas normas al pie de la letra. La lluvia de ideas es un proceso espontáneo de grupo.

Según un observador, las sesiones más productivas de lluvia de ideas tienen lugar en ambientes físicamente estimulantes y no en salas de conferencias poco atractivas. La luz natural puede favorecer el proceso mental, así es que trate de trabajar en habitaciones con grandes ventanas o al aire libre si el clima lo permite. Pasar de una posición sentada a caminar de vez en cuando puede estimular la mente. Disponer de alimentos y bebidas contribuye también a lograr un mejor ambiente para la lluvia de ideas.[7] La lluvia de ideas constituye una técnica eficaz para hallar numerosas alternativas a problemas, en especial cuando la lista de alternativas se refina y edita después. La lluvia de ideas en grupo es también valiosa porque hace que muchas personas se sientan satisfechas del trabajo realizado.

Una característica curiosa de la lluvia de ideas es que los individuos que trabajan solos suelen generar más ideas útiles que los que forman parte de un grupo. La lluvia de ideas practicada por individuos que trabajan solos se conoce como redacción de ideas. Al describir la lluvia electrónica de ideas en la siguiente sección, se analizará por qué ciertas personas generan una menor cantidad de ideas cuando forman parte de un grupo.